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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2017

Entrevista al periodista norteamericano Jon Lee Anderson
No me gusta fabular

Martin Granovsky
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Invitado a la Argentina por la Fundacin OSDE, el autor de una de las grandes biografas de Ernesto Guevara cuenta cmo trabaj en Cuba, qu hizo para retratar a Pinochet y por qu no hay que hacer una caricatura de Nicols Maduro.

El tipo habla bajito, en un castellano impecable. A los 60 aos este californiano es uno de los grandes periodistas del mundo pero no se la cree. En los ojos de Jon Lee Anderson se nota que sigue intacta la curiosidad que lo llev a escribir Che, una vida revolucionaria, las notas para The New Yorker con sus relatos de la guerra de Afganistn o su radiografa de Augusto Pinochet despus de verlo cinco veces.

Tus notas tienen al mismo tiempo sabor e informacin. Cmo fuiste construyendo el contrapunto entre el sabor y el dato?

Creo que comenc con mucha crnica y poco dato. Pero poco a poco los editores me ensearon a hacerlo mejor. Hasta que se volvi un instinto. Uno termina autoeditndose para que salga la mezcla justa.

Cmo te das cuenta del punto exacto?

Se produce cuando logro contar una historia. Cuando llego al meollo de las cosas. Al tema central de algo. Puedo viajar sabiendo que, una vez en el lugar, algo se me presentar. Pero uno tambin debe ir empujando puertas para encontrar ms elementos. El puro instinto no es suficiente. Ayuda mucho tener una nocin de cul es tu relacin con el mundo y qu buscas resolver. En mi caso fue un proceso gradual. Mis primeras historias eran muy instintivas. Pero incluso mis escritos ms precoces estn matizados por una mini-inquietud. Siempre hubo una bsqueda: entender la condicin social de la gente. Siempre tuve una forma de plantarme ante la injusticia.

sos son tus dos motores?

S. Estn arropados por un instinto que me lleva a conocer la historia de mi tiempo. Tambin los arropa cierto espritu de aventura que me hace ir a lugares que para m son nuevos. Lugares que me desafan y estn, casi siempre, en los mrgenes de la civilizacin reconocida. En las periferias. En las periferias interiores y en las periferias extremas. O en las guerras.

En tus crnicas de Afganistn, por ejemplo, los talibanes estn personificados. No son abstractos.

As viv las historias. As conoc al bufn que era asesino y se ofreci a asesinar gente. Yo haba estado en Afganistn a finales de los 80. Cuando volv despus del 11 de septiembre de 2001 vi que todos queran poblar el ambiente. Para los Estados Unidos y para todos los de afuera Afganistn era como la Luna. Mi pas entrara en guerra all y quera objetivizar a la gente. Como en la pelcula rase una vez en Vietnam. Bien: en Afganistn habra talibs. Talibanes. As, en general. Pero yo saba, claro, que el pas estaba poblado por mucha gente con nombre y apellido. Mi trabajo all, entonces, naci de un acto consciente de hacerlos vivir en mis pginas. Quera resaltar sus vidas en todas las dimensiones que fuese capaz de lograr. Si no seran cartoons. Dibujitos. Hice un esfuerzo personal extra para que el pas no fuera un conjunto de caricaturas de turbante. No era un reto menor. Es una sociedad muy distinta poblada de gente con creencias diferentes a las mas. Pero yo deba personificar ese ambiente.

Por qu decs que debas hacerlo?

Para que no fueran tan matables. Aunque no s si lo logr, no?

Una bsqueda es la personificacin. Otra es la comprensin?

S. Obviamente s lo que pienso pero al mismo tiempo hago un esfuerzo y te lo juro: es sincero por entender la problemtica. No voy con el pizarrn lleno. Voy con el pizarrn limpio. A veces a la gente le choca eso. Adems, mis crnicas de los ltimos aos son para una sociedad especfica, la norteamericana.

Se publican en el New Yorker.

Claro. La gente que lo lee tiene cierto nivel cultural pero igualmente debo explicarles cosas que quizs no sean necesarias para un brasileo, si la nota trata de Brasil. Pero realmente intento entender. Anduve entre gngsters en Ro, hace unos aos. No estaba ah para convertir su realidad en una experiencia tpica del periodismo amarillo. Deba encontrar su humanidad, si es que exista.

