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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2017

El trabajo cientfico-filosfico de Jos Sarrin y la nocin de ciencia de Manuel Sacristn

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Para Eli, que est siempre ah, donde hay que estar

Presentacin del libro de Jos Sarrin Andaluz, La nocin de ciencia en Manuel Sacristn, Madrid, Dykinson, 2017.

***

Al lector/a, a modo de advertencia:

El recuerdo de Matilde Landa, sealaba Jess Puente Gonzlez [1], miembro del colectivo Juan de Mairena y atento lector de la obra de Francisco Fernndez Buey, me trae a la memoria el de Matilde Zapata, directora del diario la Regin de Santander, pareja de su anterior director, Luciano Malumbres, asesinado por un pistolero mandado por Hedilla poco antes del golpe, en junio de 1936. Matilde Zapata, un referente del periodismo comprometido, y del feminismo, la militancia y la coherencia politica, huy de Gijn -se haba refugiado all, tras la entrada de las tropas franquistas en Santander- en un barco que fue capturado por la marina de los sublevados fascistas. Fue fusilada en mayo de 1938, a los 32 aos edad -los mismos que vivi un camarada suyo, el poeta Miguel Hernndez-, tras una pantomima de juicio en el que puso de manifiesto su dignidad y coraje moral. El fiscal pidi para ella dos penas de muerte. Matilde Zapata, con excelente lgica civil[2] (la misma que gustaba, practicaba y cuidaba nuestro germanista, la misma que cuida y practica el estudioso de su obra), supo orteguianamente a qu atenerse y le dijo al fiscal que con una le bastaba, que la otra se la poda guardar para l. A lo mejor la necesitaba en el futuro. Desgraciadamente no la lleg a necesitar; morira feliz en la cama ya mayor probablemente.

Conviene saber, en todo caso, que el autor de estas pginas y el filsofo a cuya obra estn dedicadas estn hechos de la otra pasta, del espritu solidario, la rebelda y la dignidad de Matilde Zapata (y Matilde Landa). Ambos son, entre muchas otras cosas y pensando siempre -y heterodoxamente cuando es necesario- con su propia cabeza, zapatistas y landistas. En la estela de dos mujeres republicanas inolvidables.

Hablando de lgica civil, es necesario recordar tambin una toma de posicin gnoseolgica y poltica de Sacristn, a los 53 aos de edad. En 1979, en una conversacin con Antoni Munn y Jordi Guiu pensada inicialmente para ser publicada en la revista El Viejo Topo [3] pero que permaneci indita durante unos 16 aos[4], el autor de El orden y el tiempo sealaba:

A m me gusta intentar saber cmo son las cosas. A m, el criterio de verdad de la tradicin del sentido comn y de la filosofa me importa y no estoy dispuesto a sustituir las palabras verdadero o falso, por las palabras vlido, no vlido, coherente, incoherente, consistente, inconsistente. No, para m, las palabras buenas son verdadero y falso, como lo son en la lengua popular, como lo es en la tradicin de la ciencia. Igual en Pero Grullo y en la boca del pueblo que en Aristteles. Los del vlido, no vlido, son los intelectuales que en este sentido son tos que no van en serio.

Jos Sarrin Andaluz no es en absoluto un intelectual en ese sentido. Al igual que Sacristn, va en serio. Las palabras buenas son tambin para l verdadero o falso; decencia o indecencia; justicia o injusticia; igualdad o desigualdades crecientes; compromiso con los de abajo o aspiracin a ser un acomodado intelectual orgnico del poder y sus representantes. Cuando intentan saber cmo son las cosas, cuando hablan de conocimiento positivo, de ciencia, la piensan ambos en los trminos siguientes (y en los alrededores poltico-culturales de esta aproximacin):

