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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2017

"No hay delito sin Estado" de Miguel Angel Barrios, Norberto Emmerich, Yesenia Torres Curel
Un gran acierto, encontrar un lugar diferente desde el cual mirar la seguridad, el Estado

Norberto Emmerich
Rebelin


Los especialistas en seguridad son buenos para los diagnsticos pero no aciertan con las propuestas. Los homicidios y la violencia se acumulan sin cesar mientras la insistencia en exigir ms leyes, ms condenas y ms polica empuja por ocupar la primera plana de los diarios. Los ms inteligentes predican en el desierto sobre ingenuas polticas de prevencin a las que nadie presta atencin. Y casi todos buscan delitos y delincuentes en los barrios pobres de la ciudad, calmando las estadsticas y asustando a la gente decente.

Encontrar la llave del problema no es para nadie un asunto sencillo. Sin embargo los autores tuvieron un primer gran acierto: encontrar un lugar diferente desde el cual mirar la seguridad, el Estado.

El Estado, con sus instituciones y su infinita desigualdad, es el actor central de las problemticas de seguridad. All radica la poca o mucha estatalidad que sepa conseguir, integrando o desintegrando al pas en unidades obligadas a competir da a da por la subsistencia y la reproduccin en un territorio determinado. Estado, estatalidad y territorio conforman el trpode innovador del planteo de Barrios, Emmerich y Torres. Por eso llegan a afirmar que no hay delito sin Estado pero si hay estatalidad no hay delito.

Nosotros encontrbamos un dficit, y es que no hay delito si no es dentro de un territorio, y un territorio implica una estatalidad, un espacio estratgico. Todo territorio est dentro de un espacio, y por tanto a mayor estatalidad, menor criminalidad, y menor estatalidad, mayor criminalidad. Entonces para nosotros el tema fue que no se puede estudiar y planificar las polticas pblicas si no es implementando el anlisis de la territorialidad, entendiendo la misma no slo como el espacio fsico o la geografa del crimen, sino entendida como cules son los espacios estratgicos que el Estado ha dejado de ocupar y los ha ocupado el delito.

Los autores arriesgan un concepto tras otro, en una trama de pensamiento que lanza a los investigadores y especialistas a un mundo nuevo donde la ley, la delincuencia y la justicia son desafiados a cada paso.

Los acadmicos, asesores y analistas siguen afirmando (y vendiendo) interesantes relatos sobre delitos y delincuentes. Los viejos odres que contenan hasta ahora al vino nuevo se han roto. Ya es tiempo de estudiar al gran ausente: el Estado.

No afirmamos repetitivamente que los delitos son territoriales, algo que ya es obvio, sino que la seguridad no se refiere a delitos sino a territorio.

Que los delitos se cometan, y tiendan a cometerse nuevamente, en un territorio, es un dato emprico; lo relevante es que el territorio defina los valores, las percepciones, los escenarios y los comportamientos de los actores incluidos en l (habitantes) y relacionados con l (polica, autoridades).

Incluso el libro llega a plantear un nuevo mbito de responsabilidad del Estado en la seguridad, al que denominan la gestin territorial.
Editorial Biblos, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, puede sentir orgullosa de ofrecer al mundo la lectura de esta investigacin tan ambiciosa. Una autoridad mundial como el embajador brasileo Alexandre Addor Neto, quien fuera hasta hace poco y por diez largos aos secretario de Seguridad Multidimensional de la OEA, prologa con entusiasmo lo que expresamente denomina este fabuloso libro.

Mario Duarte, experimentado juez de la convulsionada provincia de Corrientes, Argentina, hace hincapi en la importancia de las cuestiones locales al encarar los problemas de seguridad, reafirmando lo que el libro afirma rotundamente.

Rubn Daro Ramrez Arbelez, figura de primera lnea en las exitosas polticas de seguridad colombianas, habla de una interesante propuesta de estudio y praxis de la seguridad ciudadana.

Finalmente el conocido embajador argentino Juan Archibaldo Lans cierra el libro con una recomendacin experimentada: cada vez ms es necesario que los dirigentes de Amrica Latina tengan claros los conceptos que demuestra y plantea el libro, si quieren que sus pases continen siendo Estados soberanos frente a las amenazas de todo tipo que se ciernen sobre nuestras sociedades.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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