Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2017

En el origen del conflicto palestino
Centenario de la Declaracin Balfour

Paul Delmotte
OrientXXI

Traduccin Susana Merino


A menudo resulta difcil establecer la fecha en que se inicia un conflicto, determinar la fecha de su nacimiento. Sin embargo, el de Palestina naci el 2 de noviembre de 1917 con la Declaracin Balfour cuando, segn explica el escritor hngaro de origen judo y nacionalizado britnico Arthur Koestler, una nacin (Reino Unido) ofreci solemnemente a otra (los judos) el territorio de una tercera (los rabes de Palestina).

Foto: abril de 1925 Lord Balfour junto al alcalde de Tel Aviv, Meir Dizengoff, con motivo de la inauguracin de la universidad hebraica. Librera del Congreso, American Colony. Foto Dept.

El 2 de noviembre de 1917 el ministro de Relaciones Exteriores britnico Arthur James Balfour diriga una carta de intencin al diputado conservador y banquero Lionel Walter Rotschild, amigo de Ham Weizman, lder de la rama britnica de la Organizacin Sionista Mundial (OSM) y futuro primer presidente de Israel, verdadero destinatario de la misiva. El 8 de noviembre la carta aparecer en la prensa britnica antes de entrar en la historia como la Declaracin Balfour. Qu deca aquella carta?:

El gobierno de Su Majestad ve favorablemente el establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judo en Palestina y dedicar sus mayores esfuerzos para lograr este objetivo, quedando en claro que no se har nada que pueda atentar contra los derechos civiles y religiosos de las colectividades no judas ni contra los derechos ni los estatutos polticos de los que gozan los judos en cualquier otro pas.

Se imponen, de entrada, algunas observaciones referentes a los trminos usados. En efecto, la Declaracin Balfour es digna de una antologa de circunloquios. As, la expresin hogar nacional en Palestina constituye un testimonio de la prudencia del gobierno britnico que luego el movimiento sionista adoptar como propia en lo referente a un compromiso claro respecto a un Estado judo y su extensin. Volveremos sobre lo que se sobrentiende en la afirmacin de que no se har nada que atente contra los derechos civiles y religiosos de las colectividades no judas. Sealemos, sin embargo, que con el trmino colectividades no judas la carta se refera por medio del negativo a unos 700.000 rabes palestinos, musulmanes y cristianos, que entonces vivan en Palestina.

Cuando los judos rechazaban el sionismo

En esa poca incluso en el seno del gobierno ingls por los representantes del establishment judo britnico, especialmente Lord Edwin Samuel Montagu (1879-1924), secretario de Estado en India, estaba en contra de los proyectos de Ham Weizman y Lionel Walter Rotschild. Los judos hostiles al sionismo basaban su postura en consideraciones prcticas: estrechez y pobreza del territorio, dificultades climticas, el problema rabe, etc. Se oponan tambin a la teora sionista de una nacionalidad [juda] sin patria, que tendra como consecuencia transformar a los judos en extranjeros en sus pases natales [y que] pondra en peligro a los judos en los pases donde haban obtenido igualdad. Teora que, finalmente, comprometera a los judos palestinos unos 60.000 entonces - en luchas mortales con sus vecinos de otras razas.

El Comit Conjunto, expresin de este establishment, consideraba que el sionismo no constitua ninguna solucin a la cuestin juda ah donde se planteaba y, an ms, tema que la creacin de un Estado judo en Palestina dae inevitablemente la situacin de los judos de la dispora y ponga en peligro los derechos que haban adquirido (1). Por consiguiente, los medios judos llamados asimilados teman que se cuestionara su estatuto. As, Lord Montagu consideraba que la existencia de un Estado judo en Palestina despertara dudas acerca de la fidelidad de los judos de la dispora a sus pases y crearan una presin que obligara a los judos a emigrar a Palestina contra su voluntad.

