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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2017

Personas refugiadas o migrantes?

Juan Hernndez Zubizarreta
Viento Sur


Lejos de ser una pregunta retrica, los ministros de Interior del G6 -Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Polonia y Espaa-, reunidos en Sevilla el 16 de octubre, han decidido reinterpretar el nmero de personas refugiadas reubicadas en sus pases.

La tesis del G-6 es que la crisis de refugiados de 2015 se vincul con una constante corriente migratoria en el Mediterrneo, haciendo difcil distinguir quines son refugiados y refugiadas y quines son migrantes irregulares.

Las lneas que siguen a continuacin pretenden abordar esta cuestin que los poderes pblicos estn resolviendo de una manera muy restrictiva. Su consigna es dividir a los sujetos de derecho y reinterpretar las normas internacionales y nacionales de manera muy restringida. Quines son refugiadas? Las personas sirias o las afganas? Las etopes o las iraques? Las bangladess o las colombianas?

Aunque es evidente que todos y todas son seres humanos, la respuesta jurdica, es decir, la calificacin como personas refugiadas o migrantes econmicas les coloca en una situacin de mayor o menor vulnerabilidad cotidiana. Los proyectos de vida se truncan segn dicha calificacin, y lo que es ms grave, todos ellos se encuentran en espacios que transitan entre la desregulacin, la discriminacin, la impunidad, los limbos jurdicos y los espacios sin derechos.

Sassen habla de un tercer sujeto migrante que queda fuera de los tratados internacionales sobre refugiados o las leyes nacionales sobre migracin: personas expulsadas del campo que terminan en grandes suburbios de la periferia y son capturados en un desarrollo econmico () que oscurece esta realidad de expulsin [1].

Una aclaracin terminolgica

El concepto de persona refugiada y el marco jurdico recogido en la Convencin sobre el Estatuto de los Refugiados (1951) y el Protocolo de 1967 resultan manifiestamente insuficientes.

Las migraciones econmicas se presumen voluntarias, pero ocultan los desplazamientos forzados. Adems, los millones de personas y pueblos que emigran por causas climatolgicas y por el modelo y proyectos de desarrollo capitalista y heteropatriarcal se enfrentan a un vaco poltico, social, legal y humano.

Siguiendo a Raquel Celis y Xabier Aierd [2]: El desplazamiento forzado sera el cambio involuntario de lugar de residencia de una persona o grupo de personas, vindose obligadas a huir, a abandonar su residencia habitual, para proteger su vida o integridad, independientemente de que suponga o no cruzar la frontera estado-nacional como consecuencia de: una violacin grave o sostenida o sistemtica de derechos humanos (incluyendo los derechos civiles, polticos. Econmicos, sociales y culturales); una violacin masiva de los derechos humanos; la violencia generalizada; los conflictos armados; las catstrofes y desastres naturales o provocadas por el ser humano y la implementacin de proyectos de desarrollo a gran escala. Tambin se considera desplazamiento forzado el que sufren las personas que han migrado por cualquier otra causa pero se encuentre en riesgo de sufrir torturas o tratos inhumanos, o degradantes en caso de ser devueltas a sus pases de origen o a terceros pases

Por tanto, hay que rebasar el enfoque liberal de los derechos humanos, que los circunscribe al mbito civil y poltico y entender que los mismos son universales, indivisibles e interdependientes. Es decir, se debe proteger a las personas y pueblos que huyen y se convierten en desplazados forzados.

Los desplazamientos forzados

Las mltiples causas que atraviesan la calificacin de los desplazamientos forzados, dificultan la tipificacin de todos y cada uno de los derechos vulnerados. No exageramos si afirmamos que la destruccin total y absoluta de la dignidad humana nos retrotrae a pocas remotas donde los derechos humanos no formaban parte del imaginario colectivo. Vulneraciones del derecho a la vida, del derecho de asilo, de la omisin de socorro, de la proteccin de la infancia, de la no deteccin y proteccin de las vctimas de trata, de la esclavitud, del hambre, de las expulsiones, de las migraciones medioambientales, de la guerra, de la violencia sistemtica, de la tortura, de los tratos inhumanos, de las violaciones y vejaciones, de la explotacin laboral, de las redadas racistas, de los vuelos de expulsin, de la prostitucin forzosa etc.[3] Adems, el dolor de quienes que han perdido a sus seres queridos -sin registro alguno de desaparecidas y sin posibilidad de despedirles con dignidad- no encuentra amparo efectivo en los tribunales de justicia.

