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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2017

Trump y sus puntos de partida contra Cuba

Esteban Morales
La Tizza


Donald Trump contina avanzando en la poltica contra Cuba. Su plan es descarrilar sistemticamente la que Obama declar el 17 de diciembre de 2014. Las decisiones tomadas recientemente son sus ms importantes acciones en ese sentido. A nivel del discurso se observa muy claro que la voluntad del Presidente es continuar presionando y aprovechar cualquier incidente para agredir a Cuba.

En el mes de mayo fueron expulsados dos diplomticos cubanos de la embajada de Cuba en Washington, alegando la obtusa necesidad de proveer a sus diplomticos de mayor seguridad, por el llamado incidente snico que supuestamente afect la salud de 21 funcionarios norteamericanos.

Al no poder responsabilizar al gobierno cubano del incidente, lo acusan de insuficiente atencin a la seguridad de los diplomticos norteamericanos. As convierten el asunto en un problema poltico, lo cual, sin dudas, es un castigo aplicado sin el menor respeto hacia el interlocutor. Porque ni Estados Unidos, despus de un ao de investigacin, ha logrado demostrar que Cuba tuvo alguna responsabilidad en el hecho, ni tampoco que no haya sido sumamente respetuosa de las reglas diplomticas. Hay que tener cuidado con este tipo de gente que dispara primero y despus, si acaso, pregunta.

De tal modo que las relaciones han sufrido un importante retroceso. Tanto es as que el Sr. Secretario de Estado se da el lujo de sancionar, poniendo a la Isla en capilla ardiente, a la espera de que sta logre demostrar que no ha tenido nada que ver en el incidente, ni que lo haya permitido.

Las medidas ms recientes contra Cuba se adoptan prcticamente un da despus de la reunin entre el Ministro de Relaciones Exteriores cubano y el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Rex Tillerson. Las medidas van en direccin totalmente contraria a las sugerencias, advertencias y solicitudes hechas por el ministro Bruno Rodrguez en esa reunin.

En dicha cita se le advirti al Secretario de Estado de varios asuntos importantes tales como:

-No tomar decisiones apresuradas que no se sustenten en evidencias ni resultados investigativos concluyentes.

-Lo inst a no politizar un asunto de esta naturaleza.

-Le reiter la solicitud de cooperacin efectiva de las autoridades estadounidenses para llevar a buen trmino la investigacin en curso sobre los alegados incidentes con diplomticos de Estados Unidos en La Habana.

-Enfatiz que el Gobierno de Cuba no tiene responsabilidad alguna en los alegados hechos y que cumple seria y rigurosamente sus obligaciones con la Convencin de Viena.

-Le extendi su consideracin de que la decisin anunciada por el Departamento de Estado es precipitada y afectar las relaciones bilaterales, en particular, la cooperacin en temas de inters mutuo y los intercambios de diversa naturaleza entre ambos pases.

-Le reiter la voluntad de Cuba de continuar una cooperacin activa entre las autoridades de los dos pases, en pos del esclarecimiento pleno de los hechos, para lo cual consider esencial un involucramiento ms eficiente de Estados Unidos.

No obstante todas estas aclaraciones, el Sr. Secretario de Estado decidi reducir el 60% del personal en la embajada norteamericana y detener el proceso de otorgamiento de visados hasta fecha indefinida. Casi al mismo tiempo emiti una advertencia sobre los peligros de viajar a Cuba, basndose en que los supuestos incidentes tambin haban tenido lugar en hoteles cubanos, donde se hospedan norteamericanos, sin que ello haya podido ser demostrado. La intencin tiene como objetivo principal afectar el turismo cubano, tratndose de una actuacin, por la parte norteamericana, que no deja espacio a ninguna otra interpretacin que no sea la de hacernos dao. Es posible esperar que hacia el futuro inmediato se inventen nuevas justificaciones.

Las medidas adoptadas no se basan en posibles ataques del gobierno cubano contra diplomticos estadounidenses, que no han existido, sino en argumentos para continuar fortaleciendo la alianza con la extrema derecha cubanoamericana de Miami como principal punto de partida.

