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(Argumentos para la lucha)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2017

Desokupa: emprendedores de violencia

Pablo Cussac
La Grieta


Cmo se construye un mercado? Cmo se instituyen el conjunto de intercambios que lo componen? En uno de los grandes momentos de creacin de un mercado la transicin rusa al capitalismo en los aos 90, Vadim Volkov muestra cmo la mano (muy) visible de actores violentos jug un papel clave a la hora de asegurar y hacer cumplir las nuevas leyes de propiedad rusas. Son los que denomina emprendedores violentos en su libro Violent Entrepreneurs. The Use of Force in the Making of Russian Capitalism, individuos organizados que transformaban sus recursos violentos (habilidades marciales, conocimientos en el manejo de armas, capacidad de intimidacin, etc.) en capital econmico. En otras palabras, en vez de vender sillas, peridicos o iPhones, lo que estos emprendedores vendan es su capacidad de ejercer la coercin.

Durante los ltimos das la empresa de mediacin Desokupa ha vuelto a saltar a la palestra meditica tras haber sido contratada por la familia de Julio Iglesias para desalojar el Centro Social La Yaya en Argelles. La situacin no es nueva; desde finales de 2016 son varios los medios que intentan comprender el fenmeno: su director Daniel Esteve fue entrevistado por El Mundo e invitado al programa de Antena 3, Espejo Pblico, y sus empleados fueron objeto de investigacin en artculos de varios medios (1, 2). En estos se resaltaba su perfil violento (ex-boxeadores, ex-paramilitares) y poltico (con fuertes vnculos a la extrema derecha). No obstante, la polmica meditica alrededor de la empresa no proviene solo de los perfiles atpicos de sus miembros sino, sobre todo, de sus actividades: Desokupa lleva a cabo mediaciones de desahucio en Catalua y Madrid, en las que intervienen en favor del propietario que quiera recuperar una vivienda okupada. La empresa se sita como mnimo en una zona gris legal, pudiendo incurrir en algunos casos en un ejercicio extrajudicial de la violencia. Esto es lo que denuncian tanto el Observatori Desc (querellado contra Desokupa) como la organizacin vecinal Stop Desokupa. Los segundos consideran que, adems de delictivas, las actividades de Esteve y los suyos son la avanzadilla sicaria de la nueva especulacin inmobiliaria. Las crticas a Desokupa desbordan rpidamente el marco de la mera actuacin de la empresa e intentan situarla dentro del entramado de relaciones de poder en la Barcelona contempornea. Aunque la expansin territorial de Desokupa es ya un hecho, intentaremos entender por qu la empresa nace en el contexto barcelons, cmo se relaciona con el mercado de la vivienda y cules son las consecuencias para la ciudad.

Mantener la violencia en potencia

Si tenemos en cuenta las actividades desarrolladas por Desokupa (como pueden ser observadas en los videos de sus actuaciones y en los testimonios de los afectados), la empresa parece adecuarse bastante bien a la definicin de Volkov. Aqu es importante sealar que Daniel Esteve, Ernesto Navas, Jivko Ivanov y compaa no se dedican a dar palizas, a cobrar por extorsiones o a darse tiros con rivales territoriales. Por tanto entre Desokupa y los mafiosos rusos de los noventa hay una brecha importante que tampoco conviene minimizar.

Una de las caractersticas de la empresa catalana parece ser que, a pesar de basar su actividad econmica basada en recursos violentos, estos no son necesariamente llevados a la prctica; la violencia se mantiene as como un recurso en potencia . Este sea probablemente su rasgo ms empresarial, donde se aprecia mejor la economizacin de la violencia llevada a cabo en sus actividades. Como comenta el socilogo Diego Gambetta al respecto de la mafia siciliana, el xito de los actores econmicos violentos depende justamente de ese uso econmico y racionalizado de la violencia: cuanto menos explcita sea esta, ms xito tendr la explotacin de los recursos violentos. En trminos econmicos pegar una paliza conlleva un riesgo (esfuerzo fsico, posible muerte del rival, daos a uno mismo, problemas con la polica, etc.), y todo riesgo es un coste; pero si se pueden obtener los mismos resultados con la sola insinuacin de los golpes se obtiene el mismo beneficio, pero sin el coste. Es por eso que la definicin de Desokupa como emprendedores violentos tiene tanto o ms sentido dado que no ejercen su potencial violento. Ese es su xito.

