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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2017

Los cinco escenarios desde donde la derecha quiere golpear en Bolivia

Hugo Moldiz Mercado
Rebelin


El 10 de octubre pasado, la oposicin poltica y meditica -disfrazada con varios trajes, unos ya conocidos y otros nuevos-, ha utilizado en trminos simblicos los 35 aos de recuperacin de la democracia para emprender una nueva ofensiva contra el proceso de cambio, as como para cuestionar la continuidad de Evo Morales en la titularidad del Estado Plurinacional despus del 2020.

En concentraciones organizadas en todas las ciudades capital de todo el pas se han juntado: los herederos de las dictaduras militares del pasado inmediato hoy con traje democrtico, los actores de la democracia de pactos en la que el presidente y vicepresidente del pas eran elegidos en el Congreso Nacional por carecer de una votacin superior al 51 por ciento, varios ex izquierdistas que en la resistencia a los gobiernos militares y en la coyuntura del gobierno de la UDP se llenaban la boca de revolucin socialista y plataformas de jvenes organizados y financiados por ONGs vinculadas a los Estados Unidos. Obviamente no poda faltar otro actor. El sustento de esa convocatoria, antes y despus de las concentraciones, ha sido un grupo de medios de comunicacin que no ocultan, aunque no sinceran su posicin ante la gente, su clara posicin poltica contraria a los procesos de cambio en Bolivia y Amrica Latina.

El motivo que ha reunido a estos cuatro grupos de actores de la oposicin ha sido el recurso abstracto de inconstitucionalidad que legisladores del MAS han presentado ante el TCP en septiembre pasado con el objetivo de lograr la inaplicabilidad de cuatro artculos de la Constitucin que restringen el ejercicio de los derechos polticos de participacin poltica y de elegir y ser elegido. El recurso constitucional fundamenta su pedido en la primaca del Pacto de San Jos sobre la propia Constitucin en materia de derechos humanos, donde los derechos polticos citados forma parte de los mismos. Si el TCP emite sentencia constitucional favorable al recurso, todos las autoridades electas nacionales y subnacionales- podrn presentarse, si as lo quieren, a reeleccin sin ninguna restriccin.

Pero la causa fundamental de la movida de la derecha boliviana es su oposicin constante y de diversas formas unas violentas y otras a travs de los mecanismos de la poltica- al proceso de cambio que vive el pas desde enero de 2006. Los que recurrieron a la violencia en el periodo 2005-2009, con la clara intencionalidad de romper el orden democrtico, si tienen alguna habilidad es la de haber logrado eludir la mano de la ley, as como de haber conseguido que no pocos miles de jvenes desconozcan sus prcticas contrarias a la democracia de la que tanto hablan. Los que en ese mismo perodo organizaron la toma violenta de instituciones pblicas e incluso una parte de ellos alentaron y financiaron la estructuracin de un grupo de sicarios para llevar adelante un golpe cvico-prefectural (ahora llamadas Gobernaciones con la nueva Constitucin), terminan mezclados con los que desde las armas de la poltica tambin no ocultan su molestia respecto del gobierno indgena campesino y popular. Profundas razones de clase por su origen o su posicin- los llevan, parafraseando al Che, temerle ms a un gobierno popular que al imperialismo que tambin los desprecia.

Pero ms all del nmero de personas que se congregaron en las ciudades ms importantes del pas, el dato revelador es que la oposicin ha decidido salir a las calles que en el pasado era escenario privativo de los movimientos sociales. Eso implica que la oposicin, que solo se junta cada que Evo Morales toma una iniciativa poltica pero que no es capaz ni tiene voluntad poltica para construir una alternativa distinta, pondr todos los huevos en la canasta en cinco escenarios desde donde espera golpear estratgicamente.

El primero, es de las calles. Ya varios de sus columnistas, muchos de ellos en actitud vergonzante frente a su pasado, han anunciado que se movilizarn en las calles para defender la democracia y hacer respetar la voluntad popular expresada el 21 de febrero de 2016.

