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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2017

Argentina: Elecciones parlamentarias
Macrismo recargado y las tareas que nos esperan

Atilio A. Boron
Rebelin


La inobjetable victoria del macrismo a nivel nacional plantea un enorme desafo para el conjunto de fuerzas que bregan por un pas justo, democrtico y soberano. Hoy, debido al lento pero irresistible irresistible por ahora, como una vez dijera Hugo Chvez- ascenso de la derecha, la Argentina se ha convertido en un pas ms injusto, menos democrtico y ms dependiente. Qu hacer ante tamaa involucin? Cmo enfrentar a esta conjura de la plutocracia local, sus mandantes en Washington y su ejrcito de publicistas y propaladores de eficaces posverdades que lograron que un 41.7 % de la poblacin votase alegremente por quienes han demostrado que gobiernan para los ricos y con los ricos y que estn dispuestos a llevar hasta sus ltimas consecuencias una suerte de eutanasia de los pobres, los viejos, los jvenes, los excluidos? Para responder a esta pregunta es preciso primero reconocer exactamente la fortaleza del adversario y, autocrtica mediante, nuestras debilidades. Ambas se combinaron para producir esta nueva derrota del espacio progresista y de izquierda nucleado en torno a la figura de Cristina Fernndez de Kirchner.

Una celebracin desmesurada

La gritera de la derecha ha incurrido en toda clase de hiprboles para celebrar el triunfo del macrismo. Victoria enorme, histrica, hazaa histrica! dijo uno, arrasadora, lder de otra galaxia segn uno de los principales consultores polticos, son algunas de las expresiones utilizadas para caracterizar lo ocurrido el pasado domingo. Cmo calificar entonces la victoria de Ral Alfonsn en 1983, que consagr la primera derrota presidencial del peronismo a lo largo de su historia? O, sin ir ms lejos, el 54% de CFK en el 2011? Es obvio que un desbordante optimismo campea en las filas de la derecha. Sin embargo, el analista no puede dejarse llevar por ninguno de estos excesos, que con signo contrario tambin se escucharon luego de conocido el veredicto de las urnas en el bunker de CFK en Sarand. Una actitud ms sobria, menos propensa a esa desmesura que muchos de los operadores macristas le achacaban con exclusividad al kirchnerismo demuestra que los guarismos obtenidos por Cambiemos son prcticamente idnticos a los que Nstor Kirchner cosechara en su primera eleccin parlamentaria luego de llegar a la Casa Rosada: 41.7% para el macrismo, 41.6% para el santacruceo en el 2005. En ambos casos, quedan por debajo de lo conseguido por Ral Alfonsn en las legislativas de1985 cuando se alz con el 42.3 % de los votos. En ambas ocasiones, 1985 y 2005, el reconocimiento de la victoria oficial ahorr la grandilocuencia imperante en estos das. En suma: muy buena eleccin del macrismo, pero lejos de ser un triunfo sin precedentes en la poltica argentina.

Va de suyo que lo anterior no tiene por objeto restar los mritos del adversario sino calibrarlos en su justo trmino. La subestimacin conduce inexorablemente a la derrota, como lo prueba la temeraria ingenuidad del kirchnerismo al elegir como un rival fcil de doblegar, an por Daniel Scioli, al por entonces jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Se lo despreci y ridiculiz durante aos desoyendo a quienes advertamos el peligro- hasta que se produjo el amargo despertar de Noviembre del 2015 y para sorpresa de propios y ajenos el rival despreciado termin entronizado en la Casa Rosada. En lnea con esta actitud es preciso reconocer que Cambiemos prevaleci en 13 distritos: Buenos Aires, la Ciudad Autnoma de Buenos Aires, Crdoba, Corrientes, Chaco, Entre Ros, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Neuqun, Salta, Santa Cruz, Santa Fe, mientras que el justicialismo en sus mltiples variantes, algunas ms cercanas a Macri que a Cristina- obtena la victoria en once, una vez establecido el triunfo del kirchnerismo en Tierra del Fuego y, por un puado de votos, en la provincia de La Pampa, otrora bastin inexpugnable del peronismo. El macrismo mejor su representacin en diputados y senadores nacionales, y si bien no tiene qurum propio en ninguna de ambas cmaras la irresistible atraccin de la chequera que maneja la Casa Rosada y la volubilidad de sectores y lderes polticos que se presentan como oposicin hace prever que a partir del 10 de diciembre Macri contar con mejores chances de aprobar la legislacin necesaria para viabilizar la segunda, y ms radical, fase del ajuste. A lo anterior smesele que al da de hoy Cambiemos es la nica fuerza de alcance nacional y que triunf en los cinco distritos (Ciudad de Buenos Aires, provincia de Buenos Aires, Crdoba, Santa Fe y Mendoza) donde se concentra el 70% del electorado nacional. Una gran victoria, sin duda, pero que en la historia de nuestra democracia reconoce varios precedentes como para ser calificada como hazaa histrica. Ral Alfonsn y Carlos Menem as lo demuestran.

