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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2017

El pueblo que no existe es el espaol

Rafael Silva
Rebelin


"En ese entonces y tras finiquitar la guerra contra los musulmanes Espaa iniciaba la aventura Imperial que la llevara a expandirse por los cinco continentes. Las ansias de conquista material y espiritual marcarn los siguientes siglos plagados de gestas picas y epopeyas en el nombre de Dios y su majestad el Rey. Era necesario engrandecer la gloria de Espaa para hacer frente a sus directos competidores Inglaterra, Francia y Portugal que pretendan hacerle sombra. Una desquiciada carrera por conquistar tierras, naciones, riquezas, sbditos, siervos y esclavos. Como bien queda descrito en el Tratado de Tordesillas donde Espaa y Portugal -representados por Isabel y Fernando y el rey Juan II- se repartieron las zonas de navegacin y conquista del Ocano Atlntico y el Nuevo Mundo. Se despoj sin ningn remordimiento de sus tierras a los nativos que fueron considerados por derecho real como menores de edad y, por lo tanto, sujetos a la tutela de los espaoles en las mitas, resguardos o encomiendas"
(Carlos de Urab)


En relacin al asunto de la posible autodeterminacin de Catalua, miles de veces nos han referido nuestros gobernantes del PP y sus fieles aliados (PSOE y Ciudadanos) la supuesta soberana "del pueblo espaol", no slo para reafirmar que un referndum slo tendra sentido si se refiere a dicho pueblo como sujeto poltico, sino para negar de paso la soberana del pueblo cataln, al menos para el caso que nos ocupa. Y ya sabemos que existe base legal suficiente como para invocar nicamente al pueblo espaol, que es el nico que reconoce la Constitucin de 1978 como tal. Pero la pregunta es: desde cundo existe ese ente que es el pueblo espaol? Qu haba antes de ese pueblo espaol? Qu pueblos habitaban la Pennsula Ibrica? Pues vayamos por partes. El pueblo, o si se prefiere, la nacin espaola, no existe antes del reinado de los Catlicos Isabel de Castilla y Fernando de Aragn, en pleno siglo XV. Cualquier historiador mnimamente serio considerar que cinco siglos son un perodo bastante corto, sobre todo si lo comparamos con la existencia de los pueblos anteriores que habitaban la Pennsula desde muchos siglos antes, y que los Reyes Catlicos se encargaron de avasallar y de unir por la fuerza, fuerza que extenderan despus allende los mares, constituyendo el germen de lo que llegara a ser posteriormente el gran Imperio Espaol. Antes de la llegada al poder de Isabel y Fernando, los pueblos o reinos precedentes eran Al-ndalus en el sur (que comprenda una regin ms extensa que la actual Andaluca, y estaba en poder de los rabes, a los que arrebataron sus dominios y echaron de la Pennsula), Castilla en el centro y noroeste, y Aragn en el centro y noreste, con Catalua insertada dentro del mismo. Portugal ya constitua un reino separado e independiente.

Antes del siglo XV no exista el pueblo espaol, pero s existan todos estos pueblos. De dnde viene pues el pueblo espaol? Pues es fruto de una histrica integracin forzada de los reinos castellano-leoneses, con la reconquista del reino nazar de Granada, y la anexin de todas las dems provincias colindantes, incluida Catalua. De entrada, la unin de los Reyes Catlicos ya fue una unin interesada, pero esto era algo absolutamente normal en la poca, ya que las familias reales estaban interesadas en que los matrimonios de sus vstagos pudieran continuar y extender sus dinastas, privilegios y posesiones. Fueron por tanto Isabel y Fernando, los Reyes Catlicos, los fundadores de esa "nacin espaola"? A los hechos histricos nos remitimos. Tal como nos recuerda Carlos de Urab en este artculo, las tropas cristianas tomaron Granada el 2 de enero de 1492, culminando de este modo la denominada "Reconquista". Se inicia entonces uno de los perodos ms oscuros que haya vivido la Humanidad. Porque no slo se expuls a los rabes, moriscos y dems variantes incluidos, sino a los judos, y por ltimo a los gitanos, en varias oleadas de expulsiones, impulsadas por indecentes y crueles leyes que llegaron hasta el reinado de Carlos III, el primer rey que promulg decretos un poco ms tolerantes y humanitarios. Y a las aberraciones practicadas dentro de los lmites de aqulla Espaa, con la Inquisicin incluida, habra que sumar todas las tropelas y barbaridades ligadas al descubrimiento del "Nuevo Mundo", a los territorios que posteriormente se conoceran como "las Indias". Varias oleadas histricas de "conquistadores" se sucedieron para colonizar aqullas tierras, conquistas que en realidad fueron "actos de piratera muy bien planificados" (en palabras de Carlos de Urab).

