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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2017

La candidata del Congreso Nacional Indgena y el EZLN

Eduardo Nava Hernndez
Cambio de Michoacn


Finalmente fueron 86 las solicitudes ante el Instituto Nacional Electoral de aspirantes a ser candidatos sin partido a la presidencia de la Repblica, de las cuales 40 se han declarado procedentes y 38 ms estn pendientes de resolucin por tener que responder algn requerimiento de la institucin. Pero slo una de todas esas precandidaturas tiene claramente un sentido social y colectivo, ms all de intereses personales o de pe queos grupos.

Se trata, desde luego, de la propuesta del Congreso Nacional Indgena y el Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional, Mara de Jess Patricio Martnez, conocida familiarmente como Marichuy, una indgena nahua originaria del Estado de Jalisco, dedicada a la medicina tradicional y que ha tenido una larga participacin en el movimiento indgena del pas.

La propuesta poltica del CNI y EZLN, organizados ahora como Consejo de Gobierno Indgena (ya que no se integr la totalidad de los organismos que conforman el CNI), presenta varias aristas de inters, dignas de comentarse. La ms evidente, desde luego, es la decisin de estos organismos y otros colectivos que se les estn adhiriendo, de abandonar su posicin hasta hace muy poco antielectoral y aventurarse en este terreno para ellos nuevo, dominado por los aparatos y burocracias de los grandes partidos. Aunque hace ya ms de un ao que el movimiento indgena nacional anunci su intencin de consultar y promover este tipo de participacin, no deja de sorprender que haya logrado en breve tiempo el consenso para lanzar la candidatura de una mujer indgena a la presidencia.

No olvidemos que, en particular el EZLN, no ha renunciado nunca a ser un movimiento armado, aunque no se hayan usado sus armas desde hace ms de dos dcadas. La incgnita es si esta nueva etapa y esta nueva empresa ser de algn modo un proceso de institucionalizacin, equivalente a los que se vivieron en El Salvador o Colombia, pero en este caso sin un proceso de dilogo entre la guerrilla y el gobierno. Lo que es claro es que s ha habido una larga tregua entre ambas partes y que hoy el movimiento armado no tiene ya perspectivas como tal. Pero la presencia del EZ, y el hecho de que Marichuy est iniciando su proselitismo precisamente en Chiapas entre sus bases de apoyo, puede ser un rasgo muy determinante, para bien o para mal, en la incipiente campaa. Si los electores interpretan el proceso como la integracin del movimiento neozapatista a la poltica, en un sentido incluso ms amplio que el electoral, es posible que se acreciente el nmero de adeptos de la candidatura indgena. Pero tambin el respaldo del Ejrcito Zapatista a sta puede restarle apoyos entre otros sectores de la sociedad nacional que rechazan decididamente la va armada.

El primer reto que tendr que sortear esta candidatura independiente es reunir las ms de 866 mil firmas necesarias para obtener el registro y aparecer en las boletas del 2018. No es una tarea fcil, aunque el contar con una base social como lo es el movimiento indgena organizado le dar viabilidad a esa descomunal tarea que muy pocos no ms de dos o tres de los hoy registrados alcanzarn a cumplir.

Pero no es el nico obstculo a superar. Ya colocado en un escenario electoral y con una precandidatura visible, este movimiento tctico de las organizaciones indgenas slo podr ser exitoso si se traduce en un caudal de suficiente de sufragios en las urnas. Pero esa meta se entrampa con un discurso ambiguo donde an predomina la desconfianza en los procesos electorales y donde la propia vocera-candidata afirma que no va en pos del voto ni del poder. La falta de conviccin y el recelo de los militantes con respecto de los medios ahora elegidos pueden impedir que se cumplan los propsitos de la campaa misma. Si los actores no tienen conviccin en el proceso, cmo convencer a crculos ms amplios de ciudadanos de las bondades de sufragar por este naciente movimiento? Hasta ahora, la ambigedad se expresa en que algunos de sus voceros (por ejemplo, el Colectivo Utopa, de Michoacn) hablan de una nueva forma de gobernar, desde luego basada en principios proclamados hace tiempo por el neozapatismo, como el mandar obedeciendo, en tanto que otros (Guillermo Almeyra), y la candidata misma, niegan expresamente que el propsito de la campaa sea alcanzar el gobierno. Esto ltimo implica que no importan los votos sino usar la campaa para la difusin y organizacin, algo semejante a lo que vimos hace unas dcadas en las dos postulaciones de Rosario Ibarra de Piedra.