Adems, estos temores se vean multiplicados, recuerda Arno J. Mayer (2), por las consecuencias de los pogromos en Rusia: Temiendo que ese flujo de extranjeros (los Ostjuden, refugiados judos de Europa del este) pudiera provocar un recrudecimiento de la judeofobia, la comunidad anglo-juda bien afincada apoy unas leyes que limitaran la inmigracin procedente de Europa oriental [] al tiempo que creaba organizaciones de caridad. Es curioso constatar aqu que sus simpatas por el sionismo no le impidieron al propio Arthur James Balfour dictar en 1905 gracias a su condicin de primer ministro medidas antiinmigratorias (la Aliens Act) destinadas a los judos que abandonaban la Rusia zarista. En efecto, a principios de siglo unos 2,5 millones de judos huyeron de la miseria y de los pogromos con destino, principalmente hacia EEUU, pero unos 150.000 se instalaron en Inglaterra, sobre todo en el barrio londinense del East End, lo que en 1902 y 1903 provoc oleadas de violencia antisemita.

Europa del oeste, recuerdan Catherine Kaminski y Simn Kruk (3), orientada al acceso de los judos a la igualdad, al derecho de emancipacin, a la esperanza de la asimilacin en el resto de la poblacin, conoca reacciones hostiles en la mayora de los casos al sionismo, percibido como un peligro frente a los derechos recientemente adquiridos. De este modo, Max Nordeau, cofundador del OSM, explicaba que el principal enemigo con el que deba combatir el sionismo se hallaba en el interior de la propia comunidad juda. El congreso fundacional del OSM haba tenido lugar en Basilea (1897) en vez de en Munich como deseaba Theodor Herlz, debido a la viva oposicin al sionismo de la comunidad juda muniquesa [que] haba presentado reiterados pedidos al ayuntamiento para impedir que se celebrara dicho congreso en la ciudad.

A fin de cuentas, la decisin de enunciar la Declaracin Balfour se tom gracias a un compromiso semntico, ya que el hecho de no mencionar un Estado judo satisfaca a los oponentes judos al proyecto: El establecimiento de Palestina como hogar nacional de los judos se cambi por el del establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judo. Decir en Palestina permitir as a Londres frenar las ambiciones sionistas denominadas maximalistas que tambin tena el ojo puesto en la ribera este del ro Jordn.

Las ambigedades del sionismo cristiano

Fue en Reino Unido donde desde la primera mitad del siglo XIX se haba afirmado un sionismo cristiano fundamentado al mismo tiempo en las previsiones de San Pablo y las aspiraciones imperialistas britnicas. Para el apstol [San Pablo] la Redencin solo se llegara a producirse cuando los judos volvieran a reunirse en Palestina, pero para convertirse ah al cristianismo. Desde 1853 el dirigente del movimiento evanglico britnico Lord Shaftsbury sugera a las autoridades inglesas un establecimiento judo en Palestina bajo la garanta de las Potencias (4). Algunos lderes sionistas retomarn ms tarde la frmula una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra.

En 1844 se haba fundado en Londres la Sociedad britnica y extranjera para la restauracin de la nacin juda en Palestina. Muy presente en el seno de las lites victorianas y de los medios literarios romnticos britnicos, este sionismo cristiano tuvo eco en Francia (5) aunque se mantuvo ms vivo en los pases mayoritariamente protestantes (6) y an hoy se mantiene muy activo en los medios evanglicos estadounidenses.

Queda por saber si la tesis de un derecho al regreso luego de 2000 aos de ausencia de los judos desperdigados por el mundo hubiera podido ser escuchado y encontrar semejante xito en otro lugar que no fuera el de la civilizacin judeocristiana.

