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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2017

Acerca de mitos y asustaviejas para no pensar y actuar en consecuencia
Replicando que es gerundio: por quin replican las naciones

Pablo Pea Delfargue
Rebelin


Dedicado a Juan Martnez y Augusto ARIAS por sus cursos, discursos y recursos cargados de sabias monsergas estalinistas

Lo primero que quiero es agradecer el tono que usa en su rplica el profesor Santiago Armesilla. Al menos encaja bien las crticas y no sale cantando ni bailando por peteneras. Ahora bien, qu entiende por la palabra o el trmino que ms veces usa en su rplica, el de asustaviejas. No lo s. l sabr lo que quiere decir con l. Yo no us lo del stalinismo en ese plan. Pero, bueno... el caso es que el estalinismo supone mucho ms que el mismo Stalin. Y es un vocablo que se utiliza las ms de las veces para generar miedos, espasmos, convulsiones, generalizaciones e imprecisiones por doquier. Si nadie puede definir con precisin trminos como cristianismo, liberalismo o marxismo, qu podemos decir acerca de palabros como el de estalinismo? Mucho y malo siempre y adems por racin doble o triple que en el caldo de las confusiones ideolgicas cabe todo y a mogolln.

Lo segundo es corregir lo que no s si es una errata o un hbil y feliz descubrimiento. Juega en varias veces con uno de mis apellidos, el segundo para ms inri. Y mientras que a veces me alude bien, en varias ocasiones me hace partcipe de formar parte de una Pea en honor del yerno mulato de Carlos Marx, con lo cual quedo desfigurado como Pea Lafargue. Bienvenida sea, esa mgica e inesperada compaa. Es como si yo jugase ahora en mi contrarrplica e hiciera algo parecido y lo nombrara laicamente como Yago sin la santidad que pone la Iglesia catlica, apostlica y romana, y le llamara algo as como "el armador de sillas"; de tal manera que se pudiera hasta reescribir la literatura shakesperiana y al personaje de "El mercader de Venecia" ahora lo nombrase como en su honor "El armador de sillas en Sevilla". Sea un desliz por el otro. As que tanto monta Delfargue/ Armesilla o monta tanto Lafargue /Armador de sillas...

En tercer lugar me congratula que gracias a mi breve resea Santiago Armesilla haya escrito una excelente presentacin en Rebelin de su magistral libro El Marxismo y la cuestin nacional espaola (ed. Intervencin Cultural-El Viejo Topo, Barcelona, 2017). Me siento bastante feliz si gracias a mi anterior resea he contribuido en algo a que se lea ms y mejor esa obra. Y me complace saber que se est ya catalogando en bibliotecas, espero que no sean slo particulares sino pblicas. Pues la escasez de nuestro patrimonio cultural es francamente lamentable.

En cuarto lugar, es cierto que el libro del profesor Armesilla no se reduce al hilo estalinista, hay mucho ms en l. Una buena madeja de clsicos. A Stalin y su estudio sobre qu es una nacin le dedica slo un captulo. El libro consta de once captulos ms presentados o divididos en tres partes. De ellas slo la introduccin y la ltima parte es la que se le dedica a analizar el tema de la cuestin nacional espaola. Pero si observa bien, como despus ampliar un poco ms, en el mismo ttulo Stalin est tan presente que lo que hace Armesilla es aadir espaola a una obra de similar ttulo escrita por el joven Stalin. As que no es una habilidad ma la de destacar esa relacin, a los ojos de cualquiera est expuesta, sin necesidad siquiera de abrir el libro para lerselo. Esto ltimo estara bastante en la onda de una tradicin muy hispnica: la de comentar obras sin leerlas siquiera. En eso se lleva la palma don Agapito Maestre cuando escribi en el desaparecido diario El Independiente una resea de la obra de Gustavo Bueno Cuestiones quodlibetales sobre dios y la religin y lo de quodlibetales lo quiso leer en clave de quodliberales y haca de la obra de don Gustavo un libro de filosofa poltica escrita por un materialista marxista espaol. Demasi par body! Pero as est el patio de los catedrticos de Libertad Digital.