En todo este contexto, sin embargo, es necesario entender el trmino ciencia con la generosidad que merece: slo la profunda alienacin del espritu en la sociedad burguesa, permite entender por ciencia una actividad sin espritu, que se limita a manipular el ente para explotarlo. En su concepto histrico la ciencia es esencialmente ms que eso: es lucha por la verdad contra las concepciones del mundo mitolgico-religiosas. La esencia de la ciencia se encuentra ms en las palabras del presocrtico que grita el sol no es un dios, sino un trozo de piedra incandescente que en los servo-mecanismos de las mquinas electrnicas que computan los datos ptimos para la propaganda de la Coca-Cola (sin que con esto se pretenda, naturalmente, que la ciencia como tcnica no sea un momento del concepto pleno de ciencia)

La ciencia en el sentido pleno y verdadero de su concepto, prosegua el entonces miembro del Comit Central del PSUC en la revista terica clandestina de su organizacin, es la empresa de la razn: la libertad de la consciencia. La ciencia positiva como tcnica humanizada, la tecnociencia no cegada ni alocada ni destructiva [5], reciba entonces su impulso de la ciencia como razn [6] .

El objetivo de este trabajo, seala el profesor Sarrin Andaluz (a quien agradezco muy sinceramente el encargo de esta presentacin, un verdadero honor para m), es estudiar la nocin de ciencia en los escritos de Manuel Sacristn Luzn (Madrid, 1925-Barcelona, 1985), y la repercusin de esta nocin en su comprensin del marxismo, un ismo -un no-ismo en su caso [7]- que el que fuera director de mientas tanto pens siempre como una -no la nica- tradicin emancipatoria del movimiento obrero. El autor de este artculo, escriba en 1968 el traductor de Engels, Korsch y Lukcs [8] en una colaboracin para un suplemento de una Enciclopedia, la Labor, muy difundida en aquellos aos, ha negado que pueda hablarse propiamente de filosofa marxista en el sentido sistemtico tradicional del concepto de filosofa, sosteniendo que el marxismo debe entenderse como otro tipo de hacer intelectual, a saber, como la conciencia crtica del esfuerzo por crear un nuevo mundo humano [9] [el nfasis es mo]. Creacin de un nuevo mundo humano, consciencia crtica de esta finalidad transformadora compleja, una reflexin, una arista de largo alcance muy destacada en la obra y el hacer del autor de estas pginas.

Trabajaremos con la hiptesis, aade el profesor Sarrin en su introduccin, de que su gran conocimiento y rigor en materia epistemolgica tiene consecuencias en su perspectiva crtica y renovadora del marxismo [10]. La conjetura es contrastada con xito a lo largo de esta investigacin y los dos objetivos sealados -dos tesis de hecho en una!- se superan con nota, con nota destacada.

Lo esencial de mi lectura de este erudito ensayo del doctor Sarrin, en correspondencia con lo apuntado en mi advertencia al lector, puede resumirse as: hay libros que conviene depositar, ms o menos directamente, en alguna estantera lejana; otros merecen ser ojeados y algunas de sus pginas deben ser ledas; unos terceros deben ser estudiados con inters, incluso con mucho inters, y desde el principio hasta el final, y hay otros, finalmente, no son muchos, la ltima de nuestras casillas, que estudiamos, pensamos, anotamos, repasamos, meditamos, tratamos con mimo y solemos tener muy cerca nuestro, en nuestra mesa de trabajo o estudio, para futuras relecturas y consultas por ejemplo. El libro del profesor Sarrin Andaluz, actualmente diputado por IU en el Parlamento de Castilla y Len (un nudo muy consistente con su propia forma de entender el marxismo y el legado politico del autor estudiado, que tambin fue un poltico gramsciano revolucionario que se la jug en circunstancias muy difciles [11]), est ubicado, sin atisbo para ninguna incertidumbre, en este cuarto apartado de nuestra clasificacin. Conviene decir, es consistente hablar as en trminos lgicos, que: el trabajo cientfico-filosfico realizado por el autor sobre la nocin de ciencia en la obra de Sacristn es excelente si y solo s, como dira Tarski -y con l Josep Ferrater Mora- porque es excelente.