Desde un inicio la posicin representada por Marichuy y quienes la respaldan se ha presentado como anticapitalista. Bien, pero ello requiere trascender el nivel de la mera denuncia y las frases declarativas y traducirse en propuestas viables que conformen, si no un programa de gobierno, s una plataforma electoral slida y amplia que entronque y se engarce con los intereses de sectores y grupos diversos de la sociedad, ms all del mundo indgena. Hasta hoy, esa plataforma parece no existir y tendr que construirse sobre la marcha, en el andar de la campaa y en la suma de nuevos apoyos. Si se quiere lograr el xito ser necesario un discurso creble, susceptible de diferenciarse del de polticos del sistema y de los pretendidamente independientes.

Hacer campaa entre los sectores indgenas y a los ya politizados contra el rgimen y el sistema poltico vigente, sobre todo los organizados, no implicar mayores dificultades, dado que es posible con recursos propios; pero alcanzar con el mensaje del CGI al resto de la sociedad implicara un caudal de recursos humanos y econmicos de los que quiz este nuevo movimiento no disponga, ms cuando se ha renunciado explcitamente a recibir las prerrogativas oficiales a las que se tendra derecho si se obtiene el registro para la candidata. Tampoco es suficiente con renunciar a esas prerrogativas para demostrar que la candidatura sea polticamente superior a las de los aparatos partidarios. Esa superioridad debera demostrarse justamente en mbito poltico, el del debate, la confrontacin de ideas y propuestas hacia la sociedad, y no slo en el terreno de la moral.

En otras palabras, el dilema para una candidatura como la de Marichuy Patricio es el de disputar el poder poltico formal a los grupos oligrquicos que hoy lo controlan, o usar la campaa de 2018 tan slo como un recurso para la organizacin o reorganizacin y la actualizacin de los objetivos del movimiento indgena, es decir, para propsitos internos de ste. En Bolivia, Evo Morales se decidi desde el principio por lo primero y conform un movimiento-partido con objetivos claramente polticos; pero ello se daba despus de una etapa de intensas movilizaciones y luchas por el agua, la tierra y contra la represin a los campesinos cocaleros. Algo semejante ocurri con el movimiento indgena de Ecuador, aun cuando ah el abanderado fue un mestizo, Rafael Correa. En Mxico, empero, el movimiento de los pueblos originarios se encuentra en una etapa de repliegue, como ha ocurrido en los ltimos aos con el propio EZLN.

La peor opcin para este naciente movimiento electoral y para su representante jalisciense ser enfocar su discurso contra el candidato de centro-izquierda Lpez Obrador, y no contra los factores reales de poder, econmico y poltico, que han llevado a la crisis del pas. Es una de las tentaciones en que se puede incurrir para tratar de legitimar su presencia como una opcin diferente, pero que mantendra en la superficialidad una campaa digna de mejores destinos, dada la legitimidad de las demandas indgenas y de otros grupos sociales que se pueden sumar a stas con su propio programa reivindicativo. En contraparte, no faltaran los partidarios del tabasqueo que acusen al CGI y a su candidata de servir a los propsitos del sistema de impedir el avance de aqul; el escenario de la divisin y el enfrentamiento entre las izquierdas (entre las cuales, por supuesto, no se cuenta ya el PRD) es el ms conveniente para el PRI, el PAN y las candidaturas de utilera presentadas como independientes.

Algunos voceros del CNI y CGI han dicho que el propsito de su incursin electoral no es disputar votos a Lpez Obrador y al Morena, sino suscitar la participacin de otros sectores, entre ellos los hasta hoy abstencionistas. Puede ser; pero ello le implica un nuevo dilema: de llegar a la eleccin constitucional, el elevar la participacin electoral y reducir la abstencin, sobre todo si termina imponindose un candidato de la derecha, puede suponer darle ms legitimidad al sistema poltico en su conjunto, al que por otra parte se rechaza. Ello no representa que la candidatura de Marichuy Patricio sea injustificada, pero s que tiene que tomar en cuenta su peculiar ubicacin dentro de la arena poltico-electoral y a qu tipo de electorado debe dirigirse.

Finalmente, es claro que una candidatura como la de la seora Patricio Martnez, como mujer, indgena y sin una formacin universitaria, ser enfrentada no slo por los poderes fcticos sino tambin la crtica despiadada de lo peor de la sociedad civil mexicana: el machismo, la misoginia, el clasismo y el racismo, siempre latentes pero que desde ya afloran cuando los sectores ms oprimidos deciden movilizarse ante la explotacin y la injusticia social. Sern necesarias acciones concretas y una propuesta social adecuada para neutralizar esas expresiones que tendran que estar por completo superadas en el Mxico del siglo XXI. Ya despus de la jornada electoral de 2018, si Marichuy llega a las urnas, podremos hacer el balance de esta experiencia de campaa y de participacin electoral, que puede ser un posicionamiento nuevo y una nueva etapa del movimiento indgena, y su articulacin con la llamada sociedad nacional, o un fracaso tctico que incluso lo haga retroceder.

Eduardo Nava Hernndez. Politlogo UMSNH

Fuente: http://www.cambiodemichoacan.com.mx/columna-nc31507

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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