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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-10-2017

Entrevista a Joaqun Miras Albarrn sobre Praxis poltica y Estado republicano. Crtica del republicanismo liberal
El proyecto 'Europa' es manifiesta y escabrosamente contrario a la tradicin grecolatina, en las antpodas del individualismo ontolgico liberal

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aqu publicadas, Joaqun Miras Albarrn es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la poltica y Praxis poltica y Estado republicano.

Por qu ese tercer republicanismo al que criticas, hemos hablado de l, es tan "polticamente inane"? 

Todo proyecto poltico real, y todo pensamiento que trate de ayudar a generar un proyecto poltico real, debe comenzar por la reflexin sobre la realidad social y sobre los problemas que esta genera en las gentes concretas; y sobre las luchas sociales que se produzcan y los sujetos o girones de sujetos organizados que las promuevan. Los problemas que cada estructuracin social genera en las vidas de las gentes y que la consciencia experiencial de estas registra. Y a partir de ah, todo proyecto social debe auto comenzar creando el entramado social, el bloque social de subjetividades activas, concernidas en la preservacin de su bloque, de cuya constitucin surgir la capacidad de crear el proyecto y la fuera para imponerlo. A partir de aqu, toda reflexin poltico filosfica, incluidas las republicanas, no pueden ir por delante, pronosticando y prescribiendo qu hacer. S deben reflexionar sobre lo que se va haciendo, sobre la situacin prxica, las derrotas o victorias; y s debe recuperar experiencia pasada y la tradicin poltica pasada para introducirla en el seno del movimiento, en el estadio que ste se encuentre, etc., de forma que el movimiento poltico real, el que existe en la medida en que la gente se moviliza disponga de instrumentos intelectuales. Un bloque que lucha. Esto es lo que constituye la repblica, el movimiento de masas que se auto concierne en la vida buena de todos los formantes. Cuando ese movimiento se hace hegemnico, es mayoritario, posee un proyecto material de vida ya en ciernes, que se agranda, llega a constituir un poder, l es el poder, l es la res publica. Llega a generar leyes, a poner guardias y semforos.

Pero las leyes, las instituciones poltico administrativas, son algo que no existir si no existe el sujeto social organizado que las imponga; y, de existir, poseern una especificidad concreta, orgnica de las experiencias y necesidades del proyecto sostenido por el bloque social, sern tan histricas, tan concretas, tan no universales extemporneas, tan singulares como cada movimiento de lucha social. Nada de todo esto es contemplado en este tipo de republicanismo, que, ciertamente, define bien la nocin de libertad republicana, sin recordar que ya sta misma es una definicin histrica, procedente de un mundo en lucha, en luchas de clases por imponer y extender igualitariamente la libertad. Un republicanismo para el que el garante de la igualdad es la ley, como si esta no tuviera que ser impuesta y el garante de la existencia de la ley, la ley histrica, del grado de su cumplimiento, no fuese el movimiento autoorganizado de la sociedad histrica. Como si la desaparicin o debilitamiento, como si la derrota del movimiento que otrora creara un determinado ethos e impusiera unas leyes orgnicas del mismo no las hunda o las haga ser incumplidas. Porque toda ley, todo aparato poltico administrativo, para existir, ha de ser orgnico de una forma de vivir social, de una organizacin social y su ethos.

Todo esto es totalmente ignorado por este republicanismo que es inane.

Este apartado que hemos estado comentando finaliza con estas palabras que creo obligado reproducir, nos irn bien para situarnos: "Por ello considero fundamental volver a la tradicin poltica republicana. Debo poner en claro la importancia fundamental de la nocin de comunidad y la nocin de ethos o cultura material de vida que es el constituyente concreto de cada comunidad, sin el cual sta no existe. Y quiero, adems, sealar qu autores han continuado estas ideas y las han reelaborado creativamente hasta hacerlas llegar a nosotros". Antes de entrar en el nuevo apartado, "La tradicin poltica grecolatina" (p. 102), algo que quieras aadir a esto ltimo? 