Y ah tenemos ya al Imperio Espaol totalmente extendido (se hablaba en plural de "las Espaas", para referirse a la extensin y variedad de sus territorios conquistados), un Imperio basado en ese Dios omnipresente y omnipotente que otorgaba el dominio exclusivo y perpetuo de los territorios donde los conquistadores clavaban el pendn castellano. Y mientras todo eso ocurra...Dnde quedaban los anteriores pueblos? Su soberana e identidad fueron progresivamente anuladas, y aunque a partir del siglo XVIII se volveran a retomar tmidamente, la nica soberana "oficial" era la correspondiente a ese "pueblo espaol" forjado a sangre y fuego, bajo la direccin de la Corona, y con la inestimable ayuda de la Iglesia Catlica. Y as, se va gestando desde la poca de los Reyes Catlicos no slo un Imperio geogrfico, sino tambin un Imperio ideolgico, que tuvo su ms fiel continuacin (en lo ideolgico, que no en lo geogrfico, pues Espaa haba perdido ya sus ltimas posesiones a finales del siglo XIX), durante la dictadura franquista. Se forj una especie de identidad o supremaca espaola, con la ayuda de una narrativa religiosa, apoyada en los documentos de los mejores exponentes de las letras, las artes, la pintura, la escultura o la msica. Pero los pueblos no pueden morir. Pueden ser expoliados, avasallados, masacrados, invadidos, saqueados, incluso exterminados, pero la semilla de la historia siempre vuelve. Y aunque las sucesivas generaciones de Austrias y Borbones continuaban reclamando la grandeza del pueblo espaol, en realidad el pueblo espaol era una creacin ad hoc, reciente histricamente, forjada sobre la base de la unin forzada de los pueblos preexistentes en la Pennsula, de la fusin de sus reinos, de la preeminencia de sus intereses polticos y dinsticos.

Lleg un momento en que, dada su extensin y podero, el Imperio Espaol se crea el centro del universo, el ombligo del mundo, y la arrogancia de sus conquistadores haca mella en todos los territorios sometidos. La lengua espaola y la religin catlica se impusieron a la fuerza como vehculos integradores de las poblaciones de todos los territorios conquistados. Todos esos elementos fueron identificndose con el pueblo espaol, ese que haba llegado en ltimo lugar, ese que haba arrasado a los dems pueblos precedentes en la Pennsula, y que haba impuesto su imaginario colectivo por la fuerza no slo para mantener "la unidad de Espaa" (expresin curiosamente muy de moda en la actualidad), sino para extenderla tambin a todos los territorios conquistados. Y como decamos ms arriba, con la dictadura franquista se volvi a ensalzar salvaje y grotescamente la falaz figura del "pueblo espaol", en un alarde de rancio nacionalismo espaolista que llega hasta nuestros das, bajo el marco legal de nuestra Carta Magna de 1978. Durante el franquismo, al igual que durante las pocas imperiales anteriores, cualquier intento de disidencia, cualquier atisbo de entender la nacin espaola, la patria o la soberana de forma distinta a como la impona el rgimen era causa de represin, persecucin, exilio o muerte. Una visin excluyente y uniformizada que llega hasta nuestros das, con esa interpretacin fundamentalista de la Constitucin, que nicamente otorga la soberana al conjunto del "pueblo espaol". Pero como estamos viendo, el marco legal no puede deslegitimar las realidades histricas, las diferentes soberanas, los diversos pueblos que existan en la Pennsula antes de que los Catlicos Isabel y Fernando impusieran su visin imperial de la nacin espaola.

Las ltimas corrientes polticas y filosficas van incluso ms all, y declaran solemnemente que los pueblos no existen, y que lo nico que existe es el conjunto de individuos que forman nuestra sociedad, y el Estado de Derecho que los administra. Se trata de un intento de deslegitimar a los pueblos como verdaderos sujetos de derecho, y de dar carpetazo a la historia, para dejar de reconocer los derechos histricos de los mismos. Los ignorantes defensores de esta opinin nicamente asocian pueblos a territorios, es decir, a geografa, olvidndose de la historia, de la sociologa y de la dimensin humana de las mismas. Porque lo cierto es que la propia Historia no puede ser contada sin referirse a los pueblos, y a todas las caractersticas que definen el contexto cultural donde se insertan. No podemos confundir el sujeto poltico activo (esto es, donde descansa la capacidad poltica y ejecutiva de eleccin y participacin, que es el propio individuo) con el sujeto poltico soberano (es decir, la parte de una sociedad que se considera y se erige en soberana para decidir su destino, que es el pueblo). Nos parece un tremendo error el pretender reducir toda la complejidad histrica, social, poltica y cultural de las actuales sociedades recurriendo slo a los individuos que las forman. Los que as razonan reducen el problema a un planteamiento simplista y profundamente equivocado, a nuestro entender, producto de una cierta ideologa subyacente interesada en dicha simplificacin, o en la anulacin del reconocimiento de la soberana popular aplicada a determinados pueblos. Suelen ser los mismos que argumentan tambin planteamientos ridiculizantes de la soberana. Planteamientos, no obstante, que no pueden ocultar el hecho de que no slo los pueblos existen, existan con anterioridad, y seguramente seguirn existiendo, sino que adems forman la unidad humana y el colectivo antropolgico y social por excelencia.

