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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2017

Por qu (y cmo) las criptomonedas podran terminar con la trata digital de personas, los bancos y las empresas periodsticas

Pablo Lozano
tribunahacker.com.ar


Los medios de comunicacin ocupan un lugar muy importante en el ideario de las personas. Pero estn muertos porque no son necesarios. S, lo digo desde un diario digital, lo s, pero as como las discogrficas estuvieron casi 30 aos en jaque producto de la aparicin del MP3 y la cultura de compartir, los medios de comunicacin estn en jaque ante Internet, producto del mismo inconveniente: su esquema de negocios es prohibitivo, exclusivista y auto-refutante, se basa en quitar/negar opciones a su pblico, depende de tiempos de lectura que ya no existen (porque responden a una organizacin social que ya no existe) y fundamentalmente, no cuentan con el pblico en que estn interesadas las anunciantes, a lo que se suma el para nada menor detalle de que su credibilidad est tan puesta en discusin, que ya no nos importa de qu se trata una noticia sino quin la public.

Las empresas periodsticas, esas que se dedican a vender al estado sobre qu est informado el pueblo, son responsables de esto. En un extenso loop eglatra y con un repugnante afn de control social, se colocaron como intermediarias de la sociedad: las necesitamos para saber qu sucede a la vuelta de nuestra casa, porque vivimos en una sociedad atomizada (situacin en la que tambin tienen responsabilidad estas empresas) y esa atomizacin, entre otras cosas, genera que toda nuestra vida est mediada. La informacin es la que nos permite saber cmo estamos, una base fundamental para nuestra concepcin de la sociedad y nuestro ideario sobre ella -y lo que queremos/vemos posible en ella- por lo que la existencia de intermediarias siempre ha resultado poco provechosa para la sociedad, ya que existe un grupo de personas que decide -sin consultar a la sociedad- qu es lo que tiene que saber esa sociedad. Repetimos: las noticias no existen, slo existe el punto de vista editorial de un medio que decide destacar un hecho (por las razones que fueren) como noticiable. La noticia existe en el ojo, en la opinin de una periodista, una editora, una directora, una duea de un medio de comunicacin, en su voluntad de que un hecho sea noticia.

Aos atrs las empresas se basaban en criterios con una tica distinta a la actual. No s cunto de cierto haya en la frase anterior, pero tiendo a pensar que Rodolfo Walsh, Roberto Arlt y varias otras periodistas populares, jams habran podido publicar sus artculos en la actualidad, por lo que -aunque no quiero ser maniquea y pienso que la descripcin es insuficiente- termino pensando en que o exista otra tica o exista una sociedad que daba valor a ese tipo de publicaciones. En ambos casos puede pensarse que existan ticas distintas a las de hoy.

Pero resulta que hoy, el modelo en que una empresa u organizacin del tipo que fuere, define qu es lo que tiene que conocer alguien est agotado: hoy, producto de la forma de consumo de contenidos que las empresas intervinientes terminaron impulsando por generar mayores beneficios en plazos ms cortos, se les vuelve en contra y nadie tiene ganas de leer una noticia sino tiene algn tipo de compromiso directo con su persona (si no genera ciertos tipos de empata: morbo, pasin, erotizacin, consumo, pena, odio y afines), tampoco est interesada en leer contenidos con una temporalidad marcada (salvo aquellas que buscan estar informadas al minuto, como si eso tuviera algn tipo de valor). Vivimos una etapa en que se priorizan los contenidos en demanda, lo que deja fuera del universo a los diarios, que parecieron ser de los pocos que podan subirse a la cresta de la ola de los contenidos digitales pero han fracasado producto de querer imponer al pblico sobre qu pensar. Los diarios que publican 40 noticias al da, saben que publican noticias efmeras, algo similar a escuchar una radio: en algunas horas, ese contenido ya no tendr valor. Es el mismo esquema que los diarios en papel publicando las noticias de ayer, slo que se publican las noticias de hoy cuyo lugar es ocupado por las otras noticias de hoy, cuyo lugar es ocupado por las otras noticias de hoy, y as en un loop infinito que siempre desconoce el derecho de una persona a informarse como y cuando quiera. En papel se pueden leer las noticias de ayer, y en digital, se pueden leer las noticias de hoy y ayer, pero siempre estn escritas como las noticias de ahora, lo que genera una temporalidad del contenido ms atemporal, en minutos, eso que pasa ahora, habr fenecido, porque el diario necesita ms visitas.

