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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2017

San Jos del Palmar y la encrucijada de la erradicacin voluntaria

Camilo Alzate
Colombia Plural

Los paros cocaleros son la parte visible de un complejo problema alimentado durante aos de guerra y abandono estatal. Viajamos a San Jos del Palmar (Choc) para entender el dilema de los cocaleros y la desconfianza de stos a los programas de erradicacin voluntaria. Esta es la historia.


La paz debe ser con apoyo al campo. El campo no sale adelante con que le den a uno una bolsa de semillas de perejil y cilantro, explica con firmeza Eladio Gmez Salazar ante 300 vecinos del corregimiento La Italia San Jos del Palmar, Choc reunidos en asamblea desde el 27 de octubre para rechazar la erradicacin forzada de cultivos de coca. Nos hemos vuelto marionetas de los polticos, slo existimos en las campaas, prosigue Eladio Gmez mientras enumera, como buena parte de los presentes, aquel viejo memorial de agravios: no hay vas, no hay puentes, no hay escuelas, no hay electrificacin, no hay puestos de salud, no hay proyectos productivos, ni crditos, ni acompaamiento tcnico para los campesinos, se llevaron las oficinas del Banco Agrario y del Fondo Ganadero, no hay trabajo, no hay tierras. Esa es la guerra, concluye.

En el corregimiento de La Italia todos conocen la barbarie. Quienes sobrevivieron no olvidan que el 29 de septiembre de 2005 miembros de las Autodefensas Campesinas Unidas del Norte degollaron a uno de los muchachos de los Gan, en el Alto del Oso, para jugar ftbol con su cabeza. A otro campesino evanglico que era dueo de la finca ms grande de esa vereda un paramilitar apodado el Perro lo ajustici con estas palabras: Usted cree mucho en Dios? Pues vaya mndele saludes de mi parte. Un mes ms tarde, el 26 de octubre de 2005, en un operativo conjunto de las FARC y el ELN, 200 guerrilleros atacaron la base de los paramilitares en el Alto del Oso durante un combate que se prolong 15 horas con un saldo de medio centenar de muertos. La gente recuerda que las guerrillas hicieron cinco asaltos fuertes entre 2005 y 2006 hasta que lograron echar a los paramilitares de las veredas de San Jos del Palmar. Las historias de volquetas cargadas de cadveres o de ancianos que caminaban jornadas entre el monte para desenterrar los cuerpos de sus hijos son frecuentes en La Italia. La tasa de homicidios del pueblo la ms alta del Choc durante toda esa dcada pas de 196 por cada 100.000 habitantes en 2004 a 385 en 2005, aquel fue el ao ms duro de la arremetida paramilitar y la contraofensiva guerrillera. Esta estadstica probablemente result incompleta porque la violencia suceda casi toda lejos del casco urbano y muchos cadveres nunca fueron recuperados. Slo es posible comprender la magnitud de la confrontacin cuando la cifra de asesinatos se compara con el resto del departamento donde el promedio era diez veces menor. Ni siquiera la Medelln de los tiempos de Pablo Escobar alcanz tasas de homicidio tan altas.

En 2007, las FARC mataron a la alcaldesa Blanca Ins Marn, quien era muy cercana al ex presidente lvaro Uribe Vlez, tras acusarla de propiciar y tolerar la expansin de los paramilitares en el municipio. El Perro, Macario y El Enano eran algunos de los temidos jefes paras enviados por Diego Montoya, Dvinson Gmez y otros mafiosos del Norte del Valle para apoderarse de los cultivos de coca en San Jos del Palmar. Aquella arremetida paramilitar sucedi en medio del estropeado proceso de negociacin que las Autodefensas sostenan con el gobierno de Uribe Vlez, varios de los heridos que llegaron al hospital de Cartago despus de los combates resultaron ser desmovilizados recientes de algunas estructuras de las Autodefensas que supuestamente ya haban entregado las armas. Los reclutaban por $800.000 mensuales y el dinero era aportado por las mafias del Norte del Valle, interesadas en consolidar un corredor estratgico desde el Valle del Cauca y el Eje Cafetero hacia el Choc y el ocano Pacfico a travs del Can del ro Garrapatas y otros afluentes del Alto San Juan.

El apogeo de la coca lleg a San Jos del Palmar despus del ao 2000. En esa poca se acabaron las ferias de La Italia, tan famosas en la comarca, en las que los labriegos de veredas como Suramita, Patios, Curund o San Pedro de Ingar, acudan hasta el corregimiento a vender animales y frutos de la tierra que partan en camiones hacia Cartago. Se ganaba poco, dicen, pero la vida era ms barata. La hoja verde reemplaz la vocacin agrcola de aquella zona del Choc que, a diferencia del resto del departamento, era habitada principalmente por colonos mestizos de origen paisa. Desde entonces ha sido exponencial el aumento de la coca en el departamento: en 2001 se reportaron 354 hectreas que tras altibajos alcanzaron un pico histrico de 3.429 en 2012. Segn un informe de la ONU de 2016, en el Choc haba 1.803 hectreas cultivadas con coca, pero esta cifra parece haber incrementado los ltimos meses. En el corregimiento de La Italia fluyeron ros de dinero con la bonanza cocalera. Se escuchan ancdotas de cultivadores que llegaron a tener cincuenta o cien millones de pesos en la mano despus de la cosecha. Se instalaron prostbulos, discotecas, panaderas y almacenes de insumos agrcolas, una estacin de gasolina y hasta una oficina de giros porque el casero se haba llenado de cocaleros de Nario, Putumayo o Antioquia que llegaban a buscar fortuna.

Los lderes comunitarios calculan que hoy pueden existir ms de mil hectreas slo en jurisdiccin de San Jos del Palmar. En el municipio vecino de Nvita, donde el Ejrcito est fumigando los cultivos con aspersin manual de glifosato desde la primera semana de octubre, la cifra sera menor. No es un secreto que toda la economa de la regin depende del narcotrfico y la minera informal.

Nos preocupa, en esta zona que se ha cultivado tanta coca, que el Gobierno tiene que cumplir si quiere acabar con los ilcitos, afirma Claudio Chvez, vocero de una de las veredas. Como campesinos nos tenemos que defender con nuestro sustento. Aunque la gente firm los acuerdos de erradicacin voluntaria, a nadie le convence la lgica del Gobierno, que propone arrancar las matas sin aclarar de qu van a vivir los meses siguientes. Nada se gana un campesino con que lo despachen con uno o dos millones de pesos, dice Gerardo Jaramillo, el coordinador de la protesta; con eso no vive nadie. La propuesta de la comunidad a Esteban Casas, el delegado de las Naciones Unidas que particip en las reuniones donde se firmaron los acuerdos, consisti en que ellos mismos iban a erradicar el 25% de la coca mientras llegaban los proyectos de mejoramiento de vas, educacin y asistencia tcnica. Solicitaron la entrega de la mitad de los subsidios que el Gobierno tiene presupuestados (36 millones de pesos por familia) con el propsito de emprender nuevos cultivos, siempre dejando claro que en menos de dos aos ser imposible acabar con toda la coca puesto que cualquier otro producto tarda ms tiempo en establecerse y rendir resultados. Arrancar las matas en condiciones diferentes traer hambre, violencia y desplazamiento.

Sin embargo, no todos estn convencidos que el trnsito a los cultivos legales sea tan sencillo. Qu nos ganamos nosotros con dejar la coca y ponernos a sembrar productos si estamos embotellados, dice Pedro Valencia, yo llevo 54 aos en esta tierra y nunca hemos tenido por donde sacar los productos. La gente echa cuentas con los costos de fletes y los precios del pltano, el cacao o el boroj en las plazas de mercado, pero las ganancias no se ven por ninguna parte. Puede que las vas sean parte de la solucin, duda uno al que todos llaman Toito, pero tenemos que pensar en el comercio de los productos. Por eso mucha gente prefiere que el Gobierno les entregue tierras en otra regin en lugar de los subsidios por erradicar la coca. Hay fincas que se encuentran a una o dos jornadas en bestia por caminos dursimos que atraviesan la selva, son terrenos tan lejanos y agrestes que ningn producto sera rentable. Algunos se quieren ir porque no han sido de ac, explica Gerardo Jaramillo, entonces no quieren los 36 millones, solicitan mejor la restitucin de tierras en otro lado.

