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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2017

El derecho a tener derechos

Juan Pablo Albn
GKillCity

Segn el Instituto Nacional de Estadsticas y Censos, en Ecuador 6,06 de cada 10 mujeres han sido vctimas de alguna forma de violencia de gnero, sin incluir a las menores de 15 aos.Teniendo en cuenta esta situacin gravsima, el presidente Moreno present a la Asamblea Nacional un proyecto de ley para erradicar la violencia de gnero, proponiendo, entre otras medidas, la inclusin de enfoque de gnero en los procesos educativos. Padres de familia invocando "valores tradicionales" salieron a la calle para protestar contra el proyecto inclusivo coreando el lema "con mis hijos no te metas".


El tono y la actitud de los convocantes a la marcha del fin de semana revelan que la sociedad ecuatoriana cree que hay personas ms humanas que otras. Esas, las otras, los parias, los desechables, aparentemente no han alcanzado el ms elemental de los derechos, tener derechos.

Este fin de semana se realizaron, en distintas ciudades del pas, marchas para defender valores tradicionales que estaran bajo grave amenaza. Hasta ah todo bien, la Constitucin ecuatoriana garantiza a todas las personas [e]l derecho a asociarse, reunirse y manifestarse en forma libre y voluntaria y estemos o no de acuerdo con la visin de los organizadores y asistentes a estas marchas, hay que defender hasta las ltimas consecuencias su derecho a expresarse libremente. El problema fue la estrategia de difusin y captacin que los convocantes de tales movilizaciones adoptaron, pues el lmite ms obvio al ejercicio de los derechos propios son los derechos ajenos. Y si para reclamar respeto a los derechos propios mentimos, estigmatizamos y negamos los derechos de otros, es porque no nos asiste la razn en lo que reclamamos o nos resistimos a aceptar que el otro tenga derechos, negamos que sea nuestro igual y su pertenencia a la familia humana: lo discriminamos.

Esto puede sonar exagerado, infundado y hasta ofensivo, si se toma en cuenta que los principales promotores de las marchas son organizaciones y personas vinculadas a la iglesia catlica la de mayor influencia en nuestro pas como en casi toda la regin cuyos objetivos abarcan, se supone, la promocin del amor al prjimo, la tolerancia, la compasin y la igualdad. Sin embargo, objetivamente hablando, los curas y monjas de todos vienen comportndose desde hace varios das como fundamentalistas esos que segn define la Real Academia de la Lengua exigen de manera intransigente el sometimiento a una doctrina o prctica establecida y han convertido en blanco de un discurso estigmatizante y muy poco cristiano a quienes tienen una identidad de gnero o una orientacin sexual diversa. Sus planteamientos no estn llenos de fervor religioso y valores sino de odio y miedo a quienes consideran diferentes o ms bien inferiores. Basta ver las publicaciones del sacerdote Csar Piechestein en Twitter haciendo burla de una persona disfrazada, o los de sus seguidores instndonos a quienes hemos cuestionado estas actitudes a meter[nos] un tren bala japons donde no [nos] d el sol.

Todo este apasionamiento surgi luego de que el 24 de agosto de 2017 el Presidente remiti a la Asamblea un proyecto de ley que busca erradicar la violencia de gnero contra las mujeres (ya era hora). Para cumplir tal cometido el proyecto plantea la necesidad, como mecanismo de prevencin de la violencia basada en el gnero, de incorporar el enfoque de gnero en los procesos educativos. Esto ha sido mal entendido por muchos como la relajacin moral absoluta y la promocin del libertinaje sexual desde las ms tiernas edades, para que nuestra sociedad se convierta en una suerte de versin contempornea de la Roma de Calgula.