Su lgica, no?

O su lgica, s. Es otra forma de decirlo. Deba desglosar su mundo y entender cmo una persona poda llegar a vivir de esa manera. En Brasil no es difcil pasar de una vida a otra. Entre el asfalto y la favela hay un metro de distancia. Y de ambos lados hay bastante impunidad. Solo explorando ambos lados de la frontera uno entiende la problemtica de esa vida y de esa contradiccin.

Tambin fuiste con el pizarrn vaco a la entrevista con Augusto Pinochet? Uno no se encuentra todos los das a un dictador asesino.

Bueno, en ese texto estaba pensando cuando te dije que el intento de comprender les puede chocar a algunos. Muchos lectores me haban conocido por la biografa del Che y de pronto estaba sentado con Pinochet... Pero la verdad es que estaba fascinado con la oportunidad de sentarme delante de l, cara a cara. Era el ltimo fascista. Adolf Hitler, Benito Mussolini, Francisco Franco y Augusto Pinochet.

Un fascista al frente del Estado.

S, claro. Y discpulo del Eje. Pinochet era todo lo que eran Hitler, Mussolini y Franco. Es ms: es el nico mandatario que asisti al funeral de Franco. Model su dictadura en Franco. Se habla de prusianos para mencionar a sus instructores en la academia militar de Chile. Pero Prusia ya no exista. Eran alemanes. Me vi cara a cara con Pinochet cinco veces. Fue una oportunidad histrica para m. Por supuesto que tena que tragarme mi animadversin. Por otra parte no es que sa era la primera vez que yo entrevistaba a alguien que no era santo de mi devocin. Me sent con anticomunistas asesinos, con miembros de escuadrones de la muerte... Me tragu la revulsin que senta para entender qu gatillaba sus acciones. Igualmente, Pinochet no era tan difcil de entender. Era un tipo de una generacin, una historia y una ideologa que le ayudaron a justificar lo que haca. Inclusive llegamos a tocar el tema de si era o no dictador. Hizo lo ms parecido a una broma que hubo en todas nuestras conversaciones: dijo que nunca fue dictador sino aspirante a dictador. Es evidente que era dictador, que lo saba y que estaba conforme. Estn los dictadores y estn los autoritarios. stos piensan que ellos y una cpula pequea tienen el deber de cuidar a la sociedad de s misma y salvarla de sus propios instintos salvajes o brbaros, sean el comunismo o cualquier otro peligro. Y sienten que, cuando es necesario, deben matar para poner todo en orden. Entiendo esa lgica. Yo mismo la podra hacer.

Qu significa que la podras hacer vos?

Que cualquiera lo puede hacer. As de fcil. Djame que te cuente una historia de Afganistn. Justo despus de la cada de los talibanes se deca que el eje del poder se construa sobre la base de los seores de la guerra, del lado que fueran. Consegu un chico que era como intrprete y mi gua, el hijo del carpintero del gullah Omar. No saba mucho del mundo pero como buen afgano era muy rpido. Cuando entendi que yo estaba interesado en ver cmo funcionaba eso de crear tu propia milicia, intent convencerme de que yo tambin formara una. No comprenda muy bien qu era un periodista pero s saba lo que era el poder. Me dijo que con diez mil dlares yo poda ser un seor de la guerra. Me explic cmo. Era genial. Pude entender su amoralidad respecto del tema: en su contexto la supervivencia quedaba garantizada por el poder, y para llegar al poder era necesario contar con hombres con armas. Y unas Hilux. Con diez camionetas que debas pagar y cien hombres que no tenas que pagar. Cada afgano tena su vaca. Cada afgano sera la semilla de tu ejrcito. El chico me explic que con las pickups y cien hombres ya podra pedirle dinero a la gente. Con ese dinero tendras ms hombres. A los seis meses llegaras a los 10 mil y seras seor de la guerra. Es tan distinta a la lgica de un Pinochet? Con Pinochet siempre entend que delante mo estaba sentado el hombre de los colmillos ensangrentados. Pero de la misma forma en que me acerqu al Che, intentando ver quin era el hombre detrs de la foto clsica tomada por Alberto Korda, detrs del mito caricaturizado, insultaba mi inteligencia que, en cualquier sitio del mundo, Pinochet solo fuese visto en forma de caricatura. Yo saba objetivamente que Pinochet tena un 35 por ciento de discpulos fervientes en la sociedad chilena sobre la que todava ejerca influencia. Quise transitar entre la demonizacin y la realidad. El riesgo es que humanices al tirano.