Todos los lectores del estudioso y traductor de Antonio Gramsci, alguien muy digno de amor coment Sacristn en el 40 aniversario del fallecimiento del revolucionario sardo, le debemos, le estamos agradecidos. Ampliemos este primer atributo: el del rigor, la excelencia, el del trabajo bien hecho, concienzudo y gozoso al mismo tiempo.

La explicacin de la segunda virtud (la republicana) de La nocin de ciencia en Manuel Sacristn demanda un breve prembulo personal. En todo caso, este Yo instrumental quiere y va a caminar hacia un Nosotros.

Marzo de 1973. Yo tena 18 aos, cumpla 19 aos en julio, y estudiaba segundo curso de Matemticas -Exactas se deca entonces con algo de pedantera y mucho desconocimiento gnoseolgico- en la Universidad de Barcelona. La topologa, fue mi primer contacto con esta disciplina, era una de mis pasiones (tampoco el Clculo me era extrao o ajeno). Restadas las horas de trabajo en Banca Catalana, una de las apuestas fracasadas de Jordi Pujol [12], restado ese tiempo, deca, que inclua los sbados por la maana, y el poco -no haba otra- que dedicaba a clases y estudio, militaba con entusiasmo, bastante locura poltica y muchos riesgos en el PCE (m-l). Un da, un compaero de clase algo mayor que yo, un ex camarada del partido, me regal el Manifiesto Comunista (que an no haba ledo) y Los principios de la matemtica -no los Principia Mathematica por supuesto- de Bertrand Russell, uno de los primeros libros de filosofa de la matemtica que tuve entre mis manos.

Adems, mi generoso y muy culto compaero me habl de una conferencia que iba a dictar al da siguiente un tal Sacristn en los comedores universitarios del SEU de Pedralbes, muy cerca de donde entonces estaba la Facultad de Filosofa. No conoca al conferenciante y el ttulo de la conferencia, La universidad y la divisin social de trabajo, a pesar de mi activismo poltico, me sonaba entre extrao y muy raro. No saba muy bien qu era la divisin social del trabajo, aunque saba, eso s, que pocos hijos de obreras y obreros podan estudiar en la universidad espaola en aquel tiempo de silencio -pero tambin de organizacin, resistencia y lucha, con asesinados incluidos. Los de Manuel Mrquez (Central Trmica del Bess), Ruiz Villalba (SEAT) o los de Daniel y Amador, dos trabajadores de la Bazn de El Ferrol, en ese mismo mes de marzo de 1972.

Esa misma noche, en casa de mis padres y con alguna intranquilidad por su parte, empec a leer el Manifiesto, hoje algunas pginas de las reflexiones filosficas russelianas y tom la determinacin de asistir a la conferencia del para m desconocido Sacristn, saltndome dos o tres clases. Llegu muy puntual, antes de las 7 de la tarde, estuve todo lo atento que pude, intent apuntar -con mucha dificultad- algunas nociones y argumentos y permanec, a pesar del cansancio acumulado, hasta el final del coloquio, pasadas las diez de la noche. Ms de tres horas entre la intervencin central y debate posterior.

