Portada :: Cultura :: Cine
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2017

Cine, memoria y conciencia histrica
Cuando se tiene miedo al pasado no da gusto recordar

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin


La memoria es el nico tribunal incorruptible. MEMPO GIARDINELLI

Todo est cargado en la memoria, arma de la vida y de la historia. LEN GIECO

El que no est seguro de su memoria debe abstenerse de mentir. MICHEL DE MONTAIGNE

 

Con este ensayo, escrito a propsito del Bicentenario en 2010, creo haber asegurado de antemano mi inmortalidad No, no vayan a creer que se trata de una vanidad extrema o de un ego blindado: apenas de la mera humildad, como dicen los campesinos pretenciosos de Boyac, Colombia. Pienso, sencillamente, estar asegurndola en los odres del rencor de algunos cineastas a los que se aludir y en los de otros a los que no. Para ello se desarrollar un itinerario con tres etapas: la primera, dedicada a un juego (serio) con la memoria, esa cuarta dimensin de la que habl Borges, tan molesta para todos, en especial para el Poder, tan amigo de la muerte, la de la definitiva desmemoria: todo basado en la novela que Giardinelli llam Santo oficio de la memoria (1), ttulo que no tiene que ver con la religin, jejeje. La segunda, a la que es hija natural, legtima, de la memoria, la conciencia. La tercera, a un balance sobre el cine de un pas que muestra, grosso modo, una interpretacin de la realidad basada en sus (precarias) imgenes: unas, con un sello definido; otras, con una firma prestada; y algunas ms, con una deuda sin pagar: o impagable, como la deuda externa del pas, ms de 120.741 millones de dl(o)res (2); y aun as el presidente de la poca hablaba de cohesin social, confianza inversionista y seguriDAS democrtica, as como el de hoy de paz, equidad y educacin, y ms recientemente de unidos por la paz. Ambas optimistas declaraciones dan muestra de risa, preocupacin o, francamente, miedo.

Memoria es la facultad de conservar las ideas anteriormente adquiridas. En psicologa, el proceso de almacenamiento y recuperacin de la informacin en el cerebro, bsico en el aprendizaje y en el pensamiento. Los psiclogos distinguen cuatro tipos de recuerdo: reintegracin, reproduccin, reconocimiento y reaprendizaje. La reintegracin supone la reconstruccin de sucesos o hechos sobre la base de estmulos parciales, que sirven como recordatorios. La reproduccin es la recuperacin activa y sin ayuda de algn elemento de la experiencia pasada (de un poema memorizado, por ej.). El reconocimiento se refiere a la capacidad de identificar estmulos previamente conocidos. El reaprendizaje muestra los efectos de la memoria: la materia conocida se memoriza ms fcil una segunda vez. El olvido tambin ha sido estudiado por los psiclogos. Normalmente, se da primero el olvido rpido, al que sigue una prdida de memoria ms lenta. Sin embargo, aumentar la cantidad de informacin retenida puede lograrse practicando activamente la reproduccin mediante revisiones peridicas del material aprendido, y sobreaprendiendo el material ms all del punto de mero dominio. Una tcnica desarrollada para mejorar la memoria es la mnemotecnia, que supone usar asociaciones y otros trucos para recordar estmulos concretos. Se han dado cuatro explicaciones del olvido: las huellas mnmicas se van borrando a lo largo del tiempo como resultado de procesos orgnicos que tienen lugar en el sistema nervioso, supuesto sin constatacin emprica; la memoria se va distorsionando progresivamente o modificando con el tiempo; el nuevo aprendizaje interfiere o reemplaza al antiguo, fenmeno que se conoce como inhibicin retroactiva; por ltimo, la represin de ciertas experiencias indeseables para el individuo causa el olvido de ellas y sus contextos (3). Esta y la segunda explicacin, la del deterioro progresivo con el tiempo, son las que aqu interesan para relacionarlas con la poltica, la cultura y el cine en particular. Desde luego sin olvidar que el cine, por su impacto emocional y la rapidez con que es percibido, acta como un cmplice natural de la mnemotecnia sin necesidad de recurrir a trucos para recordar estmulos concretos: estos acuden en tropel al espectador por su identificacin con la historia narrada No cuenta tanto la historia narrada por el propio filme, sino el grado de identificacin que el espectador tenga con ella. Por eso muchos dicen me gust o no me gust algo que, claro, nada tiene que ver con la calidad intrnseca del filme en cuestin, ni con el anlisis ni, mucho menos, con la crtica del mismo filme.

Conciencia es un trmino que denota varios factores esenciales en la experiencia moral. As, el reconocimiento y aceptacin de un principio de conducta obligada se denomina conciencia. En teologa y tica, hace referencia al sentido inherente de lo bueno y lo malo en la eleccin moral, al igual que a la satisfaccin que sigue a la accin considerada buena y a la insatisfaccin y remordimiento que resulta de una conducta considerada mala: Moral es lo que me hace sentir bien e inmoral lo que me hace sentir mal, dice Hemingway y en ese dilema es que, por ejemplo, basa Kubrick su adaptacin de Una naranja mecnica, segn la novela de Burgess. En la tica antigua, la conciencia se consideraba una facultad mental autnoma que tena jurisdiccin moral, ya absoluta o ya reflejo de Dios en el alma. Una acepcin ms contempornea y menos moral, en tanto remitida a la religin, y ms bien entendida como sucedneo de honestidad es la que da Gramsci, quien se identifica con la idea de conocerse mejor a uno mismo a travs de los dems, y a los dems a travs de uno mismo. Lo que, en otras palabras, significa hacer conciencia del Otro a travs del respeto y al hacerlo se hace conciencia de la humanidad, y, por ende, conciencia histrica. Pero esa conciencia es impensable sin la memoria y esta sin la crtica, sin la intervencin del juicio personal sobre alguien o algo. Se hace conciencia de algo cuando lo recordamos, cuando ese algo vuelve al corazn que es la acepcin latina del verbo recordar: recordar es lo que hace Fellini en Amarcord, voz que en dialecto romano significa precisamente recuerdo. Cuando el sujeto recuerda, se hace sujeto activo de la historia y a travs de la memoria es capaz de dominar el momento socio-poltico y econmico por el reconocimiento que hace de la objetividad. De la realidad que est por fuera de l. Slo as es posible un acercamiento a la sensibilidad segn la cual la sociedad se entiende como el medio para asegurar a los individuos su independencia respecto a los avatares que dificultan la realizacin de sus proyectos. As, en oposicin al esquema liberal-moderno de la libertad frente al otro, apuesta por la alternativa de la libertad con el otro. Entonces, el objetivo esencial a perseguir sera la posibilidad de realizacin ntegra de la personalidad humana, reconocida a todos los ciudadanos, como lo expone Gramsci en uno de sus escritos tempranos. Una apuesta tica de este tipo descansa sobre el supuesto antropolgico de que el individuo es capaz de vivir bien, en el doble sentido de vivir felizmente y de vivir honestamente. Slo que, honestamente, el capitalismo slo deja vivir a unos pocos felizmente: a los ms, desgraciadamente o ni siquiera los deja vivir; apenas, sobrevivir. O los mata O se mueren a la entrada de los hospitales. O en la selva

Por eso, se puede pensar en Colombia/Argentina/Brasil/Mxico cuando se habla de Argentina:

Este pas es as: no ves que aqu se mata a la gente? Que cuando no son los milicos son los demcratas, y cuando no son los demcratas son los milicos; y todos la misma mierda? Y a los que quieren venir a este pas, aparte de los inversionistas, claro, que estn asegurados de antemano por cada gobierno de turno y en un caso de dos turnos, se les puede responder: Claro, para ir a velorios, para andar [del Palacio] al Congreso y del Congreso [al Palacio], siempre con medio pas llorando por un muerto al que odia la otra mitad. Y despus la mitad que no lloraba llora a otro y entonces empieza a gozar la mitad que llor antes. Mira qu bonito: un pas donde se afanan cadveres, donde se prohben entierros, donde se embalsaman los fiambres y luego se los tira al ro, donde les cortan las manos a los muertos o una noche se los cambia de pas, y ahora hasta nos enteramos de que los tiraban al mar desde los aviones de la marina (183).