En una nota publicada en la Revista Anfibia Alejandro Grimson seala tres factores explicativos de la victoria macrista. Uno, la eficacia movilizadora del relato de Cambiemos con el cual la poblacin fue bombardeada da y noche a lo largo de casi dos aos gracias a la formidable, dira indita y profundamente antidemocrtica, concentracin oligoplica en la prensa, la radio y la televisin que hace que la Argentina viva, mediticamente hablando, bajo una cadena nacional permanente. En los temas fundamentales los dos principales medios grficos del pas tienen tanta diferencia entre s como la que exista entre el Pravda y el Izvestia en el apogeo de la extinta Unin Sovitica, pese a lo cual los exgetas de la derecha siguen diciendo que antes, es decir durante el gobierno de CFK, la libertad de prensa estaba amenazada. En este funesto escenario meditico el mensaje transmitido por el relato de la derecha era claro: el kirchnerismo es el pasado, y fue una perversa combinacin de incompetencia y corrupcin que cre una falsa ilusin de bienestar que demostr ser insostenible. El pas sobrevivi a aquella pesadilla y ahora debe afrontar, con esperanzada resignacin, los sacrificios necesarios para retornar a la normalidad. La interminable repeticin de este mensaje, taladrando da y noche el cerebro de los argentinos, ms la sistemtica supresin de voces disidentes realizada por los autoproclamados custodios de la repblica eliminacin de Telesur de los canales de cable, purgas en Radio Nacional, apriete en emisoras y televisoras privadas para acallar voces molestas, manejo arbitrario de la pauta oficial para perjudicar a los medios disidentes- unido al infame desplome de lo que haba sido el aparato meditico del kirchnerismo ms la oportuna sucesin de citaciones de la justicia federal a altos personeros del gobierno anterior durante la campaa terminaron por instalar un sentido comn ampliamente compartido en la sociedad, no exento de ribetes tragicmicos. Ante la observacin de que ahora el salario se deteriora da a da, el desempleo crece inconteniblemente y el pas se endeuda de manera exorbitante por varias generaciones la respuesta estandardizada de la vctima suele ser algo as como: s, pero se robaron todo. En otras palabras, la ilusin de un futuro mejor (que no la esperanza) as como la execracin del pasado fue hbilmente inoculada en la poblacin por la plyade de inescrupulosos marketineros contratados por an ms inescrupulosos lderes de la derecha. El dato de que hay muchos ms miembros del gabinete de Mauricio Macri que de Cristina Fernndez procesados por la justicia no hizo mella en aquel sentido comn. Tampoco tuvo efecto alguno el conocimiento de que Mauricio Macri llega a la Casa Rosada estando procesado por la justicia; o que se encuentra involucrado en negocios turbios detectados en los Panam Papers (que originaron la renuncia del Primer Ministro de Islandia), situacin compartida por varios miembros de su entorno como Claudio Avruj, Esteban Bullrich, Gustavo Arribas y su primo, Jorge Macri entre otras figuras de Cambiemos. La prensa (dizque) independiente se encarg de blindar meticulosamente el tema y la noticia se la trag la tierra y jams fue examinada en profundidad por la opinin pblica. Lo mismo ocurri con la escandalosa iniciativa del presidente de perdonar una deuda contrada por su padre, Franco Macri, durante su gestin al frente del Correo Argentino, cosa que ante el clamor de la opinin pblica finalmente tuvo que ser revertida y enviada a la justicia en medio de un fuerte escndalo que, sin embargo, no tuvo consecuencias polticas. Lo mismo que una dirigente social, Milagro Sala, fuese enviada a la crcel y retenida all por casi dos aos sin condena y, cual Estado canalla, desoyendo la medida cautelar emitida por la Comisin Interamericana de Derechos Humanos y las recomendaciones de varios comits de Naciones Unidas exigiendo su inmediata liberacin. El caso de la desaparicin forzada de Santiago Maldonado a manos de la Gendarmera fue tan slo el ltimo escandaloso eslabn de esta trama de mentiras, ocultamientos y desinformacin premeditada. Un proceso en donde la perversidad de una de las candidatas estrella del macrismo, Elisa Carri, lleg a extremos pocas veces vistos en la Argentina al proferir tal cantidad de exabruptos (20% de posibilidades que est en Chile, como Walt Disney, etctera) que no slo exhiben el lado oculto de sus convicciones supuestamente republicanas y humanitarias y su desenfrenada bsqueda de protagonismo en los medios sino tambin del triste retroceso cultural de la ciudadana portea (que por dcadas haba sido un baluarte en la exigencia de juicio y castigo para los culpables de la represin de los aos setentas) que ahora premia con el 51 % de sus preferencias a un personaje que dijo tales aberraciones.