Acaso los tiranos no son humanos?

S lo son. Te digo lo que me achacaban mis crticos. No tenan en cuenta que el monstruo al mismo tiempo es un abuelo con un hijo casado con Miss Chile y un nieto jugando con un conejo en el jardn. Un abuelo que mat a tres mil personas. No poda escapar a esa verdad. Lo vi a Pinochet cuando ya era viejo. Quera tapar el sol con un dedo. Se ufanaba de ser el gran conquistador contra el comunismo pero no poda mostrar dnde se haba librado una sola de sus batallas. Sus batallas haban consistido en una serie largusima de asesinatos en celdas.

Por qu penss o por qu sabs que se dej entrevistar por vos?

Primero supuse que por haber sido bigrafo del Che me cerraran las puertas. Pero hasta donde tengo entendido nunca lo supieron. La ultraderecha no lee libros. Tal vez Mi lucha o algo de Friedrich Nietzsche, o Quin me rob el queso, pero no s si ms. La hija de Pinochet lo primero que me pregunt al verme fue: Eres marxista?. Le dije que no. Despus pasaron dos semanas hasta ver a Pinochet.

Hablaste de la biografa del Che. Viviste en La Habana mucho tiempo para investigar.

Tena que conocer cmo era la revolucin y precisaba que ellos me vieran y me tomaran confianza. Mi cometido era entenderlos y entender quin haba sido el Che dentro de su contexto, para intentar una versin de su vida que fuese honesta y sincera de mi parte. Utilic mucha paciencia. Llegu a ir a la casa del Che todos los das. Era el nico. Tena un acceso exclusivo. Me sentaba en el escritorio del Che. Le los libros que l ley antes de ir a Bolivia. En un placard haba un uniforme suyo, todava hmedo despus de tantos aos. No haba otra persona que la viuda, que a veces estaba de buen humor y a veces no. A veces nos sentbamos a tomar caf y a veces no. A veces me hablaba de l y a veces no. As pasaron varios aos. Hasta que finalmente se empezaron a abrir algunas puertas. Entendieron que yo era quien haba dicho que era. Comenzaron a hablar y los tneles se llenaron de luz. Lo que ellos haban vivido como secretos militares o de Estado dentro de una contienda mayor ya era historia. Y yo quera testimoniar esa historia con sinceridad. Tambin queran convencerme de la justeza y de la justicia de su epopeya. Al final hice mi trabajo, que a veces fue del gusto de mis interlocutores y a veces no.

Alguna conclusin tuya?

No estoy en contra del precepto de la revolucin. Es en la implementacin donde empiezan los problemas. No es una conclusin facilista, como vers.

Si yo fuera Ral Castro te contestara: Oye chico, Jon, es como t dices, hicimos lo que pudimos y siempre tenemos que andar resolviendo problemas.

Jajaja, est bien. Y me dira Ral Castro que tambin fracasaron muchos regmenes no revolucionarios. Que crearon sociedades injustas. Yo mismo a los que dicen que no vali la pena el intento de la izquierda en Amrica Latina les pregunto: Cmo quedaron los pases satlites de los ganadores? Mxico, Honduras, El Salvador, Guatemala.... Pases que hoy en da tienen los mayores ndices de homicidio en el mundo. Hay mucha tela que cortar. Cuba tiene sus flaquezas pero es la sociedad ms segura del hemisferio. Algo hicieron bien. O es solo producto de la coaccin? Cuba es ms segura que Canad.

Decas que necesitaste mucha paciencia para reconstruir la vida del Che. Les propusiste a tus interlocutores, sin decirlo as, una forma de entrar a la Historia si cada uno contaba su historia?