Qu pens, qu sent, despus de quedarme absolutamente cautivado y con la boca abierta pero sin entender apenas nada -nada, para ser ms preciso- de lo que all se dijo y discuti? Que deba superar mis lmites, mi descomunal incapacidad de comprensin, mis dificultades para entender un debate como aquel, y que era deslumbrante, ms que deslumbrante incluso, la forma en que aquel conferenciante, desconocido para m hasta entonces, hablaba y argumentaba. De hecho, yo nunca hasta entonces haba odo un castellano tan potente a pesar de haber tenido al primer traductor de Jos Saramago, Basilio Losada, como profesor de Filosofa y Literatura en PREU. Quera saber ms, mucho ms de las temticas que aquel conferenciante conoca en profundidad. Que ese Marx al que a veces se refera era mucho Marx, mucho ms Marx del que yo entonces conoca. Que su fuerza, su estilo, su paciencia, su estilo argumentativo sus casi dos horas de discusin con un grupo (al final) muy reducido de alumnos, haba sido todo un espectculo intelectual nunca hasta entonces vivido por m, y que, en fin, deba dejar las matemticas y la fsica para momentos ms sosegados, polticamente hablando, y deba matricularme en Filosofa, facultad para la cual ya haba hecho el examen de ingreso dos aos antes. La suerte estaba echada, la decisin estaba tomada. Un artculo crtico de Alexander Grothendiek (otro autor que conoc tambin en aquellos aos, otro de mis hroes de juventud) sobre el papel de la matemtica en nuestras sociedades que public Triunfo o Cuadernos para el dilogo pocos meses despus me reafirm en lo que ya haba decidido.

Estudi filosofa asistiendo poco a clase en los dos primeros cursos (la lucha poltica antifascista segua en lugar muy destacado); interrump mis estudios de filosofa finalizado el segundo curso para matricularme un curso de Economa y hacer dos cursos ms tarde de Sociologa; adems, desde entonces, asist a todas las clases que puede de Metodologa de Ciencias Sociales que Sacristn y Paco Fernndez Buey impartan para alumnos de 5 curso en la Facultad entonces de Econmicas, ahora de Economa y Empresa; volv a estudiar filosofa, esta vez ms en serio, dedicndome bsicamente a la lgica formal, a su filosofa y a la epistemologa en general; intent, fracasando estrepitosamente, una vuelta a Exactas tras haber aprobado mis oposiciones de profesor de Instituto (entonces nos llambamos enseantes, siguiendo las reflexiones de Sacristn y otros compaeros de la Federacin de Enseanza de CC.OO [13]), y, finalmente, hice un Master de la Historia de la Ciencia en la Facultad de Fsicas de la UAB realizando una investigacin sobre la obra de un matemtico elogiado por Isaac Newton, Antonio Hugo de Omerique, con resea incluida, acaso escrita por el propio autor de los Principia, en los Philosophical Transactions of the Royal Society. En sntesis: lgica, un poco de matemtica, epistemologa, bastante de historia de la ciencia y algunas lecturas marxistas, los nicos saberes que estaban a mi alcance.

Desde entonces, hace ya ms de 25 aos no he cesado en mi empeo de comprender la obra de aquel conferenciante que no entend en marzo o abril de 1972. La ayuda de Francisco Fernndez Buey, como en tantas otras cosas, ha sido decisiva en todo este aprendizaje. Casi nada de lo que he escrito o pensado hubiera sido pensado o escrito sin su ayuda, apoyo y consejo. No es improbable que algunas de las conjeturas o ideas que he defendido y defiendo le tengan a l como principio generador sin que yo mismo sea plenamente consciente de ello.

Fin del relato, hasta aqu el prembulo. Viene el nosotros.

Se infiere de todo ello, por eso lo he contado, que mi aproximacin a la obra del autor de Papeles de filosofa es bastante parcial por falta de estudio de fondo y preparacin en varios temas que siguen siendo para m bastante inasequibles. Da vergenza confesarlo a pesar de la ganas y del tiempo dedicado pero yo no entiendo bien -ni medio bien- una buena parte de los desarrollos descriptivos y argumentativos de la tesis doctoral de Sacristn sobre Las ideas gnoseolgicas de Heidegger (por mi desconocimiento e incomprensin de la obra del que fuera rector de Friburgo en tiempos turbulentos, no por la claridad interpretativa del comentarista [14]), ni tampoco una parte no menor de sus escritos de crtica literaria (que incluye la teatral y la musical) en sus tiempos de Laye, ms los prlogos a la obra en prosa de Heine o Goethe o su aproximacin a la obra potica de Joan Brossa [15], as como la importancia o no de su propia obra artstica, empezando, por ejemplo, por su obra de teatro El pasillo. En sus escritos polticos, filosficos y marxianos me sito ms o menos bien, pero donde, por formacin, e incluso por deformacin y gusto, me encuentro ms cmodo, ms a mi aire, con mayor perspectiva crtica y capacidad de comprensin y anlisis, es en sus escritos lgicos y epistemolgicos, donde, adems, he tenido la suerte de tener profesores y maestros que me han ayudado como Luis Vega Ren, Paula Olmos, Daniel Quesada, Ramon Jansana, Eduardo Bustos, Manuel Medina y Jess Mostern (fallecido en setiembre de 2017 por un mesotelioma).