Lo que no se sabe todava es si esa toma de las calles tendr las mismas formas que la oposicin ha empleado en Venezuela contra la revolucin bolivariana: movilizaciones y acciones de violencia sostenida hasta escalar a actos de terrorismo ocultados, silenciados y encubiertos por los medios de comunicacin opositores. Movilizar a fracciones de capas urbanas que desprecian a Morales desde el principio son su punto de partida, aunque aspiran sumar algunos sectores rurales.

El domingo ltimo, 22 de octubre, Pagina Siete un medio que lideriza las campaas de la post verdad- registraba una muy llamativa declaracin de Jos Antonio Quiroga, intectual y dueo de una importante editorial, sobre la posibilidad del desencadenamiento de la violencia. Poner derechos de Evo encima de la CPE puede desatar convulsin. Mas claro, ni el agua.

El segundo escenario, es el internacional. La oposicin cuenta con el respaldo del Departamento de Estado de los Estados Unidos y del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, quien a pesar de ser un empleado del organismo regional es el instrumento mas leal con el que cuenta EEUU y la derecha continental para desarrollar la contraofensiva contra los gobiernos revolucionarios y progresistas de Amrica Latina. De todos los opositores, es Jorge Tuto Quiroga y un muchacho creado por las agencias de intervencin e inteligencia estadounidenses son sus dos mayores operadores.

Por eso no es una casualidad que el Encargado de Negocios de la embajada de EEUU en Bolivia, Peter Brennan, y Luis Almagro se hayan pronunciado, con tono de advertencia, sobre lo delicado que sera que Bolivia siga el camino de Venezuela y que no respete la voluntad popular expresada en el referndum del 21 de febrero de 2016. Ojal Bolivia nunca llegue al punto en que est Venezuela, fueron las palabras del diplomtico estadounidense en la primera quincena de agosto, mientras Almagro sostuvo das despus que ningn juez puede levantar el dictamen del nico soberano: el pueblo. Las dos declaraciones, como se puede ver, son dos claros mensajes injerencistas.

El tercer escenario ser el meditico. Tal como en la campaa hacia el 21 de febrero de 2016, los medios y las redes sociales que en la estrategia de subversin ideolgica imperial en el mundo son la punta de lanza en la preparacin de las condiciones para las distintas modalidades de injerencia y posible intervencin-, sern fundamentales en la lnea de acosar a los magistrados del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) y de alentar y legitimar acciones de hecho contra una eventual sentencia favorable al Recurso Abstracto de Inconstitucionalidad.

Varios de estos medios, calificados como miembros del Cartel de la Mentira, no han cesado su contraofensiva contra el gobierno de Evo Morales para desacreditar su imagen y gestin. Pero no solo eso, sino que magnifican los hechos con fines de activismo poltico y subversin ideolgica aunque la realidad despus niegue sus supuestos-, como ocurri con el caso de Achacachi, por ejemplo.

El cuarto escenario sern las ONG a travs de las Plataformas Ciudadanas. Hay datos recientes de que agencias como el NDI y el IRI de Estados Unidos estn muy activas, incluso recurriendo a terceras ONGs, para identificar a jvenes con el objetivo de respaldar la creacin de plataformas ciudadanas, ya sea con mensajes de valores democrticos o emprendimientos productivos.

El quinto escenario ser el electoral. En principio es su campaa por el voto nulo en las elecciones judiciales del 3 de diciembre, cuando Bolivia llevara adelante por segunda vez consecutiva la eleccin de altas autoridades del rgano Judicial y el Tribunal Constitucional a travs del voto popular.

En sntesis, se abre una coyuntura poltica que encuentra una derecha envalentonada por una cierta recuperacin de posiciones en Amrica Latina, donde ha logrado desplazar a los gobiernos progresistas de Argentina, Brasil, Paraguay y Honduras en los ltimos ocho aos, aunque solo por mtodos electorales en el primer pas. En el resto mediante golpes de Estado de nuevo tipo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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