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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2017

Cualquier cosa puede tener rating
Hipertrofia del xito burgus

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto de Cultura y Comunicacin UNLa


Basta y sobra con monopolizar los medios para imponer ciertas convicciones y gustos. Mecanicismos al margen. Esa es la herencia ideolgica que han amasado los (sedicentes) genios del mercado meditico-informativo-publicitario y sus satlites encuestadores obsecuentes. Alguna vez el concepto dominante del xito tuvo fundamentos en la bsqueda (frecuentemente falaz y fallida) de la excelencia. As fuese slo como entelequia estimulante de fantasas hegemnicas. Alguna vez el xito de la clase dominante, en cantidad y en calidad, forj requisitos conceptuales, cientficos y tecnolgicos que validaban cierta competencia y fundamentaban, con alguna seriedad, la vocacin burguesa de premiarse entre ellos mismos.

Pero la debacle moral de la clase dominante se aceler con su crisis de sobre-produccin y todos sus estndares de xito se desplomaron desde dentro sin tocar las fachadas. Por eso, por ejemplo, siguen otorgndose Premios Nobel que se han reducido a estimulantes de mercado para vender libros o resucitar famas de talentos consuetudinariamente ignorados. Por eso no hay mrito cientfico, artstico o moral que importe cuando se trata de vaciar las bodegas cargadas con bagatelas ideolgicas o tecnolgicas de temporada. A ese fin se subordinan todas las fuerzas de propaganda mercantil, fabrican fama, prestigio, virtudes lo que sea necesario para vender y vender lo que le urge a las empresas saturadas de s, entre s y contra ellas mismas. Crisis de sobre-produccin.

Era de esperarse que los publicistas se convirtieran, tambin, en mercanca de ellos mismos y se vendieran como solucin mgica para descongestionar las venas saturadas del mercado. Era de esperarse que inventaran las maneras de convencerse y de convencer a sus jefes, con dispositivos de medicin para hacer pasar por inobjetables sus xitos de ventas y, de paso, tambin convertirlos en mercanca. Inventaron que el rating es una forma confiable de medir la audiencia y, por lo tanto, el xito de sus municiones ideolgicas mediatizadas. Lo exhiben con orgullo, les sirve para discriminar, humillar o denostar todo aquello que a su parecer, o al parecer de sus jefes, no genere rating. Y pretenden, as, dar por terminada toda discusin. La dictadura del rating.

Por cierto, rating, anglicismo rating, segn el Diccionario panhispnico de dudas (DPDes innecesario, pues existen las formas hispnicas ndice de audiencia o audiencia para referirse al nmero o porcentaje de personas que siguen un medio de comunicacin o un programa en un periodo determinado. Se recomienda utilizar las voces hispnicas en lugar del anglicismo. http://www.academia.org.mx/espin/Detalle?id=333

Pero el asunto del rating como caballo de Troya del xito (y viceversa) no es un asunto menor en el campo de batalla ideolgica que es extensin de la Guerra Econmica declarada contra los trabajadores. Con todo lo manipulado, a-cientfico, antojadizo y mentiroso que son los resultados cotidianos del rating. Con todo lo que tiene de cuentas de vidrio para hipnotizar empresarios incautos o anunciantes veleidosos, en el corazn del dispositivo ideolgico del rating est la moraleja de que el xito puede modelarse, y debe modelarse, al antojo de las urgencias mercantiles de un sistema econmico que se ahoga en su propio modo de produccin y en su modo de imponer relaciones de produccin.

Ser exitoso se convirti en un problema aritmtico y en un paraso para el oportunismo de mercado. Es decir para el mercenarismo. Basta y sobra con estudiar en qu actividad es ms urgente fabricar xito para aliviar la hipertrofia mercantil del capitalismo y listo. Eso suean ellos. xito asegurado. Si hay mucho malestar social por la inflacin, la especulacin, la humillacin y la represin, por ejemplo, hay que fabricar exitosos anestsicos deportivos, faranduleros y noticiosos. Si estn quedndose en bodega demasiadas mercancas como electrodomsticos, ropa, automviles o emprendimientos inmobiliarioshay que fabricar exitosos productos crediticios, exitosos anuncios seductores, exitosas vulgaridades disfrazadas de chiste. Y listo, reptase hasta la nusea y ser un xito de mercado que mantendr sedadas las angustias de los empresarios dueos del circo. Y probarn su xito con muestras de rating.

Inyectar confusin, relativizar y mercantilizar el xito, es una forma de violencia psicolgica contra los pueblos. Es someter a las personas a valores y parmetros de poder, que jams podrn ser alcanzados por personas comunes, a menos que acepte convertirse en cmplice de las reglas y de las ventas. Se trata de la imposicin cultural de normas que se infiltran en la conducta diaria y que determinan actitudes fundamentales a la hora de tomar decisiones cruciales. No pocos estudiantes eligen, por ejemplo, carreras universitarias, cientficas, tcnicas o artsticas, basados en un a idea del xito modelada no por las necesidades colectivas, incluso ni por las necesidades individuales sino por las necesidades del mercado. No pocas decisiones diarias se derivan del xito publicitado de ciertas marcas, de ciertas personas o de ciertos conceptos.

Eso implica convertir nuestras vidas en cajas de resonancia consumidoras compulsivas del oropel meditico que nos ha infiltrado su ideologa del xito y eso suele ocurrir sin consultarnos, sin considerarnos, sin enterarnos y sin respetarnos. Y con el pretexto de que hay otras cosas ms urgentes, la mayora de las fuerzas polticas otorgan ninguna importancia a estos temas y ningunean el calibre de estas ofensivas porque ningunean, o gustan de ignorar, las municiones mediticas de la Guerra Econmica. Y ese ninguneo lo venden con mucho xito y siguen cobrando sus salarios.

Es necesario estudiar cientficamente cada una de las lneas de fuego ideolgico que las oligarquas inventan para colonizar y recolonizar permanentemente a los pueblos. Es necesarios que el pueblo trabajador desarrolle anticuerpos para defenderse de las maquinas de guerra ideolgica que han inventado, entre otros, los que practican periodismo de guerra y con eso violan los derechos sociales fundamentales a la Cultura y a la Comunicacin, liberadas de los yugos del mercado neoliberal. Es un delito de lesa humanidad subordinar a los pueblos a los caprichos comerciales de un sector que superpone sus intereses a los intereses de la comunidad. Que ponen el dinero por encima de los seres humanos, que imponen sus mercancas por encima de los valores, que imponen sus mercadotecnia por encima de los solidaridad colectiva y que imponen su idea mercantil del xito como premisa normativa de la vida. Y eso es un verdadero fracaso para la humanidad.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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