Lord Montagu, nos dice Walter Laqueur (7), consideraba a los militantes sionistas... agentes alemanes. Efectivamente, Michel Korinman nos recuerda que precisamente hasta la Declaracin Balfour el sionismo se inscriba ms bien en una geopoltica alemana(8). No es por azar, observa Korinman, que fuera en Colonia donde se estableci en 1905-06 la oficina central del OMS (9). Laqueur nos recuerda asimismo (10) que pese a una propuesta de Weizman de trasladarla a los neutros Pases Bajos, la sede ejecutiva del sionismo permaneci en Berln a lo largo de toda la guerra. Fue luego de la declaracin Balfour cuando Londres se transform en el centro del movimiento sionista mundial.

Existe una sorprendete similitud con el discurso dirigido al otro lado del Canal de la Mancha a las autoridades por los dirigentes sionistas. El Hilfsverein der Deutschen Juden (Centro de cooperacin de los judos alemanes), cuyo objetivo era regular la emigracin juda, en especial a Oriente Prximo, haba destacado desde 1902 que el establecimiento de un hogar judo en Palestina solucionara una serie de problemas comunes al Reich y a los judos. Se atenuara el antisemitismo alemn, se frenara la inmigracin de judos rusos (polacos) a Alemania (difcilmente asimilables), poco deseada por los propios judos alemanes y el definitivo arraigo de un hogar germanfilo en una regin, que interesaba sobremanera al Reich, enriquecera geopolticamente a Alemania. Ciertamente el Reich deseaba una germanizacin de Palestina por medio de implantaciones de judos hablantes de yiddis, pero dudaba de la posibilidad de realizar el proyecto y chocaba con el hecho de que el medio joven-turco rechazaba totalmente la idea de una Palestina juda. Del mismo modo, Mark Mazower demuestra que en su lucha contra Rusia los alemanes tambin desplegaron intentos de seducir a los judos de Polonia, en ese momento provincia rusa.

Korimnman, como Laqueur y otros, demuestra tambin que aunque el ejecutivo sionista se haba declarado neutro en setiembre de 1914 en Copenhague, los dirigentes sionistas de toda Europa, excepcin hecha naturalmente de Rusia, juzgaban que era su deber apoyar lo mejor posible a sus patrias respectivas ya que Weizman no respetaba ms esta neutralidad de lo que lo hacan los sionistas alemanes. E inversamente tanto los gobiernos centrales como Inglaterra cortejaban a las diferentes ramas del movimiento sionista, incluidas las comunidades judas estadounidenses.

Korinman se subleva, por lo tanto, contra las tesis que presentan a la Declaracin Balfour como un resultado casi ineluctable y critica la tendencia predominante entre algunos historiadores a destacar los aportes de Ham Weizmann. Recuerda que las cosas eran mucho ms complicadas y que aunque no alcanzaran a concretarse exista una convergencia real de intereses entre los judos [sionistas] y los alemanes desde comienzos del siglo [XX]. De modo que el periodista viens Theodor Herlz preconizaba el uso de su lengua en Palestina en el futuro. Mientras tanto los dos encuentros entre Herzl y Guillermo II fueron muy exitosos. Los dirigentes austracos, por otra parte, estimaban mucho a Herzl.

Aunque sea un hecho poco conocido, el 4 de junio de 1917 hubo tambin la Declaracin Cambon, es decir, una carta del secretario general del Ministerio de Relaciones Exteriores francs Jules Cambon dirigida al lder sionista Nahum Sokolow a quien le manifestaba el apoyo oficial de Pars al proyecto sionista, lo que de hecho precipit la Declaracin Balfour. El pacto franco-britnico, firmado en 1904 y en el que Balfour haba participado, no fue tan cordial como se pretenda demostrar.

Los clculos britnicos

La pregunta de qu motiv al gobierno britnico su proclamado apoyo al proyecto sionista ha suscitado deferentes respuestas. No todas son convincentes. Se trataba, como afirma algunos, de impulsar a los judos alemanes y austro-hngaros a desvincularse de sus gobiernos? Lo que opina Korinman sobre el patriotismo de las comunidades judas de los diversos pases beligerantes y sobre la rivalidad desplegada por los diferentes gobiernos europeos para seducir a sus movimientos sionistas debera en cierto modo relativizar esa tesis.