No podemos olvidar la destruccin emocional y vital de millones de personas cuyo nico delito es intentar sobrevivir. Cmo se puede evaluar tanto dolor? Cuando perdemos a un ser querido, a uno solo, sentimos que el tiempo y el espacio toman otra dimensin. Ponerles rostro y voz resulta imprescindible para delimitar la dimensin de este debate, y por eso los testimonios de las personas refugiadas y migrantes son los mimbres imprescindibles para trenzar las categoras jurdicas.

La Declaracin Universal de los Derechos de los Pueblos de Argel (1976), establece que todo pueblo tiene derecho a existir, al respeto de su identidad nacional y cultural. Y que todo pueblo tiene el derecho de conservar en paz la posesin de su territorio y de retornar all en caso de expulsin. Tambin proclama que nadie puede ser, debido a su identidad nacional o cultural, objeto de masacre, tortura, persecucin, deportacin, o expulsin, o ser sometido a condiciones de vida que puedan comprometer la identidad o la integridad del pueblo al que pertenece.

En estos tiempos en que millones de migrantes deambulan de un lugar a otro del planeta global, por qu no reclamar -siguiendo la estela de Argel- que sean considerados sujetos de pleno derecho, como si de un nuevo pueblo se tratase con identidades heterogneas de carcter transnacional al que hay que proteger y dotar de derechos y obligaciones vivan donde vivan?

La reflexin a la que nos aboca la cuestin planteada, evidencia un hecho y es que la Declaracin de Argel debe ser reinterpretada y readecuada a las nuevas realidades transnacionales y, en ningn caso, debe dejar fuera a las personas desplazadas forzosas, que son en ltima instancia las grandes perdedoras de este sistema capitalista.

 

La separacin entre migraciones forzadas y voluntarias ha perdido hace tiempo su razn de ser

La crisis de los desplazamientos forzados no es espontnea, ni coyuntural, ya que est vinculada a mltiples causas estructurales que sustentan el modelo econmico y social de dominacin, lo que implica abordarlas necesariamente desde su raz o los dramas humanos que provocan los desplazamientos forzados no se van a detener.

No obstante, no renunciamos a considerar un valor esencial de la humanidad que las migraciones sean movimientos libres, que los intercambios entre pueblos, comunidades y personas sean un bien cultural digno de proteccin internacional, pero lo cierto es que solo un nmero muy reducido de personas puede viajar en libertad y de manera voluntaria.

Bajo este epgrafe, no pretendemos afirmar que las causas que generan una u otra categora jurdica sean similares, pero la solucin no puede apuntar a crear rangos tan diversos que sirvan para abrir o cerrar las fronteras de manera tan aleatoria. Y ms si las interpretaciones aplicadas por los gobiernos y las instituciones comunitarias se decantan en sentido inverso, es decir, se procede a la desaparicin de facto de las normas de proteccin de las personas refugiadas y se generalizan las migraciones como desplazamientos fuera de la Convencin de Ginebra.

Es como si el actual modelo de desarrollo capitalista y patriarcal no provocara ningn efecto huida, y lo que resulta muy evidente es que la persecucin, tal y como se interpreta desde la UE y los gobiernos miembros, aparece vinculada a una regulacin y aplicacin normativa muy formal y esttica, lo que no permite proteger, ni explicar, el sufrimiento de millones de personas. Se interpretan restrictivamente las normas que protegen a las personas refugiadas y se consideran voluntarias al resto de personas migrantes, no aceptando las mltiples causas que generan huidas no voluntarias.

Pese a reconocer que es un tema complejo, entendemos que un tratamiento adecuado de los espacios y los tiempos de intervencin normativa nos permite diferenciar entre las propuestas de corto plazo, que atiendan las necesidades prcticas de carcter cotidiano e inmediato de las personas refugiadas y migrantes y las de largo plazo, que proponen modificaciones en los sistemas de regulacin.

Desde el punto de vista de la respuesta jurdica a corto plazo, se deben exigir modificaciones del sistema europeo y de los pases miembros sobre el refugio, y se tiene que reclamar su adecuacin estricta al Derecho Internacional de los Derechos Humanos. As, debemos exigir la eliminacin de los acuerdos bilaterales con pases que vulneren los derechos de las personas migrantes; abrir corredores humanitarios y otras vas seguras de acceso a la proteccin, expedir de visados en embajadas y consulados; cumplir los compromisos de reubicacin y reasentamiento; poner fin a las devoluciones ilegales en las fronteras de Ceuta y Melilla; derogar el Acuerdo de Mlaga firmado entre Espaa y Francia que permite las devoluciones en caliente en la frontera de Irn; aprobar el Reglamento de desarrollo de la Ley de Asilo y Proteccin Subsidiaria tras ms de 7 aos de retraso y exigir el cumplimiento del Tratado de Funcionamiento de la Unin Europea que garantiza controles fronterizos acordes con los derechos fundamentales de la Unin Europea.