Lo siguiente. La tradicin grecolatina, que es no solo poltica sino filosfico poltica, se unifica ya durante el periodo republicano romano, desde la Magna Grecia, desde donde influye en la pennsula itlica. Recordemos, con Luciano Canfora, y con la Vida de Sila, de Plutarco, que, a fines del periodo republicano romano, y tras la desaparicin por casi cien aos de la obra de Aristteles, que no le fue entregada al Liceo, y haba quedado en manos de la familia del filsofo, la obra escrita de Aristteles vuelve a circular tras ser comprada a la familia por el rico Apelicn, una familia que haba perdido todo inters en la filosofa.

No haba acuado ese dato de desinters familiar en mi memoria. 

Casi de inmediato, en el ao 86, Sila el general romano que toma Atenas, se lleva a Roma como botn la obra de Aristteles. All, gracias a eso, cae en manos de un individuo culto, el esclavo bibliotecario de Sila Tiranin el Gramtico, que inicia, desde Roma, el trabajo de edicin rigurosa y de copiado y difusin. Una copia de parte de la edicin de la obra de Aristteles hecha por Tiranin es recibida por Andrnico de Rodas, entonces director de la Escuela Peripattica, quien organiza la clasificacin que conocemos. En resumen, la obra escrita de Aristteles renace y se difunde desde Roma y ya antes del Imperio. Y viceversa precisamente es Bizancio, -Grecia- donde se rescata y ordena el derecho Romano, Digesto sive Pandectas. Pongo estos ejemplos porque en los estudios actuales sobre poltica, menudea cierto inters por separar el legado de Roma del de Grecia y se hace con nimo manipulatorio para inventarle una tradicin a ese republicanismo liberal actual. La propia obra de Plutarco citada Vidas paralelas-, escrita en la lengua de cultura, el griego, pero que empareja en cada captulo un personaje griego con otro romano, es ejemplo de esta unidad de tradicin.

Te felicito, tambin esto est muy bien visto. 

La cultura greco latina no era europea. Ni lo es actualmente. Precisamente el proyecto denominado Europa es manifiesta y escabrosamente contrario a esta tradicin que est en las antpodas del individualismo ontolgico liberal, dado que siempre parte de la prioridad ontolgica de la comunidad sobre el individuo, y de la obligacin que tiene la comunidad poltica de garantizar la vida buena a todo ciudadano, y la obligacin de todo polites de garantizar la continuidad de la comunidad, de la res publica.

Nada que ver con la UE actual. 

Nada. La tradicin greco latina es, o era, mediterrnea, y se interna en otras tierras desde ese mbito en el que, previamente, se han recibido y sintetizado mltiples saberes de otros lugares, recogidos desde la experiencia de auto eleccin que se produce en las comunidades jonias, autogobernadas, como nos explica Benjamn Farrington.

Un hombre que conviene rescatar. A m me impresion mucho de joven. 

Lo que les lleva a comprender por experiencia que los destinos humanos dependen del ser humano, y que lo que se ve en el firmamento, ya antes bien tabulado en sus movimientos por otros y medido sexagesimalmente, no son divinidades, sino fuego o piedras. El pensamiento griego se genera en las islas jnicas, y se esparce, no solo por Grecia, el Mar Negro y la Magna Grecia, o mitad sur de la bota itlica etc., sino tambin por Anatolia, donde, se dice, estaba Ilin. Penetra en Persia, y como nos explica Ernst Bloch, durante la Edad Media ser el persa Avicena el gran difusor de la obra de Aristteles y de una interpretacin de la misma de izquierdas: Avicena y la izquierda aristotlica. Recuerdo que Avicena naci en Bujar, en el actual Uzbekistn. Le debemos al gran Bloch saber esto, junto a otras muchas cosas ms.

Otro nombre a destacar, Ernst Bloch. Te pregunto por l a continuacin por l. Antes de ello y fuera de guin, un lector de estas entrevistas, Alexandre Carrodeguas, te ha formulado estos das la siguiente pregunta: "Querido Joaqun: cmo podemos interpretar esta frase? "Hegel afirmaba con razn que cuando la verdad es abstracta, es as porque es falsa". Te importa que incluyamos tu respuesta? 

Adelante con ella.

Es sta. 

Cada mundo es histrico-concreto, y, en consecuencia, el conocimiento de la verdad que de l se tiene no puede ser abstracto, general. Abstracto y concreto como verdad- se refieren, adems, a cada uno de los elementos que componen una totalidad, como, por ejemplo, la funda de mis gafas, elemento que parece muy cierto y verdadero, en s mismo, pero que solo es emprico y no por ello verdadero.