Aqu, por fortuna, hay pocos aviones y esa s es una diferencia apreciable con Argentina

Cine de un pas llamado Colombia: Not-culas con humor para evitar una tragedia

A continuacin, un balance relativo pero no (tan) sesgado sobre el cine que se ha producido aqu durante (casi) tres dcadas: la de 1990 a 2000 y la del 2000 al, en este caso, 2015. Nada ensea ms que el ejemplo dice el zorro que es ms sabio.

La estrategia del caracol (1989-92), de Sergio Cabrera, es un filme inflado una velada incitacin a la pobreza. Un socarrn llamado a la obediencia y al mantenimiento del statu quo Entre las pocas cosas que se salvan: algunas elipsis para darle continuidad a una historia, sin las cuales se hubiera convertido en un filme largo y tedioso; la actuacin de la putica que por (des)manes del director devino travesti que encarna Florina Lemaitre, a quien no se le cree la expresin de prepago intelectual que lanza desde un balcn: Cllense, degenerados!; la protesta final: Ah dejamos su hijueputa casa pintada Ah y desde luego una de las escenas iniciales en la que aparece un seor de gafas lanzndole desde un segundo piso un petardo a la polica, para m la ms entraable: no saba que Jaime, mi hermano mayor, fuera anarquista! Hasta ah! Lo dems es retrica y conformismo: el pueblo termina arrinconado y al borde del precipicio slo falta dar el prximo paso, como dira ese bastin de la democracia llamado Turbay! Ay!ala (sic), el del Estatuto de Seguridad al que se le ha agregado hoy la vaga expresin democrtica, para seguir con el engao del que habl Camilo Torres y del que los jvenes estn enterados para no dejarse seguir engaando, como s lo pretende sin querer La estrategia de [sic] CARACOL: al cabo fue esta empresa la que salv el filme de Cabrera, lo mismo que el (funesto) presidente de la poca, Gaviria, Csar. De otra manera, aqul no hubiera podido mandar a la gente al barranco de la miseria, del conformismo, de la aceptacin tcita del statu quo arbitrario e irresponsable que en apariencia denuncia, pero del que en realidad es nada ms que un simple bufn til para que la fiesta (del sistema) contine

Confesin a Laura (1991), de Jaime El Mono Osorio, una de las obras ms sutiles, delicadas y sinceras de cuantas pueblan el reducido mapa de filmes nacionales. Se trata del encierro involuntario de una pareja a raz del 9/abril/48, el Bogotazo, en realidad Colombianazo, trmino escamoteado por dirigentes y prensa de la poca. Suceso detrs del cual se pretendi esconder muchas cosas, entre ellas la verdadera razn de la muerte de Gaitn: una conspiracin y no el acto (in)voluntario del pelele Juan Roa Sierra. A travs del dilogo Laura (Vicky Hernndez) y Santiago (Santiago Londoo) le harn creer a su esposa que ste ha muerto, con lo que volver a ser un verdadero hombre, y develan pormenores del suceso que saque la ilusin de un pueblo: la de tener, por fin, el dirigente que se merece, no el remedo que se aprueba desde adentro y se impone desde afuera. Una pista: la declaracin de John Meckpless Spirito, quien vino a Bogot por cuenta de la CIA con la orden expresa, segn confes al Procurador de la poca, Ricardo Jordn J., de eliminar a Gaitn, fue a la postre desestimada y luego parte de otros archivos desclasificados por el Depto. de Estado. Mucho ms que un filme intimista, honesto y directo al corazn de la hipocresa social de tan triste era: un golpe a las entraas de la intolerancia poltica y una denuncia sobre los cohonestadores del statu quo, aquellos que bajo el pretexto de investigar encubrieron los delitos y las atrocidades del rgimen. Para comprender esto, baste citar que por temor a la censura, las escenas del Colombianazo se rodaron en La Habana; los actores debieron usar ruana bajo la cancula islea; el negativo fue rayado a fin de que pareciera un filme de poca y para que no pudiera ser neutralizado. Los premios dados a la obra de Osorio (1947-2006) en diversos festivales son una prueba del talante y del talento de este genio poco frecuente como persona, director, productor y urdidor de sueos.

La gente de la Universal (1998), filme poltico que detrs de su apariencia de comedia negra, de thriller, de policiaco, esconde una stira profunda a la corrupcin que campea en el mbito social y poltico del pas. Hernndez y Fernndez son mucho ms que una gratuita evocacin del cmic del belga-francs Herg. Son en realidad dos personajes que, desde distintas orillas, hurgan en los intersticios de una sociedad podrida, disfrazada de ptina, en la que ellos mismos tienen alta cuota de participacin. Por supuesto, pese a esto, la gente tiene por qu rerse: nada provoca ms risa que la propia desgracia, cuando se es cmplice de ella o impotente para resolverla. Adems, nada ms revolucionario que rerse de s mismo. Lo que significa, no tendra sentido ponerse a llorar en medio de esa msica festiva, atmsfera carnestolndica, alegre manejo del color, de esa juguetona cmara (con dos cmplices: el camargrafo bogotano Carlos Snchez y el fotgrafo espaol Gonzalo Fernndez) que se desplaza con tanta fluidez por unos escenarios desnudos, sin distractores de lo esencial. Cuando las aguas fluyen, hay que dejarlas correr: fluidez y estrs, aunque rimen, no tienen nada que ver. Aqu, como en La primera noche, el mrito es de los guionistas: Guillermo Calle, Manuel Arias, Felipe Aljure. El filme responde a las necesidades expresivas del guin, a medio camino entre la tragedia cotidiana y la comedia negra de situaciones La Gente es una de las pelculas ms cidas, dolorosas y no obstante divertidas de cuantas se hayan hecho aqu. Su humor negro, movimientos de cmara, hacen de l un filme para recordar, para tener en cuenta hacia el futuro. Una prueba del humor citado: en el precitado filme, Aljure dispara el arma de la irona contra s: uno de los filmes incluidos dentro del culo cine colombiano, aparte de Reputado es La gente de la Universal, agencia de sabuesos para la que no hay secreto que permanezca oculto y que rene muchas pruebas pero ninguna evidencia, como quien lanza un guio perverso a nuestra justicia.

La sombra del caminante (2002), de Ciro Guerra. En sentido positivo, una pelcula camusiana en cuanto que la soledad rene a los que la sociedad separa. En sentido negativo, cmo aprender a convivir con el verdugo, a soportarlo, a padecerlo? As, se llama la atencin sobre la supuesta moraleja del filme, segn la cual hay que perdonar al verdugo, convivir con l. No. No es posible, como no lo es que las vctimas de los paracos olviden a sus verdugos Ni perdn ni olvido sin verdad. No hay razn vlida para que el hombre tenga que aceptar los horrores que otros cometan con l o con sus seres queridos: no hay que aceptar lo que ha sido la historia de la humanidad, una cadena de horrores. En otras palabras, hay que aceptar lo que fluye con la vida, pero no lo que atenta contra ella. Por eso, es inadmisible el perdn para el verdugo, sea paraco o guerrillero o agente del Estado y tambin por eso debe evitarse asistir a cualquier tipo de marchas en el que supuestamente se pretende obtener perdn y olvido y no justicia, verdad y reparacin.

