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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2017

Entrevista a Joaqun Miras Albarrn sobre Praxis poltica y Estado republicano. Crtica del republicanismo liberal
El estalinismo no es sino la teora de elites habitual, compartida por todas ellas

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aqu publicadas, Joaqun Miras Albarrn es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la poltica y Praxis poltica y estado republicano.

Estbamos citando autores marxistas. Otro nombre a destacar, Ernst Bloch. 

S, s. Y con Roma, como deca, este legado se extiende por el norte de frica, que estaba tan romanizada como Hispania. frica da el gran pensador que trata de encontrar alternativas a la crisis del Imperio Romano, proponiendo que sea la Iglesia la que sustituya y prolongue ese mundo, y lo hace tirando de los textos clsicos; me refiero a Agustn de Hipona. Africana fue la ltima capital de la repblica de Roma, tica, ciudad prxima a Tnez donde se instala Catn, el filsofo republicano estoico que era Censor. Yo le debo a Georg Lukcs el conocer la frase clebre de Lucano sobre Catn, la que escribe en su Farsalia: Victrix causa diis placuit, sed victa, Catone. La causa vencedora complaci a los dioses; la vencida, a Catn. La tradicin es de quien la contina con su voluntad de apropirsela y de continuarla, Lukcs lo haca, como lo haca Bloch y otros marxistas. El liberalismo, no.

Abuso ms de ti. Antes de cerrar esta parte djame hacerte una ltima pregunta. Constantino Brtolo acaba de publicar en Penguin clsicos una amplia antologa de la obra de Marx: "Karl Marx. Llamando a las puertas de la revolucin. Antologa". En su presentacin escribe:

"Si acudimos a criterios de geografa poltica, nos encontramos por ejemplo con marbetes como Nuestro Marx, acuado por Nstor Kohan en esta excelente aproximacin a su obra en clave latinoamericana, mientras que si utilizamos como referencia el nombre de personalidades que han dejado su imprenta en la relacin con su obra, hablamos del Marx de Engels, el Marx de Plejnov o de Gramsci,de Maritegui, del Che Guevara, de Sacristn, de Aric, Gonzlez Varela, Dussel, Mandel, Poulantzas, Jacobo Muoz, Martnez Marzoa, Eagleton, Juan Carlos Rodrguez, Joaqun Miras, Fernndez Liria o Arrizabalo"

No est mal ver tu nombre al lado de los de Engels, Gramsci, Guevara, Maritegui o Sacristn. Mi enhorabuena. Qu crees, pensando sobre ti mismo, que tiene de singular tu marxismo? La importancia que das a Aristteles y a Hegel en tu interpretacin a la obra del compaero de Jenny von Westphalen?

De inicio decir que s: s soy marxista; comunista marxista. La lista que presenta Constantino Brtolo es de marxistas. En ese sentido, s es correcta mi adscripcin. Y que alguien con verdadero saber e inteligencia, con conocimiento profundo de lo que es el marxismo, como es Constantino Brtolo, a quien no conozco en persona, me haya incluido en esta lista, es un reconocimiento entre marxistas, y un halago verdadero. Pero la pregunta tuya, tcitamente, puntualiza muy bien: Engels, Gramsci, Maritegui o Sacristn. Mi talento no es comparable al de estas personas.

En tu pregunta recoges los nombres de Aristteles y Hegel: creo que el trabajo que yo he hecho -mi marxismo-, si lo veo en retrospectiva s tiene que ver con eso. Me explico. En primer lugar, como he dicho, lo que yo he elaborado es un marxismo.

Y soy parte de esta tradicin. Porque el marxismo es una tradicin filosfico praxeolgica, con una consciente metafsica u ontologa historicista trmino que nada que ver con las teleologas evolutivas, causa-efecto- y praxeolgica. Una tradicin potentsima, vinculada a las luchas sociales, las luchas de clase; voz como rumor de muchas aguas.

Lo repito querido Joaqun: una voz como rumor de muchas aguas. Te he interrumpido. 

La mayor, la ms potente tradicin de pensamiento revolucionario de la contemporaneidad. Y he optado dentro de los debates intelectuales marxistas. Lo he hecho a partir de la experiencia poltica de toda mi vida, de las derrotas, de los interrogantes. Como no puede ser de otra forma, porque uno siempre se es coetneo, nadie est fuera de su propio tiempo. Ni se puede sacar de su tiempo tirando de su propio pelo con la propia mano, como dice Hegel que explicaba haber hecho el barn de Munchaussen para salir de un pantano; o las ideologas cientifistas que ponen al sujeto que conoce, frente al mundo social a conocer que, debe de ser que no conoce porque no vive en l, sino en Saturno-, separado de l y dotado de un mtodo cientfico, que es el instrumental mediante el cual adquiere un saber esotrico que lo habilita para decirle a todo ser humano qu es lo que debe hacer

Esa es, por lo dems, nuestra ventaja, la historia. Nosotros sabemos ms porque hemos visto pasar ante nosotros la historia que otros no conocieron. No he considerado que se debiera partir de nuevo, partir de cero, ni tirar el nio con el agua sucia, sino, como se ha hecho siempre, partir de un legado, saberme ahorcajado a hombro de aquellos gigantes, tal como expresa otra tradicin, la tradicin retrica. De los gigantes que t citas, por ejemplo y sin ir ms lejos.