A estas erradas apreciaciones, los preocupados ciudadanos que marcharon el sbado no llegaron solos, de hecho, la casi todos de los hoy indignados no conoce el proyecto, su naturaleza, contenido y alcance. Han confiado en lo expresado por un Frente Nacional para la Defensa de la Familia cuyas figuras ms notables son lderes de opinin del mbito religioso, que sin informarse de manera suficiente han concluido que el fin ltimo del proyecto de ley es implantar en el Ecuador la ideologa de gnero, que segn afirman, es una aberrante doctrina impulsada por las feminazis y los maricas para conseguir la implantacin de una filosofa hedonista.

Lo cierto es que en todo el articulado del proyecto de ley no aparece ni una sola vez la expresin ideologa de gnero. S aparecen, en cambio, las expresiones perspectiva de gnero en el artculo 7 numeral 13 y enfoque de gnero en el artculo 19 numeral 2, que son trminos de contenido tcnico jurdico que se refieren a [] una estrategia destinada a hacer que las preocupaciones y experiencias de las mujeres, as como de los hombres, sean un elemento integrante de la elaboracin, la aplicacin, la supervisin y la evaluacin de las polticas y los programas en todas las esferas polticas, econmicas y sociales, a fin de que las mujeres y los hombres se beneficien por igual y se impida que se perpete la desigualdad. El objetivo final es lograr la igualdad [sustantiva] entre los gneros, una de las conclusiones acordadas del Consejo Econmico y Social de la Organizacin de las Naciones Unidas de 1997 .

OnuMujeres la entidad de las Naciones Unidas encargada de promover la igualdad de gnero y el empoderamiento de las mujeres y las nias seala que [] la igualdad de gnero es el objetivo de desarrollo general y a largo plazo, mientras que la incorporacin de una perspectiva de gnero es un conjunto de enfoques especficos y estratgicos as como procesos tcnicos e institucionales que se adoptan para alcanzar este objetivo. La Organizacin Internacional del Trabajo al referirse al mismo tema ha expresado que La transversalizacin del enfoque de gnero no consiste en simplemente aadir un componente femenino ni un componente de igualdad entre los gneros a una actividad existente. Es, asimismo, algo ms que aumentar la participacin de las mujeres: significa incorporar la experiencia, el conocimiento y los intereses de las mujeres y de los hombres para sacar adelante el programa de desarrollo . Unicef la agencia de las Naciones Unidas encargada de promover el bienestar y los derechos de la infancia en el mundo tiene en ejecucin un Plan de Accin para la Igualdad de los Gneros , que entre otras cosas, insta a los Estados a [p]romover servicios de salud adolescente que tengan en cuenta la perspectiva de gnero y hace hincapi en la importancia de la [] la perspectiva de gnero en los programas de estudios y la pedagoga, y la creacin de entornos de aprendizaje seguros y protectores.

Entonces, satanizar la inclusin del enfoque o perspectiva de gnero en la malla curricular de los programas de educacin formal e informal como medida de prevencin de la violencia contra las mujeres, nias y adolescentes es perverso. Mentir a la ciudadana sobre la existencia de supuestos propsitos ocultos en la prevencin de la violencia de gnero a partir de la inclusin del enfoque o perspectiva de gnero en los procesos educativos es an ms perverso. Y aprovechar la ocasin para hacer escarnio pblico de la comunidad LGBTIQ acusndoles de algo que en nada les atae es atroz.

Con respeto a los curas, monjas, rabinos, imanes, bonzos, etc. de todos, el problema de la violencia contra las mujeres, nias y adolescentes en nuestro pas es acuciante y debe ser abordado, entre otras medidas, a partir de la educacin desde la ms temprana edad. Se debe ensear sobre la igualdad de hombres y mujeres y sobre la no imposicin de roles sociales empezando por los colores que identifican a cada sexo. Esa educacin debe tener en cuenta la perspectiva de las mujeres sobre sus problemas y reflejar sus aspiraciones (el enfoque o perspectiva de gnero). Slo en la primera mitad del 2017, segn organizaciones muy serias y reconocidas de la sociedad civil, en Ecuador hubo 80 femicidios . Segn el Instituto Nacional de Estadsticas y Censos , en el Ecuador 6,06 de cada 10 mujeres han sido vctimas de alguna forma de violencia basada en el gnero, y eso sin incluir a las menores de 15 aos. No podemos relativizar esta cuestin, no podemos cerrarnos a la erradicacin de este problema con fundamento en posturas que ya no son religiosas sino sectarias. No es justo, no es humano. Nos guste o no, Ecuador se ha convertido en el pas de la violencia sin lmites (para las mujeres) .