La primera noche (2003), de Luis Alberto Restrepo. El mrito de esta obra, quizs haya que atriburselo, en buena parte (cosa que poco se hace) a los guionistas, en este caso Alberto Quiroga y Luis Alberto Restrepo por su visin poltica correcta (no oficial, claro) del problema central asumido en el filme: la permisividad del ejrcito y la polica en las acciones (eufemismo por masacres) paramilitares, causa primordial de la guerra que ha asolado al pas. Guerra cuyo nico saldo negativo, para el gobierno, parece ser el de los secuestrados (siempre con una Ingrid de por medio, para asegurar el rating no tanto de sintona como de popularidad), nunca el de los muertos ni, menos, el de los desplazados: segn estadsticas de ACNUR que, obvio, el Gobierno Uribe siempre neg, para 2008, en Colombia la cifra lleg a los cuatro millones y hoy a 7.2: la primera en el mundo, por encima de Siria, con 6.3 (4). Por eso, otro de los mritos mayores, aparte del guin, de La primera noche es el de haber visibilizado el problema de los desplazados, lacra social por la que un ser humano termina siendo un habitante sin habitacin, un poblador sin pueblo, un terrcola sin tierra. Lacra a la que, no obstante, es inmune la solidaridad. Como se puede constatar en el filme de Restrepo cuando aquella pareja con problemas llega a Bogot y no encuentra ms ayuda que el oportunismo de un indigente con similares carencias a las de aquellos que pretende socorrer, verbo que aqu proviene de socorro, auxilio!

El Rey (2004), de Antonio Dorado, con guin suyo. Uno de los pocos filmes de tesis rodados en el pas: mostrar que el narcotrfico es una maquinaria muy bien aceitada por la potencia que dice combatirlo, EE.UU, pero que no. Que el narcotrfico responde a muy oscuros y altos intereses de gobiernos que simulan un combate contra l, pero a los que en realidad slo les interesa neutralizar las astronmicas sumas de dinero que se manejan por dicha actividad ilcita: lo que, de hecho, dice Perogrullo, los convierte en ilcitos gobiernos que pretenden pasar por lcitos, para que los pueblos crean que siguen estando y viviendo en democracia, esa entelequia que ya no trasnocha sino a sus managers: porque s, la democracia es, ahora, apenas una ms de las actividades empresariales, de avariciosos mercaderes que quieren pasar por filntropos y los que a travs de sus actividades mafiosas hacen democracia, de lo cual la Colombia de hoy, la de siempre, es un ejemplo irrefutable. Y si no que lo digan Uribe y Santos, en coro, pese a tantas diferencias que han surgido ltimamente entre los dos, con la seal inequvoca de cul se libra de la accin de la CPI, por tanto adefesio: DMG, chuzaDAS, crmenes de Estado, mal llamados falsos positivos y que son positivos por ciertos, no por falsos. Pero tambin por la entrada de paracos en la Casa de Nari, la de los paracos al Congreso, la de su salida del pas a la 1:30 de la madrugada. Cuando todo el mundo est durmiendo, incluyendo a los miembros de la Corte, quienes, sin excusa, debieron ser consultados para autorizar dicha extradicin. Pero, no.

El Colombian Dream (2005), de Felipe Aljure, es un directo al duodeno de la hipcrita sociedad, de la hipocresa criolla y en particular girardotea, aquella en cuyas familias, no siempre de baja ralea, se gest el narcotrfico, al comienzo como juego temerario, luego como necesidad y finalmente como inevitable recurso econmico a la avaricia, al arribismo y al muy (in)humano deseo de acaparar, de tumbar al otro, de eliminar a unos ms e incluso a todo el que se opusiera a tan peligrosa aventura expansionista. Sin duda muchas mams, sobre todo las alcahuetas, han de molestarse con esta comedia negra, a medio camino entre el thriller policiaco y la crtica social; sin embargo, para su tranquilidad, pueden ver que la historia narrada por aqul aborto, muerto 14 aos atrs, slo al final permite ver el rostro de su madre, para decirle: Qu linda eres! Slo le falt agregar: Por tu permisividad, que es la de todas las mams, que se ven frente a semejante tentacin: la de hacerse ricas fcil, seguro y sin miedo. Porque no hay nada como el valor de una madre, mucho ms en situacin de peligro. Como el que enfrenta ese tringulo amoroso conformado por Enrique, Rosita y Pepe, quienes empiezan jugando con unas pepitas de color amarillo, azul y rojo, no en ese orden, para luego entrar a formar parte del ejrcito delincuencial del xtasis, y terminar comprobando, aunque se diga lo contrario, que el crimen s paga, as no se disfrute mucho ni por largo tiempo de sus casi siempre fatdicas consecuencias. Pero no hay droga sin sexo, as que aparece el Rey del Erotismo, el pap de los gemelos, un saltimbanqui pepero al que le va muy mal con los campesinos y termina recluido en el hospital, despus de recibir varios tiros en el duodeno. Tampoco es posible la dupla droga-sexo sin contar con la msica, para poder hablar de otro tringulo inevitable, amenizado para la ocasin con el sonido de Coffee Makers, De Lux Club, Camilo Montilla, Carlos Posada y Gonzalo de Sagarmnaga, los que logran una banda sonora rica, verstil y adecuada a los intereses de un filme seriamente juguetn, crtico y satrico. Mientras, el otro tringulo mafioso, un tringulo al revs pues la mujer traiciona con el esposo al amante, muestra sin moralismos zancadillas familiares, trampas oficiales, marrullas polticas, de una sociedad que sin darse cuenta fue entrando en las redes y en los abismos del dinero mal habido pero bien tolerado, en especial por las instancias ms altas del poder llmese policivo, judicial, poltico o eclesial. De no ser por el humor, este drama social disfrazado con la ropita de la comedia negra hubiera terminado por ser regurgitado, en particular por aquellas madres a las que al comienzo les pareci pecar pero que al rezar se dieron cuenta de que el juego se empataba: ya no ms conciencia culpa remordimiento. La vida es muy corta para entrar en el reproche, parecen pensar. Pero, eso s, por fortuna el arte es largo o algo as dira Len de Greiff. Es el humor el que en El Colombian salva al espectador de una Por eso el ttulo: Noti-culas [sic] con humor El arte es largo y eso lo sabe Aljure: pasaron diez aos desde La gente para que el pblico pudiera ver plasmado el sueo colombiano, uno sin final feliz: Voy a regalarle mi pas a un extranjero/ para que termine de arreglar/ este mierdero

