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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2017

La 'alegra' prometida no lleg
Crnica de una derrota anunciada

Punto Final
Rebelin

Todo parece indicar que Sebastin Piera ser -por segunda vez- el sucesor de Michelle Bachelet


Sebastin Piera debe agradecer a la Nueva Mayora que ha hecho todo lo posible por entregarle el mando de la nacin. La coalicin de gobierno ha pavimentado el retorno a La Moneda del ms prominente poltico surgido de las filas del empresariado desde los tiempos del presidente Jorge Alessandri (1958-1964). De estilos muy diferentes: aquel representante de la burguesa industrial, presidente de la Compaa Manufacturera de Papeles y Cartones, ex ministro y parlamentario. Y este, expresin audaz de la burguesa financiera que gracias a la dictadura militar ha acumulado las ms grandes fortunas de nuestra historia. Aquel, independiente, parco en palabras, hizo de la sobriedad un culto. Este, financista de la nueva derecha, locuaz hasta los codos, hiperkintico.

Ambos representan distintas pocas del capitalismo en Chile. El primero, una de relativo equilibrio de fuerzas en la lucha de clases. Para quebrar el desafo popular no vacil en cometer masacres como la de la Poblacin Jos Mara Caro (1962). El segundo, representa una poca de imperio absoluto del capitalismo y reducida confrontacin social, salvo la revolucin de los pinginos (2011) cuya fuerza inicial le hizo creer que era el preludio de una insurreccin popular.

Todo parece indicar que Sebastin Piera ser -por segunda vez- el sucesor de Michelle Bachelet. Hasta puede ganar en primera vuelta debido al nivel de desafeccin ciudadana con la poltica y los polticos. La derecha posdictadura mantiene un slido capital de votos algo superior al 40%. Solo dos candidatos de la Concertacin, Patricio Aylwin (1989) y Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1993), lograron pasar la vara de la mayora absoluta. Ricardo Lagos (2000) y Michelle Bachelet (2006 y 2014) llegaron acezando a la segunda vuelta con apoyo de la Izquierda. Bachelet gan por segunda vez en 2014 -ahora con apoyo oficial del PC- pero solo vot el 41% del electorado. En las municipales de 2012 ya se haba registrado 60% de abstencin que dej atnita a la casta poltica.

No hay indicios que la abstencin vaya a dar tregua el prximo 19 de noviembre. Esto favorece la opcin de Piera. El ncleo duro del electorado de derecha se encuentra en las comunas de altos ingresos. La abstencin es mayor en las comunas pobres. En 2010 Piera obtuvo en segunda vuelta 51,61%, derrotando a Frei Ruiz-Tagle (48,39%). La abstencin solo fue del 12,32%, porque el voto era obligatorio.

La abstencin es solo el teln de fondo de una crisis institucional, poltica y social que viene desarrollndose desde los 90. Es resultado de la cobarda de la coalicin poltica gobernante que frustr las esperanzas de un profundo cambio democrtico con justicia social despus del terrorismo de Estado. Sin embargo, lo que vino fue un fraude que mantuvo en pie lo esencial del modelo que mont la tirana, incluyendo su Constitucin, sus leyes e instituciones.

La alegra prometida no lleg y menos an el cambio social. La democracia representativa, el Estado de derecho y el respeto a los derechos humanos configuran sin duda una situacin muy diferente a la dictadura que Chile vivi durante 17 aos. Se trata, sin embargo, de conquistas que se requiere profundizar y ampliar al plano de la economa, los derechos sociales y la cultura. La democracia volvi a Chile pero solo en la medida de lo posible. La falta de convicciones democrticas de los gobernantes -de todo el escalafn institucional- puso en marcha lenta -y finalmente paraliz- una transicin que deba conducir a Chile a una fase superior de la democracia y la justicia social.

El estancamiento de la transicin -que deba partir con la convocatoria a una Asamblea Constituyente- hizo aumentar el proceso de putrefaccin de las instituciones heredadas de la dictadura. La corrupcin es ahora una gangrena que ha escalado a los ms altos niveles de la administracin civil y de lasfuerzas armadas y policiales. Aparecen evidencias de complicidad del narcotrfico con autoridades y partidos polticos. Como corolario est el inmutable ventajismo y poder del empresariado nacional y extranjero, cuyas ganancias se han multiplicado en la posdictadura mientras la mayora de lostrabajadores y jubilados recibe ingresos de miseria y mueren en listas de espera de los hospitales.

La casta poltica est como ausente de la ira que est fermentando en la base social. La llamada centroizquierda no ha hecho nada por diferenciarse de la centroderecha. Ambos bloques son dos caras de una misma moneda. Las reformas del ltimo periodo (educacional y laboral) no cuentan con el apoyo ni de sus presuntos beneficiados. De all la apata y desinters con que se llega a las elecciones de noviembre.

Asimismo es necesario reconocer que la desaparicin de una Izquierda antioligrquica y latinoamericanista ha permitido que la crisis se prolongue ms de la cuenta. Reconstruir la Izquierda es el deber de nuevas generaciones que se planteenremover las carcomidas estructuras que subsisten por ausencia de una alternativa popular.

 

 

Punto Final, edicin N 886, 27 de octubre 2017.

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