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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2017

Los costes verdaderos (y falsos) de la desigualdad

Kate Pickett y Richard Wilkinson
CTXT

La calidad de las relaciones sociales esenciales para alcanzar la satisfaccin vital y la felicidad empeora en aquellos pases en los que las diferencias de ingresos entre ricos y pobres son ms acusadas


Un hombre pide limosna en la calle Gardiner, de Dubln. GIUSEPPE MILO

En la dcada de los setenta se publicaron los primeros trabajos de investigacin que mostraban que los indicadores de salud eran peores y la violencia ms comn en las sociedades con grandes diferencias de ingresos. Desde entonces se han reunido numerosas pruebas que demuestran los efectos nocivos de la desigualdad.

Los pases en los que las diferencias de ingresos entre ricos y pobres son ms acusadas tienden a padecer en mayor medida una gran variedad de problemas sociales y sanitarios. La salud fsica y mental empeora, la esperanza de vida disminuye, la tasa de homicidios aumenta, las calificaciones de los nios en matemticas y lectoescritura tienden a ser ms bajas, la drogadiccin es ms comn y hay un mayor nmero de encarcelamientos. Todos estos elementos guardan una estrecha relacin con los niveles de desigualdad, tanto en el plano internacional como entre los 50 estados que conforman EEUU.

A menudo causa sorpresa la larga lista de problemas que se agravan en los pases con mayor desigualdad. La clave para entender estos datos es que en ellos hay gradientes sociales que los hacen ms comunes a medida que bajamos peldaos en la escala social. Esto permite entender fcilmente el patrn bsico: los problemas que sabemos ligados al estatus social dentro de las sociedades empeoran cuando aumentan las diferencias de estatus. El aumento de las diferencias materiales conlleva que la distancia social entre nosotros sea mayor. La dimensin vertical de la sociedad la pirmide de clase y las diferencias de estatus social-- cobra mayor importancia. Las diferencias materiales proporcionan el marco o andamiaje al que se adscriben todos los indicadores culturales de estatus y clase desde donde vivimos hasta el gusto esttico y la educacin infantil.

Una desigualdad generalizada

La escala de la desigualdad de ingresos no debera considerarse un nuevo factor determinante de problemas sociales y de salud; ms bien, nos proporciona informacin adicional acerca del consabido gradiente de clase en los resultados que siempre hemos reconocido. Poca gente ignora que las zonas ms pobres de nuestras sociedades tienden a experimentar la peor salud, as como el rendimiento acadmico ms bajo de los nios en edad escolar, y generalmente los ndices ms elevados de violencia. La informacin adicional es, sencillamente, que todos estos problemas se agravan cuando aumenta la diferencia de ingresos. Sin embargo, estos problemas no se agravan levemente. En los anlisis que llevamos a cabo en pases desarrollados ricos, hallamos que la enfermedad mental y la mortalidad infantil eran al menos dos veces ms frecuentes en pases ms desiguales, y en algunos anlisis, la tasa de homicidios, los encarcelamientos y la tasa de natalidad en adolescentes resultaron ser diez veces ms frecuentes en sociedades ms desiguales por ejemplo en EE.UU., Reino Unido y Portugal- comparadas con sociedades ms igualitarias como los pases escandinavos o Japn.

La explicacin a estas importantes diferencias es que la desigualdad no afecta nicamente a los pobres, las consecuencias son peores entre la vasta mayora de la poblacin. Aunque los pobres padecen los peores efectos de la desigualdad, las ventajas de vivir en una sociedad ms igualitaria revierte incluso en los muy acomodados. No disponemos de datos que nos indiquen si los millonarios tambin sufren las desventajas de la desigualdad, pero parece poco verosmil creer que en las sociedades ms desiguales son inmunes al aumento de los ndices de violencia, drogadiccin o alcoholismo.

Ricos pero desiguales

Que las consecuencias de la desigualdad alcanzan la cima de la escala de ingresos encaja con el concepto de gradientes sociales. Los problemas que entraan los gradientes sociales raramente ataen nicamente a los pobres. Al igual que las consecuencias de la desigualdad, afectan al conjunto de la sociedad: incluso la salud de las personas que estn situadas justo debajo de los ms ricos es un poco peor que la de los que son ms acomodados que ellos. En efecto, si se suprime lo que aporta la pobreza a la mala salud, en general, el patrn de las desigualdades en materia de salud permanecera.

Los polticos, incluso algunos conservadores, han declarado sus deseo de crear una sociedad sin clases, pero pruebas de diferentes tipos demuestran que esto no se puede llevar a cabo sin disminuir las diferencias de ingresos y riqueza que nos divide. Numerosos indicios sealan que una mayor diferencia de ingresos anquilosa la estructura social: la movilidad social es ms lenta en sociedades ms desiguales; hay menos matrimonios entre diferentes clases sociales; la segregacin residencial entre ricos y pobres aumenta; y la cohesin social disminuye. Un aumento de las diferencias materiales logra que la dimensin vertical de la sociedad se convierta en un separador social cada vez ms efectivo.