Soar no cuesta nada (2006), de Rodrigo Triana. Otra vez con Jrg Hiller de guionista, el chistosito que se cree muy conocedor tanto de la realidad colombiana como del lenguaje coloquial, con su humor chabacano y sus bromas pesadas al estilo de las de Como el gato y el ratn, pelcula en la que l y Triana creen haber revelado todas las verdades sobre Ciudad Bolvar cuando ni siquiera tuvieron el ms mnimo respeto por sus pobladores, a los que desdibujaron, estigmatizaron, traicionaron, con lo que apenas ganaron el derecho a no volver al lugar. Ahora, pretenden ironizar sobre la situacin de aquellos soldados que se encontraron una guaca allende la selva y tuvieron que gastarse el dinero, antes de ser pillados, en lo profundo del anonimato semi-urbano: otro de los trillados episodios de TV por cine. Culebrn que a la postre muestra a un solo ganador, el vivo, obvio, que pasa por tonto: como se sabe, la mejor manera de ser listo. Flojo filme que termina con muchos damnificados: el ms evidente, un transformista en millonario. Que soar no cuesta nada? Esa pregunta la pueden responder guionista y director, a quienes slo resta decirles: ojal algn da hagan cine, no comedietas revueltas entre tanta cinta tonta. Soar no cuesta: slo para quien tiene talento, no para quien cree tenerlo. Para lo nico que sirvi fue para darle la idea al rgimen y a su ministro de guerra de poner en prctica una estrategia de propaganda apenas parecida a la de los nazis plasmada en el ms espectacular de los rescates que muy pronto el cine ver lo que sigue fue escrito en 2008: Operacin Jaque (2010) tal vez dirigida por Simon Brand ojal no por Felipe Aljure pues echara por tierra lo que ya hizo con ese directo al duodeno. O sera que el rgimen y su ministro fueron los que le ayudaron al soldado Triana a producir su filme a travs del Departamento de Cine de la institucin castrense, tal vez pensando en que el dinero no hay que hacerlo, slo encontrarlo pues ya est hecho? En la selva, por ejemplo. Amaneci y ya vimos.

Perro come perro (2008), de Carlos Moreno. Interesante filme negro desde la ptica de la dramaturgia y la narracin. Complicado desde el argumento: una crnica muy simple del bajo mundo caleo, con el soporte periodstico de El caleo y la complicidad, obvia, de los Salpicado de corrupcin general, pintoresquismo urbano, magia negra y msica pegajosa. Hubiera podido explotar ms la figura de la bruja de magia negra. Tal vez, as, hubiera sido ms clara para quien no es de Cali, os? Lamentable, s, la muerte de Blas Jaramillo (1968-2007), actor que represent al traqueto mayor, El Orejn: de haber seguido vivo, hoy se le podra recordar lo que ya Pacino dijera (en ingls, claro): Record, v, que actuar es, precisamente, no actuar. Me copis, Moreno? Vos volvs a hacer eso y vers que por otro hueso de esos, te matan los espectadores ms tranquilos que una lechuga, ms frescos que Henry Fiol, autor de la letra de la que sacaste el ttulo: Yo nac en NY, en el condado de Manhattan, donde perro come perro y por un peso te matan escuchs?

Volviendo al argumento, simple por dems, pues se trata de un mafioso empresario (suerte de pleonasmo) fan de la brujera, que decide vengar la muerte de su ahijado, desde luego sin olvidar el mvil de casi todo filme negro, para el caso un thriller tropical segn su director, a medio camino entre el ya citado gnero negro, el de gngsters y la cancula calea, que consiste en recuperar una gruesa suma de dinero perdido. Interesantes s, se deca, las actuaciones de Marlon Moreno (Vctor Pearanda), en su mutismo, en su rol reconcentrado y contenido, y de scar Borda (Eusebio Bentez), en su papel de posedo por el hechizo y la culpa que le genera uno de los muertos que carga, ambos con muy poca sobreactuacin. Los que jams podran opacar al ritmo basado en el montaje y en la msica incidental (Superlitio, Mojarra Elctrica y Malalma), esta en buena parte integrada a la dramaturgia del relato; a los tiempos muertos mediante los cuales adquiere intensidad y tensin; a la morosidad en la resolucin de algunas situaciones que acta en beneficio de la atmsfera de este filme con final abierto, basado en el relato largo o novela corta Los malditos, de Alonso Torres. Finalmente, no podra obviarse el uso de la voz en off de ese personaje/sorpresa, especie de Zampan criollo, monstruo de circo, que da la puntada final al aparecer de forma inesperada en el hotel, para soltarle un varillazo y luego otros cuantos ms en la cabeza a Vctor para que sepa que sus llamadas no eran en vano y que cuando hay un cine de buena factura, no se pueden dejar cabos, o varillas, sueltos Para Moreno su filme muestra: Una ciudad desahuciada [Cali], una regin en disputa que en este momento es el cruce de caminos de la guerra que sufre este pas. Que el Mesas siempre desconoci. Hasta cundo? Hasta cundo el pueblo va a soportar que cada vez que suba un presidente el pas se siga vendiendo, como ya lo previ Camilo Torres, o siga siendo hipotecado al FMI (o FUI) y al BM, con su obvia secuela de violencia y de hambre? Como dice Germn Pinzn, en su ltima novela (otra, sobre la violencia, se qued entre el tintero virtual), No se acaba el mundo?: Alguien tiene que salir aqu y ahora a redimir este pas de la violencia y de la mendicidad. Por ejemplo, como Germn Castro Caycedo lo hizo ver []: eso de que cada nuevo Presidente arranque por el mundo a pedir limosna a nombre de nosotros, y a entrar en negocios con el Fondo Usurario Internacional dejando como deudor a cada hijo nuestro que vaya naciendo (2006: 160-61) (5).

La tierra y la sombra (2015), de Csar A. Acevedo, filme ganador de la Cmara de Oro a la Mejor Opera Prima, Cannes 2015, es literalmente un filme sobre el despojo y la bsqueda del ascetismo, ajeno a valores extra-cinematogrficos, sobredimensionados o publicitarios, en tanto aspira a captar lo que escapa a la mirada ordinaria; filme en el que cada plano contiene por s solo su esencia argumentativa, sin ayuda de fotografa o imgenes bonitas sino gracias a la sensibilidad y al cuidado puesto en una fotografa y unas imgenes necesarias, como pensara y hara Robert Bresson (1901-1999). As ha surgido en el espectro cinematogrfico nacional, y esto al margen de lo que opine Acevedo mismo, sin olvidar que todo gran arte no es ni puede ser gratuito, un filme bressoniano en el ms amplio y generoso sentido del trmino, como tratar de demostrarse en lo sucesivo.

El plano general cerrado inicial, casi foto-fija, muestra un caaduzal, un hombre a lo lejos que va hacia la cmara, un camin doble-troque que avanza raudo, es decir, lo que vendr en los prximos 97 minutos: el monlogo del monocultivo de la caa de azcar, en este caso. Monlogo al que, desde luego, se opone la mirada silenciosa, reflexiva y crtica del cineasta, sin prurito alguno de hacer juicios de valor sino con el objetivo de mostrar, a travs de la ambigedad y de la bsqueda de la esencia, el conflicto entre el supuesto progreso, ms bien desarrollismo, y la agona del campo: la que corre paralela a la del hombre, la del cortero Gerardo, hijo de Alfonso y de Alicia. Quienes, a propsito, han roto su relacin quizs no por otra cosa que por la bsqueda del bienestar individual. Alicia ha decidido permanecer en la casa rural y salva as la tierra de ambos, mientras Alfonso se va del campo, para 17 aos despus regresar a cuidar a su nico hijo, enfermo por las quemas de los cultivos, y le dice a su esposa: No s si vali la pena irse o no Afirmacin ambigua, como la de todo buen arte, no categrica ni absolutista, como la de todo mal cine.