As, los contenidos que no tienen lugar en las grandes empresas periodsticas son vertidos en blogs u otros espacios de nicho (con el dato triste que arroja para esta redactora la concepcin de que la informacin veraz y honesta sea un contenido de nicho), por lo que ya nadie espera de las empresas periodsticas otra cosa que el morbo que esos otros espacios no publican. La situacin es tan digitada, que hay una tendencia a dejar de publicar cuerpos desnudos porque ya no erotizan y resulta ms vendedora la insinuacin (Playboy fue de las primeras en notarlo). S, saben que han vendido y revendido el cuerpo de las mujeres hasta lograr una suerte de saciedad de los desnudos y trivializarlos (esto a algunas podra parecernos bien en otros contextos y organizaciones sociales), por lo que la estrategia actual es volver a seducir a los pblicos con insinuacin, que da ms lugar a otras formas de consumo, y que adems est permitida en las redes en que muchas publican las imgenes de las que se sirven gratuitamente las empresas que las venden. Una suerte de recarga de las pilas para que el machismo y el patriarcado sigan siendo redituables en este tipo de empresas. Pero si lo penss, la existencia de los dos tipos de medio no genera ms que un status quo.

Al aparecer, vas de comunicacin ms participativas y empoderantes (porque aunque Facebook sea una cueva de trata digital de personas da ms participacin a la sociedad y a su pblico que cualquier empresa periodstica) las empresas que se dedicaban a vendernos la informacin con que nos vendan como pblico a la postora que ms las conformara son menos necesarias. Slo las buscaremos para eso que no podemos conseguir por otras vas.

En el universo de los abarrotes est sucediendo algo similar: a nadie le gusta ir al supermercado y todas sabemos que es por lo menos un 30% ms caro, pero como estas corporaciones controlan el 70% de los alimentos -por ejemplo- en muchos casos no tenemos ms remedio que ir, pero en otros -cada vez ms- preferimos comprar fresco y ms barato a una vecina nuestra en el mercadito del barrio, aunque la vecina nos parezca una abusadora: a ella podemos presentarle nuestras quejas y en el supermercado slo podemos aceptar lo que nos imponen. Tenemos alguna participacin activa en el mercadito del barrio y pasiva en el supermercado. Si hablamos de contenidos, todava hay muchos a los que no podemos acceder si no es a travs de una empresa periodstica (porque gozan de la connivencia de la exclusividad de la fuente), pero cada vez son menos, y se suma el hecho de que desconfiamos de los intereses que se encuentren detrs de un contenido, por lo que se recurre a redes y a espacios de nicho (como este) que seran los mercados barriales de la informacin donde sabs que tu voz se escucha y tus opiniones se tienen en cuenta, entre otras caractersticas.

Las redes adems generaron un nuevo mercado para la pauta oficial: por qu un gobierno gastara millones para que una empresa periodstica publique editoriales favorables si puede pagar a las corporaciones de la trata digital de personas para llegar al pblico exacto que est buscando u obtener informacin que permita controlar mejor a la sociedad? Gobiernos como el macrista argentino, que se rigen por un orgistico y repudiable focus group necesitan estos medios? No, pero la sociedad aun los utiliza y por eso se pauta en ellos (adems de que con ese movimiento las que gobiernan estn depositando dinero en sus propios bolsillos). As, estamos en una etapa bisagra y no puede saberse muy claramente cmo terminar todo esto. Las discogrficas vuelven a gozar de buena salud luego de que Spotify lanzara un plan de negocios que invirti el esquema de comercializacin de las discogrficas tangibles/fsicas, antes le vendan a la gente, ahora suben todo a Spotify y comparten beneficios con esa empresa centralizadora, que es la que termina asumiendo los grandes riesgos pero concentrando las audiencias. En medios, no podemos saber qu suceder, pero se trata de un contexto por dems favorable para espacios autogestivos y populares. Por qu? Porque nadie supone que escondemos algo ni desconfa de que estemos embutiendo nuestras opiniones en calidad de informacin, simplemente porque est todo a la vista. Igual que en el mercadito del barrio, donde no se disfraza una lechuga vieja ni se congela la comida para venderla meses despus, porque la duea quiere que volvamos, nos necesita.