Se atribua a los judos, escriba el orientalista Maxime Rodinson, un papel importante en el movimiento revolucionario ruso. Era capital darles razones para apoyar la causa aliada. No es en absoluto una coincidencia que la declaracin Balfour preceda en cinco das a la fatdica fecha del 7 de noviembre (25 de octubre en el calendario juliano) en que los bolcheviques se apoderan del poder. Mencionada de manera ms recurrente, la idea de frenar la radicalizacin de la revolucin rusa, muchos de cuyos dirigentes eran de origen judo, e impedir la desercin de Rusia en el frente oriental europeo, es ms que probable que haya pesado en las consideraciones britnicas. Estas expectativas (debidas a las ideas ya corrientes en la poca y en las que adems intervenan los responsables sionistas) sobre el poder oculto de los judos parecen no menos irreales. En efecto, los bolcheviques rechazaban el sionismo que desviaba a los trabajadores judos de la lucha social junto a sus camaradas no judos. Y tambin se sabe que una de las razones de la radicalizacin cada vez mayor de la opinin pblica rusa despus de la revolucin de febrero fue precisamente el rechazo a permanecer en guerra.

En 1930 Winston Churchill recordaba que no se deba considerar la Declaracin una promesa realizada por motivos sentimentales [sino que] se trataba de una medida prctica tomada en inters de una causa comn, a saber, que el movimiento sionista en ningn lugar era ms visible que en EEUU y que sus talentosos dirigentes y sus mltiples ramificaciones ejercan una apreciable influencia sobre la opinin pblica estadounidense. Sin duda se evidencian aqu la franqueza y el cinismo de Churchill. Tambin se pueden detectar en su discurso algunos fantasmas como el de la numerosas ramificaciones El Viejo Len coincide con Laqueur, para quien en ese momento solo el peso indiscutible que haba adquirido el movimiento sionista en el aliado estadounidense mantena la atencin britnica. Efectivamente, son muchos los que atestiguan el aumento de la potencia del movimiento sionista en EEUU durante la Primera Guerra Mundial. De los 5.000 miembros con los que contaba en 1905, afirma Nadine Picaudou, en 1918 habran llegado a 150.000 sobre una comunidad juda que rondara entonces los 4 millones de miembros. Este crecimiento se deba especialmente a Louis Brandeis, el primer judo que se convirti en juez de la Corte Suprema en 1916. Ahora bien, Brandeis era cercano al presidente Thomas Wodrow Wilson y su prestigio, prosigue Laqueur, haba sido utilizado a fondo por los dirigentes sionistas britnicos como Ham Weizmann en sus negociaciones con un gabinete britnico ansioso por incorporar a EEUU a la guerra.

La intencin de precipitar la entrada de EEUU en la guerra constituye, efectivamente, un motivo ms de la Declaracin Balfour, ya que se supona que la promesa de un hogar nacional judo ayudaba al presidente Wilson, con el apoyo de la comunidad juda estadounidense, a oponerse a los aislacionistas. Una observacin al respecto: resulta curioso mencionar esa entrada en guerra como un objetivo de la Declaracin Balfour dado que esta ya haba tenido lugar el 6 de abril de 1917, seis meses antes de la carta a Lord Rothschild. No es menos cierto que Lord Balfour haba dirigido ese mismo ao la misin britnica enviada a EEUU para conseguir su apoyo a los Aliados. Y que la OMS se haba acercado al Foreign Office valindose de su capacidad de influencia, dicho sea de paso inflada, sobre las autoridades estadounidenses para presionarlas a entrar en guerra en el caso de que los britnicos les garantizaran Palestina.

Reticencias estadounidenses

Sin embargo, recuerda tilmente Laqueur, en EEUU las masas judas eran antirrusas ya que regularmente se denunciaba la poltica antisemita del imperio zarista. Por lo tanto, la mayora de los judos festejaban las derrotas rusas frente a Berln. Hubo que esperar hasta 1916-17 para que se percibiera una evolucin: ms que el naufragio del Lusitania en mayo de 1915 y a pesar de la conmocin considerable que suscit en toda la poblacin de EEUU, las mentalidades evolucionarn claramente a favor de la Entente con la guerra submarina a ultranza llevada a cabo por los alemanes a principios de 1917, el telegrama Zimmerman del 16 de enero de 1917 y el torpedeo del Vigilentia el 6 de abril. Finalmente, la igualdad de derechos otorgada a los judos en Rusia por la revolucin de febrero de 1917 fue lo que priv a los judos estadounidenses de la motivacin esencial de su pacifismo y su aislacionismo: la hostilidad a la Rusia zarista

Sin embargo, conviene no ante datar el apoyo que dio EEUU al movimiento sionista, lo mismo que, por otro lado, el apoyo cada vez ms incondicional dado despus al Estado de Israel a partir de la dcada de 1960 y especialmente luego de la guerra de junio de 1967.

Los diplomticos estadounidenses destinados en el imperio otomano, reconoce Laqueur, desempearon al comenzar el siglo un importante papel en la proteccin del naciente Yishouv , la comunidad juda que habitaba Palestina antes de 1948. Fundaba eso una poltica estadounidense respecto al movimiento sionista?

Triunfo del aislacionismo estadounidense

Laqueur recuerda que en setiembre de 1917, dos meses antes de la Declaracin Balfour, los britnicos sondearon a Wilson respecto a una declaracin favorable al proyecto sionista. Pero este rechaz involucrarse. Algo que, segn el historiador, fue como una ducha fra para los sionistas. Y algo ms: al ao siguiente, el presidente present sus Catorce puntos en los que denunciaba la diplomacia secreta de sus aliados europeos, los llamados Acuerdos de Sykes-Picot . Finalmente, cuando los desacuerdos franco-britnicos sobre Siria se volvieron manifiestos durante el transcurso de la Conferencia de la paz, Wilson propuso establecer una comisin investigadora la Comisin King Crane con el encargo de la Sociedad de las Naciones (SDN) de recoger la opinin de las poblaciones locales. Una comisin en la que tanto Pars como Londres se negaron participar y cuyas conclusiones fueron totalmente en contra de las aspiraciones sionistas. En efecto, el informe King-Crane adverta respecto a los objetivos de un Estado judo y una inmigracin juda ilimitada frente a unos sentimientos antisionistas intensos en Siria y en Palestina. Tambin consideraba que la imposicin de la Declaracin sera una flagrante violacin del principio de [autodeterminacin] y de los derechos de la poblacin. Preconizaba adems el mantenimiento de la unidad del conjunto de la Gran Siria e insista en la necesidad de establecer ah una potencia mandataria nica.

Con el rechazo de la SDN por parte del Congreso estadounidense, su negativa a ratificar el tratado de paz de Versalles (1919), la vuelta al aislacionismo y al America First !, ambos alimentados por la Red Scare (el miedo a los rojos), los estadounidenses solo volvern a Oriente Prximo a finales de la dcada de 1920, nos dicen Alain Gresh y Dominique Vidal, tras la estela de sus compaas petroleras. Y hasta la vspera del segundo conflicto mundial su preocupacin por Palestina y el conflicto que ah se incubaba ser tanto menor cuanto que durante todos los aos que siguen a la Declaracin Balfour y la Segunda Guerra Mundial el movimiento sionista se hallar profundamente dividido entre sionismo europeo y estadounidense. En 1921 Weizman destituir a Brandeis de sus funciones de presidente de la organizacin sionista estadounidense. En efecto, como buen estadounidense y fiel a los principios del neoliberalismo, Brandeis rechazaba toda tutela de una OSM que al plantear que los judos eran nacionales diferentes de los dems [] solo quera or hablar de inversiones rentables en materia de colonizacin en Palestina y quera establecer un Yishouv urbano e industrial. Y ello mientras que el sionismo europeo preconizaba un Yishouv agrcola, por la preocupacin de controlar la tierra. Repudiado por la OSM, el sionismo estadounidense, l mismo desgarrado, reducir drsticamente su contribucin financiera a la central sionista.

De hecho, a principios de noviembre de 1917, en el momento de la Declaracin Balfour, la preocupacin principal de Londres era Francia. Presentar a EEUU una propuesta altruista en el marco de los derechos de los pueblos caros a Wilson (un hogar nacional para el pueblo judo) pareca muy til en el enfrentamiento con Pars. Esto es lo que a nuestro entender lleva a la razn fundamental de la Declaracin.

Proteger el canal de Suez

Ya en 1915 Sir Herbert Samuel, primo prosionista de Lord Montagu, declaraba en una reunin del gabinete que el establecimiento de una gran potencia europea (Francia) tan cerca del canal de Suez sera una permanente y formidable amenaza para las vas esenciales de comunicacin esenciales del Imperio. Es esta clarividencia lo que lo convertir en el primer alto comisario britnico de la Palestina del Mandato?

Frente a Francia, Londres se beneficiar del apoyo del movimiento sionista. Acaso ya 1914 Ham Weizman no argumentaba ante los britnicos que si Palestina cae en la esfera de influencia britnica y Gran Bretaa alienta ah el establecimiento de los judos, como dependencia britnica, podremos tener dentro de 25 o 30 aos un milln o ms de judos; ellos () constituirn una guardia efectiva para el canal de Suez?.

Los sionistas intentarn, adems, sacar partido de esta importancia repentina publicando en febrero de 1919 un memorando que reivindicaba del hogar nacional ampliado a la margen oriental del Jordn.

En los hechos, las negociaciones relativas a Oriente Prximo rabe se limitarn rpidamente en un dilogo-enfrentamiento entre franceses y britnicos, y a la nica cuestin de los territorios sirios. En efecto, el porvenir de Siria constitua la piedra en el zapato de las discusiones que se referan esencialmente a los lmites del territorio reivindicado por Francia: cul sera la frontera entre las zonas de influencia francesa y britnica? cul sera la frontera entre el Lbano y Palestina?

A fines de 1918 Francia ceda a Reino Unido el vilayet (provincia) de Mosul a cambio de su apoyo a las reivindicaciones sobre Cilicia y Siria. Pars renunciaba a reivindicar Galilea y obtena una participacin francesa en la Turkish Petroleum Company embolsndose el 25% de su parte alemana de la preguerra. El petrleo de Mosul asegurar a Francia el aprovisionamiento de petrleo hasta la Segunda Guerra Mundial.

En lo referente a Palestina se renunciar muy pronto a la internacionalizacin a beneficio de un Mandato britnico que inclua Transjordania. La Conferencia de San Remo (19 al 26 de abril de 1920) ratificar la creacin de Mandatos: Francia en el Lbano y Siria; Reino Unido en Iraq y Palestina, incluida Transjordania. Y en consecuencia, la traicin de las promesas hechas a los aliados rabes . Decisiones que corroborar el Tratado de Sevres (10 de agosto de 1920).

Entre otras tareas incluidas en el Mandato, el Tratado de Sevres confiar a los britnicos la tarea trabajar en el establecimiento de un hogar nacional para los judos en Palestina. Ser est una primera consagracin de la Declaracin Balfour a la que se aadir la de la SDN que aprobar en julio de 1922 las disposiciones de Sevres.

En la jaula de hierro colonial

Rashid Khalidi ha mostrado en qu sentido el mandato britnico en Palestina crear una jaula de hierro para las aspiraciones de los rabes de Palestina. Un yugo concebido precisamente para excluir el principio y la puesta en marcha de un gobierno representativo en Palestina y toda otra modificacin constitucional que se orientara en tal sentido.