La guerra provoc la huda masiva de miles de labriegos que llegaron desplazados a municipios cercanos, principalmente a Cartago, epicentro econmico y poltico de la regin. Los terrenos abandonados fueron repartidos por las guerrillas entre la gente y hay predios que terminaron en manos de nuevos cultivadores, muchos de ellos venidos de otros lugares del pas. As se gener un lo de tierras que el Gobierno no ha mostrado voluntad de resolver. Los antiguos colonos han entablado demandas de restitucin y los ocupantes de buena fe que llegaron despus de la violencia son quienes van a recibir los subsidios por la erradicacin, es posible que esto cause nuevos pleitos y conflictos. La mitad de los predios en La Italia no tiene escrituras ni ttulos, o se encuentran en zonas de reserva natural.

Cuando acribillaron a Giovany Leiton con su esposa en su propia finca de la vereda Zabaletas, el 4 de enero de 2014, todo el mundo por ac supo que le estaban cobrando haber encabezado el paro cocalero del ao anterior que haba durado dos meses. Fue uno de los ocho paros con que los campesinos de La Italia han enfrentado la erradicacin forzosa. Giovany era un indgena oriundo del Putumayo, perteneca al movimiento Marcha Patritica y estaba liderando la conformacin de una asociacin en San Jos del Palmar. Su muerte fue presentada por la prensa y las autoridades como un crimen pasional.

El paro cocalero ms fuerte ocurri en 2006. El 12 de junio de ese ao, 3.000 afros de los Concejos Comunitarios del ro Taman subieron hasta San Jos del Palmar y paralizaron el pueblo una semana. Al ao siguiente lleg la peor erradicacin de la que se tenga memoria en la regin, con fumigaciones areas en el bajo Taman y el Surama. No obstante, la coca nunca se ha acabado. La gente cree que el precio va a repuntar en los prximos meses cuando la sustitucin comience en serio en otras partes del pas y haya escasez de pasta base. El precio del kilogramo, que lleg a pagarse en La Italia a $1.500.000, subi ya por encima de los $2.000.000, libre del impuesto al gramaje que se lleva la guerrilla del ELN.

Mientras el precio de la cocana repunta, no llegan ni los proyectos productivos de sustitucin, ni las mquinas que van a mejorar la carretera, ni los subsidios del Gobierno, pero si llegaron soldados a la vereda Patios desde el 5 de octubre. All las tropas le quemaron unos ranchos a los campesinos, supuestamente porque los dedicaban al procesamiento de cocana, tambin arrancaron varios lotes sembrados. Un artculo de La Silla Vaca afirmaba que este ao el Ejrcito ha erradicado 178 hectreas de coca en el municipio y segn la ONU han sido 563 hectreas en todo el departamento. Tambin llegaron funcionarios de la Fiscala que el 8 de agosto capturaron a Norberto Betancourt, el presidente de la Junta de Accin Comunal de la vereda Suramita. Norberto es uno de los dirigentes campesinos ms queridos de la regin, al que todos llaman cariosamente Gatoseco. La Fiscala lo acusa de ser cabecilla del ELN, imputndole cargos por secuestro, terrorismo, minera ilegal y narcotrfico. Sin embargo, la comunidad cree que aquello fue una represalia para golpear la organizacin y disuadir las protestas cuando comenzaran las erradicaciones. El Gobierno pens que con capturar a Gatoseco iba a parar todo, dice Eduardo Valencia, otro de los participantes de la protesta.

Si hubiera un desembarco y comenzara una erradicacin forzada maana qu haramos?, le pregunta Gerardo Jaramillo al resto de vecinos concentrados en el corregimiento. La respuesta probablemente se sabr en los prximos das, cuando San Jos del Palmar se sume al panorama de violencia y confusin que impera en las dems zonas cocaleras del pas. Los cocaleros tienen bastante claro cmo se podra solucionar el problema de los cultivos ilcitos en Colombia. Nosotros mismos arrancbamos y dejbamos de joder con esa mata, dice alguien mientras conversa en la panadera del pueblo, pero el Gobierno no le cumple a nadie. No le han cumplido a las FARC La guerra es lo que ms les da plata.


Fuente original: https://colombiaplural.com/san-jose-del-palmar-la-encrucijada-la-erradicacion-voluntaria/



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