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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2017

Declaracin Balfour
Un estudio sobre la duplicidad britnica

Avi Shlaim
Middle East Eye

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn Hijs.


Cien aos han pasado desde que este documento cambi el curso de la historia y sin embargo, Gran Bretaa sigue sin admitir la negacin de Israel del derecho palestino a la autodeterminacin nacional ni su propia complicidad.

La Declaracin Balfour, emitida el 2 de noviembre de 1917, fue un breve documento que cambi el curso de la historia. En ella el gobierno britnico se comprometa a apoyar el establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judo en Palestina siempre que no se hiciera nada para perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judas existentes en Palestina.

En aquel momento los judos constituan el 10% de la poblacin de Palestina: 60.000 judos y poco ms de 600.000 rabes. No obstante, Gran Bretaa decidi reconocer el derecho a la autodeterminacin nacional de la pequea minora y negrselo rotundamente a la mayora indiscutible. En palabras del escritor judo Arthur Koestler: aqu hubo una nacin que prometi a otra nacin la tierra de una tercera nacin.

Algunos informes coetneos presentaron la Declaracin Balfour como un gesto desinteresado e incluso como un noble proyecto cristiano para ayudar a que un pueblo antiguo reconstruyese su vida nacional en su patria ancestral. Tales argumentos emanaban del romanticismo bblico de algunos funcionarios britnicos y de sus simpatas hacia los judos ante la difcil situacin que afrontaban en Europa oriental.

Los estudios posteriores establecen que el principal motivo para emitir la declaracin fue el fro clculo de los intereses imperiales britnicos. Se crey, errneamente, que una alianza con el movimiento sionista en Palestina servira mejor a los intereses de Gran Bretaa.

Palestina controlaba las lneas de comunicaciones del Imperio Britnico al Lejano Oriente. Francia, el principal aliado de Gran Bretaa en la guerra contra Alemania, tambin era un rival influyente en Palestina. Bajo el acuerdo secreto de Sykes-Picot de 1916, los dos pases haban dividido Oriente Prximo en zonas de influencia pero acordando una administracin internacional para Palestina. Al ayudar a los sionistas a apoderarse de Palestina, los britnicos esperaban asegurar su presencia dominante en la zona y excluir a los franceses. Los franceses llamaron a los britnicos Prfida Albin. La Declaracin Balfour constituy un ejemplo primordial de esa traicin permanente.

Las principales vctimas de Balfour

Sin embargo, las principales vctimas de la Declaracin Balfour no fueron los franceses sino los rabes de Palestina. La declaracin fue un tpico documento colonial europeo improvisado por un pequeo grupo de hombres con una mentalidad absolutamente colonial. Se formul con un desprecio absoluto hacia los derechos polticos de la mayora de la poblacin indgena.

El secretario de Asuntos Exteriores, Arthur Balfour, no hizo ningn esfuerzo por disimular su desprecio hacia los rabes. En 1922 escriba:

El sionismo, sea correcto o incorrecto, bueno o malo, est arraigado en tradiciones milenarias, en necesidades actuales y en futuras esperanzas de trascendencia mucho ms profunda que los deseos y prejuicios de los 700.000 rabes que ahora habitan esa tierra antigua.

Difcilmente podra hallarse un ejemplo ms sorprendente de lo que Edward Said llam la epistemologa moral del imperialismo.

Balfour no era ms que un lnguido aristcrata ingls. La verdadera fuerza motriz de la declaracin no fue Balfour sino David Lloyd George, el exaltado radical gals que diriga el gobierno (1916-1922). En poltica exterior, Lloyd George era un imperialista britnico pasado de moda y un acaparador de territorios. Sin embargo, su apoyo al sionismo no se fundamentaba en un anlisis slido de los intereses britnicos sino en la ignorancia: admiraba a los judos pero tambin los tema, y no comprendi que los sionistas eran una minora dentro de una minora.

Al alinear a Gran Bretaa con el movimiento sionista Lloyd George actu desde la perspectiva errnea y antisemita segn la cual los judos eran extraordinariamente influyentes y hacan girar las ruedas de la historia. En realidad, el pueblo judo estaba indefenso y sin otra influencia que no fuera la del mito del poder clandestino.

En resumen, el apoyo britnico al sionismo durante la guerra estaba enraizado en una arrogante actitud colonial hacia los rabes y en una concepcin equivocada sobre el poder internacional de los judos.

Una doble obligacin

Gran Bretaa agrav su primer error al incluir los trminos de la Declaracin Balfour en el Mandato de la Liga de Naciones para Palestina. Lo que haba sido una mera promesa de una gran potencia a un aliado menor se convirti en un instrumento internacional jurdicamente vinculante.

Para ser ms precisos, Gran Bretaa en tanto que potencia mandataria, asumi una doble obligacin: ayudar a los judos a construir un hogar nacional en toda la Palestina del Mandato y, al mismo tiempo, proteger los derechos civiles y religiosos de los rabes. Gran Bretaa cumpli la primera obligacin pero rechaz honrar lo irrisorio de esa segunda parte.

Que Gran Bretaa fue culpable de duplicidad y de dobles tratos es incuestionable. Por lo tanto, la verdadera pregunta es: consigui Gran Bretaa alguna recompensa concreta con esa poltica inmoral? Mi respuesta a esa pregunta es que no.

La Declaracin Balfour fue un pesado fardo para Gran Bretaa desde el comienzo del Mandato hasta que alcanz su infame final en mayo de 1948.

Los sionistas se quejaron de que todo lo que Gran Bretaa hizo por ellos en el perodo de entreguerras no estuvo a la altura de lo prometido inicialmente. Argumentaron que la declaracin implicaba el apoyo a un Estado judo independiente; los funcionarios britnicos replicaron que solo haban prometido un hogar nacional, que no es lo mismo que un Estado. Entretanto, lo que Gran Bretaa provoc fue el resentimiento no solo de los palestinos sino de millones de rabes y musulmanes de todo el mundo.

En su obra clsica Britain's Moment in the Middle East [El momento de Gran Bretaa en Oriente Prximo], Elizabeth Monroe ofrece un juicio equilibrado sobre este episodio. Calculada nicamente por los intereses britnicos, escribe Monroe, [la Declaracin Balfour] constituye uno de los mayores errores en nuestra historia imperial.

En retrospectiva, la Declaracin Balfour parecera un error estratgico colosal. El resultado final fue que permiti que los sionistas tomaran el poder en Palestina, una toma de poder que se ha mantenido hasta nuestros das en forma de expansin de asentamientos ilegales pero incesantes en Cisjordania y a expensas de los palestinos.

Mentalidad arraigada

Ante esta conmemoracin histrica, uno podra esperar que los dirigentes britnicos agachasen con vergenza la cabeza y rechazaran este txico legado de su pasado colonialista. Pero los ltimos tres primeros ministros britnicos de los dos principales partidos polticos, Tony Blair, Gordon Brown y David Cameron, han mostrado un firme apoyo a Israel y una absoluta indiferencia hacia los derechos de los palestinos.

Theresa May, la actual primera ministra, es una de las dirigentes ms pro-israeles de Europa. En un discurso pronunciado en diciembre de 2016 ante los Amigos Conservadores de Israel, que incluye a ms del 80% de los diputados tories y a todo el gabinete, elogi a Israel como un pas extraordinario y un faro de tolerancia. Echando sal en las heridas palestinas, calific la Declaracin Balfour como una de las ms importantes de la historia y prometi celebrarla en el aniversario.

Una peticin firmada por 13.637 personas, incluido quien esto escribe, ha solicitado al Gobierno que pida disculpas por la Declaracin Balfour. El Gobierno ha respondido en los siguientes trminos:

La Declaracin Balfour es una declaracin histrica por la que el Gobierno de Su Majestad no tiene intencin de disculparse. Estamos orgullosos de nuestro papel en la creacin del Estado de Israel.

La declaracin se escribi en un mundo de potencias imperiales rivales, en medio de la Primera Guerra Mundial y en el ocaso del Imperio Otomano. En ese contexto, establecer una patria para el pueblo judo en la tierra en la que tenan vnculos histricos y religiosos tan fuertes fue lo correcto y moral, especialmente ante el trasfondo de siglos de persecucin.

Mucho ha sucedido desde 1917. Reconocemos que la declaracin debera haber exigido la proteccin de los derechos polticos de las comunidades no judas en Palestina, en particular su derecho a la autodeterminacin. Sin embargo, lo importante ahora es mirar hacia adelante y establecer la seguridad y la justicia tanto para los israeles como para los palestinos a travs de una paz duradera.

Aunque haya pasado un siglo parece que la mentalidad colonial sigue profundamente arraigada en la elite poltica britnica. Los lderes britnicos contemporneos, como sus predecesores de la Primera Guerra Mundial, todava se refieren a los rabes como las comunidades no judas en Palestina.

Es cierto que el gobierno reconoce que la declaracin debera haber protegido los derechos polticos de los rabes de Palestina. Pero no admite la obstinada negacin de Israel al derecho a la autodeterminacin nacional del pueblo palestino, ni la propia complicidad de Gran Bretaa en esta negacin permanente. Los gobernantes de Gran Bretaa, al igual que los reyes Borbones de Francia, no han aprendido nada en los 100 aos transcurridos.


Avi Shlaim es profesor emrito de Relaciones Internacionales en la Universidad de Oxford y autor de The Iron Wall: Israel and the Arab World (2014) y Palestine: Reappraisals, Revisions, Refutations (2009).

Fuente: http://www.middleeasteye.net/columns/balfour-declaration-study-british-duplicity-669552013



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