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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2017

La fertilidad de la tierra, otoo 2017
A la colmena digo No

Gustavo Duch
Rebelin


Durante los aos de la carrera tuve la suerte de tener trabajo con que costearla. Era repartidor a media jornada. Y ya que contaba con una furgoneta, poda usarla para desplazarme a la Universidad, en Bellaterra, a unos pocos kilmetros de Barcelona. Cada maana sala de casa y, en la estacin de Fabra i Puig, recoga a dos compaeras y dos compaeros. Entre los cinco nos repartamos el coste de la gasolina. Una frmula que hoy llamaramos economa colaborativa, donde todos salamos ganando. Un win, win, por seguir con los neologismos, con el que ms de la mitad del alumnado llegbamos a la Universidad. Al final de semana hacamos cuentas. Seguro que sigue siendo habitual.

Recientemente, despus de una charla en los corrales de La Querida, una iniciativa en Salamanca, me organizaron la vuelta en varas etapas. La primera fue con Bla Bla Car, lo que me record esos aos de trashumancia urbanita. Al acabar el trayecto compartido con un fotgrafo y dos estudiantes Erasmus, pregunt para saber cul era mi parte a pagar.

No, todos hemos pagado antes con tarjeta, en funcin de unas tarifas, me explicaron.

Perdonen mi ignorancia pero fue entonces que aprend el funcionamiento de estas frmulas colaborativas del siglo XXI: ideas viejas y muy vlidas pero con una empresa detrs que, sin hacer mucho, recibe millones de euros monopolizando el sector; sin certezas de cmo resuelven su fiscalidad.

Ya no hay espacio para la economa informal? ramos delincuentes en nuestros viajes a escote? Pero sobretodo, la autogestin desaparece? Son las mismas preguntas que me hago al analizar la propuesta que con la fuerza del marketing capitalista est entrando en el sector de distribucin de alimentos ecolgicos, La Colmena dice s. Algo ms sofisticada, ciertamente, pero al final es el airbnb ecolgico que puede acabar con los grupos de consumo autnomos y plagados de singularidades.

S, son batallitas de abuelo. Con un componente final que no quiero dejar de predicar; la autogestin requiere de algo que los mviles no pueden ofrecer: relaciones y contacto humano. Cinco cursos y muchos viajes despus nacen idilios y sueos. En esa furgoneta azul cielo, se pari, al menos, una organizacin de cooperacin al desarrollo. Las cooperativas de consumo son sobre todo caldos de cultivo. Defendmoslas.

Hilari Cuadriello, de La Magrana Vallesana

Blog del autor: http://gustavoduch.wordpress.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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