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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2017

Criterios para articular economas solidarias, feministas y ecolgicas

Luis Gonzlez Reyes
Viento Sur


El capitalismo tiene un nico fin: la reproduccin ampliada del capital, por lo que es necesario bloquear esa reproduccin. A ello contribuyen distintas medidas. Una es prohibir la existencia de beneficios, que los excedentes reviertan en la mejora del tejido socioambiental. Esta es una de las caractersticas de las cooperativas sin nimo de lucro. A esto se puede aadir limitar el tamao posible de las empresas para que no puedan convertirse en capitalistas. Eso es mucho ms que una ley antimonopolios, es poner en marcha medidas como las que hicieron que en la China yuan y ming no se desarrollase el capitalismo: fijacin de precios, confiscacin peridica de riqueza, etc. Pero si el beneficio no queda en la unidad de produccin el ahorro es pequeo, por lo que hay que poner en marcha mecanismos que permitan hacer inversiones. Estos deberan ser necesariamente colectivos. Aqu son importantes herramientas como el micromecenazgo o la banca pblica.

Una segunda caracterstica del capitalismo es que la sociedad es de mercado, es decir, que la poblacin necesita recurrir al mercado para poder sobrevivir, no tiene autonoma econmica. Esto implica que el grueso de la poblacin necesita dinero para adquirir esas mercancas, por lo que vende una parte sustancial o mayoritaria de su actividad econmica. As, habra que pasar de sociedades de mercado a sociedades con mercado, donde este sea solo un complemento.

Para esta transicin es imprescindible la creacin de autonoma. Esta se consigue en la medida que los proyectos tienen sostenibilidad ambiental (cierran los ciclos de la materia pudiendo reducir sus necesidades de aportes externos, usan energas y materiales renovables locales, etc.); estn menos especializados o, dicho de otra forma, tienen una actividad econmica ms variada y por lo tanto son ms autosuficientes; cuentan con una huerta bsica, que les permite tener un aporte de alimento autnomo; se basan en la frugalidad; o tejen redes de apoyo mutuo con otras unidades de produccin. Desde esta perspectiva, la lucha no estara tanto en estatalizar sectores estratgicos (lo que no est de ms, pues puede limitar la reproduccin del capital), sino en crear autonoma.

En una economa con mercado no se produce para la venta, sino para el uso. Solo se venden los excedentes. nicamente as, el mercado podra ser un mecanismo de cooperacin. Un ejemplo seran las huertas rurales en las que las/os paisanas/os llevan a la plaza del pueblo lo que les sobra. Adems, el mercado debera estar regulado por normativas estrictas que respondan a las necesidades bsicas (y sentidas) de la poblacin. La gestin de los comunales tradicionales provee de muchos ejemplos, uno es el Tribunal de las Aguas de Valencia.

Una tercera propiedad del capitalismo es que una sociedad de mercado necesita irremediablemente dinero para funcionar, por lo que habra que pasar del dinero capitalista a las monedas sociales y la desmonetizacin. Para ello, es importante que no sean funcionales a la reproduccin del capital. Una forma es consiguiendo que no sirvan como reserva de valor. Esto se puede conseguir haciendo que se oxiden (pierdan valor con el tiempo), que puedan ser creadas por la poblacin (como el cacao, la moneda maya) o que sean un dinero-mercanca basado en materiales relativamente abundantes (como las conchas de caur, que se usaron desde el ndico hasta el Pacfico). Adems de ser malas reservas de valor, tambin es importante que tengan lmites en su creacin. Unos lmites que deberan referirse a los planetarios. La propuesta del grupo MaPriMi de anclar las monedas a una cesta de minerales va en ese sentido. Los sistemas LETS tambin ponen lmites a la creacin de dinero. Otra lnea de trabajo sera que los intercambios, o mejor an la reciprocidad, fuese en especie ms que en dinero, que es como funciona habitualmente la economa familiar.

Una cuarta base del capitalismo es que el fundamento de las clases sociales es quin gestiona los medios de produccin frente a quin tiene que vender su fuerza de trabajo para conseguir el dinero que le permita acceder al mercado. La clave no est en si el proletariado consigue buenos o malos salarios o si la empresa es ms o menos democrtica (cosas que son importantes en la economa solidaria, pero que no estn en la base del funcionamiento del capitalismo), sino en que est proletarizado, en que ha perdido su autonoma. Trascender esta organizacin social requiere sacar del mercado cada vez ms actividades, des-salarizar a la poblacin. De este modo, la idea no es valorar los empleos que estn fuera del mercado (como muchos de los cuidados), sino meterlos dentro de unidades productivas poscapitalistas. Para ello, es preciso unir produccin y reproduccin en una misma empresa. Un modelo podra ser la familia medieval, otro la integracin de los cuidados dentro del funcionamiento de las cooperativas.

Obviamente, tambin habr que atender a la propiedad de los medios que permiten la produccin pero, sobre todo, a quin los gestiona. Un ejemplo de cmo la clave est ms en la gestin que en la propiedad (sin negar su importancia) son los huertos comunitarios en terrenos municipales o privados.

En quinto lugar, en nuestro sistema socioeconmico la competencia obliga a un aumento de la productividad sostenido, lo que solo se consigue con un incremento de la maquinizacin. Una consecuencia de esto es que en los sectores ms importantes del capitalismo el grado de automatizacin es muy alto y las posibilidades de hacer la inversin para entrar en ellos solo estn al alcance de grandes capitalistas. Por ello, son imprescindibles expropiaciones y reapropiaciones de estos sectores productivos. Tambin es importante que las unidades de produccin tengan un tamao medio (unos pocos cientos de personas?), lo que tambin es clave para conseguir autonoma. Un ejemplo de cmo intentar llevar a cabo esto podra ser la Cooperativa Integral Catalana. Y, por supuesto es fundamental una destecnologizacin de la economa, algo que suceder conforme avancen las restricciones materiales y energticas.

Una ltima idea es que el capitalismo es un sistema automtico sin control profundo por ningn poder poltico ni empresarial: todo el mundo tiene que orientar obligatoriamente sus estrategias a aumentar la competitividad. Para que la economa sea realmente democrtica, nuevamente la autonoma es un paso imprescindible. Tambin ayudar integrar productoras/es y consumidoras/es en la toma de decisiones. El BAH! ha mostrado un camino de cmo hacerlo.

Reflexiones sobre cmo hacer el trnsito

La construccin de una sociedad as se puede parecer bastante a la de un gueto en el que las unidades productivas poscapitalistas se relacionaran entre s creando un ecosistema autosuficiente. Pero articular solo hacia dentro sera una mala decisin desde la perspectiva estratgica, ya que en los tiempos actuales de colapso civilizatorio necesitamos parar la degradacin socioambiental para que la supervivencia de estos guetos sea posible. Adems, el capitalismo tiene gran potencia y est en una situacin desesperada por la crisis estructural que atraviesa. Esto le llevar a intentar fagocitar estas iniciativas para llevarse su fuerza de trabajo y recursos.

Ms que guetos, la idea podra ser crear espacios hbridos. Por ejemplo, huertos urbanos productivos abiertos al vecindario o comedores escolares ecolgicos en colegios de barrios empobrecidos. No seran unidades productivas con lmites definidos, sino ms bien unidades productivas que se interpenetran, de forma que una persona pueda estar a la vez en varias de ellas. Solo la presencia en varias dara una cierta autonoma, ya que en la transicin estaran bastante especializadas. El mercado social de Madrid sera un ejemplo de esto, no exento de una fuerte dosis de gueto. La economa que gira alrededor de la Bristol Pound sera otro caso ms abierto, pero con iniciativas que en muchos casos no estn trascendiendo al capitalismo.

Las instituciones tambin cumpliran un papel en todo esto, pero no como actrices del cambio, sino como facilitadoras, catalizadoras, pues los cambios personales y sociales solo se van a dar si las personas son protagonistas de estos, si participan directamente en entornos que les gratifiquen otros valores que no sean los competitivos.

Luis Gonzlez Reyes es miembro de Ecologistas en Accin y de varias experiencias de la economa solidaria, feminista y ecolgica

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article13143



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