As, pues, es en este vrtice que he sealado donde me ubico mejor, sobre el que ms he escrito y donde creo conocer mejor la obra del traductor de Quine y Hasenjaeger. Pues bien, esta es la otra nota que quera destacar del libro del profesor Sarrin Andaluz: yo he aprendido mucho del libro que el lector tiene entre sus manos, de su investigacin en este campo, al cual, como deca, he dedicado muchos aos de mi vida [16].

Si el profesor Sarrin hubiera investigado y escrito sobre la tesis doctoral de Sacristn o sobre su obra literaria, su magisterio hubiera sido ms evidente an, pero, digmoslo as, l ha investigado, pensado y escrito sobre mi tema, sobre las cosas que ms me han interesado del que fuera miembro del comit ejecutivo del PSUC y profesor de lgica en este cuarto de siglo de estudio y dedicacin por mi parte. No slo es que est de acuerdo con tal o cual tesis, argumento, reflexin o desarrollo sino que he aprendido nuevas cosas, nuevos enfoques, nuevas perspectivas, al leerlo. El profesor Sarrin me ha abierto horizontes que estaban cerrados anteriormente para m, me ha hecho pensar en ideas, en conjeturas, en hiptesis, en las que no haba reparado e incluso me ha llevado a reconsiderar algunas de mis posiciones sobre el tema.

La nocin de ciencia en Manuel Sacristn ensea, nos ensea a todos, a las personas que conocemos, con mayor o menor profundidad, en mayor o menor medida, la obra del autor de Introduccin a la lgica y al anlisis formal, y a las personas que por diferentes motivos no han podido ponerse an en ello [17]. El libro del diputado de IU en las Cortes de Castilla y Len, sin ninguna duda, les ser de una gran ayuda, nos ser a todos de un gran estmulo.

Pero no es sta, siendo importante, su ltima virtud. Hay ms.

El profesor Sarrin Andaluz traza adems una mirada completa -completsima ms bien- sobre la importante, en s misma y por sus consecuencias interpretativas, arista lgico-epistemolgica de Sacristn, quien nunca por cierto abandon su adiccin a la lgica [18], usando para ello escritos publicados y tambin inditos, incluidos notas y materiales de trabajo. Todo ello, desde luego, da an ms valor a su investigacin y al resultado alcanzado.

No era fcil. Sacristn fue traductor de uno de los grandes lgicos y filsofos contemporneos, fueron cinco sus traducciones de Quine, fue un sugerente filsofo de la lgica (pensemos, por ejemplo, en sus materiales para su oposiciones a la ctedra de lgica de Valencia) [19], fue autor de reseas de la obra lgica de su amigo Ferrater Mora y de otros autores [20], y fue tambin, por supuesto, profesor de lgica y epistemologa cuando pudo, cuando le dejaron en las Facultades de Filosofa y Econmicas de la Universidad de Barcelona (tambin en la Universidad Nacional Autnoma de Mxico durante el curso 1982-1983 [21]). A pesar de su fuerte compromiso poltico, un compromiso que como l mismo reconociera le impidi una dedicacin profesional a estas disciplinas, fueron diversas e interesantes sus incursiones en el mbito de la lgica y la epistemologa. Ninguna de ellas ha sido olvidada por el doctor Sarrin.

