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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-11-2017

Somalia, un pas devastado por la sequa, la hambruna y los conflictos

Bashir Goth
Pambazuka News


El presidente de Somalia declar como desastre nacional la hambruna que asola el pas. Ha habido escasa respuesta por parte del resto del mundo. La sequa es una desgracia natural que puede ocurrir en cualquier parte, pero lo que hace que esta sea ms letal es el continuado conflicto que evita que la ayuda humanitaria llegue a los necesitados y dificulta que los nmadas afectados viajen a otros lugares en busca de ayuda.

A menudo omos el clich el agua es un bien preciado mientras llevamos con nosotros botellas de agua que podemos beber en cualquier momento. Nos baamos en ella varias veces al da, lavamos el coche, inundamos el jardn con litros y litros de agua y la malgastamos de cualquier forma imaginable. En las raras ocasiones en que nos levantamos por la maana y no tenemos el agua disponible en el grifo, nos volvemos locos por no poder lavarnos los dientes, la cara y tirar de la cisterna una sola maana. Ahora, imagina que solo un sorbo se interpone entre la vida y la muerte y no hay agua en ninguna parte.

Eso es exactamente lo que est ocurriendo en Somalia, donde, segn la ONU, ms de 6,2 millones de personas se enfrentan a la hambruna y la inanicin causadas por la inseguridad alimentaria, que deriva de las escasas precipitaciones y la falta de agua limpia. Somalia est sumida en una intensa sequa provocada por dos temporadas consecutivas de escasas precipitaciones. En las reas ms afectadas, las precipitaciones no adecuadas y la falta de agua han destruido las cosechas y el ganado, al tiempo que algunas comunidades se ven forzadas a vender sus bienes y pedir comida y dinero para sobrevivir, explica el informe.

En un pas donde ms del 48 % de la poblacin son nmadas y agricultores en las reas rurales, la lluvia salva vidas. No es de extraar que los somales midan la prosperidad por el lema Biyo iyo Baad (agua y pastos verdes). Y cuando hay escasez de lluvias durante ms de dos aos consecutivos, como en los que precedieron a la situacin actual, los resultados son hambruna, inanicin e incluso la muerte de personas y ganado. En 2010 y 2011 el pas se vio afectado por la ltima sequa de su historia, que fue tambin una de las ms devastadoras; esta dio lugar a una hambruna que caus la muerte de aproximadamente 258.000 personas, segn la ONU y sus agencias. Adems, actualmente Unicef ha clasificado Somalia como uno de los pases de creciente importancia donde la malnutricin aguda podra causar la muerte de miles de nios si no llega una rpida respuesta internacional.

Gran cantidad de personas ya han tenido que desplazarse de sus reas nmadas y trasladarse a espacios urbanos u otras reas rurales menos afectadas por la sequa. Las zonas ms afectadas se encuentran en las regiones del este del estado autodeclarado de Somalilandia, normalmente pacfico, y en las regiones del norte y el centro de la propia Somalia. La poblacin ha perdido su ganado, que adems es la principal fuente de ingresos del pas, pues supone un 40 % del PIB nacional. Solo en 2015, Somalia export 5,3 millones de cabezas de ganado a mercados de Oriente Medio, segn la Organizacin de las Naciones Unidas para la Alimentacin y la Agricultura (FAO). Esto explica por qu la sequa hace peligrar no solo la vida rural de las personas afectadas, sino que tambin dificulta la recuperacin econmica de un pas ya de por s obstaculizado por una guerra civil y otros importantes desafos de ndole geopoltica, socioeconmica y ecolgica.

Las sequas son desastres naturales que pueden ocurrir en cualquier lugar debido a cambios medioambientales, pero lo que hace que sea ms letal en Somalia que en otros pases es el continuado conflicto que evita que la ayuda humanitaria llegue a los necesitados o dificulta a los nmadas abandonar las zonas afectadas por la sequa para ir a otros lugares en busca de ayuda y socorro. Todo esto obliga a los somales a enfrentarse a uno de sus tradicionales temores: Col iyo Abaar (guerra y conflictos). Los conflictos tambin eliminan la capacidad del pas para recuperarse y resistir ante futuras sequas.

Esto es lo que ha enfatizado el nuevo Secretario General de las Naciones Unidas durante su reciente visita a Somalia. Hemos presenciado la combinacin mortal entre conflictos, hambre y enfermedades, causada por la permanente lucha de Somalia para poder derrotar a Al Shabab, poner fin al terrorismo y crear condiciones para que se restablezca la paz; pero la sequa ha tenido un impacto devastador en la economa y las vidas de los somales. Y en estas trgicas circunstancias, con la rpida propagacin de la diarrea y el clera, que causan la muerte y el sufrimiento de la poblacin, hay una gran necesidad de apoyo internacional, declar Antnio Guterres.

No obstante, esta sequa llega en un momento de gran esperanza entre el pueblo somal debido a la eleccin de un nuevo presidente a principios de febrero. El pueblo espera que el presidente conduzca al pas a una situacin de paz y estabilidad y restaure su posicin de respeto a escala internacional. Se espera que, tras veinticinco aos de guerra y anarqua, los somales entrarn de nuevo en una era de Nabad iyo Caano (paz y leche). Desde entonces, el presidente ha declarado el estado de desastre nacional y solicitado una respuesta urgente a la comunidad internacional con el fin de evitar una tragedia humanitaria.

Sin embargo, mientras la poblacin de Somalia vive entre la esperanza y la desesperacin en estos tiempos difciles, la comunidad internacional parece demasiado lenta para actuar o, incluso, podra decirse que indiferente ante el sufrimiento que padecen otras personas en Somalia. Ya hemos presenciado cmo el mundo miraba hacia otro lado durante anteriores crisis humanitarias en frica. Ocurri en Etiopa durante la hambruna de 1983 y 1984, cuando el resto del mundo fue demasiado lento para rescatar a un pas entero asolado por la sequa y la inanicin hasta que las imgenes de la televisin conmocionaron al mundo. De nuevo, no se proporcion una respuesta rpida a la hambruna causada por el conflicto en Somalia en 2010 y 2011 hasta que Recep Tayyip Erdoğan, primer ministro turco en la poca, y su mujer aterrizaron en Mogadiscio y se convirtieron en los primeros lderes mundiales en visitar Somalia.

Sera injusto culpar a la comunidad internacional por la hambruna que asola Somalia, puesto que la propia hambruna, y no la sequa, es consecuencia del continuado conflicto entre los combatientes extremistas de Al Shabab y los sucesivos gobiernos somales que se refugian en Mogadiscio bajo la proteccin de fuerzas africanas de mantenimiento de la paz. Pero no es propio de la comunidad internacional ignorar el aprieto en que se encuentran los nmadas y agricultores indefensos, especialmente teniendo en cuenta que los pases desarrollados, y la ONU en particular, disponen de sofisticados sistemas de alerta temprana que identifican el riesgo de sequa y hambruna. Tienen la responsabilidad moral de poner en marcha medidas preventivas y mitigadoras antes de que se produzca el desastre.

La comunidad internacional debera hacer algo ms que esperar impasible a que los medios muestren en las pantallas de televisin imgenes de mortalidad a gran escala, desplazamiento masivo de la poblacin y terrenos ridos cubiertos de cadveres de animales y nios esquelticos para responder a semejante tragedia.

No ayudar a Somalia pone en peligro la paz y la seguridad mundiales, pues los grupos extremistas como Al Shabab, que ya tiene a la poblacin como rehenes, seguirn utilizando el sufrimiento de la gente para su beneficio al atraer a los jvenes desempleados y desgraciados a sus filas, sobre todo teniendo en cuenta que las naciones occidentales cierran las fronteras a los inmigrantes a causa de la creciente islamofobia y la propagacin del miedo.

Bashir Goth es un comentarista africano de cuestiones polticas, sociales y culturales. Este artculo apareci por primera vez en Gulf News.

Fuente: Pambazuka News, Somalia: A country devastated by drought, famine and conflict, publicado el 16 de marzo de 2017.

Traduccin para Umoya: Luca Otero Martnez.



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