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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-10-2017

Catalua en el corazn

Arturo Maira Rodrguez


Soy gallego y espaol -esto ltimo me produce desolacin muy a menudo-.

Esta dualidad nunca fue fcil. Mis padres nacieron en el agro gallego, falaban galego su lengua natal. La poqusima escuela que tuvieron fue en castellano, la lengua de los seoritos, de los que mandaban. La escuela los separaba del hogar.

Cuando era nio, nac el 45 en Ferrol, en mi casa no se hablaba galego. La lengua de mis antepasados haba desaparecido. A fala, e a escrita marcaban las diferencias sociales y eran un factor ms del xito o fracaso futuro. Yo viajaba, en la lengua de Cervantes, hacia un futuro mejor. Rosala estaba muy lejos de mi mundo.

Ingres en la Escuela Naval Militar en el 62. All el acento gallego era objeto de burlas cariosas constantes. Lo perd casi completamente. El inconsciente debi jugar un papel importante. Cuando me di cuenta, me sent liberado.

Poco a poco perda mi identidad.

A principio de los 70 con la dictadura enseando crudamente sus llagas, destinado en Vigo, empec a leer a autores gallegos: Rosala, Castelao, Blanco Amor, Celso Emilio Ferreiro, y otros. Ellos me mostraron las facetas complejas del alma gallega.

Estaba recuperando mi alma perdida.

A eso me ayudaron sin saberlo los ms cavernarios:

Aos 60, la Escuela Naval efecta una operacin de desembarco en las playas de las Islas Ces. Al caer la tarde llenos de cansancio y sudor atracamos los barcos en el puerto de Vigo, y desfilamos por las calles de la ciudad. Alguien nos abronc desde la acera. Algn compaero se infl de clera y respondi con un exabrupto. No ramos tan deseados como suponamos. Aquello me hizo pensar.

Ao 75 en Vigo. La dictadura se caa sin remedio. La Unin Militar Democrtica trabajaba en la sombra. Los ejrcitos de Franco se empezaban a sentir amenazados desde dentro.

La autoridad militar de la ciudad decide organizar unas conferencias para todos los militares de su jurisdiccin.

Seis o siete jefes y oficiales del Ejrcito de Tierra las imparten. Vienen a nuestra dependencia; todos los oficiales somos obligados a asistir; no estn autorizadas las preguntas. Las conferencias son brutales, e incoherentes. Solo pretenden fanatizarnos, cargarnos de ideologa fascista.

Los miembros de la UMD ya detenidos, y sus familias, son objeto de insultos, sarcasmo, burlas y amenazas.

Una de las charlas le dio vueltas crueles y bastardas a la figura de Rosala. Hija de cura, sealaron con desprecio. Aquel da, mudo por imposicin, recuper totalmente mi identidad galega. Fue la gota que colm un vaso por entonces casi lleno. La injusticia, la mentira y la bellaquera me llevaron a ello. Tambin el desprecio del macho hacia una mujer gallega muerta.

El smbolo lrico de Galicia ocup su lugar en mis sentimientos para siempre.

En 1975 muere el dictador dejando un recuerdo de genocidio y podredumbre moral.

Tambin nos dej su herencia atada y bien atada. Consista esencialmente en:

En estas condiciones, y bajo la vigilancia muy atenta de las Fuerzas Armadas se elabor la Constitucin de 1978.

Los franquistas no salvaron todos los trastos, pero la Constitucin tiene deficiencias democrticas graves. Mantiene una parte muy importancia de la herencia del dictador.

El lector, meditando sin complejos, puede comprobarlo fcilmente.

La Constitucin est elaborada de tal modo que cambiarla en sus aspectos esenciales es prcticamente imposible. La Constitucin se ha convertido en sagrada. Parece haber sido elaborada por Dios.

No lo fue sin embargo en agosto de 2011 cuando los dos partidos, entonces muy mayoritarios, PSOE y PP, decidieron cambiar el artculo 135 en un sentido antisocial y regresivo, anteponiendo el pago de la deuda al mantenimiento del bienestar social. Gobernaba el PSOE.

La modificacin no fue sometida al referendo de los espaoles, saltndose as la legtima consulta a la ciudadana.

El problema cataln se ha nutrido, en gran parte de estos lodos.

La narrativa histrica de agravios, menosprecios, y prepotencia del Estado hacia Catalua, que el President Puigdemont describi en su discurso al Parlament el 10 de octubre pasado, es esencialmente cierta.

El Estado Espaol no ha dado salida alguna a las aspiraciones mayoritarias del pueblo cataln.

La ltima de ellas, respaldada por no menos del 80% de su poblacin, realizar un referndum para que los catalanes votasen sobre su futuro como pueblo, fue reprimida duramente por el Estado.