La violencia contra las mujeres, nias y adolescentes tiene su raz en la discriminacin basada en el gnero, en las normas sociales y los estereotipos de gnero que son vistos como normales y en consecuencia la perpetan. Precisamente por eso, la prevencin de esa violencia debe comenzar en las primeras etapas de la vida, a travs de una educacin de nios y nias que promueva las relaciones de respeto y la igualdad de gnero, el empoderamiento de las mujeres, la no sumisin. Se trata de un momento crucial de la vida de las personas en que los valores de los futuros ciudadanos se estn formando. Quin en su sano juicio puede oponerse a que las mujeres no estn subordinadas a los hombres?

En este sentido la Unesco la organizacin de las Naciones Unidas para la Educacin, la Ciencia y la Cultura ha dicho que mediante la Declaracin de Incheon, los Estados Miembros y toda la comunidad educativa, se comprometieron a apoyar polticas, planes y contextos de aprendizaje en que se tengan en cuenta las cuestiones de gnero , as como a incorporar estas cuestiones en la formacin de docentes, los planes y programas de estudios, y a eliminar la discriminacin y la violencia por motivos de gnero en las escuelas, y ha recomendado [] que los sistemas educativos acten de manera explcita con miras a erradicar los prejuicios de gnero y la discriminacin (nfasis aadido).

OnuMujeres en conjunto con la Asociacin Mundial de las Guas Scouts ha desarrollado el programa Voces contra la violencia , [] un programa mixto diseado para distintos grupos de edad que abarcan desde los 5 hasta los 25 aos de edad . Brinda a las personas jvenes herramientas y experiencia para entender las causas profundas de la violencia en sus comunidades, educar e implicar a sus iguales y a las comunidades para prevenir esta clase de violencia, y saber adnde acudir en busca de ayuda en caso de sufrir violencia.

Ahora bien, lo que al parecer subyace a estas reivindicaciones de los marchantes del 14 de octubre y su forma de plantearlas es bastante ms complejo y profundamente contradictorio. El propio Sacerdote Piechestein ha sido muy explcito en afirmar que no est en contra de la igualdad de hombres y mujeres ni del proyecto de ley, sino de algunos de sus artculos. Tambin ha dicho que si se aprueba el proyecto, el derecho que se encontrara en riesgo no sera el de los nios sino el de los padres para elegir el tipo de educacin que sus hijos deben recibir, lo que sin duda puede ser discutido. Pero al tiempo, ni l ni sus seguidores han tenido reparos en descalificar y ridiculizar la identidad y orientacin sexual diversa. El Frente que l representa introdujo el tema de la identidad sexo-genrica en un contexto que nada, absolutamente nada, tiene que ver con la erradicacin de la violencia contra las mujeres. Los mensajes han usado como palanca las supuestas consecuencias negativas de la despenalizacin del microtrfico de estupefacientes (que luego fue objeto de una contra reforma legislativa al ms puro estilo Correa gritos y rdenes) para afirmar que una vez ms avanzamos hacia el caos moral. Antes de escribir ese mensaje se habr reflexionado sobre las consecuencias nefastas que la contrarreforma tuvo en cuanto a la criminalizacin de la pobreza y el encarcelamiento de personas, padres y madres, que precisamente por su situacin de precariedad se vieron obligados a micro traficar mientras la sociedad (iglesia incluida) los miraba con desdn? Supongo que no.