A lo anterior nuestro autor agrega dos otros factores: por una parte el papel de la ya anotada concentracin meditica que impidi que el relato macrista pudiera ser crticamente examinado ante el gran pblico. Pocas veces en nuestra historia hubo tal nivel de unanimismo meditico como el que hoy asfixia a la Argentina. Esto es una nefasta innovacin en nuestra vida poltica, pero hay que recordar que siempre, aqu y por doquier, las fuerzas polticas de izquierda y progresistas debieron luchar contra ese enemigo atrincherado en los medios de comunicacin, y a menudo lo hemos derrotado. Y en segundo lugar, la gran fragmentacin de la oposicin y, sobre todo, la implosin del peronismo en una multiplicidad de organizaciones polticas construidas sobre las frgiles arenas de diversos liderazgos provinciales o locales que impidieron se pudiera enfrentar la ofensiva de la derecha con eficacia. Obviamente, esto remite a la crucial cuestin de lo que es hoy el peronismo. Es Cristina, como lo reafirm claramente en la reciente campaa senatorial, o es ella junto con todos, o algunos, de los siguientes: Gioja, Insfrn, Pichetto, Verna y Rodrguez Sa junto a los perdidosos Urtubey, Massa, Randazzo, Menem, Alicia Kirchner, Schiaretti y De la Sota Puede este heterclito conjunto converger en una propuesta comn? De hecho no pudo, y esa dispersin llev aguas al molino del gobierno. Lo ms probable es que muchos de estos personajes ya estn en conversaciones con el gobierno nacional para asegurar la gobernabilidad en los prximos dos aos y un lugar bajo el sol" del presupuesto nacional en los nuevos tiempos que se avecinan. 



Cmo construir una alternativa?