Manifestar la opinin y la voluntad poltica es un derecho bsico de los ciudadanos. Solo lo intenta impedir aquel que no entiende quien es el soberano.

Rajoy, por ejemplo; y ese fantasma poltico que lo eligi, cuya cara es el espejo de su alma negra.

Rajoy no entiende, ni entender jams, una Espaa plurinacional, pluricultural, y plurilingstica soporte de un Estado profundamente democrtico.

Lo ha demostrado muchas veces.

La Propuesta inicial del Estatuto de Catalua del 2006 fue discutido en Catalua durante el ao 2004. Presida la Generalitat Pascual Maragall del PSC.

En su discurso de investidura Maragall dijo: El Estatuto que queremos ha de ser una renovacin del pacto con todos los pueblos de Espaa (). El nuevo estatuto debe ser la propuesta catalana para Espaa porque el Estatuto debe ir de acuerdo con una reforma constitucional que ya es inaplazable () Catalua quiere una Espaa plural que defienda y promueva como riqueza irrenunciable, todas las lenguas y culturas ().

Despus de una tramitacin muy laboriosa y difcil, se alcanza finalmente un acuerdo votado en el Parlamento cataln con el siguiente resultado. Votos a favor 120, votos en contra 15.

Los pocos votos en contra fueron todos los del PP, dirigido en aquel momento por Rajoy, que manifiesta su oposicin a la concepcin de Espaa como un estado plurinacional, plurisoberano, federal o cualquier otra variedad de estado menguante. Espaa es una realidad obstinada dice- que nadie podr cambiar a su capricho.

Obstinado y menguante el Sr. Rajoy se opuso a la tramitacin de la Propuesta de Estatuto en el Parlamento espaol, reclam un referndum en todo el Estado, y comenz una recogida de firmas para que el Congreso no admitiera a trmite el proyecto.

Es decir Rajoy se opuso a la discusin en el Congreso de una Propuesta de Estatuto de Catalua que dispona del voto favorable del 89% de los parlamentarios catalanes.

Rajoy no quiso nunca negociar nada, especialmente si es un asunto complejo. Su herramienta de trabajo son las porras.

En la discusin en el Congreso alguno de sus aspectos ms conflictivos fueron:

La lengua madre, la lengua de nuestros ancestros, es la parte ms importante de la cultura y de la historia de un pueblo. Va escrita en sus genes. Contiene todas sus emociones.

El castellano en Catalua debe ser estudiado y aprendido, lo ha sido siempre. Pero el cataln es la lengua del pas. Debe estar por encima de cualquier otra. Los catalanes solo pretendan la igualdad.

Rajoy, en su ignorancia, habla un castellano mucho peor que el de los lderes catalanes. Tampoco habla galego, al menos en pblico. En relacin con el significado social y anmico de las lenguas no entiende de qu se habla.

Con el proyecto de Estatuto discutindose en el Parlamento, el PP convoc una manifestacin en Madrid el 3 de diciembre donde Rajoy pronunci un discurso con los lemas tan simples como siempre: No formamos una nacin de naciones Espaa, Espaa y No hay ms que una nacin, la espaola.

As de sencilla suele ser su contribucin a la Historia.

El estatuto se recort y se vot y aprob en el Congreso y en el Senado.

De vuelta a Catalua, ya severamente recortado, fue votado en referndum el 11 de mayo de 2006. Gan el s con un 73,9 por cien de los votos, contra 20,76% en contra. La abstencin fue cercana al 51%.

Pero la guerra por parte del PP no haba terminado, y el obstinado y menguante Rajoy volvi a la carga. El 31 de julio de 2006 el PP present recurso de inconstitucionalidad en el que se recurran 114 de los 223 artculos.

El 28 de julio de 2010 el Tribunal Constitucional declar 14 artculos inconstitucionales quedando de manifiesto la barbaridad de la iniciativa del PP pero mutilando el estatuto por segunda vez.

El fallo mantiene la definicin de Catalua como nacin.

El 10 de julio del 2010 hubo una manifestacin en Barcelona con el lema Som una naci, nosaltres decidim en contra de la resolucin del Tribunal Constitucional. A esta manifestacin se adhirieron todos los partidos polticos de Catalua con la excepcin del PP de Catalua y Ciutadans. Los asistentes fueron ms de un milln cien mil personas.

Rajoy haba obtenido un xito prrico que lo inhabilitaba para ser un interlocutor vlido con Catalua en cualquier momento y lugar.

Hoy 21 de octubre de 2017 con la aplicacin del artculo 155 de la Constitucin en Catalua, Rajoy ha completado su tarea tan desoladora como predecible. Le acompaan en ello el PSOE y Ciudadanos.

Arturo Maira Rodrguez, Capitn de Navo de la Armada, retirado.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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