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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-11-2017

La hoja seca

Mikel Arizaleta
Rebelin


A la muerte de la catedrtica Ingrid Galster, autora de Aguirre o la posteridad arbitraria, le ante su tumba en el cementerio de Krefeld con un clavel en la mano aquellos versos que un da escribiera Miguel de Unamuno sobre su muerte:

[...] y me digo: Tal vez cuando muy pronto /vengan para anunciarme / que me espera la cena, /encuentren aqu un cuerpo / plido y fro /la cosa que fui yo, ste que espera, / como esos libros silencioso y yerto, / parada ya la sangre, / yelndose en las venas, /el pecho silencioso / bajo la dulce luz del blando aceite, / lmpara funeraria. / Tiemblo de terminar estos renglones / que no parezcan / extrao testamento, / ms bien presentimiento misterioso / del allende sombro, / dictados por el ansia / de vida eterna.

S, lector solitario, que as atiendes / la voz de un muerto, / tuyas sern estas palabras mas / que sonarn acaso / desde otra boca, /sobre mi polvo / sin que las oiga yo que soy su fuente. / Cuando yo ya no sea / sers t, canto mo! / Oye la voz que sale de la tumba / y te dice al odo / este secreto: / Ya no soy yo, hermano!

Y este mismo mes, en la iglesia de los franciscanos de Bermeo, se enton un alelluia sonoro una tarde de sbado clido a la muerte de Kepa San Pedro Layuno. Y desde el altar se predic que la muerte no termina, que la vida terrenal tiene trastienda celestial. Y en aquella iglesia hubo entre los vivos amenes y silencios largos de quienes sostienen que el final era polvo y ahora ceniza incinerada.

Aunque se hace esperar, noviembre es mes de hojas secas y marrones arrastradas por el suelo, de bellotas cadas, de castaas abiertas y nidos chivateados por matas desnudas; una naturaleza que nos presenta reflexiones viejas de griegos, de panta rei, de tempus fugit, de yo me ir y se quedarn los pjaros cantando, de muerte como final natural de vida envejecida. Me viene al recuerdo lo escrito por el bilbano Javier Maras en su libro La isla del padre, cuando aquel da de comida familiar sentado a la mesa pregunt su padre, afectado por demencia senil, a sus hijos si viva o estaba ya muerto.

Al final somos zarandeados, amasados, masajeados por las manos y el querer de otros, que van decidiendo por ti en la medida que t te adentras en el corralillo del final. Por eso, son cada vez ms las personas que mirando en vida joven a su viejo acabose escriben papeles, hacen testamento de trato, redactan notas de aviso a mdicos y encargos al entorno cercano y leal, pretenden que su final sea segn su querer y no de otra manera, sueen al final en una vida de trastienda celestial o se sientan simplemente hoja amarronada cada a merced del viento.

Alejndose el hombre de la naturaleza se ha hecho urbano; repara, si puede, su carrocera gastada; en la medida de lo posible aparta de su persona la huella del deterioro y envejecimiento; lucha por su supervivencia prolongada refugindose en el progreso, en el potingue de colores, en el sol, en el agua, injertando en l una cierta ilusin de eternidad al tiempo que un slvese quien pueda solitario.

Se cuenta que Charles Darwin aplic el concepto de lucha por la existencia y la supervivencia al mbito biolgico luego de observar el comportamiento social humano. Analizando el trato de los hombres en sociedad, observando desde el Beagle el proceder de los conquistadores con los nativos, la postura del fuerte sobre el dbil, el valor de la traicin como factor de supervivencia en casos complicados. entendi el origen de las especies. En 1839 escribi Viaje de un naturalista y, visto lo visto, slo despus, en 1859, pudo escribir El origen de las especies. La invasin, conquista, colonizacin, esclavitud y saqueo de los otros, antes y ahora, se ha basado en que los salvajes, los aborgenes, los otros habitantes de la tierra a conquistar y ocupar, eran obstculo para el progreso, es decir, brida y freno para los desmanes de los colonos. Se justifica la criminalidad y el desvaro con argumentos adobados en el verdadero dios, apoyados en eptetos de salvajes, incultos, de superioridad racial; disimulando su usura con argumentos de caridad, humanidad, cultura y progreso.

En nuestros das no slo hay deforestaciones, matanzas de ballenas, de tiburones, no slo se saquean los mares y los ocanos desde barcos guerreros y armados, no slo se contaminan las aguas con residuos nucleares, pesticidas tambin se dan grandes matanzas de hombres por hombres, se provocan muertes desde la fuerza y el poder, se saquean pueblos con bendiciones y aplausos de organismos y estados. Tambin hoy se sigue repartiendo la tierra y sus habitantes, al igual que en la Conferencia de Berln de 1885, como si fuera un pastel. Tambin hoy es verdad lo que dijera Johann Goottfried Herder en 1790, slo que extendindolo ms: Podis nombrar un solo territorio que los europeos hayan pisado sin envilecerse para siempre, ante una humanidad indefensa y confiada, con sus palabras injustas, sus artimaas codiciosas su brutal opresin, sus enfermedades y los regalos fatales que acarrean? Nuestra regin de la tierra debiera ser reconocida no como la ms sabia, sino la ms arrogante, despiadada y sedienta de lucro.

La muerte, como acabose natural de la vida, como huella de la naturaleza, debiera hacernos comportarnos con mesura en nuestro quehacer humano, aligerar nuestro equipaje vital, reconocer la mano del otro y evitar esa muerte provocada por la baba indigna humana. Desterrar la muerte como tarea humana, reconocernos, desde nuestra mortalidad fuente de vida y no de muerte provocada, ser cultivadores y artesanos de fertilidad, de fauna y flora, de dignidad humana despojndonos del exceso de sebo y grasa acumulados.

No dios ni el ms all celestial son los garantes de humanidad en la tierra; somos las personas, los hombres y mujeres de nuestros das, los que debemos arremangarnos en conducir la vida por cauces razonablemente humanos, los que debemos pintar de colores las calles de nuestras ciudades y pueblos y humanizar nuestras relaciones variopintas.

Y poco ms, un recuerdo agradecido y una lgrima con una flor sobre cada hoja amarronada del camino en este noviembre, que se anuncia.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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