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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2017

Octubre de 1917

Daro Machado Rodrguez
Rebelin


El prximo 7 de noviembre se cumplirn 100 aos de la fecha que marca el triunfo de la revolucin conocida en la historia con el nombre de la Gran Revolucin Socialista de Octubre. Los acontecimientos ms trascendentales tuvieron lugar en San Petersburgo y Mosc a travs de una acelerada secuencia de hechos.

A pocos quedan dudas acerca de que en los procesos sociales, si bien las condiciones y causas de partida que los propician forman parte inseparable de los resultados, estn siempre sujetos a las acciones humanas y tambin puede ocurrir lo imprevisible.

Luego de un siglo y por haber sido una revolucin victoriosa puede parecer que era inexorable la direccin de los acontecimientos, no obstante, estos no habran sido posibles sin la participacin decisiva del genio poltico de Lenin, ni sin la organizacin bolchevique que lo respaldaba.

La Rusia de entonces


El zarismo haba abierto las puertas a los monopolios que controlaban todas las ramas fundamentales de la industria, mientras los grandes terratenientes se haban adueado de las mejores tierras y permanecan vestigios del rgimen de servidumbre. Era, para decirlo con Lenin, el eslabn ms dbil de la cadena imperialista a principios del pasado siglo.

A tres aos de iniciada la Primera Guerra Mundial haban sido llamados a filas millones de hombres con una gran afectacin a la produccin de cereales al disminuir la mano de obra para las labores del campo. No ocurri lo mismo con el nmero de trabajadores industriales que en esos aos creci, aunque la poblacin proletaria de Rusia era proporcionalmente pequea.

En 1917, Rusia, si bien continuaba participando en la guerra, era un pas empobrecido y arruinado, con enormes deudas y una profunda fractura social. Lenin y su partido tenan cabal conocimiento de las condiciones del vasto pas, tanto la anterior a la revolucin de febrero, como la que antecedi a los momentos de la aguda crisis poltica que dio lugar a la revolucin de octubre. Ellos supieron apreciar la situacin y definir correcta y oportunamente las acciones que condujeron a la victoria de los trabajadores.

La revolucin


La revolucin democrtica burguesa de febrero de 1917 derroc al zar mediante masivas manifestaciones populares, sucesivas huelgas y levantamientos militares que devinieron insurreccin popular. Comenz un perodo de dualidad de poderes en el que solo la organizacin de los desposedos alrededor del movimiento bolchevique y la hbil conduccin de Lenin lograron imponer el poder poltico de los trabajadores en alianza con el campesinado y otros sectores sociales de Rusia. Coadyuv a la organizacin y movilizacin popular el hecho de que la mayor parte de los obreros industriales trabajaba en empresas con ms de 500 plazas.

No era un proceso inexorable, tanto por la siempre probable ocurrencia de errores humanos, como por el rango de la incertidumbre y de lo imprevisible. Por esa razn el constante seguimiento de los acontecimientos y la correccin del rumbo y de las acciones formaba parte del resultado final y eso requera tener adecuadamente preparado al sujeto revolucionario para que fuera capaz de reaccionar y actuar segn lo necesitasen. Sin la atencin constante a la organizacin y a la cohesin del sujeto revolucionario la historia habra sido otra. La accin consciente obr el milagro: el pueblo trabajador de Rusia devastada por la guerra, amenazada por las potencias imperialistas, con una poblacin predominantemente analfabeta y en extremo pobre, encontr sus propias fuerzas para actuar en favor de sus intereses de clase, alcanzar el poder, resistir, reponerse y comenzar el camino de una construccin social de orientacin socialista sin precedentes. Baste sealar que cuando termin la guerra mundial una coalicin de pases imperialistas y sus aliados comenzaron a hostigar al naciente Estado sovitico con la entusiasta animacin de Winston Churchill a la sazn ministro de la guerra de la corona britnica. Cientos de miles de obreros y campesinos se unieron voluntariamente al Ejrcito Rojo. Convertida la guerra en una guerra patritica, no pocos oficiales que sirvieron anteriormente en el ejrcito del zar lo hicieron entonces al servicio del poder sovitico.

La joven revolucin se vio atacada sucesivamente desde diversos puntos de su enorme geografa, incluyendo por el este los japoneses que fueron quienes ms resistieron el empuje del Ejrcito Rojo claudicando finalmente en 1922. Fueron aos de una alta complejidad los que trascurrieron despus de la guerra mundial cuando en medio de la solucin de las primeras tareas constructivas el poder sovitico se vio obligado a combatir contra los intervencionistas, hasta que lograron afianzar el poder de los trabajadores. Durante esa guerra varias nacionalidades fronterizas con Rusia se sumaron al carro de la revolucin y al naciente orden sovitico.

Una de las lecciones histricas de la GRSO radica en el papel de la voluntad y la movilizacin revolucionarias, ya que es en momentos cruciales de inflexin en los que la accin consciente del sujeto decidido al cambio radical y con fuerzas suficientes acumuladas, preparadas y organizadas toma la iniciativa y puede con las decisiones correctas encaminar los acontecimientos en direccin al cambio y mantener el rumbo hacia los objetivos trazados.

La otra leccin

La GRSO liber reservas potenciales del pueblo ruso de tal envergadura que en los aos en los que el mundo capitalista padeca la peor de las crisis, la naciente Unin Sovitica registraba un crecimiento econmico y social sostenido mediante el inicio de los planes quinquenales.

De tal magnitud fueron aquellas fuerzas sociales que empujaron vigorosamente la industria y la agricultura, prepararon al pas para resistir la agresin del ejrcito alemn durante la Segunda Guerra Mundial, pasar a la ofensiva, vencerlo y despus levantar nuevamente ese vasto pas, influir poderosamente en los procesos de liberacin nacional en todo el mundo e instalar el equilibrio bipolar que cre condiciones para importantes avances en las luchas sociales, Se demostr en la prctica que era posible superar las crisis econmicas consustanciales al modo de produccin capitalista. Sin embargo, ni la experiencia de la URSS, ni la posterior de otros pases que enrumbaron en direccin al socialismo lograron que el metabolismo socioeconmico socialista se convirtiera en cultura, de modo que la sociedad no solo produjese de modo socialista, sino tambin viviese de modo socialista. Demostr que junto con la construccin econmica es imprescindible la transformacin cultural integral de la sociedad. Y otra leccin ms

Las contradicciones propias del capitalismo, incapaz de solucionar los graves problemas de la humanidad, son la fuente fundamental de generacin de cambios sociales, y estos transcurren obligadamente a travs de los eslabones mediadores que imponen las realidades regionales y locales, la historia y la cultura.

Por ello, si bien se encontrarn puntos comunes dados por el hecho de que siempre se parte del intento de superar el capitalismo real, no habr una nica teora para la construccin del socialismo, sino tantas como realidades socioeconmicas, culturales, polticas haya en cada sociedad que se lo proponga. Y est el hecho incontrovertible de que tendr que probarse en la prctica en medio de un mundo dominado por el sistema capitalista que ejerce su hegemona no solo en el terreno econmico, sino y muy especialmente en el terreno subjetivo, en los patrones de conducta, en el predominio y la manipulacin en el mundo simblico.

La teora del socialismo en la necesaria articulacin de sus vertientes econmica, poltica, jurdica, social y cultural tiene por delante no solo los problemas de las propias contradicciones a lo interno de la sociedad que se proponga su construccin, sino las que genera la presin osmtica del capitalismo global.

Y para encontrar el rumbo no sirve copiar. Hay que generar conclusiones y decisiones propias. La GRSO solamente tena apenas el efmero antecedente en la Comuna de Pars.

Qu nos lega entonces la Gran Revolucin Socialista de Octubre?


Desde una rigurosa perspectiva histrica es imposible minimizar el significado universal de la revolucin de octubre de 1917 que constituy un desafo total al sistema econmico y al modo de vida capitalista abriendo el camino hacia una opcin histrica fundada en la eliminacin de la explotacin del hombre por el hombre.

No es de extraar el entusiasmo que aquella revolucin provoc en los trabajadores de muchos pases del mundo que por diferentes vas recibieron las noticias asombrosas que informaban que por vez primera en la historia milenaria de la lucha de los oprimidos contra los opresores, los primeros se haban convertido en vencedores y se mostraban capaces de alcanzar y de defender sus conquistas. Sobre algo es imprescindible llamar la atencin: los pueblos del mundo, los trabajadores, los revolucionarios no pueden permitir que la historia de las experiencias socialistas, las positivas o las negativas, ya que de todas puede aprenderse, se desestime, se olvide o, aun peor, se cuente tergiversadamente, se mienta sobre ellas y se las considere errores, fallas o absurdos histricos y no parte de las luchas de los oprimidos y explotados contra los opresores y explotadores. Pero aprender de esa historia, de los principales referentes revolucionarios que las protagonizaron, no significa buscar all las respuestas, sino las claves.

Siendo los procesos de cambios revolucionarios dismiles no es sensato copiar frmulas. El marxismo y el leninismo, y el tan criticado marxismo-leninismo son identidades filosficas y polticas vlidas y la adscripcin a ellas en modo alguno constituye un error, sino un fundamento cosmovisivo.

El error, sin embargo, est donde mismo alert siglos atrs Spinoza: se yerra cuando un hecho singular se toma como universal. Convertir el legado de Lenin construido al calor de la lucha revolucionaria en Rusia, en teora universal para todos los tiempos llev a muchos a buscar las respuestas en sus obras en lugar de en la realidad que generaba las preguntas, era equivocar el significado de lo que Lenin nos dej.

Cuando Lenin arengaba a los trabajadores en Petrogrado, nunca dijo ahora les voy a dar orientaciones leninistas. Su legado hay que entenderlo en los principios que desarroll interpretando la realidad de Rusia y el contexto mundial en que transcurri entonces. Su apreciacin dialctica de la realidad hizo que llegara a conclusiones diferentes a las de Marx y Engels, fundadores del socialismo cientfico y que se guiara por las conclusiones propias. Esa fue la clave del xito.

Haba condiciones para el cambio revolucionario en Rusia, lo prob la historia. El derrumbe del socialismo producido por los abusos de poder, las deformaciones burocrticas y por la incapacidad para encontrar las soluciones de continuidad necesarias no demeritan la revolucin de octubre del 1917, sino que evidencian la diferencia entre hacerse cargo del poder y a continuacin de su consolidacin y de la construccin del socialismo.

La Gran Revolucin Socialista de Octubre revela que la revolucin es un proceso consciente, que sin teora revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario -algo que Fidel retom en este siglo al afirmar que una revolucin solo puede ser hija de la cultura y de las ideas-, que los pueblos pueden encontrar en s mismos las fuerzas materiales y espirituales para en el momento preciso de su historia iniciar el camino socialista, que las revoluciones son grandes rectificaciones histricas por lo que deben autocriticarse constantemente, que el sujeto del cambio revolucionario debe estar siempre alerta, preparado y organizado para defender sus conquistas, que debe partir de sus propia realidad y no aplicar recetas de otras prcticas que solo deben servir como antecedentes, como experiencias a tener en cuenta, que no basta con la construccin econmica, si esta no articula en la ciudadana como algo propio, que tiene que ver ntimamente con su vida; si no es un proceso cultural en el ms amplio sentido de la palabra, no conducir al socialismo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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