Portada :: Otro mundo es posible
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-10-2017

Sindicalismo de contrapoder y autogestin

Llus Rodrguez Algans
Pblico.es


Una de las cuestiones que creo suscita ms inters en el debate de la renovacin sindical, se refiere a la mirada respecto la capacidad de las organizaciones sindicales de favorecer el cambio socioeconmico. El sindicalismo puede y debe influir en la determinacin de las polticas econmicas, industriales y laborales, a la vez que puede y debe promover procesos de democratizacin en las empresas y la economa como parte de esa lucha de clases, de esa lucha de poder entre el trabajo y el capital o su eslabn dirigente, por el control de los medios de produccin y la distribucin de los excedentes econmicos. Asimismo, esa lucha puede y debe permitir avanzar en los pasos necesarios para la transformacin del modelo econmico capitalista imperante en otro socialista autogestionario que sea ms eficiente, justo y democrtico.

En esa clave, vale la pena mirar los puntos en comn entre el sindicalismo, la economa social y la orientacin de cambio econmico autogestionario que ambos instrumentos y movimientos pueden promover.

El sindicalismo puede y debe influir en la determinacin de las polticas econmicas, industriales y laborales, a la vez que puede y debe promover procesos de democratizacin en las empresas y la economa

El anlisis de las interrelaciones entre sindicalismo y economa social debe empezar por remarcar la importancia de la economa social a la hora de prefigurar la economa que necesitamos la clase trabajadora a la vez que de establecer esas alternativas hoy mismo. Una transformacin real y profunda del sistema econmico capitalista por otro autogestionario necesariamente pasar por el impulso de muchas experiencias concretas y la integracin de las mismas sustentadas en experiencias previas de cooperativismo y economa social [1].

Ms all de los grandes relatos, el cooperativismo y la economa social en relacin al movimiento sindical, ha sido una forma de generar autoocupacin, ya sea en contextos de crisis empresarial con despido colectivo o cierre de empresa, ya sea en contextos de desempleo masivo dnde la patronal castiga la militancia sindical y la autoocupacin se torna como alternativa imprescindible.

Asimismo la economa social se puede orientar a apoyar luchas sindicales, cmo el caso de la cooperativa de finanzas Coop57 ejerciendo como caja de resistencia para la huelga [2] en apoyo, entre otros, del conflicto de las empresas subcontratadas por Telefnica, un conflicto con una accin sindical diferente a la habitual tanto por los actores cmo los contenidos reivindicativos y los mtodos de lucha [3]

A la inversa, el sindicalismo es clave para la economa social al sostener unos valores y prcticas que hacen de contrapeso a la dinmica que se genera por su insercin en una economa capitalista: la negociacin colectiva de referencia permite una gua de mnimos en lo concreto de las relaciones laborales y condiciones de empleo en la economa social. Sucede lo mismo con la disputa por el salario social, indirecto -sanidad, educacin- y diferido -pensiones, subsidio de desempleo, etc.- que afecta a toda la clase trabajadora incluidas cooperativistas o participantes de la economa social. El sindicalismo cmo organizacin de masas incide en ese mbito en apoyo a las redes de economa social y transformadora.

Por ltimo, desde una perspectiva de transformacin social no todas las empresas pueden ser cooperativizadas o transformadas en modelos de economa social a corto plazo (por su tamao, por las relaciones de poder social interno o de mercado externo imperantes, etc.), por lo que se requiere de un fuerte sindicalismo de contrapoder con capacidad de ejercer un control sindical y econmico en toda la estructura empresarial y productiva para reorientar el modelo econmico y social.

Sindicalismo de contrapoder y economa social

La accin sindical cotidiana, la de las secciones sindicales en los procesos de negociacin colectiva, tiene mucho de los valores y fundamentos de la economa social y cooperativa.

Los procesos de militancia sindical orientados a la expansin de derechos sociolaborales se cimientan en una adecuada recopilacin de informacin econmico-financiera, productiva y laboral de las empresas para sustentar los procesos negociadores, en una colectivizacin entre las plantillas de las reivindicaciones dirigidas a los empresarios y la patronal, as como en la articulacin de frmulas solidarias de accin colectiva y huelga indefinida con apoyo de caja de resistencia que es sin lugar a dudas un mecanismo financiero colectivo de solidaridad sindical [4]. Ese poder sindical como herramienta democratizadora de una empresa o sector, es la antesala a modelos de economa social y democracia econmica.

El poder sindical como herramienta democratizadora de una empresa o sector es la antesala a modelos de economa social y democracia econmica.

Lo anterior es si cabe es ms evidente en procesos de reestructuracin y crisis empresarial dnde la recuperacin de empresas para su posterior laboralizacin o cooperativizacin se torna cmo accin estratgica imprescindible para defender las condiciones y nivel de empleo as como la estructura industrial del pas, precisamente cuando los poderes poltico y econmico estn promoviendo todo lo contrario. Ah la prctica sindical previa es imprescindible para acometer con garantas dichas experiencias. Parte de esa oposicin y asesoramiento sindical y de los economistas de sindicatos de alternativas en procesos de reestructuracin empresarial se circunscribe a la bsqueda y evaluacin de las condiciones de viabilidad de inversores industriales frente a los financiero-especulativos que permitan recapitalizar las empresas en crisis para mantener o relanzar la produccin [5], o alternativamente promover la transformacin en empresas de economa social como sociedades laborales o cooperativas [6]. La cuestin, pero, no tiene solo una dimensin micro, sino tambin macro, de modelo social y econmico.

Contrapoder sindical y autogestin econmica

Cmo puede el sindicalismo ayudar a construir otro modelo econmico y social? Sin duda el ncleo vertebrador de la accin sindical es la negociacin colectiva. Dos ideas al respecto.

Por un lado, la orientacin de la poltica sindical y los contenidos sustantivos de negociacin colectiva hacia objetivos de poltica econmica de altos salarios y pleno empleo. Las dos reivindicaciones clave del movimiento sindical vasco cmo salario mnimo de 1200 euros mensuales y jornada laboral mxima de 35 horas semanales, se integran para mejorar las condiciones de vida con la generacin y reparto del empleo, adems de con una poltica salarial solidaria que deviene tambin en mecanismo de poltica industrial [7].

Por otro lado la introduccin de contenidos de negociacin colectiva instrumentales de control sindical econmico en las empresas y sectores, esto es, promover la democracia econmica en las empresas capitalistas con ampliacin de derechos de informacin, consulta y control sindical de los procesos productivos, de inversin y posterior generacin de empleo [8]. Esta mirada hacia los contenidos instrumentales de la negociacin colectiva permite avanzar hacia mayor capacidad de control de los procesos de inversin, produccin y distribucin, a la vez que promover precisamente mayores tasas de inversin y generacin de empleo [9]. Asimismo un mayor control sindical de la produccin y finanzas empresariales permite limitar el fraude econmico, fiscal y a la seguridad social en el que incurren las empresas capitalistas cuyos impactos sociales son demoledores tal como vienen exponiendo estudios realizados por expertos economistas desde la UPV/EHU para Euskadi, representando alrededor del 174% del PIB de la comunidad [10].

Euskal Herria tiene un privilegiado potencial -fraguado en dcadas de luchas obreras y construccin de alternativas econmicas con un asentado cooperativismo- para la configuracin de un potente marco autnomo de economa autogestionaria y lucha de clases con un fuerte sindicalismo de contrapoder.

La participacin sindical en aspectos de poltica econmica, industrial o fiscal se ha venido canalizando histricamente en el denominado dialogo social, los procesos de concertacin social entre sindicatos, patronales y gobiernos, si bien estos procesos han demostrado limitaciones en cuanto a una efectiva influencia sindical en dichas materias y contraindicaciones en cuanto al aval sindical de polticas pblicas neoliberales unido a una dependencia financiera de los propios sindicatos que han entrado en este tipo de procesos de concertacin [11]. Algunas vas de intervencin alternativas exploradas por el sindicalismo europeo pasan por incrementar la antedicha participacin y control sindical de los procesos productivos, econmicos y de inversin en empresas y sectores en la negociacin colectiva a todos los niveles lo que supone sin duda un elemento configurador del poder en las relaciones laborales hacia una nueva democracia industrial con participacin de las personas trabajadoras. Su aplicacin en el Estado espaol puede pasar a corto plazo por esa ampliacin de los derechos sindicales de informacin, consulta y participacin, va cambio legislativo en el Estatuto de los Trabajadores y Trabajadoras o con su reflejo en los contenidos de la negociacin colectiva, en materias contable, mercantil y econmica, productiva, organizativa y laboral [12]. En relacin a la inversin, como variable clave por determinar el nivel de produccin y empleo as cmo su orientacin sectorial o de actividad, histricamente la propuesta de implantacin de Fondos de Inversin de Asalariados ha sido una va para desde el sindicalismo influir en este elemento de poltica industrial [13]. En el mbito vasco empiezan a elaborarse reflexiones en este sentido por parte de EKAI Center, vinculando relaciones laborales, democracia econmica y modelo de desarrollo, con el anlisis de algunas experiencias europeas de relaciones laborales, inversiones, desarrollo tecnolgico, asignacin de ganancias y formacin, abordando especialmente las relaciones laborales de empresa y el desarrollo econmico [14].