El problema de medios como Tribuna Hacker sigue siendo el financiamiento. Nuestras lecturas -decenas de miles al da gracias por eso!- provienen de personas que tienen una pauta tica marcada, pero esa pauta no incluye financiar nuestra existencia. Esto hace que en un universo de ingresos basados en publicidad, nuestros medios tengan infraestructuras mnimas y nuestras condiciones de produccin sean desiguales. Los gobiernos nos niegan pauta y legislan en nuestra contra -por sus propios intereses o por el inters de las empresas periodsticas- pero la gente nos lee ms que a las empresas periodsticas por qu? Porque pueden confiar, porque somos honestas, porque somos verosmiles y porque impulsamos la participacin adems de concebir a quienes nos leen como las reales destinatarias de nuestros mensajes. Las empresas periodsticas, toman de rehn el conocimiento de la realidad que tiene una sociedad y lo venden al poder (privado y estatal). Qu venden? Publicidad. Y eso significa que se vende la propalacin o el silencio respecto de lo que una sociedad sabe de s misma. Se vende la consciencia del pblico que las financia y da razn de existir.

Cmo financiamos otros medios? En Tribuna Hacker creemos que hay que eliminar a las intermediarias y si hablamos de presupuesto y pautas ticas en las lectoras, podemos hablar de medios financiados por la gente que los lee. Una forma es la de la suscripcin que ya estn utilizando muchos medios (de hecho es el esquema elegido por corporaciones como el New York Times, entre muchas otras). Si, por ejemplo, el 1% de las personas que visitan Tribuna Hacker en un mes, donara POR AO el valor de 5 kilos de pan (algo as como 5 dlares), toda nuestra estructura estara cubierta. Incluso el alquiler de una redaccin y los sueldos de quienes escribimos aqu. Pero esa tendencia choca con la costumbre de que en Internet todo es gratis y con el desafo que an tenemos los medios autogestivos de ser tomados por el pblico como iguales a las empresas periodsticas en lo que respecta a lo comercial: muchas personas estn de acuerdo con pagar una suscripcin al diario de una multinacional, pero no est interesada en hacerlo por un medio autogestivo. Lindo brete qu hacemos?

Una forma novedosa, y creemos que verdaderamente revolucionaria, es el minado de criptomonedas a partir de las visitas. Las criptomonedas tienen una concepcin del mundo muy interesante: no quieren que sean estados ni empresas privadas las que emitan ni regulen las monedas. Esto aniquila, por ejemplo, a los bancos, pero tambin las opresiones y regulaciones de parte del estado que termina teniendo la potestad de decidir qu medios existen, ya que es ese estado el que regula a la sociedad y la existencia de determinadas actividades en su seno. Pero las criptomonedas se basan en otros criterios: descentralizacin, igualdad -aunque en un mundo ms injusto, como es el anarco capitalismo-, participacin, transparencia y libertad, entre otros. Para que todo esto sea posible, es necesaria una red de computadoras a nivel global, que acta de la misma manera que la que tiene cualquier banco para que podamos hacer transacciones electrnicas. Todos esos equipos (por ejemplo, la computadora o el telfono desde el que les esta nota) son provistos por personas comunes, que compran su hardware y ponen una mnima porcin a disposicin de la red de transacciones y reciben una recompensa por ese hardware en criptomonedas. A ese proceso se le llama minar criptomonedas.

Hace pocos das el sitio The Pirate Bay fue atacado mundialmente por comenzar a minar criptomonedas con el hardware de quienes visitaban esa web. Una crtica hipcrita, ya que la web entera se monta sobre el hardware de las personas que la utilizan (quin compr el equipo desde el que navegs? dnde cres que se guardan las cookies con las que Google vende tu identidad a gobiernos y corporaciones? S! En tu disco rgido y nadie te pidi permiso, ni mucho menos te avisa de esa situacin) y deliberada, porque el hecho de que un medio dependa slo de ser ledo para poder existir no le conviene a nadie que quiera tener el derecho de decidir por las dems sin su consentimiento. Si faltan ejemplos, basta con decir que desde hace dcadas Microsoft utiliza -para su beneficio y sin tu consentimiento- un porcentaje de la capacidad de procesamiento de tu equipo, por lo que no se trata de nada que no ests haciendo actualmente, lo diferente es a quin beneficia, a quin perjudica, de qu manera y quin tiene la posibilidad de decidir: vos o quienes quieren decidir por vos.