Vamos un poco ms all: todo objeto, todo elemento humano, es wirklichkeit, es realidad efectiva o fruto de la misma. Realidad efectiva es la denominacin que damos a la intersubjetividad social organizada que genera la praxis mediante la que se produce y reproduce esa misma, concreta e histrica, realidad efectiva prxica, esa misma sociedad concreta. Cada uno de sus objetos e instituciones es objetivacin de su praxis. Todo elemento emprico, considerado aisladamente, en consecuencia, no es verdadero. Mi funda de gafas slo comienza a revelarnos su verdad cuando yo reparo en que pone "Made in Taiwan" y pongo la funda dentro de una totalidad concreta de relaciones que la han producido wirklichckeit-: las concretas, materiales, prxicas, redes comerciales, capitalismo, explotacin en Asia, y dems etcteras. Eso, esa totalidad que parece no visible, pero que ha objetivado ese objeto, es la que explica ese objeto, es la explicacin dentro de la cual el objeto tiene su sentido y verdad, porque ha sido producido gracias a ella a esa totalidad prxica. Esa totalidad es lo concreto, lo verdaderamente concreto. Mientras que la cosa rgida funda, tan sensible, tan emprica, es lo abstracto. Y se parece a una funda de gafas de hace 200 aos, esa verdad, abstracta, no dice nada, es errnea, falsa, verdad abstracta, falsa.

Comprender, tratar de aproximarnos a aferrar intelectualmente la totalidad prxica que objetiva mi funda de gafas es aproximarnos a la verdad. Esto es lo que se denomina ir de lo abstracto a lo concreto, mientras la ciencia estndar va de lo concreto a lo abstracto. Este es el propsito del hacer de Marx en El capital y as lo declara l.

No se puede decir que haya un mtodo adecuado para ir de lo abstracto a lo concreto. Lo digo por eso que se repite: el mtodo de Hegel es revolucionario, el sistema es reaccionario. No puede haber una persona que externamente al objeto de estudio, dotada de un mtodo de estudio, investigue los objetos de estudio escisin sujeto-objeto-. Cada totalidad concreta es distinta, histrica y no puede ser aferrada mediante un mtodo universal. Podamos ir ms lejos y decir: es ms, cada sujeto es parte integrante de una totalidad concreta y todo tipo de pensamiento, desde el cual trata de preguntarse qu es su mundo y mediante el que lo estudia, interpreta, etc., es consecuencia de la experiencia que genera ese mismo mundo: auto identidad sujeto- objeto. As, el mtodo cientfico o sea, el someter a toda entidad a la cuantificacin matemtica- es el propio histrico de una poca, y no responde a los interrogantes de poca mejor que los anteriores respondieron a los suyos Porque para Hegel, todo pensamiento/saber humano de toda la historia posee, tiene verdad. No como las religiones y otras filosofas, segn las cuales, todas las dems son falsas y estn en el error salvo la verdadera. Es ms, para aproximarnos a la totalidad concreta de la verdad, debemos tambin ser capaces de apropiarnos de las verdades anteriores, y la aportacin a la verdad de nuestro conocer, la verdad concreta, la verdad como concreccin de la wirklichkeit, es comprender precisamente esto, que somos identidad sujeto-objeto, y que todo saber histrico posee verdad.

Para Hegel, la autoconsciencia o saber presente, que debe aferrar la totalidad histrica presente, no puede alcanzar su finalidad sin apropiarse de los saberes parciales por ello abstractos- de todas y cada una de las ciencias presentes, productos de la figura de consciencia presente, cuyos conocimientos deben ser tenidos en cuenta para la elaboracin de la totalidad cognoscitiva sobre nuestra totalidad histrica. La reflexin la razn en sentido reflexivo kantiano- actual no puede operar sin el saber cientfico ilustrado, sin l sera huera. Y las ciencias, sin la razn reflexiva que interpreta sus resultados como un saber de parte no del objeto, sino de ese nosotros del que las ciencias tratan como objeto y como trozo de objeto reduccin analtica- son fetichizadoras, porque convierten en cosa lo que es no otra cosa que nuestra praxis.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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