Otra coincidencia con el cine de Bresson es que Acevedo utiliza actores no profesionales, aqullos que encarnan ms espontneamente a los personajes, sin recurrir jams al artificio, como quien busca el lenguaje visual puro, cargado de miradas, gestos y sonidos. A la manera del Bresson de Al azar, Balthazar, Acevedo en La tierra y la sombra ( del rbol, tan vital y necesaria en tiempos de apocalipsis no slo ambiental) hace el filme ms libre posible, sin ataduras efectistas ni efectos visuales, uno de los filmes ms austeros, con dilogos precisos y una emotiva narratividad flmica, en fin, un filme sin accin al estilo de El caballo de Turn, del hngaro Bla Tarr, aunque, eso s, exhuberante en sugerencias, en el que Acevedo puso mucho de s mismo y de su propia historia de infancia, la que el propio cineasta referencia en su padre: de algn modo, Manuel, el nieto de Alfonso, es un alter ego de Csar A. Acevedo en los campos de caa del Valle del Cauca. Como Bresson, Acevedo tal vez piense que es bueno, incluso indispensable que los filmes que se hagan tengan que ver con la experiencia: que no sean mera direccin, en cuanto ejecucin de un plan. Bresson: Un filme no debe ser la ejecucin pura y simple de un plan, aun si el plan es personal, y menos an de un plan que fuera de otro. Acevedo ha entendido a aqul: Hay que hacer amar la manera como uno presenta las cosas. (6: pp. 3 y 6)

De entrada, el filme seala una historia sobre la caa, la tierra, la Naturaleza, en fin, sobre el despojo, en un doble sentido: arrebatarle elementos y derechos a la gente; mostrar esos asuntos sin artilugios ni efectismos. El camin del progreso impregna de polvo al campesino que sin afn avanza con su maleta por el camino. Manuel recibe al abuelo Alfonso: ambos entran al cuarto donde est el hijo de ste, Gerardo, quien permanece en cama con un fuerte dolor en el pecho y tos incesante, por las quemas del cultivo, y a quien el mdico ya ha visto. El bus que recoge a Esperanza, mujer de Gerardo, pone en evidencia un factor clave: la contaminacin. A la par, Alfonso barre las cenizas de las quemas que, como el polvillo que despiden los rieles del tren en El miedo devora al alma (1974), de Fassbinder, producen cncer de pulmn en los trabajadores temporarios. En contraste con ello, Acevedo introduce el canto de los pjaros, mirlo, azulejo, bichofu, que se transmite de una generacin a otra; pasa a la huelga de los corteros, por la tardanza e incumplimiento en el pago, que es resuelto olmpicamente por el capataz: Problema del banco. Mientras se muestra la agona del hombre, a la vez la del campo y al revs, Alfonso cierra los ojos y escucha el canto de los pjaros; luego, va a un almacn del municipio y compra por $8.600 una cometa cuyo precio est fijado en $11.000; ms tarde, protege a Manuel y a su helado del polvo de otro camin que siempre que pasa los deja rucios sin remedio.

No hay msica incidental ni compuesta para el filme, de nuevo como en Bresson. La msica brota de la fauna, de los pjaros, y tambin de la flora, del silencio de los rboles: samanes, ceibas, robles, especies arrasadas hoy a nombre de los campos despojados por monocultivos para bio-combustibles. Msica y sonidos que se ven de continuo amenazados y atravesados por los ruidos del desarrollismo: buses, doble-troques y camionetas que pasan. A este ruido se suma el llanto del no pago y del excesivo esfuerzo, de las que se desploman en el asiento del bus, no retribuido cabal ni adecuadamente dentro de una sociedad antropocentrista, machista, vertical, que hace de las mujeres seres invisibles, an en los albores del siglo XXI. Ante esta situacin, la mujer de Gerardo toma la decisin de marchar con su hijo, anteponiendo que el problema est en Alicia, a quien se lo dice, y le espeta al primero que deje de estar tapndose con la gente cuando no sabe qu responder, quizs porque su vnculo afectivo/material/edpico es muy fuerte con Alicia, con lo que de paso la mujer le recuerda al marido que la primera responsabilidad es con sus propios actos.

Esperanza, esposa de Gerardo, y su suegra, Alicia, son despedidas, lo que pone de presente otros dos grandes conflictos del filme: el problema de la tierra y la discriminacin hacia la mujer. El primero, puesto de manifiesto con quien toma las decisiones que afectan a un conglomerado social marginado, maltratado, minusvalorado. La segunda, expresada en ese plano general cerrado en el que Alicia y Esperanza esperan, y no es redundancia, que venga el cabo, como si fuera militar o polica, a traerles su dinero. Dinero que luego Esperanza recibe de Alicia para obtener a cambio el dicterio de su nuera: El problema aqu es usted, Alicia, quien estoica recibe el sablazo generacional. Mientras tanto, Gerardo es llevado al mdico por su padre, Alfonso, quien a la vuelta habr de recibir, tambin atarxico, los manotazos de Alicia en su pecho. Aqu se da el dilema entre la que puede y no quiere irse, Alicia, y el que ni quiere ni puede, Gerardo, por desear estar junto a su madre. sta, dirigindose a su nieto dice, por obvias razones: Este no es lugar para un nio, desde luego sin consultrselo pero, a la vez, sin envidiarlo, pretender hacerle dao ni obviar el campo, los rboles, los pjaros y su sonido, la cometa, su nexo romntico con el abuelo.

Y tras la bella secuencia, cruzada por miradas, gestos y actitudes nobles y plenos de afecto, en que la madre le dice a Gerardo que no hay nada que perdonarle, en la toma inmediata la cmara va al primer plano de un viejo cortero en una cantina, que levanta su cerveza y, mientras suena la nica msica de todo el filme, igual que en varios filmes de Bresson o en Nazarn de Buuel, mira de frente para, despus de tomar un sorbo de cerveza como quien brinda por Alicia, decirle a Alfonso: Tu mujer es brava y muy berraca porque te salv la tierra y suena Amor se escribe con llanto, de lvaro Dalmar. Mientras parece diluirse en el camino, seguido por los perros, el viejo Alfonso regresa cantando el bolero a casa para dejar libre al caballo, el que previamente, tambin como en Buuel, con una vaca en una cama, sale de un cuarto cual si de un humano se tratara. Entretanto, Manuel se pasea alrededor de la ceiba e imita los sonidos de los pjaros aprendidos del abuelo. Las cenizas regresan y ahogan a Gerardo, quien agoniza mientras en su entorno agoniza el campo. Se escucha, en off, el llanto de su mujer. Y as llega la noche, la oscuridad, lo que (no slo) en el lenguaje de Len de Greiff, tambin significa la muerte. Esperanza para un bus. Va al cultivo, encuentra al cabo y le suelta, desesperada: Cabo, usted me tiene que ayudar. l [Gerardo] necesita un mdico. Y los corteros se solidarizan con su reclamo: Antes, cuando estaba alentado, si te serva; ahora, que est enfermo, no te sirve pa nada, cabrn!

Tras el encuentro con Gerardo y sus padres, la cometa de Manuel aparece surcando el cielo. En el ambiente se dibuja un filme sobre la violencia (superestructural que afecta a la microestructura) casi sin violencia, salvo la explcita y la ya explicitada en este texto. El viejo Alfonso se recuesta, derrotado por la agona de su hijo, en la puerta, con la cmara, respetuosa, tomndolo por la espalda. Sale su mujer y, como le ha prometido previamente al nieto, ya vers, lo abraza. Gerardo es angelito que ya se fue pal cielo, dice Esperanza a Manuel, quien se acerca a despedirlo no sin antes, en un close-up que desgarra, dar evidencias de su primer combate con la muerte, la de su querido y trabajador padre. Alfonso le recuerda a Alicia, sentados en el banco exterior de la casa, primero, las bellezas del campo (eso fue hace muchos aos, interrumpe Alicia) y luego: No s si vali la pena irse o no No s si algn da usted me puede perdonar. Y llega la ambulancia por Gerardo, mientras los caaduzales arden. Alfonso, su nuera Esperanza y su nieto Manuel se van del campo. Un instante antes, eso s, Alfonso y Alicia han ofrecido la muestra ms emocionante de respeto, perdn y olvido cuando aqul le extiende los brazos, como quien clama por amor, y aqulla, sin afanes, como quien piensa bien lo que hace, se aproxima y lo abraza con afecto absoluto, desprendido, espontneo, en un puro acto de amor y de ascetismo, en tanto acto de vida austero y de renuncia a placeres materiales con el fin de adquirir hbitos que lleven a la perfeccin tica y espiritual, o sea, mental, no religiosa.