La Declaracin Balfour aseguraba que no se hara nada que pudiese atentar contra los derechos civiles y religiosos de las colectividades no judas. En efecto, lo importante era aqu los derechos civiles y religiosos. Nunca se abordarn los derechos polticos de la poblacin rabe palestina.

He aqu lo que permite relativizar el argumento frecuentemente enarbolado segn el cual el Yichouy habra llevado a una guerra de independencia y de liberacin nacional contra los britnicos tras la Segunda Guerra Mundial. Y ello con el objetivo de borrar el reproche segn el cual Israel sera un hecho colonial. Otro argumento utilizado comnmente es mencionar la ausencia de una metrpoli en el caso del sionismo, en oposicin a los casos clsicos de colonizacin. Tanto las observaciones de Khalidi como la Declaracin de Balfour, tanto las esperanzas del Auswrtiges Amt como la Declaracin de Cambon demostrarn que se trata de una conclusin precipitada. El proyecto sionista ciertamente tuvo una metrpoli. Colectiva y europea.

Concluyamos con Laqueur: Si Europa no hubiera sido el teatro de una exacerbacin del odio antijudo, el sionismo muy bien podra no ser ms que una pequea secta filosfico-literaria de reformadores idealistas. Y el historiador precisa: Ni siquiera la Declaracin Balfour obtuvo el xito esperado entre las masas judas. Despus de 1918 la cantidad de inmigrantes judos provenientes de Europa central se contaba por centenas y no por miles, y, por as decirlo, no vino ninguno de Europa occidental ni de EEUU. Fue el antisemitismo del viejo continente y su paroxismo nazi, poco despus de que EEUU hubieran limitado drsticamente la inmigracin, lo que multiplicaron las oleadas de inmigracin juda a Palestina. Fueron los britnicos los que aplastaron la gran revuelta palestina entre 1936 y 1939. Sin ellos y el apoyo europeo, el proyecto sionista hubiera sido letra muerta.

Notas:

1. Walter Laqueur, Histoire du sionisme, Calmann-Lvy, 1973, p. 215.

2. La solution finale dans lhistoire, La Dcouverte, 2002, p.72.

3. Le nationalisme juif et le nationalisme arabe, PUF, 1983 ; p 71-80.

4. NDLR: Existe un pas sin nacin; y ahora Dios con su enorme sabidura y su complacencia nos entrega una nacin sin pas, citado en Albert Hyamson, Brtish British Projects for the Restoration of Jews to Palestine, American Jewish Historical Society Publications, 1918, No. 26 ; p. 140.

5. Recordemos el llamado de Napolen Bonaparte (1799) (que no tuvo eco) dirigido desde Gaza a los judos de oriente, a volver a ser dueos de Palestina con el apoyo de Francia y la defensa (1851) de un Estado judo desde Suez hasta Esmirna del secretario de Napolen III, Ernest Laharanne.

6. El gobierno francs se hallaba sometido a las presiones de la Iglesia catlica y de los medios econmicos que tenan intereses financieros en el imperio otomano.

7. Op. cit., p. 196.

8. Le sionisme, une gopolitique allemande , Hrodote, n 53, 2e trimestre 1989.

9. Durante la guerra y pese a una propuesta de Weizmann de transferir la sede del ejecutivo sionista a los Pases Bajos, que eran neutros, esta permaneci en Berln, aun cuando tras la Declaracin Balfour Londres se convirti en el centro del movimiento sionista mundial (Laqueur, op. cit., p. 203 y 207).

10. Ibid.

Paul Delmonte es profesor jubilado del Institut des hautes tudes des communications sociales (IHECS), Bruselas.

Fuente: http://orientxxi.info/l-orient-dans-la-guerre-1914-1918/le-centenaire-de-la-declaration-balfour,2044

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter