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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2017

De la guerra cultural contra el hombre nuevo

J. . Tllez Villaln
Cubarte


El imperialismo cultural tiene rangers y mercenarios tan efectivos como Rihanna o Chocolate Nestl. Te entran por los ojos, los poros y por las fisuras, en medio -y por el mismo medio- de la gozadera. Con tan fulminante sutileza, que primero parezco un puritano, un conspirador o un estpido - por afirmar esto-, que un simple guevariano y guerrillero contra la cultura dominante.

La cultura que, embebida de la meta-ideologa liberal, prefiere frvolo y apoltico al animal politikn, desconectado de la cosa pblica, consumidor ms que ciudadano. Que empapela con mitos naturalizados todo lo que toca. Sobre todo, en el tiempo libre, ese chance que nos da la fbrica de explotar -como nos sopl el eterno Marx-, para hacer lo que nos venga en gana, pero es cada vez ms lo que le da la gana al mismo general de la transnacional. Una verdad ocenica en el sistema mundo y en consecuencia vlida tambin para Cuba, inevitablemente inmersa en esa madeja de dominacin cultural capitalista, pese a nuestra resistencia.

Una red que obstruye y contamina nuestra propia gestin de los valores societales escasos, reconducida y reproducida en nuestros predios USB-mediante y por no pocos actores culturales. Un chapoleteo, consciente o no, que se junta al olvido y banalizacin de Ernesto Che Guevara. Intervinculado con ciertos colonialismos, esnobismos y resacas de aquel The End of History and the Last Man, con su supuesto congelamiento de los grandes relatos ideolgicos y de las grandes narrativas de la historia.

Un saco donde se pretende maniatar la tesis guevariana del hombre nuevo. Su propuesta de un sujeto emancipador de todos los esclavos y de todas las dominaciones, incluida la de ms lastre, la cultural. Tesis expuesta esencialmente en su carta a Carlos Quijano publicada en 1965 en la revista uruguaya Marcha, conocida ms por El socialismo y el hombre en Cuba. Contundente mandarriazo al ladrillo fundacional del liberalismo-capitalismo: la naturaleza humana. Propuesta contra la cultura que iconiza al hombre como el lobo del hombre, irremediablemente individualista, egosta y ambicioso. Frente a la que el Che proyecta, desde su contextualizado humanismo revolucionario, otro mundo cultural, sabia y contexto, transformndose y transformador; por un -y de un-sujeto nuevo, transicional, hacedor y hacindose, creacin histrica y heroica.

Para el Che, el individuo actor de ese extrao y apasionante drama que es la construccin del socialismo es un producto no acabado y que traslada las taras del pasado al presente en su conciencia individual y hay que hacer un trabajo continuo parar erradicarlas. Un trabajo que ha de ser esencialmente educativo y cultural. Pues como el advierte, Las leyes del capitalismo, invisibles para el comn de las gentes y ciegas, actan sobe el individuo sin que ste se percate.

Es decir, como premisa de los cambios sociales en pos del nuevo modo de vivir, se haca imprescindible la transformacin interna de los seres humanos y para ello la sociedad en su conjunto deba convertirse en una gran escuela. En tal sentido, eran necesarias nuevas instituciones, como agentes socializadores, y en su opinin esta institucionalidad de la Revolucin no se haba logrado. Se estaba creando la estructura, el esqueleto, pero faltaba la sustancia proteica y el ropaje. Para l como se ha evidenciado hasta hoy- era este un proceso complejo y de tiempo.

Un rol importante en dicho proceso juegan las vanguardias culturales. Por ello, su destaque al papel de los intelectuales y artistas en las revoluciones socialistas. Libres del pecado original, con mtodos distintos a los convencionales y con espritu crtico, que sealasen los reductos de las taras del pasado y tambin nuestros propios errores, contraproducentes y contra-reproductores de una nueva conciencia y un nuevo comportamiento. De ah, que no se deban crear asalariados dciles del pensamiento oficial, ni becarios que vivan al amparo del presupuesto, ejerciendo una libertad entre comillas.