Satisfacer, en primer lugar, los intereses del squito del Sr. Marco Rubio, miembro de la comisin senatorial creada para investigar las relaciones con Rusia durante la campaa presidencial de Donald Trump. Rubio ya se apresur a declarar que las medidas adoptadas contra Cuba aun no son suficientes.

Se nota que el senador de origen cubano tiene a Trump agarrado por la barba y le est cobrando el favor por adelantado. Como si fuera poco, recientemente vimos la sustitucin del Secretario del FBI y se sospecha que fue motivada por el inters de Trump de eliminar el peligro de una investigacin sobre las relaciones entre Rusia y su campaa presidencial. A lo que le sigui la reunin entre el hijo de Trump y una abogada rusa, presuntamente vinculada al gobierno de ese pas. Esto es suficiente para percatarnos de que el Presidente no tiene una situacin poltica cmoda, aun cuando las cosas no le tocan todava de manera directa.

Por otra parte, tenemos los extraos y continuos cambios en su aparato de gobierno; las contradicciones de intereses entre el manejo de sus impuestos y propiedades; sus escabrosas relaciones con los aliados europeos; los incidentes con Mxico alrededor del muro; su posicin antiinmigrante; su negativa a firmar el Tratado de Pars sobre el cambio climtico; sus pronunciamientos negativos sobre el acuerdo nuclear con Irn; su extraa posicin ante la lucha contra el terrorismo, especialmente en Siria, pero tambin en Irak y Afganistn; su enfrentamiento con Corea del Norte y, por ltimo, su reciente discurso ante Naciones Unidas, en el que arremeti contra Venezuela, Cuba, Siria, Irn y Corea del Norte en trminos de declarar su inters por desaparecer a esta ltima. Todo lo anterior evidencia que Trump cuenta con asesores que le sugieren las peores decisiones en poltica.

Hay que decir, marcando una diferencia sustancial, que cuando Obama comenz a cambiar la poltica hacia Cuba tom en consideracin el hecho de que las condiciones haban variado, tanto internamente como a nivel internacional. El liderazgo poltico de la revolucin y la sociedad cubana haban mejorado su imagen considerablemente dentro de Estados Unidos, razn por la cual la vieja poltica se haba hecho obsoleta. Llegar a esta conclusin fue difcil pero una vez que Obama se percat de ello no vacil en comenzar a negociar secretamente con Cuba y declarar el cambio de poltica. Solo esper el mejor momento para hacerlo.

Trump ahora quiere volver a la vieja poltica sin que las condiciones internas le estn indicando que pueda hacerlo, ni la situacin internacional de Cuba tampoco. Su mayor error es considerar que esa vuelta atrs es factible. El Presidente actual quiere demostrar que tales consideraciones no hacen falta y que l puede hacer lo que quiere, cuando le d la gana. No acepta que esa vuelta atrs no se asienta sobre una plataforma poltico-social a la que cost ms de 50 aos llegar. Es que Estados Unidos, finalmente, no logr aislar a Cuba, no solo del mundo, sino tampoco de la sociedad estadounidense.

Cuba y Estados Unidos comenzaron a vincularse en varias reas de inters mutuo y esto contribuy a que la sociedad cubana fuera capaz de influir en Estados Unidos. Incluso ms de lo que la sociedad norteamericana logr influir en Cuba. Esto ha trado como resultado un incremento importante de la poblacin norteamericana y cubanoamericana que no comparte la poltica de bloqueo y es partidaria de una mejor relacin con Cuba.

El nico modo en que Trump podra retornar a la vieja poltica con Cuba es hacindolo de igual modo en que quiere imponer sus polticas a nivel internacional; por la fuerza. Porque la comunidad cubanoamericana no es la misma, el mundo ha cambiado, la sociedad norteamericana y Cuba tambin.

El mayor peligro de la poltica de Trump entonces radica en que quiere imponer una poltica exterior que el mundo no est en condiciones de aceptar. Y de ello proviene parte de la impopularidad del Presidente, no solo a nivel internacional, sino incluso internamente en los Estados Unidos, donde ha resultado el presidente ms impopular que recuerde esa nacin, habiendo logrado semejante rcord en los primeros nueve meses de su primer ao de mandato.

