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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2017

Ganan espacio en los medios y simpata de la opinin pblica
Los fantoches de la poltica brasilea

Eric Nepomuceno
Pgina 12

Los alcaldes de So Paulo y Ro de Janeiro, Joo Doria y Marcelo Crivella respectivamente, desmantelarn las conquistas del PT. Otra figura que crece es Jair Bolsonaro, defensor de la dictadura.


Nunca como ahora la clase poltica brasilea ha sido tan rechazada por la opinin pblica. Ni siquiera en la dictadura: en aquel entonces, al menos se entendan las limitaciones impuestas a los partidos polticos. Sondeos recientes indican que hasta la polica y eso que se trata de una polica de violencia desmesurada y de corrupcin epidmica merece ms crdito que los polticos. Y todo indica que el escenario va a empeorar: esta semana Michel Temer cosechar el resultado de la compra de votos en cantidad suficiente para librarse de otra consolidada denuncia de la Procuradura General de la Repblica por obstruccin de la Justicia y formacin de organizacin criminal.

Hace pocos das el senador Acio Neves, artfice del golpe institucional que en el ao pasado derroc a la presidenta Dilma Rousseff y sus 54 millones y 500 mil electores, fue absuelto por sus pares en el Senado, luego de que el Supremo Tribunal Federal se acobardara frente a la presin de los dems congresistas, desistiendo de cumplir con su propia decisin de alejarlo de su escao.

A estas alturas, parece claro que Temer seguir ocupando, hasta el final de 2018, el silln que usurp. Pero es poco ms que un fantoche, desmoralizado y bajo control absoluto del Congreso comprado por l, y que le asegura la supervivencia a cambio de imponer medidas que representan un dramtico retroceso a las conquistas de las ltimas dcadas.

Mientras los escndalos se suceden y la impunidad de sus causadores es asegurada por la peor legislatura de las ltimas muchsimas dcadas, se esparce en la opinin pblica la imagen de que todos los polticos son iguales. En un pas de escasa memoria y abundante ignorancia gracias a los grandes medios de comunicacin, que, manipulando a diestra y a siniestra, no hacen ms que idiotizar a buena parte de los brasileos, se abren frtiles campos para la sembradura de farsantes.

Hay al menos dos ejemplos redondos de ese fenmeno: los actuales alcaldes de So Paulo y Ro de Janeiro, ambos con proyectos polticos ambiciosos y amenazadores a lo poco que resta de lo que se hizo en los ltimos 15 o 20 aos, antes inclusive de las reformas drsticas impulsadas por Lula da Silva en sus dos mandatos presidenciales y mal que bien mantenidos por su frustrada sucesora, Dilma Rousseff.

Joo Doria, el alcalde de So Paulo, se presenta como gestor, el que trabaja, y no como poltico tradicional.

Con ambiciones por ahora restringidas a la provincia de Ro de Janeiro, el alcalde de la capital, un auto-nombrado obispo de una de las mltiples sectas evanglicas electrnicas que predican por redes de radio y televisin, Marcelo Crivella, se mantiene a prudente distancia de vuelos nacionales.

Doria es del mismo PSDB del ex presidente Fernando Henrique Cardoso y del senador Acio Neves, derrotado por Dilma Rousseff en la carrera presidencial de 2014 y ahora blanco de una secuencia impresionante de denuncias de corrupcin.

Dueo de fortuna personal alcanzada por reunir a los ms poderosos empresarios del pas en eventos sin otra funcin que lograr presionar a parlamentares para atender a sus demandas, difcilmente tendr condiciones para disputar, en condiciones viables, la presidencia en octubre del ao que viene. Pero su catequizacin defendiendo que un no poltico o lo nuevo llegue a la presidencia, bien como su rigurosa defensa de un neoliberalismo fundamentalista que prev la reduccin del Estado a una dimensin casi invisible, gana espacio en los grandes medios hegemnicos de comunicacin junto a una opinin pblica harta de tanto escndalo.

Hay otra figura que crece junto al electorado, y de manera ms preocupante: Jair Bolsonaro, un capitn retirado del Ejrcito, que defiende abiertamente la dictadura que se impuso entre 1964 y 1985, bien como la pena de muerte y la tortura cuando se haga necesaria.

En otra contradiccin en un pas generoso en contradicciones, el ex presidente Lula da Silva permanece, inclume, como favorito absoluto para suceder a Michel Temer.

Por un lado estn los medios de comunicacin y el empresariado tratando de defender la imagen del alcalde de So Paulo, ms por falta de opcin que por cualquier otro motivo.

Por otro, un militar que defiende la imposicin de absoluta mano dura para deshacer el caos actual.

Y, en paralelo, la figura ms perseguida tanto por los grandes medios como por una justicia absolutamente partidarizada, Lula da Silva, que se mantiene en los sondeos con el doble de las intenciones de voto presentadas por sus rivales inmediatos.

Lo ms grave es que ese escenario persiste con la derecha buscando alguien viable y la extrema derecha abrindose un espacio absolutamente inesperado mientras Michel Temer y su bando destrozan el pas, frente a la pasividad bovina tanto de la corte suprema como de la opinin pblica, anestesiada por los medios, la Globo a la cabeza, que la idiotiza, da s a el otro tambin.

Todava es muy temprano para prever qu pasar en las elecciones del ao que viene. Pero el escenario es muy muy feo.

Hubo tiempos en que era ms fcil, pese a todos los problemas, vivir en este destrozado pas que es el mo.

Hubo tiempos.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/71243-los-fantoches-de-la-politica-brasilena


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