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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2017

La industria farmacutica (y sus polticos) alimentan la crisis del opio en EE.UU.

Chris McGreal
The Guardian / El Diario (Espaa)

Aunque Tom Marino haya retirado su nombre de la nominacin de Trump como jefe del control antidrogas, el dinero de la industria farmacutica corre por las venas del Congreso, y contribuye directamente a la epidemia de opiceos que mata a miles de estadounidenses cada ao


Un frasco de OxyContin, en una farmacia estadounidense. TOBY TALBOT / AP PHOTO.

Donald Trump no estaba equivocado. El presidente habl de la influencia de la industria farmacutica en el Congreso. "Les dan muchsimo dinero a los polticos. No lo s, Mitch, quizs incluso a ti", dijo, de pie junto a Mitch McConnell, lder de la mayora del Senado.

Horas despus, su elegido para convertirse en 'czar de las drogas', la persona a cargo de la oficina de control de estas sustancias, Tom Marino, retiraraba su postulacin, precisamente por su papel en la aprobacin de una ley que limita la capacidad de la DEA de perseguir a las distribuidoras farmacuticas que alimentan la epidemia de opiceos en Estados Unidos.

Trump tena razn en las dos cosas. La industria farmacutica invierte ms que ninguna otra industria en influenciar polticos. En la ltima dcada, las empresas farmacuticas han desembolsado ms de 2.100 millones de euros para influenciar y ejercer presin en miembros del Congreso.

Cientos de miles de euros han ido al bolsillo de McConnell, aunque no es el nico beneficiado. En Estados Unidos, nueve de cada diez diputados y todos los senadores menos tres han recibido aportes de campaa de empresas farmacuticas que buscan influenciar la legislacin para controlar desde el precio de los medicamentos hasta la forma en que se aprueban nuevas drogas.

El nominado por Trump como zar antidrogas, el diputado Tom Marino, se vio obligado a retirar su postulacin despus de que se conociera un informe realizado por el Washington Post y el programa 60 Minutos, de la cadena CBS, que remarcaba su papel en la aprobacin de una ley que recortaba la capacidad de la DEA de perseguir a las distribuidoras farmacuticas y las farmacias que venden los analgsicos opioides que constituyen el ncleo de una epidemia que se cobra ms de 100 vidas cada da.

La nominacin de Marino a encabezar la agencia federal que se supone que tiene que luchar contra la crisis opioide se cay cuando se supo que haba aceptado importantes donaciones de las mismas empresas que iba a tener que controlar.

Pero en el Congreso, esto no es nada extraordinario. Los polticos y miembros de grupos de presin (Lobbies) del Capitolio reciben cada ao cientos de millones de euros por redactar leyes y normativas que permitan que las empresas farmacuticas obtengan cada vez ms beneficios. La industria farmacutica, que tiene dos cabilderos por cada miembro del Congreso, pag 128 millones de euros en 2016 por influenciar legislacin, segn el Centro para una Poltica Reactiva. El ao pasado, las empresas farmacuticas tambin contribuyeron directamente con casi 17 millones de euros a distintas campaas polticas. El 60% del dinero lleg a manos republicanas. Paul Ryan, portavoz del Congreso, fue el que ms dinero recibi, con un total de donaciones de la industria farmacutica de 193.224 euros.

Consecuencias para la salud pblica

A menudo el pblico estadounidense no ve el impacto que tiene todo este dinero de las empresas farmacuticas corriendo por las venas del Congreso, ya que muchas veces el resultado es, por ejemplo, bloquear posibles competidores de la India que hacen versiones genricas de los medicamentos contra el VIH/Sida, que son mucho ms baratos en los pases en desarrollo.

Pero otras veces el impacto es muy visible.

Cuando habl de pie junto a McConnell, Trump dio rienda suelta a sus crticas a una industria farmacutica que "siempre se van de rositas", cobrando precios ms altos en Estados Unidos que en cualquier otro pas. Esto es el resultado de una ley de 2003, que en la prctica fue redactada por la propia industria, que impide al gobierno federal pedir presupuestos por la fabricacin de drogas y aparatos mdicos, un proceso que s se realiza en otras reas, como en el gasto de Defensa.

En cambio, las empresas farmacuticas pueden cobrar lo que quieran por las drogas que le venden a los programas pblicos como Medicare y Medicaid, y al gobierno federal no le queda otra opcin que pagar.

A su vez, las empresas farmacuticas dicen que permitir la entrada de drogas importadas podra poner en peligro la calidad y la seguridad de los medicamentos en Estados Unidos. Pero ese argumento empalideci a la vista de la subida en los precios de los medicamentos, muchas veces oportunista, como por ejemplo el aumento del precio de los antdotos EpiPen, para reacciones alrgicas, a 507 euros el ao pasado.

La Sanidad britnica negoci un precio de unos 59 euros por el mismo producto. Los intentos de algunos diputados de aprobar leyes que bajaran el precio de los medicamentos recetados o que le permitiran a la poblacin comprarlos en Canad, donde suelen ser ms baratos, han fracasado.