Por otra parte, en el caso espaol, el programa del Ministerio de Empleo al que se acogen las personas solicitantes y beneficiarias de proteccin internacional consta de varias fases que son completamente insuficientes seis meses en pisos de acogida, un ao de ayudas para el alojamiento y manutencin y un tercer periodo de asesoramiento- y, adems, sus dotaciones econmicas son manifiestamente escasas. A todo ello hay que aadir las dificultades para empadronarse, lo que conlleva impedimentos para solicitar y conseguir el arraigo y la deriva de todo ello en un limbo jurdico sin lmites, ya que al calvario cotidiano se suma que el asilo se concede a un escaso 3% de las personas solicitantes. A partir de ah, pasan a engrosar las filas de personas irregulares y su consideracin de sujetos de no derecho.

Tambin se debe aprobar la inclusin en la Convencin de Ginebra de un protocolo especfico sobre personas refugiadas por motivos medioambientales [4] y evolucionar en la definicin del agente perseguidor -Estado de origen, empresas transnacionales, Instituciones Econmico- Financieras y Estados matrices- causante de la huida por causas medioambientales. Suecia y Finlandia ya tienen reconocida la figura de migrantes ambientales. Respecto a la persecucin por motivos de gnero resulta imprescindible reconceptualizar el Derecho Internacional de las Personas Refugiadas tal y como afirma Carmen Miguel Juan[5]. Los cinco motivos previstos en la Convencin de Ginebra deben ser interpretados desde una perspectiva feminista y tomar en consideracin la violencia sexual que sufren las mujeres, los nias y las nios en los trnsitos por parte de todos los hombres con los que se encuentran en el camino: compaeros de viaje, policas, mafias etc., los matrimonios forzados, la ablacin genital, la prostitucin forzosa y la persecucin por la orientacin y la identidad sexual.

Por otra parte, las normas sobre migraciones comunitarias y nacionales, como la ley espaola de extranjera, deben modificarse radicalmente y adecuarse a la Convencin Internacional sobre la proteccin de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares, que es un tratado de la ONU que busca el respeto de los derechos de los trabajadores y trabajadoras migrantes. Uno de los aspectos ms reseable de la Convencin es la referencia a los migrantes indocumentados como titulares de derechos fundamentales y, por tanto, del acceso y proteccin a los mismos. Convencin, por cierto, no ratificada por ningn pas europeo, ni EEUU, entre otros.

Pero el desafo ms importante proviene de cmo buscar un uso alternativo del derecho que permita que todas las personas excluidas del modelo neoliberal, puedan ser sujetos de derecho de manera plena y al margen de fronteras y jerarquas. Eso requiere un nuevo instrumento jurdico que tenga en cuenta las normas internacionales sobre refugio, sobre migraciones, sobre la persecucin por motivos de gnero, sobre el cambio climtico y sobre el control de las empresas transnacionales, lo que implica modificaciones sustanciales del modelo vigente de regulacin. Un instrumento que trate los desplazamientos forzados de manera integral y otorgue carta de naturaleza jurdica y proteccin a todas las personas que sean perseguidas o que huyan de sus lugares de origen contra su voluntad.

Lo que no se puede aceptar es que siga habiendo una categora de personas refugiadas con estndares jurdico-formales de proteccin superior -persecucin por razones de raza, religin, nacionalidad, de la guerra etc.- a las personas que huyen del hambre, de las prcticas de las empresas transnacionales, de la violencia machista, de la especulacin alimentaria, de los efectos de los acuerdos y tratados de comercio e inversiones, de los proyectos agroindustriales y extractivistas, del acaparamiento de tierras, de las polticas de las Instituciones Econmico-Financieras etc., ya que estos motivos no son ajenos a los desplazamientos forzados. Este es uno de los nudos centrales que se deben tratar al aproximarse a las causa reales que provocan los desplazamientos forzados.

Propuesta de mitigacin de los desplazamientos forzados

Hay que partir de dos principios internacionales que deben formar parte del vrtice de la pirmide jurdica del ordenamiento internacional

Resulta imprescindible actualizar un acuerdo internacional respecto a qu cuestiones forman parte de las ventajas competitivas entre empresas y cules no. Los derechos humanos, medioambientales y laborales deben quedar fuera de la competitividad y la acumulacin de capital no puede hacerse a costa de los derechos humanos.