El miedo al otro

El peaje que se cobra la desigualdad en la inmensa mayora de la sociedad es una de las limitaciones ms importantes en la calidad de vida en particular en los pases desarrollados. Perjudica la calidad de las relaciones sociales esenciales para alcanzar la satisfaccin vital y la felicidad. Numerosos estudios han demostrado que la vida comunitaria es ms slida en sociedades ms igualitarias; es ms probable que la gente se involucre en grupos locales y organizaciones de voluntarios; es ms probable que aumente su confianza en los dems; y un estudio reciente ha demostrado que tambin estn ms dispuestos a ayudarse mutuamente a ayudar a los ancianos o discapacitados. Sin embargo, a medida que aumenta la desigualdad, la confianza, la reciprocidad y la implicacin en la vida comunitaria se atrofian. En su lugar como lo han demostrado numerosos estudios llega un incremento de violencia, que normalmente se mide por la tasa de homicidios. En resumen, la desigualdad hace a las sociedades menos cohesionadas y ms antisociales.

Si observamos a algunas de las sociedades ms desiguales como Sudfrica o Mxico, es evidente, a juzgar por el modo en que las casas estn atrincheradas con barrotes en ventanas y puertas, y verjas y jardines rodeados de alambradas, que la gente se tiene miedo. Esto lo confirma con contundencia un indicador distinto de exactamente el mismo proceso: diferentes estudios han demostrado que en las sociedades ms desiguales, la proporcin de mano de obra empleada en lo que se clasifican como trabajos de vigilancia es decir, personal de seguridad, polica, funcionarios de prisiones, etc. es mayor. En definitiva, ocupaciones que las personas utilizan para protegerse unas de las otras.

El yo y los otros

A medida que la dimensin vertical de la sociedad adquiere mayor relieve, parece que nos juzguemos ms en funcin del estatus, el dinero y la posicin social. La tendencia a juzgar la vala interior de una persona a partir de su riqueza exterior se hace ms acusada y, con ella, aumenta nuestra preocupacin por cmo nos ven y nos juzgan los dems. Una serie de estudios psicolgicos muestran que somos particularmente sensibles a las preocupaciones de este tipo. Un anlisis de los resultados de ms de 200 estudios muestra que entre los factores estresantes que aumentan ms los niveles de hormonas del estrs como el cortisol se encuentran las amenazas a la autoestima o al estatus social por el que los dems pueden juzgarte negativamente. Este tipo de estresantes son esenciales para determinar los mecanismos causales que empeoran los resultados en las sociedades ms desiguales. Por ejemplo, los actos violentos muy a menudo estn provocados por la prdida de prestigio, gente que se siente poco respetada y menospreciada. De forma similar, el estrs prolongado pone en peligro muchos sistemas fisiolgicos y sus efectos en la salud se han ligado a un envejecimiento ms rpido.

Para comprender las consecuencias de la desigualdad es importante incidir en el modo en que afecta a la salud mental. Un estudio internacional ha demostrado que en las sociedades ms desiguales, los niveles de ansiedad a causa del estatus son ms altos no solo entre los pobres, sino en todas las clases econmicas, incluido el decil ms rico. Vivir en sociedades en las que hay personas que parecen muy importantes y otras que son consideradas casi despreciables hace que aumente nuestra preocupacin por cmo nos ven y nos juzgan los dems. Las personas hacen frente a estas preocupaciones de dos modos muy distintos. Pueden sentirse abrumadas a causa de la falta de seguridad, la desconfianza y la baja autoestima, de modo que las reuniones sociales resultan demasiado estresantes y se convierten un suplicio que hay que evitar, y se retraen hasta caer en la depresin. Otra posibilidad, que sigue siendo una respuesta frecuente a las mismas inseguridades, es que inicien un proceso de mejora personal y autobombo al tratar de autoensalzarse a los ojos de los dems. En lugar de ser modestas respecto a sus logros y habilidades, estas personas alardean de ellas mismas, y encuentran el modo de traer a colacin en las conversaciones cualquier asunto que les ayude a presentarse como personas competentes y de xito.

Puesto que el consumismo en parte trata de la apariencia y la competitividad por alcanzar cierto estatus, tambin se agudiza con la desigualdad. Ciertos estudios muestran que si se vive en una zona con mayor desigualdad, es ms probable que gastes dinero en productos que den estatus y en un coche llamativo.

Sin embargo, la verdadera tragedia no se reduce a los costes que suponen tantas medidas de seguridad adicionales o a los costes humanos en relacin con el aumento de la violencia. La verdadera tragedia es, tal y como ponen de relieve las investigaciones, que el compromiso social y la calidad de las relaciones sociales, las amistades y la implicacin en la vida comunitaria son poderosos factores determinantes tanto de la salud como de la felicidad. La desigualdad socava los cimientos que sustentan la calidad de vida. La inseguridad y competitividad por alcanzar cierto estatus hacen que la vida social sea ms estresante: nos preocupamos cada vez ms por la apariencia y el modo en que nos juzgan. En lugar de fomentar las relaciones de amistad y reciprocidad que aportan tanto a la salud y a la felicidad, la desigualdad implica que nos apoyemos en adquisiciones narcisistas o bien que nos retiremos de la vida social. Aunque le convenga a los negocios y ventas, no es una base adecuada para aprender a vivir dentro de los lmites del planeta.

Traducccin de Paloma Farr.

Kate Pickett es profesora de Epidemiologa en la Universidad de York. Richard Wilkinson es investigador especializado en el anlisis de los determinantes sociales de la salud. Es profesor visitante honorario en la Universidad de York. Picket y Wilkinson son autores del ensayo The Spirit Level: Why More Equal Societies Almost Always Do Better.

Este artculo se public en Social Europe.

Fuente: http://ctxt.es/es/20171025/Politica/15791/costes-desigualdad-salud-violencia-felicidad.htm

 



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