As fue. Algunos mantuvieron los recelos y no hablaron y algunos quisieron guardar sus recuerdos para la autobiografa que escribiran algn da. Pero para otros yo era un canal posible. Apostaron y confiaron en que los tratara con justicia. Creo haberlo hecho. Mi cometido no era escribir un ensayo sobre el bien o el mal de la revolucin en Amrica Latina sino trazar la vida del Che Guevara en su contexto. Que las cartas cayeran como debieran. En mi libro puedes encontrar las verrugas del Che y de la revolucin. Si quieres encontrar atenuantes para lo que hicieron los revolucionarios, justificaciones prcticas, estarn. Mi libro en general est considerado por la derecha como una obra que simpatiza con el Che. Pues, cosa de ellos.

Y la cosa tuya cul es?

En algunos aspectos me simpatiza. En otros no. Nunca he sido miembro de ningn partido. Hay perodos en la vida del Che que son muy dogmticos. En mi caso el logro fue conocerlo a travs de sus diarios personales. El Che era un chico que buscaba su perspectiva moral en la vida. Cuando lleg al marxismo en 1954 se volvi muy dogmtico y se qued en eso durante muchos aos. Tambin se volvi severo y draconiano, cosa que lo convirti en el Che en el fragor de la batalla. Tambin fue evolucionando y seis o siete aos despus se haba topado con algunos muros. Era ms autocrticos, menos severo, menos dogmtico. Y era un hombre interesante, de gran sensibilidad social. Ahora, al revs de como algunos lo definieron en estos das, a 50 aos de su muerte, el Che no fue un asesino. Fue un guerrillero. En la guerrilla t matas gente y te puedes morir. En las guerras ejecutas gente. No es polticamente correcto decirlo pero el Che fusil gente por traicin, por desercin, por delacin en la selva. Tambin los ejrcitos occidentales ejecutaban soldados por idnticos motivos. Era la poca.

Vas a trabajar sobre la Argentina?

No. Me ver con algunos amigos. Estoy trabajando en un libro sobre Fidel y entrevisto gente en la regin.

El 25 se cumplir un ao de su muerte. Empezaste la investigacin cuando se muri?

Antes. De aqu a un par de aos lo terminar. En Cuba las cosas no cambian. Me conocen en Cuba. Tengo amigos y estn los que no me quieren. Nunca supe quines eran pero hay sectarios en todas partes. Los enemigos son como los trolls. No tienen cara y te atacan cuando la distancia es grande y no puedes darles una trompada. Tambin estuve hace poco en Venezuela y estoy escribiendo un perfil de Nicols Maduro. Me encontr con l. Lo vi en un momento interesante, cuando Maduro logra consolidarse en el poder y Donald Trump lo amenaza.

Cmo es el Maduro de tu personaje?

Djame guardarlo para mi crnica. Se la debo al New Yorker. Pero te dira, en sntesis, que la percepcin popular de l como un tipo burdo es muy equivocada. Es mucho ms inteligente de lo que muchos creen. En lugar de hacer una caricatura deberan entender quin es. Maduro est en otra etapa. Al principio del mandato de Hugo Chvez tambin se le burlaban a Chvez. Por supuesto que no s cmo terminar Venezuela. Ese asunto est en el altar de los dioses.

Le tens respeto a la realidad?

No me gusta fabular.

Cubriste varias guerras. Hace falta valenta o inconciencia?

Son las nicas dos opciones posibles? A veces ms que valenta hay exceso de temeridad. Extraamente uno no siente miedo y no hay mucha explicacin. Hay gente que enfrent el miedo en muchas ocasiones. De pronto se abre la tierra y no pueden ms. Entre mis amigos he visto todo. Conozco ese mundo. Durante muchos aos me interes la organizacin de la violencia y viaj para comprenderla. Pero no es una bsqueda constante. Si solo te metes en matanzas, te afecta el alma y tu visin del mundo se vuelve negra.

Eduardo Febbro, el corresponsal de PginaI12 en Francia que cubri masacres espantosas, suele comentar que el miedo de los periodistas surge de haber visto cmo se les quebr el alma a otros periodistas. Por ejemplo en el bombardeo contra el mercado de Sarajevo de 1994.

As es. Y a veces estuve al lado de los afectados justo en el momento en que su vida cambiaba para siempre. No es saludable presenciar durante mucho tiempo el exceso de crueldad. Tienes que volver a observar la naturaleza, ver a tu familia y hablar con los chicos.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/72366-no-me-gusta-fabular


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