Un xito que parece ir a la par con una voluntad de legitimacin social de dicha violencia: Esteve pasa de luchador MMA underground a promotor deportivo y socio de Desokupa; Navas, por su lado, pasa de pegar palizas a antifascistas a padre de familia y trabajador estable; lo mismo para Ivanov, ex-paramilitar y ahora asentado. Esto nos lleva a otra diferencia clave con las mafias rusa y siciliana: Desokupa pretende ejercer sus actividades dentro de la legalidad (una cuestin que trataremos ms tarde). Sin embargo, esta reivindicacin de legalidad y legitimacin social nos lleva a un aspecto clave. Los miembros de Desokupa son emprendedores en el sentido de Volkov, como acabamos de ver, pero tambin se presentan como tal en el sentido contemporneo de la palabra, como trata de mostrar la esttica de su pgina web las referencias al dilogo, la coherencia y el respeto sobre fondo de atardecer en Nueva York, que viene acompaada de una retrica de defensa de la propiedad privada y los pequeos propietarios. Por lo tanto, no deberamos dejar que el aspecto violento eclipse totalmente su aspecto empresarial: Desokupa es un actor (muy particular) del mercado inmobiliario.

Es por ello que la campaa Stop Desokupa lleva algo ms de un ao denunciando las actividades de la empresa, a las que considera como un servicio a la especulacin inmobiliaria. Con cul de las dos versiones nos quedamos? Es Desokupa una empresa legal y legtima al servicio de los pequeos propietarios o el brazo armado de las inmobiliarias? Para intentar responder a estas preguntas analizaremos la estructura del mercado inmobiliario en Barcelona, e intentaremos ver cul es el papel jugado por la empresa en la institucionalizacin del nuevo modelo turstico de la ciudad.

Mercado: la airbnbficacin de Barcelona

La cuestin de quin contrata a Desokupa parece central en el encuentro de posiciones respecto de la empresa. Segn la propia Desokupa, sus clientes son exclusivamente pequeos propietarios que han perdido el control sobre su vivienda, algo que Esteve defiende en todas sus apariciones pblicas. Sin embargo, aunque esto fuese completamente cierto, no hemos de olvidar el contexto en el que aparece la empresa. Y es que est es una pregunta clave: por qu existe Desokupa? Si seguimos la etimologa del nombre, la respuesta es bastante clara: porque existen okupas, de la misma manera que sin fascistas no podra haber antifascistas. Para no caricaturizar, es evidente que hay un componente poltico en algunas (incluso bastantes) ocupaciones, en lnea con movimientos anarquistas y una crtica de la propiedad privada. Hasta aqu nada nuevo.

Pero okupas ha habido toda la vida, se podra decir. Por qu se crea Desokupa ahora? Es importante tener en cuenta la existencia de ocupaciones obligadas, en el sentido de no polticamente voluntarias. Podemos pensar, principalmente, en los casos de personas que se han encontrado en la situacin de no poder seguir pagando el alquiler o la hipoteca, principalmente. Incluso puede haber un tercer tipo de okupaciones, en las que la vivienda es okupada para su explotacin econmica. Aunque minoritarias, merecen ser mencionadas por contexto. Si Desokupa aparece hoy, podramos decir que es por un aumento de los casos de okupacin.

Cmo responden los propietarios ante esta situacin? En un reportaje de En el Punto de Mira, un empresario del sector inmobiliario cuenta las razones por las que decidi contratar a Desokupa: quera reformar una propiedad y despus venderla, pero esta se encontraba okupada. Gracias a la intervencin de Desokupa pudo llevar a cabo las obras y efectuar la venta, con un retorno sobre la inversin del 30 %. Como se explica en el reportaje, lejos de ser anecdtico, este caso parece ser una tendencia creciente en el mercado inmobiliario barcelons, donde los precios, a pesar del pinchazo inmobiliario de 2008, no bajan al contrario, suben. Esto hace que se produzca todo un mercado alrededor de los pisos okupados que, adems de haber proliferado despus de la crisis inmobiliaria (segunda causa de okupacin), ofrecen un rendimiento econmico superior. Por qu? Bsicamente porque los propietarios (ya sean bancos o particulares) bajan el precio de venta de un piso si este est okupado, ya que el tiempo de las trabas judiciales supone un coste marginal por no explotacin. La existencia de Desokupa completa la ecuacin: uno puede comprar un piso bajo precio de mercado (porque est okupado), contratar a la empresa, que ofrece resultados en 48 horas, y por una pequea suma (mnimo 4.000) tener la vivienda disponible para su explotacin econmica y luego obtener rendimientos a precio de mercado.

Y estos rendimientos a precio de mercado son altamente lucrativos, si seguimos la evolucin de los precios de la vivienda en Barcelona. Mirando los datos de 2016 ofrecidos por el portal Idealista, vemos cmo el precio del alquiler aument solo entre 2015 y 2016 el 16,5 % en la ciudad (23,4 % en la provincia y 26,8 % en Catalua). En algunos barrios de la capital (Sants, Sant-Andreu, Eixample) la variacin es de ms del 20 %.