El exitismo oficial encuentra un sorprendente paralelismo en ciertos miembros del entorno del cristinismo. La autoproclamacin ser de la nica oposicin real, reiterada en cuanta ocasin se pueda, tropieza con los duros datos de la realidad. Los poco ms de cinco millones de votos obtenidos a nivel nacional constituyen sin la menor duda un piso importantsimo para futuras competencias electorales. Pero como lo hemos dicho en mltiples ocasiones, el problema de CFK no es su piso slido, confiable, leal- sino su techo, carente de elasticidad para captar nuevas voluntades todo lo cual conspira contra su capacidad para lanzar una propuesta atractiva no slo para los kirchneristas sino tambin para quienes no lo son, tanto dentro y especialmente fuera del peronismo. Si algo ensea la historia reciente de la Argentina es que con el peronismo slo ya no se ganan elecciones a nivel nacional. El triunfazo de Cristina en el 2011 es impensable en nuestros das, porque la trama poltica y cultural del pas cambi en una direccin contraria a la esperada. La Argentina hoy es un pas ms conservador que antes, ms refractario a las interpelaciones progresistas o de izquierda, anatemizadas como un irresponsable populismo; adems, el ancho y heterclito campo de la izquierda y el progresismo se encuentra profundamente fracturado. Por ello, slo una convocatoria amplia que avance por izquierda mucho ms all de los lmites del contradictorio universo peronista estar en condiciones de canalizar las energas nacionales como deca Antonio Gramsci y derrotar al proyecto macrista. Si esta empresa de creacin poltica no se lleva a cabo la derecha podra llegar a gobernar por largo tiempo en la Argentina. Una banca en el Senado no es precisamente el mejor instrumento para plantear una oposicin eficaz al macrismo. En ese mbito Cristina seguramente terminar conformando un monobloque, porque sus antiguos aliados peronistas no parecen demasiado entusiasmados con su incorporacin a la Cmara Alta. Dada esta realidad, su capacidad para inclinar el fiel de la balanza a favor de sus propuestas o de arrastrar tras su liderazgo una mayora de senadores para poner coto a la virulencia de Cambiemos es por lo menos dudosa. No slo eso: el Frente para la Victoria que haba sido el instrumento poltico-electoral del kirchnerismo durante doce aos fue despachado a mejor vida sin ofrecrsele a sus deudos el beneficio de un modesto funeral para explicarles las razones de tan sbito e inesperado deceso. Lo mismo cabe decir de la creacin de la Unidad Ciudadana: qu asamblea de militantes y dirigentes aprob su creacin, con qu fundamentos, cul es su programa, quines son sus autoridades, cul ser su poltica de alianzas? Nada se sabe al respecto.. Slo que ambas cosas, la disolucin del Frente para la Victoria como la creacin de Unidad Ciudadana expresan un estilo de conduccin poltica desde arriba, vertical, personalista- que la historia demuestra que en la sociedad actual termina en el fracaso. Lamento decirlo porque se trata de una tradicin fuertemente arraigada en el movimiento popular y quizs tuvo eficacia en el pasado. Pero hoy ya no funciona. Fracas en el 2013, en el 2015 y de nueva cuenta el pasado domingo. Nada peor que ocultar lo que hoy es una conclusin irrefutable; ese estilo de conduccin es un anacronismo poltico, seguro padre de nuevas derrotas.

La tarea de derrotar al proyecto de la derecha requerir de todas nuestras fuerzas y toda nuestra inteligencia. Vuelvo a Gramsci con aquello de pesimismo de la razn pero acompaado por el optimismo de la voluntad. Sin una profunda autocrtica, reclamada insistente pero infructuosamente por muchos sectores dentro y fuera del kirchnerismo desde el 2015, no se podr encontrar el rumbo para construir un gran frente de liberacin nacional y social, claramente anticapitalista y antiimperialista. Las polticas de corrimiento hacia el centro poltico estn condenadas a terminar en una nueva frustracin. Hay una ley sociolgica que dice que los pueblos prefieren el original a la copia. Si una coalicin progresista suaviza su discurso (en un pas tan flagrantemente injusto y saqueado por la CEOcracia como la Argentina) y adopta uno ms centrista lo ms probable ser que la ciudadana elija votar por la derecha original y no por un progresismo que modere su discurso y sus propuestas y se vaya pareciendo cada vez ms a la derecha. Si de administrar al capitalismo se trata, nadie mejor que la burguesa y sus representantes polticos para hacer esa tarea. No le ayud a Cristina guardar silencio ante el crimen de Santiago Maldonado; o referirse slo al pasar al escndalo judicial en torno a la detencin de Milagro Sala, equiparar a sta con un sedicioso como Leopoldo Lpez en Venezuela y decir que en ese pas no hay un estado de derecho, o abstenerse de felicitar a Nicols Maduro por la magnfica victoria cosechada en las elecciones regionales. Todo eso, a la vez que se opt por imitar el estilo de campaa, y la escenografa new age del PRO, lo cual no le agreg un solo voto a CFK. Los que llegaron no procedan de esos territorios sociales donde prevalece el eclecticismo y el nihilismo posmoderno, que es el lugar en el que Cambiemos cosecha sus votos.