Y mientras la presin de la industria ha logrado leyes a su medida, tambin ha tenido un papel importantsimo en la epidemia de opioides, cuyas muertes se han cuadruplicado entre 1999 y 2015. La industria farmacutica ha puesto todos sus recursos en culpar a los millones que se vuelven adictos, en vez de en el hecho de que estos poderosos analgsicos se recetan de manera indiscriminada.

Diputados en lucha contra el abuso farmacolgico

Un grupo relativamente pequeo de diputados ha luchado contra la epidemia desde varios aos antes de que se convirtiera en una cuestin poltica, y han luchado por aprobar leyes para controlarla.

Los diputados Hal Rogers y Mary Bono han visto cmo sus esfuerzos por aprobar leyes que controlaban la prescripcin de analgsicos han fracasado gracias a la accin conjunta de los fabricantes de medicamentos. En 2010, Rogers y Bono fundaron la Liga Legislativa sobre el Abuso de Prescripcin de Medicamentos y durante aos propusieron varios proyectos de ley.

Bono, que supo de la epidemia de opioides cuando Chesare, su hijo con el fallecido cantante Sonny Bono, se volvi adicto, afirm que las empresas que se benefician de la epidemia llevan a cabo una falsa pero efectiva campaa para hacer ver cualquier intento de controlar la prescripcin masiva de analgsicos como un intento de privar a millones de personas de su derecho a tener tratamiento legtimo contra el dolor crnico.

"La industria nos lo est poniendo muy difcil. La presin que ejercen es mucha y muy bien organizada," asegur. "Claro que la sentimos, a veces indirectamente. No tenamos muchas personas de nuestro lado para ayudarnos " .

Parte de la presin la ejercan grupos financiados por la industria farmacutica, como el Foro para el Tratamiento del Dolor, que en la ltima dcada invirti 625 millones de euros en presionar a Washington y a las asambleas legislativas de cada estado para evitar que se aprueben leyes que controlen la prescripcin de opioides y temas similares, segn el Centro por la Integridad Pblica.

Uno de los polticos que recibi contribuciones de este grupo fue el senador Orrin Hatch, que se llev ms de 300.000 euros. El senador present un proyecto de ley que buscaba desviar un proyecto de Rogers y Bono que propona un estudio federal sobre el tratamiento contra el dolor. Hatch, que en 2018 se presentar otra vez como candidato a senador aunque haba dicho que no lo hara, es el poltico que ms donaciones ha recibido de la industria farmacutica en lo que va del ao, con 176.000 euros.

Bono asegur que la Asociacin Mdica Estadounidense jug un importante papel en parar otra ley, la llamada ley Ryan Creedon, que buscaba obligar a mdicos a recibir formacin especfica sobre los riesgos de los opioides. La Asociacin dijo que sera una carga muy grande para los profesionales.

Farmacuticas que financian campaas electorales

Las empresas farmacuticas aportaron ms de 169.000 euros a la campaa de Jason Chaffetz (que dej el Congreso recientemente), convirtindose en los donantes ms importantes de su campaa por la re-eleccin. Chaffetz, como miembro de la junta del comit de supervisin y reforma gubernamental, lider los esfuerzos contra los Centros para el Control y Prevencin de Enfermedades que buscaban reducir la prescripcin de opioides recomendando a los mdicos que primero ofrecieran tratamientos alternativos contra el dolor crnico.

La industria sanitaria en completo ejerci presin y tuvo un impacto importante en la redaccin de la Ley de Cuidado de Salud Asequible de Barack Obama, conocida como Obamacare.

El presidente del comit que redact esta ley, el senador Max Baucus, fue en ese momento el poltico que ms donaciones recibi de la industria de la salud, con 1,3 millones de euros destinados a su fundacin poltica durante el ao anterior. Baucus logr que el comit votara por dejar fuera de la ley a las aseguradoras pblicas, algo que las aseguradoras privadas vean como una amenaza a sus beneficios.

Baucus era conocido dentro de la industria de la salud por sus fines de semana de golf y sus viajes de pesca a su estado natal de Montana, a los que los cabilderos pagaban por asistir. Otros miembros del comit tambin recibieron cientos de miles de euros, incluido el senador Pat Roberts, quien en un momento intento retener el borrador de la ley argumentando que los cabilderos necesitaban tres das para analizarlo. La mayor parte de la redaccin de la ley Obamacare fue realizada por el ex vicepresidente de una gran empresa de seguro mdico, Wellpoint.

En su ataque al dinero de las empresas farmacuticas en la poltica estadounidense, Trump olvid mencionar que estas mismas empresas fueron unos de los principales donantes de su investidura, junto con empresas petroleras y tabacaleras.

Pfizer, fabricante de Viagra, fue el mayor donante farmacutico, aportando 844.000 euros.

Traducido por Luca Balducci

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/industria-farmaceutica-politicos-alimentan-Unidos_0_698881032.html



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