En quinto lugar reconoce desde el principio que la impronta mayor de su armazn terico no es otro que el materialismo filosfico de Gustavo BUENO. Y aqu es donde se podran debatir las mayores diferencias entre mi lectura y la defensa que hace Santiago Armesilla de su obra. Espero con entusiasmo y muchas ansias el poder leer el libro que anticipa que ya est elaborando sobre este particular. l echa mano a la discutible (aunque por ahora nadie lo haya puesto por escrito) clasificacin de las izquierdas del maestro calcetense en su libro El mito de la izquierda. Donde Gustavo Bueno viene a sostener que no existe una nica izquierda, sino una gran variedad de ellas. Y que muchas de ellas son radicalmente incompatibles entre s. Eso es bastante cierto. Quizs ah, escrito sea de paso, descanse uno de los mayores errores de Podemos: en creer que es fcil sobreponerse a esa realidad tan incontestable y aplastante. No es ilgico que eso se haga desde la parte de la izquierda ms indefinida, ms divagante, estrafalaria y diletante. Por lo que hablar de unidad de la izquierda es algo peor que un sinsentido: un imposible que nunca ha tenido lugar ni nunca lo tendr. De ah que una gran parte de la artillera de don Gustavo sea de calibre conceptual. Y de ah que algunos de esos conceptos los usen algunos de sus lectores (discpulos?) como artillera en una especie de guerra de guerrillas en el campo filosfico de las ideas polticas. Y eso est bien, pues, al menos esas batallas son incruentas y de ellas, quiz, pueda surgir algn da algo verdaderamente en condiciones de ser tenido en cuenta y hasta posible de ser llevado a buen puerto. Mientras tanto, las disputas est ms que servidas.

Decir de una izquierda que es definida o indefinida depende de muchos criterios. A veces, de poseer un programa donde se haya escrito negro sobre blanco lo que se propone en mbitos como el Estado, la poltica econmica, la justicia distributiva o la administracin de los territorios. Pero saber definir (en latn, definere: llevar algo a su fin, delimitar, delinear, encajar en su sitio ms propio y adecuado, etc) es como ser pilotos de una nave (definicin griega de gobernante) y, por tanto, saber llevar a buen puerto lo que se desea o propone. Hoy se puede decir que la escasez de gobernantes es algo peor que un hecho evidente. Se carece de plan, de horizonte, de ortograma para saber a dnde se quiere ir y qu es lo que realmente se quiere hacer. Son los vientos huracanados del imprevisible cambio climtico quienes conducen la nave Tierra a la deriva. Sin que haya nadie que sepa cmo diablos se puede pilotar la barca. En eso lleva bastante razn Jorge Riechmann cuando escribe: "Avanzamos a toda velocidad hacia el genocidio de la mayor parte o la totalidad de la especie humana... Pero poltica sigue significando Rita Barber, compi yogui y si se venden o no suficientes automviles. Qu enorme fracaso colectivo. (...) La nica meta poltica suprema que se reconoce desde la cultura dominante es cmo hacer que a los espaoles les vaya bien en la globalizacin. No se ve nada ms. (...) La gente habla del calentamiento climtico como si se tratara del tiempo y se trata del fin del mundo". Necesitamos un cambio de rumbo, con tripulantes capaces de saber gobernarnos y de responsabilizarnos en la tarea de una poltica comunista por el bien de nuestra comn especie.

Y, volviendo a nuestra cuestin, creo que el mayor error de la obra de Santiago Armesilla es el de su propuesta poltica. Los tericos del marxismo que estudia en su libro cambiaron mucho sus posiciones polticas a lo largo de su vida. Incluso las palabras no tenan el mismo significado en unos textos que en otros, dependan del contexto histrico. Eso ya lo seal el propio Gustavo Bueno en una entrevista que se le hizo a principios de los aos setenta del pasado siglo y que fue publicada en la revista valenciana Teorema. Cuando le preguntaron los de TEOREMA: "Qu salvaras de tu obra filosfica escrita en los aos cincuenta?". Y Gustavo BUENO contest: "Con la fecha debajo, casi todo; sin la fecha debajo, casi nada". Y eso creo que se podra decir de su obra posterior mucho ms. No significa, por ejemplo, socialismo lo mismo en su obra Ensayos materialistas que en algunos de sus "Rasguos" en la revista digital El Catoblepas.

Tngase, por tanto, tambin en cuenta que cuando sus camaradas del exilio suizo le solicitan a Stalin un estudio sobre el tema de las nacionalidades, todos ellos militaban en la rbita de la socialdemocracia rusa. Y el propio Stalin titul en 1913 su trabajo como "La socialdemocracia y la cuestin nacional". Fue despus del triunfo bolchevique en la Rusia sovitica cuando se editara de nuevo aquel trabajo del joven Stalin con el ttulo ya bastante cambiado: "El marxismo y la cuestin nacional". Y si eso pas en menos de un lustro, ni se hable de cmo en la dcada de los aos treinta desde la Komitern se usaba el trmino socialdemocracia como sinnimo de socialtraidores o socialfascistas! Las palabras y sus significados: menudas transformaciones dialcticas sufren de unos contextos a otros! Por eso hacernos creer que el marxismo leninista es una izquierda definida merece de muchos ms estudios pormenorizados que de acuaciones dogmticas siguiendo acrticamente la opinin de un gran maestro.