La filsofa alemana Hannah Arendt varias veces propuso la idea de un derecho a tener derechos. Esta teora est notablemente desarrollada en su obra Los orgenes del totalitarismo, pero ya en un ensayo de 1949, desde el ttulo Es gibt ein einziges Menschenrecht (Slo hay un derecho humano) Arendt propona que mientras los derechos humanos en general cambian en funcin de las circunstancias histricas y de otra naturaleza, el presupuesto indispensable y necesario para que podamos disfrutar y ejercer tales derechos es tambin un derecho en s mismo: el de ser reconocido como miembro de la comunidad (llmese sociedad, nacin o como sea). Esto porque solo dentro de los confines de la comunidad es donde la vida, la integridad, la libertad, la igualdad, pueden realizarse. El imperativo moral bajo el planteamiento de Arendt sera entonces tratar a todas las personas, con independencia de sus condiciones personales (identidad y orientacin sexuales inclusive) como miembros de la familia humana, reconocernos en ellos, aceptar que son humanos como nosotros, no discriminarlos ni suponerlos inferiores. No obstante, con asombro vemos cmo la solidaridad, la generosidad y la compasin van cediendo terreno a la indolencia. Es como si la sociedad ecuatoriana y mundial considerara que hay personas ms humanas que otras. Esas, las otras, los parias, los desechables, aparentemente no han alcanzado el ms elemental de los derechos, tener derechos. El tono y la actitud de los convocantes a la marcha del sbado que pas es slo una entre muchas demostraciones de lo que afirmo.

La marcha, que reitero, compartamos o no las visiones de sus participantes, est bien que se haya realizado porque vivimos en democracia, tambin tiene que llevarnos a reflexionar sobre lo ms bsico, la nocin de sujeto de derechos, el reconocimiento de la condicin de persona titular de tales derechos, lo que en efecto es un derecho en s (como los artculos 1 y 6 de la Declaracin Universal de Derechos Humanos y el artculo 3 de la Convencin Americana sobre Derechos Humanos ).

Todo esto me lleva a revisar, con preocupacin, que en nuestro pas hay una serie de problemas muy graves que afectan de manera notable a los nios y adolescentes, frente a los cuales no he sabido ni de marchas organizadas por la iglesia catlica, ni de lobby poltico de la misma iglesia para influir positivamente en el diseo de legislacin o en la adopcin de polticas pblicas a fin de superarlos. Slo por mencionar algunos est la tasa de desnutricin infantil en nios menores de 5 aos que es todava del 23%. No hay marcha planificada. El porcentaje de nios y adolescentes entre 5 y 17 aos que trabajan es del 8,56% (360.000 personas). No se ha previsto una marcha. El ndice de violencia contra los nios, nias y adolescentes es del 44%. Todava no hay marcha. El 70% de las familias ecuatorianas no accede a centros de cuidado diario para sus hijos e hijas , a pesar del incremento del trabajo femenino. No se ha convocado a una marcha. Los nios, nias y adolescentes que viven sin sus padres (madre o padre) son 400.000. Sin marcha. La tasa de desercin escolar , slo a nivel del bachillerato, se ubica en el 16%, y la mayora de quienes dejan los estudios (para trabajar y contribuir a la manutencin de sus casas) son mujeres. Y no hay marcha. En los ltimos 10 aos, el incremento de partos de nias entre 10 y 14 aos fue del 78%. Qu fue la marcha? La violencia contra las mujeres (adolescentes mayores de 15 aos incluidas), como se mencion lneas atrs, est en el rango del 60,6%, no hay marcha. El ndice de pobreza en Ecuador est en el 23,1% y el de pobreza extrema en el 8,4%. Sobra decir que entre esos pobres de nuestro pas hay muchos nios y adolescentes. Pero no se prev una marcha.