La supuesta fragmentacin del Derecho Internacional en esferas separadas y supuestamente autnomas, permite a las empresas transnacionales y a los poderes corporativos imponer las reglas econmicas y polticas del gran capital a las mayoras sociales. Se reinterpretan por tanto las normas internacionales a favor de los sectores dominantes. La inversin de la pirmide jurdica internacional es urgente e imprescindible y se requiere una nueva codificacin normativa que exprese claramente que el Derecho Internacional de los Derechos Humanos -incluido el Derecho Internacional del Trabajo, el Derecho Internacional Ambiental y el derecho a una vida libre de violencia machista- es jerrquicamente superior a las normas de comercio e inversiones, nacionales e internacionales, por su carcter imperativo y como obligaciones erga omnes, es decir de toda la comunidad internacional y para toda la comunidad internacional.

Adems, las polticas internacionales deben regular de manera imperativa cuestiones que aparecen muy vinculadas a la vulneracin de derechos de las personas desplazadas.

Que se proceda al progresivo cese de la industria militar, as como su adecuacin estricta a los derechos humanos.

Que la UE y los Estados miembros controlen y obliguen a las empresas transnacionales, fondos de inversiones y dems corporaciones especulativas a someter su actividad al estricto cumplimiento del Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

Que los acuerdos y tratados de comercio e inversiones respeten el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, el Derecho Internacional del Trabajo, el Derecho Internacional Ambiental, la soberana de los pueblos y los derechos de los campesinos y campesinas.

Que las polticas de cooperacin al desarrollo se ajusten al Derecho Internacional de los Derechos Humanos y no a la seguridad de los Estados.

Que las polticas de la UE y de los pases miembros tengan como primera prioridad trabajar por el control del cambio climtico a escala local, nacional, regional y global.

Se debe crear una Defensora Mundial de los Pueblos por los Derechos de las personas migrantes, refugiados, asilados, aptridas, vctimas de trata y trfico, que promueva la libre movilidad y los derechos humanos.

Se debe apoyar la aprobacin de un Tratado Vinculante de las Naciones Unidas para el control de las Empresas Transnacionales y otras empresas en materia de respeto de los Derechos Humanos en el marco del Consejo de Naciones Unidas en Ginebra.

Se debe tomar en consideracin la Declaracin final de la Conferencia Mundial de los Pueblos Por un mundo sin muros hacia la ciudadana universal que tuvo lugar el 20 y 21 de Junio de 2017 en el municipio de Tiquipaya, en Bolivia [6].

La complejidad sobre las causas de los desplazamientos forzados es muy evidente. El Derecho Internacional de los Derechos Humanos es el teln de fondo donde apuntalar las diferentes alternativas y su objetivo primordial terminar con el sufrimiento de millones de personas que transitan por el planeta bajo biografas del horror.

Notas:

[1] Jos Bautista (2017): Saki Sassen De verdad necesito una multinacional para tomar un caf en mi barrio?, La Marea https://www.lamarea.com/2017/10/27/entrevista-saskia-sassen/

[2] Raquel Celis y Xabier Aierdi (2015): Migracin o desplazamiento forzado? Las causas de los movimientos de poblacin a debate, Cuadernos Deusto de Derechos Humanos, Num.81, Bilbao.

[3] Helena Maleno (2017): Tras la frontera. Caminando Fronteras.

Enlace: https://caminandofronteras.files.wordpress.com/2017/05/ccf-itlf-arte-final-web.pdf

[4] Se entiende por refugiado medioambiental, aquellas personas y pueblos que se han visto obligados a migrar a otros lugares por la degradacin medioambiental experimentada en sus tierras de origen. Las causas de la misma se puede deber a razones naturales o a acciones humanas, y han minado sus sistemas de sustento.

[5] Carmen Miguel (20016): Refugiadas. Una mirada feminista al Derecho Internacional, Catarata, Madrid.

[6] Freddy Zarco (2017): Polticas migratorias con visin humanista: Declaracin final conferencia Mundial de los Pueblos por un Mundo sin Muros, desinformmonos, periodismo de abajo https://desinformemonos.org/politicas-migratorias-vision-humanista-declaracion-final-conferencia-mundial-los-pueblos-mundo-sin-muros-hacia-la-ciudadania-universal/

Juan Hernndez Zubizarreta es profesor de la Universidad del Pas Vasco y miembro del Observatorio de Multinacionales en Amrica Latina (OMAL)

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article13153

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 


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