La nueva construccin tendr que trascender el plano electoral e internarse en la creacin de un amplio espacio poltico-cultural. Este deber ser la culminacin de un proceso de dilogos sin exclusiones entre todos quienes saben que al macrismo no se le combatir con promesas de un capitalismo serio o racional. La tercera va es, digmoslo de una vez, una va muerta. Slo podrn librar una efectiva batalla en contra de Cambiemos quienes estn dispuestos tambin a luchar contra el capitalismo (y no slo el neoliberalismo) y el imperialismo y puedan comunicarlo socialmente de modo eficaz. En la nueva construccin poltica que necesitamos las propuestas de los crticos del capitalismo y el imperialismo debern ser las que le asignen una tonalidad ideolgica a la nueva propuesta. Para lo otro, para hablar de un capitalismo inclusivo y racional, est Cambiemos. Seamos claros: slo desde la izquierda se podr disputar la hegemona poltico-cultural del macrismo, de la cual se desprende su preponderancia electoral. Es debido a ello que la elaboracin de un programa poltico con ntidos contenidos democrticos, anticapitalistas y antiimperialistas ser indispensable para cimentar la unidad de accin de un amplio conjunto de fuerzas polticas y movimientos sociales procedentes de distintas tradiciones y suficientemente vigoroso como para enfrentar las batallas que se avecinan y derrotar a una derecha organizada como nunca antes en su historia. Si fracasamos en este empeo tendremos macrismo para rato. Es una cuestin que remite tanto a la necesidad de crear una real alternativa que as sea percibida por una ciudadana castigada por los rigores del ajuste neoliberal como de simple aritmtica poltica. Sin esa gran coalicin de signo anticapitalista y antiimperialista no podr construirse una mayora electoral.



El papel de Cristina

Tras la ratificacin del rumbo actual en las elecciones del pasado domingo el gobierno acelerar la marcha hacia una restructuracin regresiva del capitalismo argentino. Ser necesario impedir que se consume un proyecto que retrotraera nuestro pas a la situacin imperante en las vsperas de la aparicin del peronismo en 1945. Lo que ocurre en Brasil despierta la admiracin de la Casa Rosada. El ataque al salario, a los trabajadores y al sindicalismo combativo ser inminente. El endeudamiento tan irresponsable como desenfrenado y el desmantelamiento de la legislacin protectiva de los trabajadores y, en general, de los pobres, de los adultos mayores, de los jvenes ser implacable. Los argentinos haramos bien en mirarnos en el espejo brasileo para advertir lo que nos espera: congelamiento de los gastos en salud y educacin, fin de la jornada de ocho horas, derogacin de las principales piezas de la legislacin laboral y jubilacin slo para el titn que venciendo indecibles contingencias y todo tipo de enfermedades pueda hacer aportes jubilatorios durante 49 aos y llegar a su ancianidad con restos como para disfrutar de una modestsima pensin antes de despedirse de este mundo y disfrutar de un mdico funeral. Ante ello una construccin debilitada por un arcaico verticalismo slo servira para acelerar la destruccin de la ciudadana econmica, social y poltica que se propone el macrismo y que con tanto esfuerzo fuera conquistada en aos pasados. Ser necesario crear una suerte de Frente Amplio, como el uruguayo; o un movimiento tan plural y heterogneo como lo fuera el 26 de Julio en Cuba. Y el liderazgo deber enriquecerse del dilogo, la discusin, el debate de ideas. Ya no hay lugares privilegiados de conduccin porque todos, absolutamente todos, hemos sido derrotados. Eso es precisamente lo que nos une: la derrota.

Y esta nueva construccin tendr que librar una batalla organizacional, poltica y cultural. Deber ser aquel Prncipe Colectivo del que hablaba Antonio Gramsci para desde su novedad y frescura llegar a sumar millones de voluntades que, sin duda, cuando se disipe el espejismo hbilmente creado por Cambiemos, estarn a la bsqueda de una ruta de escape que no puede ser volver al pasado. Que quede claro: el liderazgo de Cristina no est en discusin; ningn otro poltico del campo de la oposicin tiene su estatura y sus votos como para disputarle su lugar. Lo que s est en cuestin es su estrategia de construccin poltica, como lo demuestran las recientes derrotas electorales, los sonados fracasos del FPV, la Cmpora y Unidos y Organizados y, ms recientemente, su empecinamiento en no aceptar ir a las PASO para competir con Florencio Randazzo, que probablemente le hubiera permitido alzarse con la victoria nada menos que en la provincia de Buenos Aires. Una Cristina que escuche (dicen que Cristina escucha poco, anotaba Norberto Galasso en una entrevista para Zoom), que confe menos en su intuicin (que la ha traicionado muchas veces), que valore positivamente a quienes disputan sus argumentos con la intencin de colaborar en su empeo y no con el nimo de erigir obstculos. Una Cristina que descrea de los adulones que le dicen que es infalible y que cuando ven que se encamina al abismo no le dan la voz de alerta. Una Cristina que recuerde el consejo de Evita, cuando le recomendaba a Pern desconfiar de los alcahuetes y gentes de confianza que lo rodeaban. Cuntos de ellos, que parecan kirchneristas de paladar negro, no se pasaron al bando contrario ni bien CFK dej de ser presidenta? Qu lecciones deben extraerse de ello?