Y al entrecerrar los ojos, Alicia sigue all, en su banca, fiel a la tierra que antao le entreg todo y que ahora, por las tontas, hueras e interesadas razones de un capitalismo que arrasa con hombres y mujeres, viejos y nias y nios por igual y luego (o antes) con la misma tierra, expulsa a todo el mundo en nombre de un falso progreso, produciendo los resultados que se estn viendo en todos los lugares del mundo: el cambio climtico (en el que Pato Donald Hitler Trump no cree), el efecto invernadero, el derretimiento de los polos, el alza del nivel del mar, la lluvia negra, en fin, el deterioro del planeta a causa del fanatismo de los humanos por la razn y el factor Dios, como llam Saramago al dinero, el mismo por el que, para Shakespeare, el negro se vuelve blanco, el feo hermoso, el anciano mancebo, valeroso el cobarde y noble el ruin. El dinero, el que retira la almohada a quien yace enfermo, pero que no hace lo propio con el cortero, por ser negro, pobre (de recursos, noms) y colombiano, jejeje. Las consecuencias de esto, obvio, no causan gracia para nada.

El despojo en Acevedo tiene que ver con la renuncia no slo al artificio efectista, ya se dijo, sino, por contraste, con la limpieza tica, la mirada compasiva, el gesto humanista. La tica, en tanto respeto a unos principios estticos de bsqueda (no de logro) de la perfeccin; la mirada, lenta y detenida sobre unos personajes, espontneos, que no exhiben dureza, as los asistan razones de todo tipo (pasado ingrato, presente oscuro, futuro incierto), ni amor, sino que son en s seres amorosos: los que callan, los que hablan con sus actos, los que cambian, olvidan, los que se van llorando la hermosa vida y saben que amor se escribe con llanto. Ellos oponen el amor a la miseria del entorno y, por ende, a la del orbe; a la avaricia del patrn que no paga a tiempo y paga mal, que aprecia el valor del labriego mientras est sano pero al que desconoce/desprecia al caer enfermo, que elimina a las mujeres porque no satisfacen las expectativas del jefe y a las que expulsa sin ms del cultivo por intiles.

Ese despojamiento en Acevedo tambin tiene que ver con la bsqueda de la austeridad expresiva y con su renuncia a hacer un filme poltico convencional. Y, sin embargo, La tierra y la sombra (que le hace el capitalismo), su filme, termina siendo terriblemente poltico en tanto muestra la explotacin del hombre por el hombre, la alienacin de ste por el trabajo, la discriminacin de la mujer por una falocntrica e imaginaria debilidad, no sin antes haber mostrado la lucha de clases entre dueo y desposedo, opresor y oprimido, amo y esclavo, sin necesidad de que Acevedo se lo haya planteado previa o explcitamente. Por eso cuando Alicia, al final, una vez se despide de sus familiares y en concreto de Alfonso, se sienta y cierra los ojos, permite hacer varias lecturas: la de la mujer que debe empezar nuevamente de cero; la de la mujer a la que ahora se le viene el mundo encima; la de la mujer que no se amilana ante los hechos y sigue all como la eterna guardiana de su homloga femenina, la Tierra. La que nuestros hermanos mayores, a los que los Gobiernos fumigan, persiguen y eliminan cual si fueran bichos, llaman la Pachamama o Madre Tierra.

Hacer memoria es vivir, olvidar es matar

Quizs porque la memoria es el nico tribunal en Colombia no hay cine: porque de haberlo habra memoria y sobre todo no habra de tenerle miedo a ese nico tribunal incorruptible: Pero ellos slo saben mentir, y engaar, [] y gritar. Y aunque se creen libres, no son. No ms que yo. Aunque viva aqu, encerrado. Aunque me quiten los papeles. Porque hay algo que es slo mo y nunca podrn quitarme: la memoria (161). As, no se escribe para matar el tiempo, sino para revivirlo, hacindolo memoria, porque recurdese, olvidar es matar. Y esta tierra, una de las ms ricas del planeta, con el 10% de toda la biodiversidad, eso s, con dos testigos mudos y burlones: la ineficiencia y la corrupcin. Por eso, si te obligan al olvido, devulveles la memoria: no van a saber qu hacer

Porque yo me acuerdo que todava en los aos 50 y 60 no haba semana en que no se vieran pelculas de guerra en que los nazis y los japoneses eran los malos. Pero ahora eso cambi: como ahora son aliados de Japn y Alemania, los yanquis ya no hacen ms pelculas con esos temas. Incluso, hasta donde yo me enter los gringos perdieron la guerra de Vietnam, no? Y sin embargo ahora usted ve en el cine que parece la ganaron. Yo algo he ledo y eso se llama manipulacin (332). Quera contarles mi pelcula, slo eso. No es hermoso el juego de contar historias, pelculas? No es pattico el amor al cine sabiendo que jams podremos filmar nada y que todas las pelculas que soamos se irn muriendo con nosotros, en la medida en que nos marchitamos inevitablemente? No es espantoso pensar en todos los sueos perdidos de la humanidad; en la infinita ternura intil; en las buenas intenciones; en los actos de arrojo; o en los millones de sinceridades que no se registraron en los libros de actas de la historia, los mismos libros miserables donde quedaron todos los falsarios, los desleales, los habitantes de cada crculo del infierno? Los sueos y las pelculas que se pierden, que no se filman, son una crueldad. Pero no menos crueles son los testimonios de la memoria, que no duran nada, como los tulipanes, viste cmo se deshojan los tulipanes (433).

Antes de concluir, una crtica a la historia oficial, la que tanto afecta a la (falta de) conciencia histrica de los colombianos:

Desconfiar siempre. Porque cuando la historia se oficializa, se petrifica; y cuando se petrifica empieza la mentira. De lo cual se desprende que la verdadera historia es la que est viva, la que no se detiene, la que est activa, es decir, la memoria. Ser un intelectual independiente absoluto significa estar siempre a la derecha de la izquierda, y a la izquierda de la derecha, pero sin que ello implique estar en el centro. Ojo: sa es la clave. Y manejarse con algunos principios ticos: no se miente ni aunque convenga y convenga a quien conviniere, que es el problema de la oficializacin de la memoria colectiva; no se es deshonesto y se lucha contra la corrupcin; se descree de la historia pero respetndola y revisndola (369).