Si tuviese que destacar alguna por su profundidad y originalidad, apenas hay trabajos complementarios en este mbito, sealara lo escrito por el autor sobre las anotaciones de trabajo de Sacristn [22] en torno la obra de autores como Popper o Kuhn, aparte claro est de textos ms conocidos sobre la obra de Carnap, Quine, Russell o Mostern. No se le escapa al profesor Sarrin, aquella interesante reflexin de Sacristn sobre el cuaderno 11 de Gramsci [23] y una de las tesis centrales de la Estructura. La forma racional, lgicamente coherente, la redondez de razonamiento que no descuida ningn argumento positivo o negativo que tenga algn peso, sealaba el fsico y filsofo norteamericano, posea su importancia pero estaba muy lejos de ser decisiva en los grandes cambios de paradigma. Poda serlo de manera subordinada, cuando la persona en cuestin una verdadera crisis intelectual, oscilando entre lo viejo y lo nuevo, habiendo perdido la fe en lo viejo e indeciso todava por lo nuevo. Los cambios de conversin poltico-filosfica solan seguir esa trayectoria. El autor de los Quaderni lo haba visto antes en condiciones muy distintas y mucho menos favorables, y haba defendido la misma conjetura explicativa con otras palabras.

Nos queda una nueva virtud para finalizar.

Notas:

1) Comunicacin personal, 21 de junio de 2017.

2) Vase Luis Vega Ren, Lgica para ciudadanos. Ensayos sobre Lgica civil, Editorial Acadmica espaola, 2017 (entrevista con el autor en El Viejo Topo, octubre de 2017). Vega Ren es uno de los grandes estudiosos de la obra lgica de Sacristn (al alimn en ocasiones con la profesora e investigadora Paula Olmos). Vase, por ejemplo, su ltimo trabajo: Sacristn y los tiempos de la lgica. En Jacobo Muoz y Francisco Jos Martn (eds.), Manuel Sacristn. Razn y emancipacin, Madrid, Biblioteca Nueva, 2017, pp. 177-204. El profesor Sarrin cita en este libro otras aportaciones de este lgico e historiador de la matemtica y la lgica, maestro de muchos de nosotros.

3) Fueron dos las razones apuntadas por el propio Sacristn: 1. A quin le interesaban sus neuras? 2. No quera dar motivo para la desmoralizacin o el inactivismo en momentos en los que empezaba a cundir el desencanto en las entonces pobladas filas de las izquierdas.

4) De manera muy significativa, el doctor Sarrin hace referencia a esta misma entrevista en varios momentos del libro. Hay varias ediciones. Puede consultarse, por ejemplo, en Francisco Fernndez Buey y Salvador Lpez Arnal (eds.), De la primavera de Praga al marxismo ecologista. Entrevistas a Manuel Sacristn Luzn, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2004, pp. 91-114. Apareci tambin en mientras tanto, n. 63, y en Acerca de Manuel Sacristn, Destino, Barcelona, 1996.

5) Como explic en sus clases de metodologa de los aos setenta y ochenta, una de las pelculas que mereci su mayor consideracin como paradia de la locura tecnolgico-militar fue el clsico de Stanley Kubrick: Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (entre nosotros, ?Telfomo rojo? Volamos hacia Mosc). Sus elogios a las actuaciones de Peter Sellers y Sterling Hayden no tenan lmite.

6) Tres notes sobre laliana impia [Tres notas sobre la alianza impa], Horitzons [Horizontes], n. 1960, n. 2, p. 22. Por motivos editoriales y legales la revista pas a llamarse Nous Horitzons [Nuevos Horizontes] poco tiempo despus. Sacristn fue su director clandestino desde mediados de los aos setenta hasta el final de la dcada.