Los pueblos son los que se adscriben a determinadas culturas y civilizaciones, conjunto de rasgos que los definen. Los pueblos hacen referencia al conjunto de personas, de individuos, que forman durante ciertos perodos de la Historia, debido a la confluencia de una serie de factores, una peculiar evolucin diferenciada de la Humanidad. Y desde ese punto de vista, por supuesto que el pueblo espaol tiene entidad propia, ya que compartimos ya varios siglos de esa historia, una historia comn desde que fuera impuesta por los Reyes Catlicos. Pero es una historia muy reciente, y debido a los factores histricos que desencadenaron su agresiva creacin, pensamos que no es una historia tan legtima como los pueblos que ya habitaban la Btica, Castilla, Aragn o Catalua antes de la llegada al trono de Isabel y Fernando. Los pueblos ibricos llevaban ya muchos siglos habitando la Pennsula cuando estos monarcas impusieron su fusin a la fuerza. Pero como decamos ms arriba, el hecho diferencial se mantiene. Las peculiaridades estilsticas, folklricas (entendiendo el Folklore en la dimensin integral que le di Antonio Machado y lvarez, "Demfilo") y antropolgicas son las que determinan y diferencian a los pueblos, y no se anulan por muchos Reyes que lo deseen. En los pueblos radica y descansa el hecho nico, diferencial, que se puede manifestar de distintas formas, en el arte, en el sentimiento, en los patrones ticos y estticos, morales y religiosos, en la interpretacin propia de determinados acontecimientos, en resumidas cuentas, en una filosofa propia del ser y del estar, del sentir, del vivir, en ltima instancia, del existir. Los pueblos histricos (Andaluca sobre todo como el ms antiguo de los pueblos ibricos, pero tambin Euskadi, Catalua, Galicia...) ya existan cuando an no exista el "pueblo espaol", ese que ahora se coloca por delante y por encima de todos a la hora de hablar de soberana. Por eso necesitamos volver a recuperar la visin plurinacional de esta Espaa, construir mediante un Proceso Constituyente un Estado Federal con pleno respeto a la soberana de todos sus pueblos, en definitiva, volver a recuperar el panorama que exista cuando fue constituido el pueblo espaol por la fuerza de las armas y de la religin.

Porque es la poltica la que debe agrupar a dichos pueblos, si ellos lo desean, en otro tipo de organizaciones, llmense pases, naciones, nacionalidades, Estados, y stos a su vez se administran bajo determinadas formas de gobierno. Pero los pueblos continan representando, ms all de todo ello, la propia esencia de la evolucin humana, el mnimo comn mltiplo de la expresin colectiva de los individuos que los forman. Y ello porque los pueblos forman y delimitan, mejor que ningn otro concepto poltico o sociolgico, una colectividad comn de personas que comparten una historia, una cultura, una idiosincrasia y un destino comunes, que lo hacen distinto a los dems pueblos. Desde finales del siglo XV tenemos a un pueblo espaol forjado a golpe de espada y de cruz que comenz a ser pueblo no por estas circunstancias, sino por la voluntad de los monarcas de entonces, empeados en crear un imperio. Pero este pueblo espaol jams debera poseer ningn tipo de supremaca sobre los pueblos que ya preexistan en la Pennsula. Porque los pueblos no ocurren por casualidad, no son accidentes histricos ni geogrficos, sino que existen porque confluyen histricamente en su configuracin un conjunto de elementos y caractersticas espacio-temporales que lo determinan, tales como el paisaje, la climatologa, las costumbres, los modos de vida, los medios de produccin, el folklore, la gastronoma, y todo el patrimonio cultural y artstico que le son propios. Los pueblos constituyen la autntica materia prima de la Historia, y explican su devenir cronolgico. Atendiendo a todo ello, tenemos muy claro que los pueblos han de constituir, por s mismos, sujetos de derecho propios, y reconocrseles, en primer lugar, el derecho a regir su propio destino con libertad, es decir, a su autodeterminacin. Es evidente que ello descansa legalmente desde la Constitucin del 78 en el pueblo espaol, pero consideramos absolutamente legtimo, por todo lo que hemos explicado, que dicho derecho sea posedo por todos los pueblos histricos que ya habitaban este solar patrio que llamamos Espaa desde muchos siglos antes de que ese solar existiera como tal.

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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