No se recuerda a ningn otro presidente norteamericano que haya sido capaz de afectar el prestigio y la imagen de Estados Unidos como Donald Trump lo ha hecho y ese es el peligro mayor que acecha a su presidencia. Est afectando seriamente lo que ha hecho siempre de Estados Unidos una potencia imperial extremadamente poderosa: su capacidad de llevarse bien con los aliados para coordinar y liderar las fuerzas econmicas y polticas que le permitan mantener la supremaca hegemnica dentro del sistema capitalista. Situacin que ahora empieza a cambiar aceleradamente.

Para el caso de Cuba, lo que ms distingue esta situacin estratgica es que ya no se trata de un simple enfrentamiento bilateral con Estados Unidos, como lo fue siempre. Ni siquiera, una situacin en la que Cuba tiene que enfrentar el bloqueo como un sistema de presiones transnacionales lideradas por Estados Unidos. Esa transnacionalidad que un da Estados Unidos pudo aplicar con toda severidad y prepotencia se ha visto afectada, en igual medida, porque sus mismos aliados, crecientemente, comienzan a ver la poltica hacia Cuba como algo obsoleto que afecta tambin sus intereses. De manera que buscan los canales efectivos para construir y hacer su propia poltica con la Isla.

Ocurre tambin algo singular con los intentos domsticos de algunos estados norteamericanos por establecer relaciones directas con Cuba. Es decir, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han pasado a ser tambin una preocupacin de muchos actores internacionales y de otros dentro de la sociedad norteamericana. La conexin existente demuestra que ni sus aliados lo apoyan en la poltica hacia Cuba. Esto es visible desde hace ya algunos aos en la votacin anual de la resolucin cubana contra el bloqueo en la Asamblea General de Naciones Unidas.

Es cierto que el bloqueo contina afectando a Cuba como un mecanismo de presiones trasnacionales, pero se debilita continuamente por el hecho de que Estados Unidos ha perdido una gran parte del apoyo que sostena su poltica agresiva contra Cuba. Por tanto, de manera inmediata, aunque las tendencias mencionadas como positivas para Cuba continan avanzando, hay que estar preparados para el tiempo que dure la coyuntura actual, cuya tendencia es a empeorar la situacin de las relaciones entre ambos pases y no a mejorarlas.

Trump continuar tomando medidas que afecten, sobre todo, a la economa cubana, el intercambio cultural y acadmico en particular, el turismo y las relaciones migratorias.



Qu medidas podemos esperar?
- No solo Trump mantendr las restricciones para que los norteamericanos no viajen a Cuba como turistas, sino que adems, se tomaran medidas ms restrictivas para afectar el flujo de viajes a la Isla, de estadounidenses y cubanos residentes en ese pas.

-Tratarn de poner en cuarentena a la Isla como un posible destino peligroso para afectar el flujo de turistas.

-Podran restringir el nivel oficial de las remesas, por su importancia para la entrada de dinero, de otros recursos y de modestos capitales a Cuba. Podran volver a registrar a los viajeros para impedir la entrada de dinero ilegal.

-Aumentarn las restricciones al comercio con Cuba.

-Podran adoptar restricciones particulares al envo de paquetes y a las mercancas que pudieran traer los viajeros procedentes de Estados Unidos en sus viajes a Cuba.

-Aumentarn an ms las restricciones para que Cuba no pueda utilizar el dlar a travs de las astronmicas multas a la Banca Transnacional.

-Obstaculizarn las potenciales inversiones de capital norteamericano en Cuba. Y en la medida de sus posibilidades, las de inversores procedentes de terceros pases, aplicando los criterios de la Ley Helms-Burton, que an est vigente.

-Continuarn financiando a la llamada disidencia interna para dotarla de capacidad para intervenir en la vida poltica y social del pas.

- Guiarn los esfuerzos de la derecha neoliberal latinoamericana y caribea, encabezada por la Organizacin de Estados Americanos (OEA), para obstaculizar las relaciones solidarias entre los gobiernos progresistas y Cuba.

