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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2017

En defensa de la militancia poltica

Aldo Fabin Hernndez Solis
Black Magazine


El lugar de la poltica en los tiempos actuales se encuentra en un proceso de vaciamiento. Es una moda el ser apoltico, juzgar a la poltica como mala y sealar que todos los polticos son iguales. Frente a lo poltico se presenta al ciudadano apartidista, al independiente, al vecino, como modelo ideal de la accin pblica. Es evidente que la crtica generalizada a la poltica tiene fundamentos reales, ya que se ha convertido en un terreno donde prevalece el fraude, el engao y la corrupcin. Sin embargo, el rechazo a la poltica es una actitud conservadora que promueve la defensa del satatus quo y es una reafirmacin del individualismo. La figura del militante, hoy tambin blanco de crticas, permite pensar crticamente el vaciamiento de la poltica.

Ser militante implica un compromiso con una serie de ideas, proyectos u organizacin, significa trabajar y luchar por ellas. Ganas de participar activamente en la vida publica. La militancia conlleva dedicarle tiempo y recursos, implica defender la postura, debatir con los compaeros y con los contrincantes. Para llevar a cabo una militancia se hace necesario tener una formacin poltica e informarse todo el tiempo. Estas actitudes contrastan con el individualismo predominante en la sociedad actual, donde predomina el desinters, la lgica econmica y la desinformacin. De ah que la militancia sea catalogada como algo ilgico, accin de jvenes idealistas, una prdida de tiempo, o el catalogar a los militantes de izquierda como chairos en medio de risas bobas.

En tiempos de ambigedad e individualismo generalizado, tomar partido y defender la postura es adems de loable necesario. Asumir el riesgo de nuestras decisiones, comprometerse con las ideas propias, trabajar y comprometerse con algo, son implicaciones de la militancia poltica, que mejoraran la democracia y la poltica.

La despolitizacin de la sociedad es un triunfo del neoliberalismo, que avanza por medio de la lgica apoltica. La confianza que despierta la idea de un ciudadano apoltico o apartidista, est bien en tanto seala la corrupcin y el predominio del inters econmico sobre los ideales, pero es una falsa salida. La actividad poltica implica preparacin, accin constante, formacin, ideales, tenacidad, informacin y sacrificio, es decir militancia. La poltica no tiene que ser de ocurrencia, buena voluntad e improvisacin.

Los apolticos carecen de claridad poltica, no se asumen partidarios de proyectos o grandes ideas, no defienden posicin alguna; su fuerza reside en no tener partido, en ser ciudadano comn (cualquier cosa que ello signifique) y en una queja, un pesimismo inmovilizador. Frente a esta falsa alternativa est el militante, el verdadero que se mueve por ideales y por un genuino compromiso con la realidad, vanguardia poltica de la sociedad.

Quienes hayan visto las impresionantes acciones sociales que desencadenaron los terremotos del 7 y 19 de septiembre, esos miles de ciudadanos dando su tiempo y esfuerzo en ayudar, la capacidad de organizacin, el desinters, el sacrificio, las ganas de participar; la bsqueda de informacin, la exigencia al poder y la preocupacin genuina por el pas, son todas caractersticas de una cultura poltica militante. La defensa de otra poltica no pasa por darle la espalda o por la invocacin de lo anti-poltico, al contrario se encuentra en la irrupcin poltica masiva y por la expansin de una cultura militante.

Fuente: http://www.blackmagazine.mx/en-defensa-de-la-militancia-politica/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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