Para concluir, slo con el vamos a volver no va a ser suficiente para seducir a esos contingentes sociales agredidos y ofendidos por el macrismo pero atrapados por los traicioneros efluvios de un relato cientficamente concebido para desmovilizar y estimular la pasividad y la resignacin. Esto es as porque la campaa propagandstica del macrismo ha sido muy efectiva y, adems, porque las asignaturas pendientes luego de doce aos de gobierno kirchnerista son inocultables. Se hizo mucho y bien, pero no lo suficiente; y muchas cosas se hicieron mal y otras ni siquiera se hicieron (por ejemplo: una reforma tributaria, o la nacionalizacin del comercio exterior). Y, lo que se hizo bien se comunic mal. Ensimismado en la engaosa seguridad de su indisputada hegemona el gobierno perdi capacidad de leer lo que estaba ocurriendo en la sociedad, y especialmente lo que le estaba sucediendo a las propias bases sociales del electorado kirchnerista. Tampoco supo entender sus nuevas demandas econmicas y sociales y tomar conciencia del vertiginoso cambio cultural que tornaba a las clases y capas populares impermeables a la interpelacin del progresismo y crticas de las polticas asistencialistas del gobierno. Fenmeno epocal, no exclusivo de la Argentina. En Bolivia, Ecuador y Venezuela ha ocurrido lo mismo, si bien no tan intensamente como entre nosotros.

Ser preciso elaborar un programa poltico que sistematice las propuestas de transformacin social que llevar a cabo la nueva coalicin poltica. Un programa de desmercantilizacin de la salud, la educacin y la seguridad social, convertidas por el actual gobierno en infames mercancas cuando en realidad son derechos humanos. Un programa de recuperacin de la democracia en el espacio pblico, hoy frreamente controlada por la oligarqua meditica. De preservacin de los bienes comunes; de efectiva reforma del estado, para que pueda regular al mercado y no al revs, como ocurre en estos das. En suma, a partir de esta nueva construccin poltica realizar efectivamente un trnsito desde el gobierno al poder y, de ese modo, elevar el bienestar material y espiritual de millones de argentinas y argentinos. Un programa, en suma, que sea totalmente ajeno al eclecticismo de la tercera posicin o la ilusin de un capitalismo serio. Un programa, en suma, tendencialmente orientado hacia el socialismo.

Estamos en vsperas de un nuevo comienzo, desde el llano, con aliados titubeantes, o desconfiados, y enemigos envalentonados. Ser una marcha cuesta arriba y difcil, pero si tenemos el rumbo claro y la organizacin adecuada, podramos evitar lo peor en el 2019. Es ms, dira que si actuamos con inteligencia y sin desmayos podramos revertir el revs del 2015. Para ello ser preciso creer en nuestras propias fuerzas y contar con un programa poltico de avanzada: antioligrquico, anticapitalista y antiimperialista. No hay que olvidar que el gobierno de Macri se enfrenta a un complejo panorama econmico que sin un desenlace catastrfico a la vista; es decir, sin un 2001 en el horizonte, igual ser muy duro para la gestin. La crisis general del capitalismo y el descrdito del neoliberalismo global, ahora condenado por el amo imperial, sern fuente de innumerables obstculos para el xito del proyecto de Cambiemos. Pero dejemos que nuestros enemigos hagan lo suyo, y no soemos que van a trabajar para nuestra victoria. Somos nosotros quienes debemos aprestarnos adecuadamente para la batalla, y no esperar que ellos se equivoquen o caer nuevamente en el error de subestimar su vocacin de dominio. El clima cultural los favorece, pero eso puede cambiar si se acta con decisin y de cara a la verdad. El programa macrista acarrear enormes sufrimientos a nuestro pueblo. Debemos ser capaces de mostrar que hay otro camino, que otro mundo es posible, y que la nueva construccin poltica en ciernes podr ser el instrumento idneo para construir esa alternativa, superadora de las inexorables lacras del capitalismo en cualquiera de sus versiones.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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