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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2017

Pilsen Days: el encuentro de dos mundos

Ilka Oliva Corado
Rebelin




Son las 6:30 de la tarde del da sbado 28 de octubre, en Chicago en la poca del fro la noche llega pronto, en la oscurana del crepsculo busco estacionamiento en la 18th Street en Pilsen, corazn del barrio mexicano, y comienzo a caminar sobre la avenida buscando La Catrina Caf, lugar donde se lleva a cabo la exposicin Pilsen Days.

Ir a Pilsen es como regresar al corazn del arrabal donde crec, los arrabales comparten el mismo ADN, no importa en qu lugar del mundo estn, el tejido social es el mismo. Despus de caminar unas cuantas cuadras sobre las calles alfombradas de hojas ocres que sopla el viento y observando la personalidad del lugar, que es muy singular, me encuentro con la puerta de entrada a La Catrina Caf, antes de abrir me asomo por la ventana y contemplo la atmsfera, entre bohemia y tertulia con carcter de guateque callejero en arrabal.

Abro la puerta y entro, doy dos pasos y una mirada circular al lugar, una fotografa me detiene, me atrae, me atrapa, todo lo dems deja de existir: el bullicio, las personas del lugar, el resto de la exposicin, somos solamente esa fotografa y yo en medio de la nada, perdidas en el tiempo. Me habita, me llama, me susurra al odo, me acaricia, me desnuda, me deja observar de cerca su alma: el arrabal, los parias, el retumbar de un corazn que se ve as mismo reflejado en la mirada del hombre parado sobre la lnea del tren, con una escoba en la mano. Son apenas unos instantes que parecieron una eternidad, vuelvo, respiro y busco a Moira Pujols, dominicana y una de las organizadoras, que fue quien me invit a la exposicin y solo porque ella me invit asist. Me toc atravesarme toda la ciudad para poder estar ah. Soy una caverncola alejada de todo el bullicio cultural, son lugares en los que no que encajo y en los que me siento totalmente ajena.

Comienzo a caminar observando la exposicin, con aquella primera fotografa abrindome los poros, escucho el ruido del tren sobre las vas, la mirada del hombre sosteniendo la escoba me vuelve a atravesar, los parias nos identificamos por instinto, nos olemos, nos sentimos, nos amamos porque todos somos uno y nuestro ncleo celular es la dignidad en la exclusin: una resistencia inquebrantable.

Son fotografas de Pilsen en la dcada del 90, tomadas por quien en esa poca era un estudiante japons llegado a Chicago a estudiar fotografa al Columbia College. Hablo de Akito Tsuda. Y es lo que llama la atencin de lo esencial de esas fotos: el encuentro de dos mundos que no por distintos son ajenos.

Qu haca un japons en la comunidad latina de Illinois? No viva ah, pudo haber ido a cualquier otro lugar, al barrio italiano, al griego, al chino, al centro de la ciudad con sus edificios rascando las nubes, por qu el barrio mexicano? Por qu el arrabal? Por qu un lugar marginado donde dicen que puyan con tortilla tiesa? Por qu buscar a los invisibles de la sociedad? Por qu no se fue a tomarle fotos a las flores en primavera o al azul del lago en verano? Por qu a los parias?

Las respuestas las encontr cuando subi a tarima y fue ovacionado por los asistentes que coreaban su nombre y le agradecan la deferencia. Fue un instante largo el que se qued en silencio, sus ojos lo delataban, su alma demasiado transparente se dejaba ver como el cielo desnudo en da de verano, y me eriz la piel esa inocencia, esa humildad, Akito era uno de nosotros, nacido en otro lugar del mundo pero uno de los nuestros, tena lo esencial que es lo realmente importante en la vida y la mdula espinal de la humanidad.

Y la multitud lo aplauda y l no hablaba, conteniendo la emocin, y era natural, es natural de las personas que hacen las cosas por amor y responsabilidad no por reconocimiento, actuar as ante estas situaciones. Lo imagin 20 aos atrs, caminando por el barrio, compartiendo con la comunidad, que lo lleg a querer tanto que lo dej entrar a sus casas y tomar fotografas de las escenas diarias en un arrabal pobre y marginado que se levanta todos los das para palear las circunstancias.

Y es esa la responsabilidad humana, qu hacer con los talentos? Que todos los tenemos. Con las herramientas? Tomar participacin o simplemente obviar? Hacer el arte una decoracin o una accin poltica? En este caso Akito, que 20 aos despus nos vino a mostrar, -desde Japn, donde radica- un barrio que muchos migrantes no conocimos. Y queda en esas fotografas, la historia contada, la denuncia, el sentimiento y el acercamiento de dos mundos, que no por distintos son ajenos. Pilsen Days queda inmortalizada en la cmara de Akito y ser Memoria Histrica para las generaciones venideras.

Casi al final de la exposicin me enter que esa fotografa que me atrajo tanto, que para m es la mdula de la exposicin y es la foto ms importante, tambin entreteje la historia del contacto y el acercamiento de Akito con la comunidad mexicana, que le abri las puertas gracias a su amistad con Tom Herrena, quien aparece sosteniendo una escoba en medio de la lnea del tren: el paria en el que me reflej inmediatamente cuando sent sus signos vitales en los mos.

Queda comprobado pues, que lo de Akito no era un escaparate de fotgrafo jactancioso buscando las galas de la inmortalidad, era la comunicacin de su alma con las almas que en la intemperie se buscan, para abrigarse entre s. Eso adems de ser arte, es humanidad. Qu a Akito, la gloria le sea eterna!

http://cronicasdeunainquilina.com/2017/10/31/pilsen-days-el-encuentro-de-dos-mundos/
Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado
contacto@cronicasdeunainquilina.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


 


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