Fuente: Idealista.

Aparte de la lgica alcista del mercado inmobiliario, una de las causas principales de la escalada de los precios de alquiler se puede encontrar en la proliferacin de pisos de alquiler a turistas. Si echamos un ojo a los datos de la pgina Airdna o a la representacin hecha por Kor Dwarshuis podemos ver cmo la presencia de este tipo de alquileres ha explotado en los ltimos aos, en paralelo no solo al aumento de los precios, sino tambin a los desahucios. Podramos hacer una interpretacin a lo Karl Polanyi de este fenmeno. La economa y el conjunto de mercados, cada vez ms desarraigados de las necesidades sociales, requieren de la destruccin de instituciones y de formas sociales ineficaces o poco econmicas para ser operativos. En este caso, la distribucin de la propiedad urbana, el nivel de los precios del suelo o la fisionoma de los barrios deben ser ajustados al mercado; un mercado en el que Airbnb (y otros portales similares) parece marcar el rumbo.

Pero tampoco deberamos pensar en la economa o los mercados como si fuesen entidades abstractas y etreas. Detrs de cada operacin de compraventa o de alquiler hay un comprador y un vendedor, un arrendador y un arrendatario. Los procesos econmicos son concretos por la personalidad de los actores, por la materialidad de las consecuencias y por los espacios en los que ocurren. Aqu podemos pensar con el gegrafo David Harvey, quien ya ha teorizado sobre los procesos contemporneos de territorializacin del capital en obras como Paris, Capital de la modernidad o Spaces of Global Capitalism: Towards a Theory of Uneven Geographical Development. Uno de los conceptos ms citados del gegrafo britnico es el de acumulacin por desposesin , un momento violento y necesario en la formacin del capital en el que, para que un grupo acumule, este necesita desposeer a otro de sus bienes. Es una nocin paralela a la descrita por Marx como acumulacin primitiva, ya que en ambos casos el proceso de acumulacin necesita de garantas institucionales para estabilizarse (por ejemplo: la inscripcin del derecho a la propiedad individual en el derecho americano permiti la desposesin de las tierras de los nativos americanos, su paso a manos de nuevos propietarios y su consecuente explotacin comercial).

La innovacin de Harvey consiste en considerar esta lgica no como un momento nico en el desarrollo del capitalismo, sino como una lgica constante: para desarrollarse, el capital debe buscar constantemente nuevos espacios, lo que implica dotarlos de un doble sistema (violento e institucional) que garantice la desposesin y la acumulacin. En el caso que nos ocupa, hemos podido ver cmo Desokupa juega el papel de garante de la desposesin, efectuando desahucios eficaces que, como poco, contribuyen al desarrollo del nuevo modelo turstico-urbanstico de Barcelona. Queda por resolver la cuestin institucional, dnde se sitan la ley y el Estado de derecho en el asunto?

Entre derechos: la ciudad como conflicto poltico

Como hemos comentado, Desokupa parece cumplir una funcin esencial en el establecimiento del nuevo mercado de la vivienda barcelons. Sin embargo, si solo observamos este hecho de forma panormica, podemos perder de vista el inters concreto que supone la empresa para los propietarios de casas okupadas. Ya avanzamos algunas pistas de reflexin respecto a los rendimientos econmicos producidos por un contrato de desahucio/mediacin con la empresa, pero hemos de ver que estos rendimientos son el resultado indirecto del tratamiento judicial de este tipo de casos.

En el vdeo de presentacin de la empresa, visible en su pgina web, solo uno de los personajes habla: Soy okupa, tengo mis derechos!, se oye decir a uno de los okupas de la ficcin publicitaria. Y es que, de hecho, esto es verdad; como todo ciudadano ante la ley, el okupa tiene una serie de derechos. En lo relativo a la ocupacin de una vivienda, si esta est ocupada por unos habitantes durante ms de veinticuatro horas, estos no pueden ser desahuciados sin una orden judicial. Segn las estimaciones, el proceso entre la denuncia del propietario hasta el desalojo de los okupas dura de media unos ocho meses. He ah donde radica la razn de ser de Desokupa: en las propias palabras de Daniel Esteve, eficacia y rapidez frente a la lentitud de los trmites legales.