Acorde a lo ocurrido en estos meses en las relaciones entre ambos pases, es posible esperar que stas continen empeorando paulatinamente. No debe excluirse la posibilidad de que algunos grupsculos trasnochados de extrema derecha, estimulados por el ambiente de derechizacin que retorna y el inters de continuar el lucrativo negocio de la contrarrevolucin, se atrevan a realizar algunas acciones agresivas contra Cuba.

Cmo debiera reaccionar Cuba ante esta situacin?

Pensando en que Cuba vive un momento muy complejo puedo sugerir lo siguiente:

-Debe terminar la formulacin de un nuevo modelo econmico que nos permita establecer, por vez primera, una economa acoplada a las necesidades del pas, lo cual representa abandonar definitivamente el copismo. Es preciso ser eficientes en el logro de una economa sostenible y prspera.

-Estamos abocados a un proceso casi inmediato de renovacin del liderazgo poltico sin Fidel Castro. Y con Ral, su sustituto indiscutible, pero al punto de tener que abandonar su posicin en el gobierno y tal vez quedando solo al frente del Partido Comunista de Cuba, lo cual tambin, por razones naturales, sera por poco tiempo.

-Todo ello tiene lugar, adems, en un contexto de relaciones con nuestro principal enemigo histrico, Estados Unidos, que despus de un perodo de relativo mejoramiento con la administracin de Barack Obama, ahora retorna a una coyuntura difcil, caracterizada por la intencin del nuevo presidente, Donald Trump, de atrasar las relaciones entre ambos pases a los peores momentos de los ltimos ms de 55 aos.

Sin embargo, no debemos dejarnos llevar por el pesimismo. Es cierto que atravesamos una coyuntura difcil, tanto en el orden econmico interno, como poltico internacional, pero Cuba cuenta con experiencias para sobrevivir y avanzar. En mi opinin personal, sus retos son ms polticos que econmicos. La revolucin fue capaz de crear capacidades, solo que no debemos continuar desperdicindolas como hasta ahora. Son retos polticos porque Cuba tiene la necesidad de fortalecer su sistema poltico y democrtico.

En el mbito interno se encuentran los principales retos de Cuba, no solo con su economa, sino tambin en la necesidad del fortalecimiento de su sistema poltico, que requiere de mltiples ajustes para hacerlo coincidir con los principios que mejoren nuestro sistema de gobierno, su proceso electoral y ampliar al mximo el nivel de participacin social. Es necesario, cada da ms, que la solucin de los problemas polticos internos est en manos del pueblo.

Hay que denunciar el papel negativo de la burocracia, la corrupcin y fortalecer el poder del liderazgo estatal y poltico a todos los niveles. Urge distribuir el poder, de modo tal que cada cual, a su nivel, tenga la posibilidad de ejercerlo con la capacidad necesaria para solucionar los problemas y ganar cada da ms prestigio frente a las necesidades de la poblacin. Es esencial una participacin destacada de los jvenes.

En el orden poltico internacional, Cuba ha adquirido un gran prestigio y lo que Trump est tratando de hacer no tiene base de sustentacin, ni histrica ni poltica. Pudiera parecernos que la situacin internacional es lo ms difcil, pero no lo es. El reto ms difcil es el que mencionamos ms arriba porque si no logramos fortalecer nuestra democracia, el poder popular, la participacin social, la capacidad de los lderes a todos los niveles para responder con eficiencia a las necesidades del pueblo, entonces el poder que hemos construido resbalar como agua por un cristal inclinado.

Estados Unidos ya no puede liderar un sistema transnacional de agresin contra Cuba como lo hizo hasta hace unos aos. Y en ello, nuestra diplomacia debe desempear un papel fuerte e inteligente para arrebatar de manos de la derecha, donde quiera que sta se encuentre, la posibilidad de quitarnos nuestra capacidad de avanzar hacia un futuro de paz y desarrollo propio.

Fuente: http://medium.com/la-tiza/trump-y-sus-puntos-de-partida-contra-cuba-62c0b452711a



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