Si se quiere que haya memoria y conciencia, dentro del cine hecho en Colombia, que no colombiano puesto que no hay, debe empezarse por no hacer concesiones a nadie ni a nada:

Una concesin es hecha no slo al pblico, sino a uno mismo, a su propio narcisismo. Por eso hay que ser ms riguroso en la obra de arte. [] El rigor es el camino hacia la obra, y es tambin la mejor lnea tica del artista. Un artista riguroso no slo es un artista; es tambin un ser incorruptible. Es implacable en la crtica porque est observando en la obra ajena lo que no quiere que suceda en la propia. Todo esto pensaba [yo], y lo record cuando vi El exilio de Gardel, donde se ve un pas que es Corrientes y Esmeralda pero el interior no existe; y se le ven sus concesiones. Es una visin audaz y bella visualmente, pero es reiterativa en el discurso y en la bajada de lnea. Usted sabe que en el arte las ideas ms eficaces poltica y socialmente son aquellas que de ninguna manera se propusieron eficacia alguna. Cuando el objetivo es lograr un impacto poltico o social, empieza la muerte del arte. [] No hay obra moral de autores inmorales []. No hay esttica realmente valiosa que provenga de autores carentes de moralidad y rigor creativo. No hay belleza en la mierda, por ms que se invoquen argumentos dizque nacionales y populares. Lo que hay es un kitsch involuntario, que es el peor kitsch. [] La supuesta cultura kitsch, o pop, no es tal; es consumismo y abaratamiento. La cultura popular debe tener un alto sentido esttico para que su tica sea valiosa. Esta es, ya lo s, una postura perdedora, dmod, incapaz de recoger aplausos, dinero ni reconocimiento, pero es la que el artista, [analista o crtico], debe conservar (457). El artista ms completo es aqul cuya obra fue o es su vida. O no es eso ser un artista? Porque el arte no es slo imaginacin [] Mire qu tema para meditar: la fugacidad del arte. Mishima dice que la msica es lo que ms se parece a la vida, porque, fugaz, nunca se repite, no tiene prolongacin sino de otro modo. Siempre lo que se escucha ser diferente de la primera audicin. La vida tambin. El tiempo: tema en Borges, en Paz, en Eliot. [] Pero el arte es ms que tiempo: es hacer del tiempo la vida de uno, construirla imaginando cada da, cada minuto, algo sublime: una creacin esttica perenne, no? (458).

Esto no le interesa al Poder, que la gente se pregunte sobre el destino del mundo pues slo aquel cree tener la respuesta: claro, porque cada persona que cuestiona su propio infierno cuestiona a los dems y antes al Poder Por eso es legtimo que quien se interrogue invente sus propias respuestas, coyunturales o lo que sea, sin la pretensin de que sean universales o transferibles, pero tiles para s, su momento y quienes las puedan tolerar. Por eso, tambin, el artista es un testigo de su tiempo. Y en no pocos casos un mrtir, en griego, testigo o vctima. Una vctima de la pasin, propia, del sacrificio hecho en nombre del amor que es en lo que consiste la libertad, de la emocin que no pide nada a cambio sino que, por contraste, se vuelca generosa sobre el Otro, a fin de ser compartida, como se deben compartir un pensamiento triste que se baila y un sentimiento oscuro que se muestra

Se equivocaba Quiroga cuando deca que no hay que escribir bajo el imperio de la emocin. Cmo que no? Qu imperio es ms poderoso que se? A qu imperio puede uno someterse, si no al de las emociones? Usted no vio la pelcula de Subiela? Ese hijo de puta a m me puso sal en las heridas. Ese hombre que mira al sudeste est ms all de la disquisicin cordura-locura, ms all de los obvios homenajes a Cortzar, a Dante, a Borges, a Beethoven.Cmo que no dejarse dominar por el imperio de la emocin?, si justamente la emocin es la clave. Y el nombre: Rants. No es [Entras] el anagrama de Rants? Entrar, penetrar, trascender, cruzar los lmites y deambular en otros crculos, otra dimensin. [La cuarta, la de la memoria?]. El infierno tan temido es el cielo posible. Rants es Ternas como las que nos fuerzan a elegir; y Rants elige entre un planeta y el otro, entre una lgica y la otra, y todo, claro! es el tema del doble, que a la vez es la resistencia a doblegarse, y es la fascinacin por la aventura de elegir y es el pnico por lo elegido, y es fundamentalmente no saber. Subiela no tiene razn ni quiere tenerla. Su pelcula no es de tesis ni de intencin social, no es de denuncia. Entonces qu arte es? Vieja discusin, sobre todo en literatura: Cortzar pretendi demostrar que se puede hacer poltica sin traicionar al arte. Cortzar descubri el Chile de Allende, y descubri Cuba, y Nicaragua, y descubri la izquierda latinoamericana pero jams pudo redescubrir la Argentina, su propio origen literario. No le parece, por lo menos, curioso? Ah, y yo qu s adnde lleva esto, lo nico que s es que no hay escritor serio si no se ha experimentado. No se puede separar la vida del trabajo, no? Pero el arte es diferente: descree de las eficacias sociales y polticas, sobrevuela los intereses de sectores, y en este sentido la pelcula de Subiela tampoco es piadosa, ni es genial; es simplemente una pelcula sensible, y eso es todo. Y nada menos. Si el tango es un [pensamiento] triste que se baila, el cine es un sentimiento oscuro que se muestra (460-61).

Para concluir, puede haber historia en un pas que no tiene memoria? Puede haber memoria en un pas sin historia que, adems, celebr el Bicentenario de algo que no se sabe qu fue: un grito de independencia a favor de la Espaa tomada por Napolen y no de los criollos; ni cmo se origin ni cul el verdadero motivo?: se habla del florero de Llorente y ste pese a ser gilipollas no era un mal tipo, y en realidad se trat de un charol, que no prest por estar maltratado; como todo aqu, mxime si prestado, y que luego se guard, y sigue guardado, como todos los guardados histricos que hay entre nos y que estn resguardados por los gringos: para que nadie ms se entere ni los coja, digo Un pas sin cine, es un pas sin memoria. Un pas sin memoria, uno sin historia. Y un pas sin historia tiene que esperar a que otros se la hagan Saben ms los extranjeros, entindase gringos, sobre Colombia, que cualquier nativo. Ah! y los espaoles: que no se han ido, que han vuelto a por su botn, joder! Como buenos corsarios que son y que, sin embargo, les siguen echando la culpa a los ingleses, porque fueron los primeros. Me cago en la leche, en la hostia, en! Y no olvidis, cuando tengis un lo, acudir a la gentuza de la Universal: que por 40 mil pesos, bueno, por 60, te libran del peor de los hijos de perra: pero, eso s, no te garantizan nada con el del Ubrrimo, que es ms escurridizo que un pez. Pez que, junto con el agua, se le sigue pretendiendo quitar sin xito al guerrillero. Y la guerra sigue, con el prstamocinio de y ya no por 600 mil millones de dlores, porque para 2011 el pas recibi 420 mil, por Plan Colombia (7). Que nunca fue un plan contra el narcotrfico, como se dijo, por dems infructuoso, sino contra guerrilla, campesinos, indios, negros, todos en el centro de un conflicto con el que nada tienen que ver: del que el cine slo se ha ocupado, seria pero parcialmente en La primera noche, Los actores del conflicto, Yo soy otro. Y la guerra sigue aun con los mal llamados Acuerdos de La Habana, en realidad un simple cese parcial de la guerra, no Periodo de Transicin, como cacarean los falsos demcratas, ni, mucho menos, Pos conflicto, como recitan a do los intelectuales con el statu quo, j.

Lo que [Baudelaire] llamaba genio, y yo simplemente arte, es lo que hace que un hombre represente la comedia al borde mismo de su propia tumba con una alegra tal que le impide verla, como le sucedi a Fanciullo, el comediante que ofendi al prncipe y fue condenado a morir pero antes represent sus ltimas bufonadas de modo admirable porque de esa manera eluda a la muerte, porque el arte le importaba ms que la vida misma. Acaso porque comprenda como comprendi Subiela y por eso se emborrach de cine y se propuso conmocionarnos, descontrolarnos que despus de la muerte nada, que no hay arte en la muerte, que es como un dormir sin soar, o mejor, como un dormir sin memoria. La muerte, [] es lo nico que carece de memoria (462-63).