En estas condiciones, una marcha contra el lobby gay parece un despropsito, habiendo tantas cosas importantes por las cuales reclamar y en las que apoyar. Entonces, quin determina lo que es moral y lo que no? No estoy muy seguro de que deba ser la iglesia catlica, sobre todo si an tiene trapos sucios que lavar en casa en lo que a derechos de los nios, nias y adolescentes se refiere. En este sentido son ilustrativas las observaciones del Comit de Derechos del Nio y del Comit contra la Tortura , ambos de Naciones Unidas, realizadas a la Santa Sede.

Tampoco creo que se trata de lo que piense la mayora, como me han sealado con gran dulzura varios tuiteros. Es muy claro que democracia no significa la opresin de unos pocos por los que hacen ms bulto, sino la toma en consideracin de los problemas y propuestas de soluciones de todos los que integran la sociedad, minoras incluidas: la democracia debe ser inclusiva no excluyente. El argumento de mayora gana e impone que tanto escuchamos y desgast un oscuro personaje los pasados 10 aos, para problemas como la desigualdad estructural y la discriminacin que an imperan en el Ecuador, simplemente no funciona.

Ms importante todava, ser que un ministro de culto, de la religin que fuere, puede determinar quin tiene o no tiene dignidad? quin pertenece a la comunidad que llamamos sociedad ecuatoriana y tiene derecho a tener derechos? La respuesta nica, obvia y natural es un radical no.

Mi hija, de 10 aos, cuando escucha en la mesa familiar sobre las posturas intransigentes y sectarias de los que promueven la marcha del sbado, qued asombrada. Luego se indign cuando su madre y yo le explicamos que la protesta es por la inclusin de la perspectiva de gnero en una ley para erradicar la violencia contra las mujeres en nuestro pas, una medida cuyo propsito es protegerla a ella y a las mujeres de su generacin y de las venideras, de un fenmeno detestable y tan naturalizado en nuestra sociedad machista: la consideracin de la mujer como ciudadana de segunda, como objeto no sujeto, sin derecho a tener derechos.

He tenido la fortuna de integrar los equipos de defensa de familias valientes, golpeadas brutalmente por la violencia machista, la de la joven Vanessa Landnez, la de la nia Valentina Cosos. Tambin litigu en nombre de la CIDH casos ante la Corte Interamericana por violacin de los derechos de las mujeres. Soy hijo, esposo, hermano, padre, amigo, maestro de maravillosas mujeres. Por eso tengo claro sin ser el abogado de todos que no hay justificacin que valga para oponerse a la erradicacin de la violencia contra ellas y en consecuencia a la inclusin del enfoque y perspectiva de gnero en los procesos educativos.

Claro que quiero que mi hija sea educada con valores: la tolerancia a los dems, aunque sean diferentes, la empata con todos comparta o no sus visiones, la solidaridad con los ms necesitados no slo en lo material sino en lo afectivo, la compasin por los oprimidos, la frontalidad en la defensa de sus derechos. Quiero que mi hija no sea insultada o golpeada por su enamorado o enamorada, esposo o esposa, que no sea violada o asesinada por un sujeto que nunca aprendi en la escuela a no discriminar, que no sea subyugada a cumplir solo el rol de madre y cocinera en casa a menos que ella lo quiera y decida, que no tenga reparos en plantarle la cara a cualquiera que ose decirle que no tiene derecho a una vida libre de violencia por el simple hecho de ser mujer o lesbiana o lo que quiera ser, consciente que su identidad y orientacin sexual resulta intrascendente pues ya es un ser excepcional, es un ser humano.

No pretendo que nadie comparta mi punto de vista pero me encantara que seamos un poco ms consecuentes y practiquemos en nuestra vida los valores que pregonamos, empezando por el amor al prjimo, pues caso contrario la igualdad de derechos y la no discriminacin se vuelven como el reino de los cielos, sabemos que llegarn, pero no sabemos cundo.

Por todo esto, tengo que decirle al Sacerdote Piechestein y sus discpulos, Con mi hija no te metas!

Fuente: http://gk.city/2017/10/16/marcha-con-mis-hijos-no-te-metas-falta-de-informacion/



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