En relacin a todo lo relatado, Euskal Herria tiene un privilegiado potencial, fraguado en dcadas de luchas obreras y construccin de alternativas econmicas con un asentado cooperativismo, para la configuracin de un potente marco autnomo de economa autogestionaria y lucha de clases con un fuerte sindicalismo de contrapoder. En el marco de esa confrontacin por el desacuerdo con el funcionamiento del sistema capitalista y como expresin de la conciencia colectiva de la clase trabajadora vasca, es imprescindible dirigirse a una sociedad de personas y pueblos libres articulada mediante un socialismo en el que los medios de produccin, de consumo y de cultura, estn en manos y al servicio de las personas trabajadoras, en una autntica democracia econmica. Ello pasa necesariamente por qu el movimiento obrero y sindical establezca fuerte conexin entre accin sindical y los procesos dirigidos a la socializacin de los medios de produccin y consumo, adems de una alianza permanente entre la economa social y el sindicalismo de contrapoder.

En palabras del sindicalista irlands James Connolly en un artculo de 1908 titulado Sindicalismo industrial y socialismo constructivo a la vez que incrementa el poder de resistencia del trabajador contra los abusos actuales de la clase capitalista, lo familiariza con la idea de qu el sindicato que contribuye a construir est destinado a suplantar aquella clase en el control de la industria dnde trabaja.

 

Notas:

[1] Sempere, Joaquim; Garca, Ernest. Qu papel pueden tener las cooperativas en una transicin postcarbono? Reflexiones desde el cooperativismo en Catalua. Revista de Economa Crtica n18, 2014.

[2] Oederra, Unai. Coop57: una herramienta complementaria a la lucha sindical. Comunicacin al II Encuentro de profesionales del asesoramiento laboral y social UPV/EHU, 2016.

[3] Mera, Igor; Mullner, Jana. Huelga de tcnicos autnomos y subcontratas de Telefnica Movistar. Una experiencia exitosa. Viento Sur. 22-6-2016.

[4] Rodrguez, Llus. Huelgas y cajas de resistencia para revitalizar el sindicato. Radicales Libres, Diario Pblico. 29-9-2016.

[5] Iriarte, Niko. Negociacin colectiva y control sindical. Aspectos laborales y econmicos. Lan Harremanak n35, 2017.

[6] Mata, Hctor; Rodrguez Llus. Recuperacin de empresas y negociacin colectiva hacia la autogestin. Intervencin en el II Encuentro Euromediterrneo La economa de los trabajadores y trabajadoras. Tesalnica, Grecia, 29/10/2016. Ver tambin nota 5.

[7] Rodrguez, Llus. Revitalizacin sindical: el pilar de la negociacin colectiva y la poltica sindical. Radicales Libres, Diario Pblico. 15-9-2016.

[8] Mata, Hctor. Los derechos de informacin de la representacin de las personas trabajadoras: lmites legales y mejora a travs de la negociacin colectiva. Lan Harremanak n35, 2017. Ver tambin nota [7].

[9] Estrada, B (2014). Creacin de empleo y modernizacin de la negociacin colectiva. Revista Temas.

[10] Zubiri, Ignacio; Fernndez-Macho, Javier; Gallastegui, MCarmen. Economa sumergida y fraude fiscal en la Comunidad Autnoma de Euskadi. Informe del Instituto de Economa Pblica UPV/EHU. 2016.

[11] Letamendia, Francisco. Estructura poltica del mundo del trabajo: fordismo y posfordismo. Tecnos, 2009, pp. 41-42; Elorrieta, Joxe. Una mirada sindical contracorriente. Icaria Fundacin Manu Robles-Arangiz, 2017, pp. 182-188.

[12] Vase notas 7 y 8.

[13] Del Rosal, Mario. La democracia econmica y los fondos de inversin de los asalariados: posibilidades y contradicciones. Comunicacin al II Encuentro de profesionales del asesoramiento laboral y social UPV/EHU, 2016.

[14] EKAI Center. Relaciones laborales de empresa y el desarrollo econmico. EKAI Center Gipuzkoa Foru Aldundia. 2016

Llus Rodrguez Algans. Economista asesor laboral y de polticas pblicas en Euskadi.

Fuente: http://radicaleslibres.es/sindicalismo-contrapoder-autogestion/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter