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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-11-2017

Despus del triunfo electoral de Cambiemos
Esperanzas en la adversidad en Argentina

Claudio Katz
Rebelin


Cuatro temas se debaten en la militancia luego del triunfo electoral de Cambiemos. El avance del oficialismo, la crisis del peronismo, el devenir del kirchnerismo y el futuro el FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores).Es evidente que el gobierno logr una significativa victoria. Mejor su perfil de las PASO (Primarias), ampli su dotacin de legisladores, se impuso en cinco provincias estratgicas y sum distritos del interior. Ciment esa expansin en un descarado sostn meditico. Nunca la prensa hegemnica estuvo tan alineada y pocas veces manipul la informacin con tanto desparpajo.

El mismo servilismo se extendi a la justicia que slo destap casos de corrupcin favorables al gobierno. Hizo desfilar por Tribunales a funcionarios de la gestin anterior, cajoneando las causas que salpican a la administracin actual. De Vido y Lpez ya est en prisin, pero Arribas, Caputo, Aranguren y la familia Macri continan sus desfalcos.

El gobierno construy un relato que atribuye al kirchnerismo todas las desventuras de Argentina. Ocult la alta participacin de sus equipos en los desastres anteriores del menemismo y la Alianza. Con ese disfraz propag ilusiones en un futuro venturoso y repiti el habitual xito electoral de los oficialismos, en la mitad de sus mandatos.

Macri desactiv adems la continuidad de las protestas sociales disciplinando a la burocracia sindical. Utiliz la chequera y las amenazas de prisin por los negocios turbios. El encarcelamiento del Pata Medina fue una advertencia a toda la cpula. Aprovech tambin algunos signos del prometido rebote econmico. Ese desahogo se financia con el mismo endeudamiento que incub los grandes colapsos de la economa.

 

SINGULARIDADES DEL MACRISMO

Cambiemos se apropi de muchos votantes de la oposicin amorfa. Numerosos seguidores de Urtubey, Schiaretti o Massa optaron por el apoyo directo a Macri. Abandonaron la copia a favor de una versin original del mismo proyecto.

Al cabo de dos aos de deterioro social fue importante el caudal de votos amarillos proveniente de los sectores empobrecidos. Esa convalidacin electoral por parte de las vctimas del ajuste no es una novedad. Ya ocurri durante el menemismo.

Quines dominan la economa, controlan las instituciones y alimentan la ideologa vigente suelen prevalecer tambin en las urnas. El capitalismo funciona de esa forma en todo el mundo. Es una ingenuidad suponer que los oprimidos estn naturalmente inclinados a votar contra la derecha.

Lo novedoso en Argentina es la forma descarnada que asume actualmente el gobierno de los poderosos. Macri es un exponente directo de la clase capitalista. Expresa una variante peculiar de las distintas modalidades de la restauracin conservadora en Amrica Latina. No encarna el derechismo continuado de Mxico o Colombia, ni el golpismo institucional de Brasil, Paraguay u Honduras. A diferencia de Temer recurre al sufragio y no gestiona con el descreimiento que rodea a Santos o a Pea ieto. Pero como todos sus pares preside una plutocracia contrapuesta a la soberana popular.

Cambiemos es una construccin de marketing con pilares ideolgicos desdibujados. Ha perfeccionado la tecnologa del engao, la retrica new age y las mitologas del individualismo. Tambin utiliza el viejo a rsenal del conservadurismo para recolectar votos con polticas sociales, punteros y gasto pblico. Carri aporta su cuota portea de liberalismo gorila a ese combo.

Macri no encabeza una dictadura pero construye un rgimen represivo. L a desaparicin forzada de Santiago Maldonado desmiente cualquier parentesco con una derecha democrtica. Con su triunfo electoral aleja el fantasma del helicptero e imagina una reeleccin. Pero deber recorrer un largo trecho para estabilizar su proyecto. El mapa del PRO no se equipara an con la hegemona forjada por Menen.

El ocupante de la Casa Rosada necesita un ciclo de crecimiento continuado basado en inversiones que no despuntan. Hasta el momento los grandes bancos y empresas no ofrecen contrapartidas a su apropiacin de los recursos del pas. Primero reclamaron fortaleza electoral y ahora demandan doblegar la resistencia popular. Macri intentar cumplir con esa exigencia.

 

RESISTENCIAS SOCIALES Y DEMOCRTICAS

En pocos pases existe el nivel de luchas que se observa en Argentina. La clase dominante pretende demoler ese invalorable activo del pas. El macrismo debi aceptarlo en su primer bienio y por eso recurri al denominado gradualismo. En lugar de un shock brutal ensay atropellos acotados.