Para no caer en delito, la empresa tiene que plantear sus actividades como intermediacin, es decir, trato entre partes. Esta puesta en escena tiene su mejor reflejo en la firma de contratos al final de las operaciones exitosas, en las que el okupa acepta dejar la vivienda, en general a cambio de una cierta suma de dinero. Sin embargo, la caracterizacin de los desokupas como intermediarios no debera hacernos perder de vista su posicin dentro de una relacin social asimtrica y de una relacin legal compleja. Asimetra social porque el hecho de ver la entrada de su vivienda rodeada por individuos corpulentos y con conocimientos explcitos en el uso de la fuerza no permite a nadie imponer sus condiciones en una negociacin. Y relacin legal compleja porque en ella se enfrentan dos derechos inconmensurables: tanto el derecho a la propiedad privada como el derecho a la vivienda se encuentran en el primer ttulo de la Constitucin espaola, con la diferencia de que el primero solo es alienable bajo causa justificada de utilidad pblica o inters social y el segundo solo debe ser promovido por las autoridades. Frente a estos casos, la inconmensurabilidad se plantea, qu debe prevalecer, el derecho a la propiedad o a la vivienda? La complejidad legal aumenta cuando consideramos que Desokupa podra estar cayendo en situaciones delictivas en algunas de sus actuaciones, como defiende el Observatori DESC, que, en su querella contra Desokupa y algunos de sus miembros evocados anteriormente, los acusa de coacciones y allanamiento de morada, entre otros.

Sin embargo, sobre las lneas de defensa de estos dos derechos podemos leer dos posiciones polticas que van ms all del caso por caso de cada desahucio, y que presentan dos interpretaciones alternativas de la convivencia en la ciudad. Poco despus del inicio del escndalo meditico por las actuaciones de Desokupa, se cre el ya mencionado colectivo Stop Desokupa, con el objetivo de organizar a los vecinos en torno a la denuncia de las prcticas de la empresa. Podemos interpretar en la misma lgica las acciones llevadas a cabo durante el verano por Arran, una organizacin juvenil de izquierda independentista, contra varios smbolos tursticos. Con eslganes como El turismo mata los barrios, se enmarcan explcitamente en la misma matriz de defensa de una organizacin social no mercantil de la vivienda, frente al desarrollo del nuevo modelo turstico de Barcelona. Es justo la posicin opuesta a la defendida, en prctica, por Desokupa; una posicin basada en el derecho a la propiedad que se alinea con los actores favorables a una geografa monetizada en la que los habitantes son seleccionados por el filtro del mercado . Este alineamiento va ms all del discurso o de casos particulares. Como ha documento Diagonal, los vnculos de la empresa con grandes inversores del sector inmobiliario y con empresas de seguridad especializadas en la anti-okupacin hacen de ella un actor activamente involucrado en la produccin de la nueva ciudad.

Esta tensin en torno a la forma y la organizacin que debe tomar la ciudad no es necesariamente negativa; el conflicto, como nos recordaba David Harvey en una entrevista con El Pas en 2007, es incluso un ideal a perseguir, sin el cual no podramos resolver nuestras diferencias. Pero no hay posibilidad de resolucin del conflicto sin la mediacin de las instituciones . Y es justamente el rol (hasta ahora inactivo) de la justicia y la polica el que se ve puesto en cuestin por las actividades de Desokupa, que de facto externalizan la gestin de los desahucios, con el uso de la intimidacin y la falta de garantas que implican. Ante lo que al fin y al cabo es un desafo al monopolio estatal de la violencia y de los medios de coercin, las instituciones parecen tener dos vas de accin posibles: o encontrar una respuesta dentro del ejercicio efectivo de la ley al ejercicio privado de la violencia, o mantener su actitud de laissez-faire . Una actitud, esta ltima, que ya ha podido verse, por ejemplo, en la colaboracin informal de la polica con la empresa en algunas actuaciones (a las que se suma el ltimo suceso en Argelles). Las dos querellas en curso contra Desokupa obligarn a la justicia a posicionarse con respecto a la empresa; mientras tanto, sus actividades continan.

De hecho, en vista de la expansin de la empresa al resto de la geografa espaola y de la multiplicacin de pisos tursticos en Madrid, Sevilla o Valencia y la consecuente gentrificacin de barrios como Lavapis, Argelles o Russafa, el debate sobre la adecuacin de las ciudades a los nuevos mercados tursticos e inmobiliarios parece lejos de estar cerrado. An menos en Barcelona, donde la cuestin est en el centro del debate pblico desde la llegada de Ada Colau a la alcalda, siendo adems relativamente independiente de la cuestin nacional. Si a lo largo de este artculo hemos visto el papel que pueden jugar los emprendedores de violencia en la construccin de nuevos mercados, quedara por evaluar el rol que pueden jugar las organizaciones vecinales y ciudadanas como contrapeso. La ciudad, como espacio social y poltico, es un territorio en el que los derechos son menos el resultado de posiciones estatutarias que del conflicto poltico. Hasta cuando podr esperar un debate a fondo sobre el modelo turstico espaol y su efecto sobre las ciudades?

Fuente: http://lagrietaonline.com/desokupa-emprendedores-violencia/



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