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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2017

La violencia sexual recrudece el drama de la guerra en Sudn del Sur

Pablo L. Orosa
Pblico

El 72% de las mujeres refugiados en los campos de proteccin para civiles de la capital han sido violadas, segn un informe de la ONU.


Una ducha. Algo de comer. Y alguien con quien charlar si quieren charlar. No es mucho, es tan slo una medida desesperada, pero para las decenas de jvenes que cada da cruzan la frontera de Uganda huyendo de la guerra en Sudn del Sur es un rincn al que agarrarse. Situado en uno de los extremos del campo de refugiados de Imvepi, justo a continuacin de la sala de vacunaciones que recibe a los recin llegados, este centro de atencin a mujeres desplegado por Mdicos Sin Fronteras (MSF) ha atendido entre mayo y julio ms de 190 casos de agresiones sexuales.

El centro de MSF presta atencin fsica y psicolgica a las vctimas de la violencia sexual en Sudn del Sur. Fotografa: Pablo L. Orosa

Ya desde los primeros das del conflicto, en diciembre de 2013, la violencia fue empleada como herramienta de guerra en Sudn del Sur. Como una estrategia para aterrorizar, degradar, avergonzar y humillar a las vctimas y a los grupos de los que formar parte, en palabras de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

La misin internacional desplegada en la capital no pudo evitar las brutales agresiones a cientos de personas, en su mayora mujeres y nios de etnia nuer, que se refugiaron en Thongpiny o Jebel. El Batalln Tigre, una unidad especial de la Guardia Presidencial fcilmente reconocible por su uniforme estampado, fue el responsable de muchas de aquellas atrocidades: Los soldados empezaron a llamarnos, nos decan Si no vens, os vamos a disparar. Ellos portaban armas. Cuando llegamos a su altura comenzaron a golpearnos con un cinturn. Despus nos violarondos hombres me violaron a m y otros dos a mi hermana, relata Veronica*, en uno de los testimonios recogidos por Aminista Internacional en su informe Do not remain silent: Survivors of Sexual violence in South Sudan call for justice and reparations.

Nyachah*, de 36 aos, tambin haba salido de una de las bases de la ONU para buscar comida para sus hijos cuando fue abordada por un grupo de soldados del Batalln Tigre. Me hablaron en dinka y yo les respond en rabe. Entonces dijeron, debe ser una mujer Nuer. Algunos propusieron matarme, otros violarme. Uno de ellos dijo, es slo una mujer, y no estamos buscando mujeres. Finalmente decidieron violarme. Me violaron todosy despus de dejaron inconsciente. Las mujeres, asegura la investigadora de Amnista Internacional, Alicia Luedke, son conscientes de que pueden ser violadas cuando salen de los campos gestionados por la ONU pero lo necesitan hacerlo para ayudar a sus hijos a sobrevivir.

Desde enero, 284.000 sursurdaneses han cruzado la frontera de Uganda huyendo del conflicto. Fotografa: Pablo L.Orosa

Si bien en un primer momento fueron los leales al presidente Salva Kiir los que perpetraron la mayora de las agresiones, pronto las tropas nuer fieles al vicepresidente Riek Machar tomaron tambin la violencia sexual como parte de su armamento de guerra. El White Army fue para las mujeres dinkas la misma pesadilla que el Batalln Tigre para las nuer.Bor, 200 kilmetros al norte de Juba, el escenario de sus desmanes: El White Armydispar a mi marido en la cabeza. Mis hijos y yo, relata Achuel, empezamos a llorar, pero ellos me amenazaron: si lloras, mataremos a tus (cuatro) hijos. Me dijeron que me fuera, pero por el camino me cruc con otro grupouno de ellos me dijo que era muy guapa, se acerc y me pregunt si poda tener sexo conmigo. No le respond. Entonces me forz a acompaarlo a una casa cerca de la carretera y me viol. Cuando termin de hacerlo, decidi acompaarme a mi y a mis hijos hasta la puerta del campo de la UNMISS. Despus se dio la vuelta y se march.

Achuel est convencida de que fue agredida por su etnia. Yo fui violada porque soy dinka y ellos nuer. Quieren matar a todos los hombres y violar a sus esposas, madres e hijas como en 1991. Desde hace demasiado tiempo, la violencia sexual ha pasado a formar parte del Arte de la Guerra con el que minar la resistencia del enemigo.

Son actos premeditados de violencia sexual en gran escala

En un ao, entre 2015 y 2016, las agresiones sexuales derivadas del conflicto se han multiplicado un 61% en Sudn del Sur. Y en 2015, el 72% de las mujeres refugiadas en los campos de proteccin para civiles de Juba aseguraba ya haber sido violada desde que el inicio de los enfrentamientos. Son, en boca de la directora regional de Amnista Internacional para frica Oriental, el Cuerno de frica y los Grandes Lagos, Muthoni Wanyeki, actos premeditados de violencia sexual en gran escala. Una estrategia del terror, aade Luedke, que busca humillar y degradar a las vctimas dejando secuelas de por vida: ms all de las heridas fsicas, las agresiones sexuales provocan trastornos psicolgicos y dejan a muchas mujeres estigmatizadas y repudiadas por su comunidad.

Josephine y Joanna llevan demasiado tiempo conviviendo con esos fantasmas. Con los suyos, con los horrores que ellas mismas tuvieron que presenciar mientras huan de Sudan del Sur, y con los de las decenas de chicas que llegan a Imvepi. Ellas son a menudo las primeras personas a las que las jvenes les relatan sus dramas. Las que lo hacen, explica Stella, una de las trabajadoras de la clnica de MSF a la que son enviadas las chicas, pues muchas no hablan, ni siquiera te miran a los ojos. Los traumas de las mujeres que han sido violadas son muy difciles de solucionar. Les cuesta mucho abrirse, en muchos casos tenemos que averiguar lo que les pasa por los sntomas que tienen. Porque estn embarazas o porque tienen infecciones, explica Christine, una de las psiclogas del equipo.