Un segundo elemento caracterstico es el que t sealas. Como persona de formacin filolgica siempre he sabido que el pensamiento, la escritura, toda obra, se enmarca en grandes tradiciones histricas. Dobles, las sociales y las literarias. Esto estaba ya descubierto en el marxismo, lo saba y lo elaboraba Lukcs, que estudia al joven Hegel, o que elabora una teora de la gnesis histrica de la esttica desde una teora de la gnesis histrica de la civilizacin, la filogentica, las pinturas rupestres o el arte sin mundo neoltico, las cenefas y motivos geomtricos de los vasos campaniformes, que no poseen organicidad, etctera, y la ontogentica, la vida cotidiana y el pensamiento cotidiano captulo primero de su Esttica- de cada sociedad histrica. Y Lukcs defiende el valor de los legados literarios. Lo saba Ernst Bloch, por ejemplo, su Thomas Mnzer, telogo de la revolucin, o su otra obra que ya hemos citado, Avicena y la izquierda aristotlica, o la obra suya sobre la tradicin del derecho natural. O Antonio Gramsci, que polemiza y se apropia de la tradicin neohegeliana italiana y de la obra de Hegel. Que tiene tan clara la existencia de tradiciones, de las continuidades de las tradiciones intelectuales, en relacin con el marxismo, con la filosofa de la praxis, que declara que el manual de historia de la literatura escrito por Francesco de Sanctis es la historia de la literatura de la filosofa de la prctica. Pero Gramsci saba que De Sanctis era un hegeliano revolucionario que no haba podido conocer la obra de Marx. Esta forma de tener en cuenta el legado del pasado e incluirse como marxistas en el mismo lo conoca Frederick Antal o Raymond Williams. Etctera. Por eso siempre me pareci muy valioso lo que estaban haciendo los marxistas que ya saban esto, los que lo haban descubierto.

Bueno, pues yo soy un marxista que se puso a leer los clsicos de la gran tradicin, en cuya estela, la de la izquierda aristotlica, aviceno averrosta, la de Hegel, se forma Marx. Lo hice, tambin porque para cuando comienzo a tomar consciencia del estado de nuestra situacin poltica, la de los comunistas, me percato de que, por decirlo de alguna manera, ya no haba prisa. Y que el problema no era el carrillismo, por necio y tacticista que ste fuera era no otra concepcin poltica que la que aplican las fuerzas de izquierdas ahora, aunque pretenden marcar distancias entre la teora de elites que ellas propugnan y la de aqul, denominando la teora de elites pasada como estalinismo-, sino que no era consistente la doctrina cristalizada de la que partamos, que era un sociologismo economicista estructural funcionalista esto, esta crtica sinttica, soy capaz de elaborarla ahora, claro.

Me obligas a una aclaracin final. Te cito: "...era no otra concepcin poltica que la que aplican las fuerzas de izquierdas ahora, aunque pretenden marcar distancias entre la teora de elites que ellas propugnan y la de aqul, denominando la teora de elites pasada como estalinismo". A qu fuerzas de izquierda te estn refiriendo? Hablas de IU? De Catalua en comn? De Podemos? 

 Mi crtica es general: porque no existe fuerza poltica que no tenga como finalidad la representacin institucional. Asumo aqu sin ms lo que dice Cornelius Castoriadis en La ciudad y las leyes, respecto de la democracia representativa: el reproche que se le puede hacer es que, simplemente, destruye la participacin. Y a partir de ah, paso a sealar cual es el mecanismo de que se valen y en el que se justifican: son, todas las fuerzas, agrupaciones de elites que tratan de alcanzar el poder institucional y que justifican su capacidad de decidir sobre qu hacer y por qu mandar a partir de considerar que son ellos los que poseen un saber especial que los constituye en elite en vanguardia-. Bueno, como sabes, habitualmente se llamaba estalinistas a los partidos comunistas occidentales, al francs, por ejemplo. Pero tras esa denominacin lo que haba era tan solo la referencia a una forma de ejercer la poltica que es la misma que practican todas las fuerzas polticas. Lo que se criticaba en esas fuerzas, otorgndole un nombre satanizador es no otra cosa que lo que practica la totalidad de las fuerzas polticas existentes. El estalinismo no es sino la teora de elites habitual, compartida por todas ellas.

Por lo dems, ahora, en la izquierda, y entre comunistas marxistas, aqu y all, ha comenzado a plantearse el debate sobre cmo generar auto organizacin popular, y, en consecuencia, cmo ayudar a cambiar las cosas. Ojal los aparatos no logren agostar estos elementos nacientes. 

Que tu deseo se cumpla. Entramos en, "La tradicin poltica grecolatina", pgina 102 de tu libro Copio tu resumen: "Este legado se fundamenta en una onto antropologa, en una metafsica y filosofar sobre el ser humano que es antagnica con la sostenida por el liberalismo y por las variantes neo republicanistas en l fundamentadas; la variante onto antropolgica del individualismo antropolgico y la accin racional". Sobre l te pregunto. 

Cuando quieras. 

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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