Si emprendimientos autogestivos comienzan a minar criptomonedas con el hardware de sus visitantes, y para esto se requiere de la autorizacin de las visitantes (como sucede tambin con las cookies), la publicidad, el costado espurio de los contenidos en los medios, la presin del estado y las corporaciones, no tienen lugar lisa y llanamente porque no son necesarios. Quin quiere tener un monstruo en su living si no lo necesita? Alcanzara con visitar una web para estar financiando su existencia, cosa que se hace desde una conducta comprometida, consciente, voluntaria, participativa y al mismo tiempo tica, ya que no genera ningn tipo de intrusin en la vida de las personas. Simplemente prests un poquito de tu hardware a una web, para que esa web tenga con qu financiar su existencia. Es el principio bsico de las redes de pares (como las que sostienen Ares o eMule y afines).

El mundo corporativo -y sus aclitas- se escandaliza ante las criptomonedas producto de que atomizan el poder. No se trata de una sociedad necesariamente mejor, sino de una en la que las personas tienen un lugar determinante y los sectores que hoy detentan el poder estn equiparados a cualquier otro (aunque las criptomonedas NO destruyen el poder y la concentracin capitalista sigue existiendo, por lo que no se trata de una verdadera revolucin sino de un mundo peor con condiciones menos injustas para quienes vivimos en l). Hay otras interesadas en que este tipo de situaciones no sucedan. Una muy importante se llama Google y obtiene un pornogrfico porcentaje de sus ingresos de la venta de anuncios personalizados, que requieren de la trata digital de personas para poder ser elaborados (habas notado que NUNCA pagaste por un servicio de Google pero es una de las empresas ms grandes del globo? Bueno, es porque vos sos el producto que ellas venden). Esta corporacin tiene tal nivel de penetracin, que basta con un bloqueo de su parte como para que nuestra web no sea visitada. Si, por ejemplo, Google penaliza el minado de criptomonedas en su navegador Chrome, generara una advertencia de seguridad que desalentara las visitas de un 60% de los equipos del mundo. Esa -entre otras- es una de las razones por las que regular empresas como Google o Facebook: son desarrollos privados, centralizados, que determinan la cotidianidad de la vida de las personas pero no estn supeditadas a voto popular ni reguladas por los gobiernos que adems de torpes son temerosos, sin tener en cuenta de que los gobiernos se benefician de su existencia, justamente porque el negocio de esas empresas es vender la informacin de las personas que esos gobiernos utilizan para regir.

As y todo, el minado de criptomonedas desde una concepcin recproca, resulta una alternativa no slo viable sino adems poderossima: visitando una web ests haciendo posible que esa web no venda publicidad ni pueda ser presionada por nadie, slo tens que tener un motivo para entrar en ella. No hay intermediarias, son slo vos y esa web. Esquemas como el de las suscripciones, pueden ser intervenidos tanto por bancos como por el estado en caso de que utilicen dinero tradicional (electrnico o en papel). Ejemplo de esto es el narcobloqueo que impusieron ciertas entidades bancarias a las farmacias que venden marihuana legal y producida por el estado en Uruguay: si todas pueden comprar y el estado regula, el narcotrfico no es negocio, por lo que algunos bancos -que son los que tienen el dinero de las narcos- bloquearon las cuentas de las farmacias que vendan marihuana aduciendo que no pueden recibir dinero de ninguna actividad ilegal, algo que viola la soberana uruguaya, donde cultivar y comprar marihuana es legal. Esto produjo que las farmacias que estaban interesadas en sus cuentas bancarias, decidieran no vender ms marihuana por ms legal y producida por el estado que fuera, generando nuevamente condiciones que garantizan la buena salud del narcotrfico.

Si tu mera existencia garantiza la existencia de algo qu mundo quers financiar? qu emprendimientos quers que existan? Estamos yendo a un universo aun amorfo, pero son estas condiciones de crisis las que pueden generar una vuelta de timn en las estructuras.

En Tribuna Hacker estamos considerando comenzar a minar criptomonedas con las visitas. Todava en fase de estudio, pero con la firme conviccin de que se trata de una forma tica, positiva y participativa de garantizar la existencia de medios como el nuestro.

Nos gustara tener tu opinin al respecto.

Happy Hacking!

Fuente: http://www.tribunahacker.com.ar/2017/10/por-que-y-como-las-criptomonedas-podrian-terminar-con-la-trata-digital-de-personas-los-bancos-y-las-empresas-periodisticas/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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