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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2017

Lenin y el derecho de la nacin catalana a la autodeterminacin

Gilberto Lpez y Rivas
La Jornada


Es notable en  el debate sobre la proclamacin de independencia de la repblica catalana la amnesia de la izquierda institucionalizada, particularmente del Estado multinacional espaol, sobre el legado de Lenin en cuanto al derecho de autodeterminacin, asentado, por cierto, en el artculo primero de la Carta de Naciones Unidas, que establece la igualdad de derechos entre las naciones y la autodeterminacin de los pueblos. Desde la letal dictadura de Franco, hasta los gobiernos de sus seguidores espaolistas, ese Estado y su vetusta monarqua borbnica, restaurada por el Caudillo, se han negado a reconocer el carcter de naciones con derecho a la autodeterminacin de entidades histricas como Catalua, el Pas Vasco, Galicia, Andaluca, imponiendo su nacionalismo como el nico a prevalecer en Espaa una, grande y libre (sic).

El principal dirigente bolchevique elabora las herramientas conceptuales para el anlisis de la llamada cuestin nacional y colonial, indispensables para entender las razones por las que se pretende reprimir, estigmatizar y criminalizar a la joven repblica catalana. Para Lenin era necesario distinguir tres pocas radicalmente distintas de los movimientos nacionales y la lucha por la autodeterminacin. La primera, de 1789 a 1871, representa la lnea ascendente de la burguesa que, en su lucha contra el feudalismo, constituye la sociedad y el Estado democrtico-burgus; los movimientos nacionales adquieren el carcter masivo, incorporando de una u otra forma a la poltica a todas las clases de la poblacin bajo la hegemona de la burguesa, que proclama el derecho a constituir su propio Estado, como el camino para establecer el control econmico-poltico-cultural e, incluso, lingstico, sobre la poblacin de determinado territorio; es la poca en que las luchas nacionales adquieren los contenidos picos que integraran los mitos fundadores del patriotismo de Estado. Una segunda poca, de 1871 a 1914, se caracteriza por la dominacin total de la burguesa y su transformacin de clase progresista en reaccionaria, bajo el liderazgo del capital financiero. En este periodo, los estados nacionales capitalistas estn consolidados, con un antagonismo de clases muy marcado en su interior y con el establecimiento de estas metrpolis como potencias coloniales. Por ltimo, Lenin seala una tercera poca que se abre con la revolucin de 1917, en la que tienen lugar movimientos nacionales que apuntan a la formacin de naciones y la consolidacin del principio de autodeterminacin, en el marco general de la lucha por el socialismo. No obstante, Lenin no logr reconocer que la lucha nacional no culmina con la formacin o establecimiento de un Estado polticamente independiente, e incluso en su clasificacin de pases con problemas nacionales, no incluy a los de Amrica Latina, porque para el dirigente bolchevique, una vez lograda la independencia poltica, el problema nacional quedaba resuelto. Ana Mara Rivadeo sostiene que tampoco en Lenin la cuestin nacional accede a desacoplarse de la burguesa y de la fase capitalista. (El marxismo y la cuestin nacional. Mxico: UNAM, 1994, p. 10). Ahora queda claro que no basta la autodeterminacin poltica de la nacin y la igualdad jurdico-formal: es necesario asumir la constitucin interna de la nacin y su direccionalidad clasista, y tomar en cuenta que en esta etapa de trasnacionalizacin del Estado, la independencia nacional se encuentra sujeta a profundos cuestionamientos, ya que la soberana poltica, econmica y militar, capacidad fundamental de la autodeterminacin, es restringida por las necesidades de la actual forma de reproduccin del capital. Por ello, es necesaria la independencia en lo econmico y es fundamental la democratizacin de la sociedad, en el sentido de un ejercicio de la soberana popular; esto es, el establecimiento de la hegemona de las clases subalternas que otorgue esa direccionalidad democrtica popular a la nacin. De ah la necesidad de reformular una reconstruccin de la nacin desde abajo, desde las clases subalternas, a partir de vincularse estrechamente con los problemas y las demandas de las grandes mayoras populares, con la historia y realidad nacional, con las tradiciones de lucha y resistencia de los diversos sectores del pueblo (como categora clasista), esto es, enraizarse y nutrirse en el espacio y el tiempo nacionales.

En encendido debate con Rosa Luxemburgo, Lenin propugna por el reconocimiento del derecho a la autodeterminacin como el derecho a la fundacin de un Estado independiente. Lelio Basso, en una nota introductoria al trabajo de Rosa Luxemburgo, La Cuestin nacional y la autonoma, afirma que las posiciones antagnicas de ambos en esa polmica se debieron, sobre todo, a que Luxemburgo parta de la Polonia dividida entre Rusia, Alemania y Austria, y, en consecuencia, su punto de vista, que se fundamentaba en los mismos planteamientos polticos y metodolgicos de Lenin, apuntaba a la necesidad de afianzar el sentimiento internacionalista del pueblo polaco en su lucha contra la opresin de clase; mientras Lenin, desde su ptica de revolucionario ruso, ve aliados a todos los enemigos del zarismo, incluyendo los nacionalismos de los pases oprimidos, como Polonia, reafirmando por ello el principio de autodeterminacin nacional de pueblos y naciones.

Para explicar el caso cataln y las posiciones de cerril nacionalismo espaolista, incluyendo el de la izquierda institucionalizada, es especialmente importante recordar el documento de Lenin que refiere a los problemas causados por Stalin en Georgia, su tierra natal: Es necesario distinguir entre el nacionalismo de una nacin opresora y el nacionalismo de una nacin oprimida; entre el nacionalismo de una nacin grande y el nacionalismo de una nacin pequea Respecto al segundo nacionalismo, los integrantes de una nacin grande tenemos casi siempre la culpa de cometer en el terreno prctico de la historia infinitos actos de violencia Que mayor violencia que la represin brutal por parte del Estado espaolista de un referendo civilista y democrtico en el que la mayora de los electores vot por la independencia, el cual contrasta con los referendos en Escocia y Quebec. Mi modesto apoyo solidario a la repblica catalana y a su derecho inalienable a la autodeterminacin.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/11/03/opinion/016a2pol

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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