Las marchas multitudinarias, la CGT sobrepasada, el paro masivo y los frecuentes piquetes limitaron el alcance de la agresin. El gobierno pretende ahora utilizar su nuevo capital electoral para erosionar esa combatividad. Macri ya negocia con la burocracia sindical una flexibilizacin laboral que repite los nefastos parmetros de los 90.

Como ningn ataque de ese alcance se consuma sin represin, la respuesta democrtica frente al crimen de Maldonado desafa los planes oficiales. Repitiendo la reaccin que revirti el dos por uno, las movilizaciones congregaron multitudes. La valiente actitud de la familia de Santiago no slo renueva la tradicin de las Madres. Tambin permiti desplazar al encubridor juez Otranto.

Un barmetro de este impacto fue el atpico fin de campaa que gener el descubrimiento del cadver. Cesaron los actos, imper el silencio y el gobierno debi renunciar al festejo de su victoria. Las hipcritas condolencias de Macri desataron el repudio en vivo de la familia y las canalladas de Carri generaron la misma indignacin.

Esa conmocin no tuvo sin embargo efectos electorales. El gobierno lucr con las sospechas de un simple ahogo en las vsperas de los comicios. Pero el caso sigue abierto y salta a la vista la culpabilidad de la gendarmera.

Macri est empeado en apaar a los criminales, pero la reaccin popular limita sus planes. Sus fuerzas policiales vacilarn a la hora de retomar los desalojos que condujeron a la muerte de Santiago.

Habr que ver a mediano plazo como sobrelleva el macrismo el estigma de Maldonado. El desenlace de Kostecki-Santilln neutraliz la accin represiva y Macri ha quedado mal parado para repetir las maniobras de Menen con Carrasco o Duhalde con Cabezas. Cargar con la misma cruz que abrum a Ibarra (Cromagnon) o a Cristina (Once)? Afrontar como Aznar (Atocha) las consecuencias de manipular una mentira?

 

LA CRISIS DEL PERONISMO

La principal novedad de los comicios fue la paliza electoral que sufri el peronismo condescendiente con Macri. Este sector qued desguazado por la polarizacin con el kirchnerismo. Quines explican el avance de Cambiemos por la funcionalidad de Cristina, no dicen nada de lo ocurrido con los justicialistas sometidos al PRO.

El peronismo ha quedado muy dividido y sin liderazgo, al cabo de tres derrotas electorales que convalidaron la prdida del bastin de Buenos Aires. Afronta un dilema sin solucin. Con Cristina no puede reunificarse para disputar el 2019 y sin Cristina carece de algn referente con caudal electoral

En este escenario se discute nuevamente si el peronismo resurgir o enfrentar un prolongado declive. Como renaci tantas veces, muchos pensadores descreen de la posibilidad de una declinacin sostenida. Resaltan el alto nmero de sufragios que conserva reuniendo a todas sus variantes.

Pero la tesis opuesta evala una perspectiva de extincin como efecto retardado del 2001 [1] . Seala que el peronismo sobrevivi a esa convulsin pero podra seguir los pasos de la UCR. El radicalismo se ha desmoronado y subsiste como formacin subordinada al PRO. Esa desintegracin sintoniza con el desplome de muchos partidos tradicionales de Europa y Amrica Latina.

Un desbande semejante del justicialismo podra coronar la quiebra de su columna vertebral en el movimiento obrero organizado. La aguda fragmentacin entre trabajadores formales e informales ha roto ese cimiento, generando las mltiples derivas de las ltimas dos dcadas. Ya el movimiento piquetero fue ajeno al peronismo y mantuvo fuertes tensiones con la burocracia de la CGT.

El nuevo sector de desempleados y precarizados carece de identificaciones definidas y lealtades electorales. Sostuvo a Cristina, cuando Massa arrastr a los trabajadores descontentos con el mantenimiento del impuesto a las ganancias. Pero tambin nutri el reciente crecimiento de Cambiemos. Las mismas fluctuaciones se verifican en las provincias.

La fractura de la tradicional homogeneidad electoral peronista se observa tambin en los sectores medios bajos. Un segmento de esa franja acompaa la hostilidad al asistencialismo.

La crisis del peronismo se percibe tambin en plano ideolgico. Frente a una identidad debilitada ya no se canta la marcha con la espontaneidad del pasado. Los candidatos justicialistas evalan en cada ocasin, si conviene reeditar o silenciar la vieja liturgia.

Esta orfandad afecta la capacidad del peronismo para adaptar su accin a la direccin del viento. Asimilaron la democracia con Cafiero, el neoliberalismo con Menen y el progresismo con Kirchner. Pero nadie sabe cmo continuar ese amoldamiento. En lo inmediato slo existe un gran vaco, que el oficialismo profundiza con propuestas de cooptacin a los dirigentes ms dependientes del padrinazgo estatal.

 

EL DEVENIR DEL KIRCHNERISMO  

Cristina desminti con una buena eleccin la intencin macrista de consumar su demolicin. Mantuvo una presencia significativa que sintoniza con la popularidad de su mandato. Pero la derrota frente a Bullrich pone en serio entredicho sus posibilidades de repetir el rumbo seguido por Lula en Brasil. Sus chances de disputar con xito las presidenciales del 2019 han disminuido drsticamente.

Ese dato afecta la perspectiva de un rpido retorno del ciclo progresista. Quienes suponan muy prxima esa restauracin olvidaron que ese periodo fue consecuencia de exitosas rebeliones populares. El eventual reinicio de esa etapa exigira levantamientos del mismo alcance y resultado.

La mirada puramente electoral impide registrar ese trasfondo de confrontacin social. Las clases dominantes apuestan fuerte por sus gobiernos derechistas y no reducen ese sostn al recuento de votos. Si no son derrotadas en la calle mantendrn por una u otra va a sus presidentes y ministros. Los conservadores cuentan adems con una base social de clase media, cuya neutralizacin requiere forjar fuerzas populares beligerantes de mayor densidad.

Cristina afronta esta adversidad sin definir estrategias. Nadie sabe si apuesta al liderazgo dentro del peronismo o a la construccin de una corriente de centroizquierda. En la campaa coquete con ambas opciones y reafirm su intencin de recrear alianzas con sectores conservadores. Esa poltica obstruye cualquier batalla real contra el macrismo. La retrica combativa de CFK contrasta con sus actitudes prcticas de disuasin de la lucha.

El kirchnerismo omite adems una evaluacin crtica de su gestin. Evita revisar por qu mantuvo los privilegios de los grupos dominantes, bloqueando las transformaciones sociales requeridas para erradicar el subdesarrollo y la desigualdad.

Cristina se apoy en la clase media progresista sin encarar disputas frontales con los caceroleros derechistas. Ampli los socorros a los empobrecidos preservando el desempleo y la exclusin. Concedi ciertas mejoras a los asalariados chocando con el movimiento sindical.

A diferencia de otros gobiernos progresistas soslay la creacin de un nuevo movimiento poltico. Tambin convalid un nivel de corrupcin superior a sus equivalentes regionales. Frente a la ofensiva derechista mantuvo una actitud ms prxima a la resignacin de Dilma, que a la resistencia activa de Evo o Chvez. En lugar de defender a Maduro frente al acoso del imperio, lo acus de vulnerar el estado de derecho.

Unidad Ciudadana no fue concebida para frenar al macrismo en la accin directa. Pero tampoco se perfila como la fuerza electoral que permitira desplazar a Cambiemos. Esa constatacin genera replanteos en todo el kirchnerismo.

Las vertientes ms radicales atribuyen muchos desaciertos al autoritarismo de Cristina. Pero ese estilo de conduccin es congruente con las tradiciones del peronismo. Tambin promueven un giro a la izquierda que incorpore componentes anticapitalistas a ese proyecto.

Pero a diferencia del chavismo el kirchnerismo siempre convalid explcitamente el orden burgus. Se mantuvo alejado de los viejos ideales de la Patria Socialista que enarbol la JP en los aos los 70. Por esa razn nunca hubo espacio all para gestar una corriente de izquierda. La trayectoria de Nuevo Encuentro ilustra ese fracaso y lo que no surgi en la ltima dcada tampoco se avizora para el futuro. Quienes bregan por objetivos anticapitalistas deberan concentrar sus energas en otro campo.

 

LAS POSIBILIDADES DE LA IZQUIERDA

El FIT sum 1.200.000 votos, increment un 40% el caudal de las PASO y aument sus bancas en las legislaturas. Aguant la polarizacin en Buenos Aires obteniendo dos diputados y volvi a conquistar sorprendentes resultados en algunas localidades del interior.

Su avance en Santa Cruz retrata un procesamiento por izquierda de experiencias directas con el kirchnerismo. El xito en Jujuy demostr cmo canalizar el rechazo al gobernador ms represivo del oficialismo. El desenmascaramiento de Carri en el debate televisivo sobre Maldonado impact sobre un pblico distante de la izquierda.

El FIT consolida una presencia de varios aos con identidades socialistas al alcance de la poblacin. Refuerza un numeroso segmento militante y se ubica en la primera fila de la batalla contra el ajuste.

Esta influencia es prometedora. Sus candidatos recibieron el indito apoyo de una franja de la centroizquierda no K. El pronunciamiento suscripto por Lozano, Bergel y Swampa ilustra cmo cierto vaco imperante en ese espacio fue capturado por el FIT. Este impensado episodio rompe con prejuicios de varias dcadas.

Algunas corrientes de la izquierda independiente explicitaron en otra declaracin el mismo apoyo. Este sector perdi en los ltimos aos la relevancia conquistada al calor del 2001. La maduracin poltica de la militancia social, la participacin en elecciones y la experiencia kirchnerista afianzaron dos mbitos de intervencin -el cristinismo y la izquierda partidaria- en desmedro de la diversidad inicial de agrupaciones.

Otras opciones persisten pero no fructifican y la concentracin de la oposicin en esas dos formaciones tiende a consolidarse. Como las definiciones electorales ordenan gran parte de la estrategia poltica, resulta imperioso clarificar convergencias con uno u otro espacio.

Ese empalme no implica aceptar el horizonte de Unidad Ciudadana o el FIT. Tampoco exige la disolucin en esos campos o la renuncia al proyecto propio. Pero supone una insoslayable eleccin entre los dos principales senderos de intervencin. Esta definicin orienta la accin poltica ms all de cualquier controversia sobre el voto til en una disyuntiva presidencial.

Son muy conocidas las divergencias que distancian a la izquierda independiente del FIT. La actitud frente a Venezuela y Cuba suscita tantas diferencias, como la obstruccin a las tradiciones de la izquierda no trotskista. Basta registrar que ni siquiera prosper la asimilacin de dos vertientes de ese mismo tronco (nuevo MAS y MST).

Pero la forma en que pudo desenvolverse la corriente Poder Popular en la reciente campaa abre nuevos caminos para explorar confluencias. Estos empalmes seran ms provechosos que voto pasivo y de ltimo momento por el FIT.

Seguramente aflorarn nuevas divergencias tcticas. Ha sido controvertida, por ejemplo, la decisin de votar el desafuero de De Vido en lugar de la abstencin. Pero el interrogante de mediano plazo es la potencialidad del FIT para canalizar un eventual declive del peronismo.

En varios momentos de la historia la izquierda asom como posible sucesora de ese movimiento. El justicialismo siempre fue utilizado por la clase dominante para bloquear la implantacin del socialismo revolucionario entre los trabajadores. Esa penetracin vuelve a despuntar luego de la experiencia con el kirchnerismo.

Es un gran interrogante la capacidad del FIT para capturar un posible giro a la izquierda. Ese frente todava no afront pruebas polticas ms complejas que la valiente intervencin en la lucha sindical o democrtica. El ejercicio de un cargo ejecutivo surgido de los comicios planteara problemas de otro alcance. Esos desafos estarn a la orden del da si el FIT logra consumar un salto hacia configuraciones masivas.

 

ESTADO DE NIMO

Macri apuesta a la desmoralizacin del movimiento popular para imponer el ajuste. Esa depresin anmica es un ingrediente esencial de su estrategia. No pudo desactivar la resistencia por la conviccin que exhibieron los manifestantes y los huelguistas.

Ahora busca crear una sensacin de derrota e inevitable avance del neoliberalismo. Por eso magnifica su triunfo electoral, difundiendo la impresin que gobernar junto a una imbatible ola amarilla. Resulta indispensable desmistificar esta creencia ilustrando los lmites y las contradicciones del oficialismo.

La sensacin de pesadumbre es intensa en las franjas del kirchnerismo que imaginaron un glorioso retorno a la Casa Rosada, junto al abrupto declive del PRO. El escepticismo es la peor respuesta a esa errnea evaluacin. La derecha propicia destructivas autocrticas de sus adversarios para que bajen las banderas.

El macrismo se nutre de esa depresin pos-electoral. En el progresismo no se valora adecuadamente la enorme potencialidad de resistencia social, en torno a la militancia forjada en los ltimos aos. En un momento de grandes peligros y oportunidades conviene recuperar la lucidez y la esperanza.


El autor es
Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su pgina web es: www.lahaine.org/katz
 

[1] Torre, Juan Carlos, Los hurfanos de la poltica de partidos revisited http://panamarevista.com/los-huerfanos-de-la-politica-de-partidos-revisited/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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