7) Recurdese el Marx (sin ismos), Matar (Barcelona), El Viejo Topo, 1999, de su discpulo, amigo y compaero en mil luchas Francisco Fernndez Buey (Palencia, 1943-Barcelona, 2012) y su dedicatoria: Para Neus, para Eloy. En recuerdo de Manuel Sacristn y Giulia Adinolfi, comunistas, a los que amamos y de los que aprendimos. Est anunciado para 2018, Marxismos sin ismos, con una seleccin de textos del autor desde 1999 hasta el final de sus das, para celebrar el bicentenario del nacimiento del padre de Tussy Marx.

8) Unas 28 mil pginas o ms -segn clculo de Albert Domingo Curto, el editor y presentador de Lecturas de filosofa contempornea- traducidas del alemn, italiano, francs, ingls, griego clsico, latn y cataln. Unas cinco mil de estas pginas son traducciones de las obras de Gyrgy Lukcs; Historia y consciencia de clase entre ellas. La correspondencia entre ambos fue una de las aportaciones del profesor Miguel Manzanera en su tesis doctoral (uno de los anexos) de 1993, la primera dedicada a la obra de Sacristn, presentada en la UNED con direccin de Jos Mara Ripalda. Anteriormente, en abril de 1985, el profesor Jorge Vital de Brito Moreira, alumno de Sacristn en sus cursos de la UNAM, haba presentado una tesis dirigida por el profesor Severo de Salles para la obtencin del grado de Maestra en Sociologa de la Facultad de Ciencias Polticas y Sociales -departamento de Sociologa- de la UNAM con el ttulo Ciencia, concepcin del mundo y marxismo, centrada, especialmente en su primera parte, en la obra del que fuera miembro del Comit Ejecutivo del PSUC. Muy pocos meses despus de la presentacin de la tesis del profesor Sarrin, la segunda y tambin en la UNED, M. Francisca Fernndez Cceres presentaba la suya en la Universidad de Cdiz, bajo la direccin de Jos Luis Moreno Pestaa: El patrimonio intelectual espaol: un acercamiento desde la figura de Manuel Sacristn Luzn" (pendiente de publicacin).

9) Manuel Sacristn, Corrientes principales del pensamiento filosfico. En Papeles de filosofa, Icaria, Barcelona, 1984, p. 396.

10) Perspectiva renovadora y crtica muy presente desde el principio de su militancia, desde que escribiera sus primeros Panfletos y Materiales despus de su regreso del Instituto de Lgica y Fundamentos de la Ciencia de la Universidad de Mnster (Westfalia, Alemania), y tras su ingreso en el Partido. Un ejemplo de esto que comentamos: un escrito de introduccin al Manifiesto Comunista, que permanece indito, pensado y elaborado (con la ayuda de Pilar Fibla y Giulia Adinolfi) para militantes comunistas-antifascistas del PSUC-PCE y activistas prximos. Para aproximarse a la osada poltica, algo alocada o cuanto menos imprudente, de Sacristn en sus primeros meses de militancia, vase la entrevista con Miguel Nez en Integral Sacristn (direccin de Xavier Juncosa) y uno de los ensayos ms importantes que se han escrito sobre el grupo Laye: Esteban Pinilla de las Heras, En menos de la libertad. Dimensiones polticas del grupo Laye en Barcelona y en Espaa, Barcelona, Anthropos, 1991, pp. 400 y ss.

11) Una coincidencia ms: ambos han sido profesores expulsados de sus respectivas universidades por motivos polticos.

12) En la presentacin en 2004 de las memorias del que fuera su maestro, Raimon Gal, un acto que cont con su presencia estelar, se afirm por uno de los ponentes que Las universidades catalanas fueron gobernadas [durante el fascismo!] por profesores marxistas de vala, como Manuel Sacristn o Pierre Vilar, que durante muchas generaciones permitieron triturar nuestra memoria histrica [se sobreentiende, la verdaderamente catalana] e impidieron a la juventud catalana ver y juzgar rectamente su pasado. Recordemos que Sacristn fue expulsado de la universidad barcelonesa en 1965 por motivos polticos, que no pudo regresar a ella hasta despus de la muerte del dictador, que anteriormente, finales de los cincuenta, fue trasladado de facultad por orden -pactada, el objetivo era su expulsin- del arzobispado nacional-catlico barcelons y que el autor del Manifiesto por una Universidad Democrtica fue un profesor no-titular, una especie de profesor asociado de la poca, hasta 1984, cuando le fue concedido finalmente el nombramiento de catedrtico extraordinario de Metodologa de las Ciencias Sociales. Para la respuesta de Francisco Fernndez Buey a ese comentario sobre los gobernantes de la universidad que impidieron a la juventud catalana ver y juzgar rectamente su pasado, vase Jordi Mir Garca y Vctor Ros, Francisco Fernndez Buey. Filosofando desde abajo, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2014, pp. 100-101.

13) Las lneas programticas del sindicato de enseanza fueron escritas, tras discusin colectiva, por Manuel Sacristn. Pueden verse en S. Lpez Arnal, Homenaje a Manuel Sacristn. Escritos sindicales y de poltica educativa, Barcelona, EUB, 1997, pp. 99-123. La escuela de adultos del sindicato en Barcelona lleva su nombre.

14) El captulo V, Conclusin, es en mi opinin uno de sus textos ms impactantes. Vase, Manuel Sacristn, Las ideas gnoseolgicas de Heidegger, Barcelona, Crtica, 1995, edicin y prlogo de Francisco Fernndez Buey. Lo mismo puede afirmarse del escrito de presentacin de su discpulo. Vase tambin Francisco Fernndez Buey, Sobre Manuel Sacristn, Vilassar de Dalt (Barcelona), El Viejo Topo, 2016.

15) Reconocida por Antoni Tpies y su esposa en carta personal. Puede consultarse entre la documentacin de Manuel Sacristn depositada en la Biblioteca de la Facultad de Economa y Empresa de la UB.

16) Huellas claras de esta influencia pueden verse rpidamente en S. Lpez Arnal, Siete historias lgicas y un cuento breve. En torno a la obra lgica y epistemolgica de Manuel Sacristn Luzn, Barcelona, Ediciones Bellaterra, 2017.

17) Qu suerte la suya! Qu descubrimiento les queda por hacer!

18) As se lo comentaba en tono humorstico en una carta enviada desde Mxico en 1983 a su discpulo y amigo Antoni Domnech, fallecido en septiembre de 2017.

19) Parcialmente recogidos en Apuntes de filosofa de la lgica. Vase Papeles de filosofa, ob cit, pp. 90-219.

20) Por ejemplo, de Abstraction, Relation, and Induction. Three Essays in the History of Thought ,de Julius Weinberg, un trabajo de colaborador para la editorial Ariel o Grijalbo.

21) Uno de sus alumnos en aquel curso (probablemente Karl Marx como socilogo de la ciencia o Induccin y dialctica) de la UNAM, Ignacio Perrotini, ms tarde amigo, acaba de escribir un prlogo extraordinario a la reedicin de El Capital por el FCE donde recoge, aparte de otras consideraciones, algunas de las ideas presentadas y comentadas por el profesor Sarrin en este libro.

22) Anotaciones de trabajo, no pensadas para su publicacin, pero centrales para sus clases y conferencia. Sus apuntes sobre el clsico de Kuhn, por ejemplo, merecen un largo y adecuado desarrollo por parte del autor. Tambin, por ejemplo, la obra de Karl Popper, a quien, por cierto, jams trat Sacristn con desprecio sectario. Ms bien lo contrario.

23) Manuel Sacristn, El undcimo cuaderno de Gramsci en la crcel. En Pacifismo, ecologismo y poltica alternativa, Pblico-Icaria, Barcelona, 2009, pp.- 238-268. Fechado en mayo de 1985, como el profesor Sarrin seala, esta presentacin, un texto muy trabajado y sentido, es uno de los grandes clsicos del autor de la influyente Antologa de Gramsci.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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