La libertad ser plena, solo si brota de una cultura otra, de una realizacin personal integrada al bien comn, con un nuevo paradigma del trabajo, opuesto al heredado de la vieja sociedad. Si para el Che, en el socialismo se trata, precisamente, de que el individuo se sienta ms pleno, con mucha ms riqueza interior y con mucha ms responsabilidad"; es preciso propiciar su participacin consciente, individual y colectiva, en todos los mecanismos de direccin y de produccin. Tambin en la produccin de valores y sentidos, de subjetividades socialistas, donde no resulten perifricos valores como el humanismo, el colectivismo, la modestia y la solidaridad. Esos que se sintetizan en la figura del Che, como afirmara Fidel al dar la noticia de su desaparicin fsica, y tienen su anttesis comportamental en el reggaetonero cubano Chocolate Nestl.

En esta guerra simblica y por los sentidos, las elites burguesas iconizan al Che, lo transmutan en logo, vaciado de significados cuestionadores del statu quo capitalista, un Che intil para la emancipacin de los subordinados. De ah sus prcticas hegemnicas para sublimar su caudal ideolgico de la cultura poltica de los jvenes- entre los que se incluyen los nuestros-, deslegitimando su figura y/oponindolo a competir con contrincantes ms glamurosos y enajenantes.

Celebreties, socialits construidos como la Rihanna, no para emancipar a los barbadenses, los caribeos, los del sur poltico, sino para sedimentar esperanzas de cenicienta y evacuar -por su superficial y controlado capilar rebelde-, todo lo que ponga en riesgo los intereses de los nuevos reyes Rupert Murdoch, Robert Iger o Robert S. Kapito, verdaderos guionistas de la Sociedad del espectculo.

Estrategia ms viral en la guerra cultural que se nos hace, porque su viabilidad y amenaza significativa -como ha advertido Rolando Gonzlez Patricio- se deriva del camuflaje actual con que opera y su presentacin como un supuesto progreso, una necesidad, un acomodo inevitable a nuevas circunstancias.

En el mismo flujo, el imperialismo cultural vende entre sus mitos con el respaldo de las ms encumbradas academias, tanques pensantes, editoriales y mass medias el mito de la obsolescencia o falsedad prctica de la tesis guevariana del hombre nuevo. Dndose una batalla entre su cultura acumulada y la nuestra -en construccin-, que como aquella protagonizada por el Che, es tambin asimtrica.

Batalla que no hay ms remedio que prepararla y decidirse a emprenderla. Para lo que urge, como arte de la insurreccin, el arte guerrillero, la teora y praxis ejemplar del Guerrillero Heroico en el campo donde se libra la ms importante confrontacin ideolgica.

Tesis, actualizables hoy para una guerrilla cultural:

1) Las culturas populares pueden ganar la batalla contra las II.CC.HH.

2) En lo extra-institucional-burgus, en lo local-comunitario, en los nichos identitarios de proyeccin multicultural, radican los focos insurreccionales de la batalla contra la hegemona desintegradora de las Industrias Culturales Hegemnicas (II.CC.HH.)

3) Para los pobres y humildes del mundo es fundamental la liberacin cultural, la ms invisibilizada y gravitacional de las dominaciones.

Para lo que se necesitan vanguardias culturales inteligentes, giles y de actuar consciente y coordinado. Pues, como dira el Che, esta ser tambin una lucha larga, cruenta. Posiblemente ms cruenta de lo que ya ha sido, pues la fiera capitalista deviene fascismo cuando presiente a sus presas con actitud y aptitud de enfrentarla y en peligro sus intereses de clase. Tal como ha acontecido en Venezuela.

Urge entonces, internalizar aquella frmula guevariana de la Tricontinental:

No despreciar ni subestimar al adversario.

Enfocar a su cabeza, los Estados Unidos de Norteamrica y las II.CC.HH.

Sacar al enemigo de su ambiente y de su juego, obligndolo a luchar all donde no es hegemnico, entindase donde an no ha decodificado a las tradiciones culturales, impuesto sus reglas, ni serializado a los actores culturales.

En todos los escenarios, con el espritu indoblegable de Hasta la victoria siempre

 


Nota:

- Ver de Rolando Gonzlez Patricio, Hegemona y guerra cultural: aproximaciones a una estrategia de resistencia desde Amrica Latina y el Caribe, en: http://www.areitodigital.net/hegemoniayguerracultural.OTO-INV.05.htm

 

Fuente original: http://www.cubarte.cult.cu/es/article/49998


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