El propio Lenin, meses antes de la revolucin de octubre y en el mismo ao 1917, publicara su valioso panfleto El Estado y la revolucin donde propona que la lucha comunista tendra como objetivo la extincin del Estado. Pero, para llegar a esa meta anarquista, antes se precisaba de un fuerte perodo de trnsito donde se implantara una estricta dictadura del proletariado. Saber lo que se ha de entender por ese constructo no es nada fcil. En los aos sesenta y setenta los grupos althusserianos (desde el mismo Althusser, pasando por Etinne Balibar o en Espaa el de Gabriel Albiac de los aos setenta) no se apartaban ni una coma de "esa" exigencia leninista. Sin embargo, de abril a octubre de aquel horrible y espantoso 1917 Lenin gir su posicin al menos 180 y tuvo motivos muy importantes para dar un volantazo tan espectacular. Lo que ahora me interesa es precisamente destacar eso: qu Lenin es el que forma parte de la izquierda bien definida. El de la crtica del Qu hacer o el que escribiera Materialismo o empiriocriticismo o el de los mtines en las plazas moscovitas en los agitados y convulsos aos de 1918 a 1921 o el de los chascarrillos a diplomticos extranjeros? Pues: ya se sabe que los ltimos tres aos en la vida de Lenin muchos de sus presuntos discursos fueron manipulaciones de brocha gorda, pues l ya estaba bastante impedido fsica y psquicamente tras sufrir las fuertes secuelas del atentado llevado a cabo contra l por Fanni Yefmovna Kapln. Pero aunque eso es un tema menor ahora: el caso es que en esos aos fue cuando en la URSS se construy el mito del marxismoleninismo; cuando ya Lenin estaba en un estado de parlisis premomificada y sus "sobras completas" fueron expurgadas y sacralizadas por el Kremlin. Lo que quiero subrayar es que es bastante ingenuo el tomarse en serio la clasificacin taxonmica de las izquierdas elaborada por el profesor Bueno. Lenin tuvo que tragarse sus escritos en ms de una ocasin como las profecas del padre Malaquas. Y actuar o tomar decisiones inmediatas en contra de sus propias reflexiones o convicciones ms ntimas, pensadas, escritas y publicadas. Por lo tanto, es bastante complicado saber qu se quiere decir con lo del ser leninista o con meterle dentro de una izquierda definida con precisin y rigor.

Pensar que la revolucin sovitica se hizo siguiendo las instrucciones de un manual es una falacia histrica. Una idiotez muy propia de las sectas miopes de intelectuales que no tienen ms experiencia de la poltica que el sectarismo de ctedra. Pero contra esas posiciones ya escribieron pginas imborrables los propios Marx y Engels, desde el manuscrito pstumamente editado y conocido como La ideologa alemana hasta El manifiesto del Partido Comunista. Otra cosa es que sea muy complicado liberarse de esa concepcin y ms en nuestro psimo horizonte poltico ya acadmico. El propio Fidel Castro en uno de sus ltimos discursos, all por el 19 de noviembre de 2005, en la Universidad de La Habana reconoca pblicamente que nadie saba a ciencia cierta qu demonios era eso de construir el socialismo. Que su revolucin era ms fruto de la ignorancia y de la improvisacin que del diseo racional e inteligente de los presuntos planes quinquenales.

Por tanto, no era mi intencin el usar el trmino estalinista como un espantapjaros para asustar a ninguna vieja. Quizs hayan sido otros los que no han parado de utilizar ese trampantojo para no querer analizar lo que realmente se hizo en la URSS en los tiempos del camarada Stalin. Y en aquellos tiempos hubo muchas sombras, pero tambin muchas luces. No ser yo el que pretenda alargar la sombra de Stalin al comentar el buen quehacer terico de Santiago Armesilla. Y est muy bien que en medio de tanta leyenda negra aparezcan rayos de claridad y lucidez. Otra cosas ser que eso sirva para algo. Y que ese algo sea algo bueno, bello y justo.

Pero eso no quiere decir que no tuviera fallos mi escrito anterior sobre su libro. Me alegro de que est siendo ledo y presentado en espacios pblicos como radios, bibliotecas y dems. Creo que es interesante que se discutan con rigor sus valiosas aportaciones y que haya debates cargados de razones, pues para emociones y sentimientos nacionales ya tenemos bastante con el independentismo soberanista cataln o con el espaolismo ms rampln, fascista y agresivo.

As que si pueden leer el excelente libro de Santiago ARMESILLA El marxismo y la cuestin nacional espaola aprendern mucho acerca de nuestra historia, pues es un libro que cuenta la historia de Espaa y de Europa desde parmetros absolutamente innovadores. Hay pginas que difcilmente encontrarn en otros libros. Y forman parte de esta historia de naciones que se replican por doquier. Ojal mi presuncin anterior sea errnea y realmente sea un libro utilsimo y de plena actualidad poltica. Lo deseamos de corazn: por el bien de todos y de cada uno de nosotros.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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