La muerte es la desmemoria absoluta, la inconciencia de la conciencia, la inutilidad de la conciencia histrica. Y no se puede negar porque aqu, como en Argentina/Brasil/Mxico, se mata a la gente. Y despus de la muerte no sigue nada, como lo saben los polticos y aun as lo niega la Iglesia. Bsicamente, por ellos dos, es que Colombia no slo es pasin y la tierra del olvido, sino la misma sangre que brota de la pasin sin control y el olvido en s y el atraso y la corrupcin, la desmemoria y la inconciencia. Recurdese, slo cuando alguien tiene miedo al pasado no le gusta recordar. Por lo mismo hay que hacer memoria, conciencia, y luego cine. Respecto a este, qu ms se puede decir? Ah, una cosita: no os molestis conmigo, que slo he venido a ofreceros un punto de vista, el cual espero no os afecte en lo ms mnimo. Adems no me creis, investigad, leed, estudiad, vagos! y no dejis joderte con gilipolleces, la hostia, ni con gringadas, ok? pardiez, Thank You, So Much . Y al seor Sarmiento Angulo, muchas gracias, infinitas gracias por introducirnos, va intravenUSA, cada da su pasqun ADN a la entrada de la U. N. con lo cual la amnesia ya casi total del pas est garantizada de antemano. Y, si no, para eso est tambin ese cancerbero, ese guardin ultramontano, ese fiscal de bolsillo Martnez Neira. Mxime ahora que estamos ad portas de las elecciones de 2018, para las que se perfila, o lo perfilan, el candidato con las alianzas ms corruptas de la historia del pas (8). Claro, sin que l se entere, jeje, y sin que logre araar siquiera las de sus antecesores por ocho + ocho aos: ah estn de testigos, mudos, Invercolsa, DMG, AIS (un dolor plural y mal escrito), Carrusel de la Contratacin, Saludcoop, Reficar, Isagn, Navelena, Ruta del Sol I II y III (9).

 

Notas:

 (1) GIARDINELLI, Mempo (2000). Santo oficio de la memoria, Seix-Barral, Bs. Aires, 520 pp. Edicin citada aqu.

 (2) http://www.portafolio.co/economia/la-deuda-externa-a-junio-de-2017-509909

 (3) Fuente: Wikipedia. Los subrayados son del autor de este ensayo.

 (4) https://www.telesurtv.net/news/72-millones-de-desplazados-en-Colombia-la-mayor-cifra-en-el-mundo-20170522-0034.html

 (5) PINZN, Germn. No se acaba el mundo? Intermedio, 2006, 189 pp.

 (6) http://www.lanacion.com.ar/1706795-robert-bresson-el-cineasta-que-amaba-la-simplicidad

 (7) El Espectador, 19/sept/2010: 25.

 (8) http://www.semana.com/opinion/articulo/maria-jimena-duzan-german-vargas-lleras-por-firmas-y-con-cambio-radical/540655

 (9) http://www.elcolombiano.com/negocios/economia/los-cinco-escandalos-financieros-mas-polemicos-de-colombia-BA2839542 https://www.elespectador.com/noticias/investigacion/el-top-10-de-los-casos-de-corrupcion-ad-portas-de-fallo-articulo-447582

 

Luis Carlos Muoz Sarmiento (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Estudios de Zootecnia, U. N. Bogot. Periodista, de INPAHU, especializado en Prensa Escrita, T. P. 8225. Profesor Fac. de Derecho U. Nacional, Bogot (2000-2002). Realizador y locutor de Una mirada al jazz y La Fbrica de Sueos: Radiodifusora Nacional, Javeriana Estreo y U. N. Radio (1990-2014). Fundador y director del Cine-Club Andrs Caicedo desde 1984. Colaborador de El Magazn de EE. Ex Director del Cine-Club U. Los Libertadores y ex docente Transversalidad Hum-Bie (2012-2015). XXIV FILBO (4-16.V.11): Invitado por MinCultura a presentar el ensayo Arnoldo Palacios: Matar, un acto excluido de nuestras vidas (MinCultura, 2011), en Pabelln Juvenil Colsubsidio (13/may/11). Invitado al V Congreso Int. de REIAL, Nahuatzn, Michoacn, Mxico, con Roberto Arlt: La palabra como recurso ante la impotencia (22-25/oct/12). Invitado por El Teatrito, de Mrida, Yucatn, para hablar de Burgess-Kubrick y Una naranja mecnica (27/oct/12). Invitado al II Congreso Int. de REIAL, Cap. Colombia, Izquierdas, Movimientos Sociales y Cultura Poltica en Colombia, con el ensayo AP: Matar, un acto excluido de nuestras vidas, U. Nacional, Bogot, 6-8/nov/2013. Invitado por UFES, Vitria, Brasil, al I Congreso Int. Modernismo y marxismo en poca de Pos-autonoma Literaria, ponente y miembro del Comit Cientfico (27-28/nov/2014). Invitado a la XXXIV Semana Int. de la Cultura Bolivariana con la charla-audicin El Jazz y su influencia en la literatura: arte que no entiende de mezquindades, Colegio Integrado G. L. Valencia, Duitama ( 28/may-1/jun/2015). Invitado al III Festival Int. LIT con el Taller Cine & Literatura: el matrimonio de la posible convivencia, Duitama (15-22/may/2016). Invitado al XIV Parlamento Int. de Escritores de Cartagena con Jack London: tres historias distintas y un solo relato verdadero (24-27/ago/2016). Invitado a la 36 Semana Int. de la Cultura Bolivariana con las charlas-audiciones Los Blues. Msica y memoria del pueblo y para el pueblo y Leonard Cohen: Como un pjaro en un cable, Duitama (21/jul/2017). Invitado al Encuentro de Escritores en Lorica, Crdoba, con La casa grande: estamos derrotados? (10-12/ago/2017). Escribe en: www.agulha.com.br www.argenpress.com www.fronterad.com www.auroraboreal.net www.milinviernos.com Corresponsal www.materika.com Costa Rica. Co-autor de los libros Camilo Torres: Cruz de luz (FiCa, 2006), La muerte del endriago y otros cuentos (U. Central, 2007), Izquierdas: definiciones, movimientos y proyectos en Colombia y Amrica Latina, U. Central, Bogot (2014), Literatura, Marxismo y Modernismo en poca de Pos autonoma literaria, UFES, Vitria, ES, Brasil (2015) y Guerra y literatura en la obra de J. E. Pardo (U. del Valle, 2016). Autor ensayos publicados en Cuadernos del Cine-Club, U. Central, sobre Fassbinder, Wenders, Scorsese. Autor del libro Cine & Literatura: El matrimonio de la posible convivencia (2014), U. Los Libertadores. Autor contraportada de la novela Trashumantes de la guerra perdida (Pijao, 2016), de J. E. Pardo. Espera la publicacin de sus libros El crimen consumado a plena luz (Ensayos sobre Literatura), La Fbrica de Sueos (Ensayos sobre Cine), Msicos del Brasil, La larga primavera de la anarqua Vida y muerte de Valentina (Novela), Grandes del Jazz, La sociedad del control soberano y la biotanatopoltica del imperialismo estadounidense, en coautora con Lus E. Soares. Su libro Ocho minutos y otros cuentos (Pijao Editores, 2017) fue lanzado en la XXX FILBO, Coleccin 50 Libros de Cuento Colombiano Contemporneo: 50 autores y dos antologas. Hoy, autor, traductor y, con LES, coautor de ensayos para Rebelin. E-mail: [email protected]


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter