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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2017

A mis compatriotas estadistas

Rafael Bernabe
80grados-PrensaSinPrisa


joey guidone

Estos das noto cierta pesadumbre en mis amigos estadistas. No me sorprende: la imagen de Estados Unidos proyectada por Trump es poco halagadora. Empeora si aadimos los movimientos racistas, machistas, xenofbicos, asociados con su presidencia. Del espectculo de su visita a Puerto Rico, ni hablar. Aqu va un consejo no solicitado de un amigo independentista.

Les recuerdo algo que en 1943 Jess Coln, un gran lder independentista y socialista puertorriqueo en Nueva York, resumi con la frase hay dos Estados Unidos, como hay dos Puerto Rico. A diferencia de lo que piensan los lderes del PNP (que muy poco conocen de la historia del pas al que quieren unirse), Estados Unidos es ms que el dlar, Wall Street o Casa Blanca.

Histricamente, Estados Unidos no es solo los founding fathers que al proclamar la independencia y redactar la constitucin se les pas el detalle de abolir la esclavitud: tambin es la lucha de los abolicionistas, desde William Lloyd Garrison (que consideraba a la alabada constitucin un pacto con el diablo) a John Brown, ejecutado por organizar la rebelin anti-esclavista de Harpers Ferry, pasando por Wendell Phillips que combinaba la lucha contra la esclavitud con la de los trabajadores y por la igualdad de la mujer. Lo mismo puede decirse del ex-esclavo y gran tribuno abolicionista Fredrick Douglass.

Estados Unidos no es solo el KKK y los herederos de los esclavistas que impusieron la segregacin en el Sur despus de la Guerra civil: tambin es Thaddeus Stevens y los dems republicanos radicales que pretendan reconstruir, revolucionar el Sur de arriba abajo, garantizando los derechos civiles y la participacin en el gobierno de los negros y repartiendo la tierra para quebrar el poder de la oligarqua surea. (Lograron parte de su empeo durante la reconstruccin radical hasta 1876, antes de que la reaccin, a sangre y fuego, revirtiera sus avances).

Tampoco se reduce Estados Unidos a los linchadores y aterrorizadores de la poblacin negra. Tambin es la obra de Ida B. Wells y de W.E.B. Dubois y muchsimos otros, que protestaron contra la segregacin, afirmaron la humanidad del negro y recuperaron la historia de su participacin en la Reconstruccion radical.

Estados Unidos es ms que los grandes magnates, los robber barons de los ferrocarriles, el acero, el carbn o las finanzas que pactaron con los oligarcas del Sur y despojaron a granjeros y trabajadores nativos e inmigrantes: es tambin las luchas obreras por la jornada de ocho horas, es el motn de Haymarket y la ejecucin de los mrtires de Chicago, que hasta hoy se recuerda cada 1ro de mayo, da internacional de los trabajadores. Es la lucha de Eugene Debs y los trabajadores del ferrocarril en la huelga Pullman de 1894 y de la Industrial Workers of the World, fundada en 1905, en los talleres textiles de Nueva Inglaterra y los campos, bosques, minas y company towns del oeste y medio oeste (y su lucha por la libertad de reunin, los free speech fights, en decenas de ciudades en las que ese derecho solo exista en el papel). Es la gran huelga, la rebelin de las 20 mil, de la industria de la aguja en Nueva York en 1909 y la gran huelga del acero en 1919, entre otras batallas laborales, incluyendo la huelga general de Seattle ese ao. Es John Reed, cronista de las revoluciones mexicana y rusa y tambin las memorables campaas presidenciales del mismo Debs, encarcelado por su oposicin a la Primera Guerra Mundial. Y es tambin la lucha de las mujeres por el sufragio, desde la convencin de Seneca Falls en 1848 hasta 1920.

Estados Unidos no es solo el imperialista Teodoro Roosevelt, sino tambin el anti-imperialista Mark Twain, entre muchos otros. No es solo el Senador Tydings que en 1936 quiso castigar a Puerto Rico si optaba por la independencia. Es tambin el congresista del American Labor Party Vito Marcantonio, quien quiso reconocer nuestros derechos y garantizar una compensacin adecuada por los efectos del colonialismo. No es solo el juez Cooper que encarcel al liderato nacionalista. Es tambin el artista Rockwell Kent que fue testigo y denunci la manipulacin del jurado (y luego col un mensaje sobre Puerto Rico en inuit para tratar de burlar la censura! en un mural en el correo de Washington D.C.)

Estados Unidos no es solo las empresas petroleras, asesinas del ambiente. Es tambin la contribucin de Rachel Carson y Barry Commoner al nacimiento de la conciencia ecolgica.

Son algunos ejemplos, grandes y pequeos, y podra dar muchos ms: las grandes huelgas de 1934 en San Francisco, Minneapolis y Toledo, que abrieron paso al ascenso del CIO que luego, atravs de militantes huelgas y ocupaciones de fbricas (los sit-ins), sindicaliz a los trabajadores del caucho, del automvil, del acero, de la industria elctrica, liberndolos de condiciones aterradoras (y que fueron clave en luchas como la huelga de los muelles de 1938 en Puerto Rico). Y no he mencionado a A. Philip Randolph y la organizacin de los camareros de los trenes y su mezcla de anti-racismo y lucha obrera, a los voluntarios de la Brigada Abraham Lincoln en la guerra civil espaola, las huelgas de los mineros del carbn desafiando patronos y gobierno durante la Segunda Guerra Mundial, o el movimiento de los derechos civiles despus de la guerra, a Rosa Parks rehusndose a ceder su asiento y el boicot de autobuses en Montgomery, a Martin Luther King, a Malcolm X, al extraordinario movimiento contra la guerra de Vietman Y por cada uno de estos nombres hay cientos de agitadores y organizadores menos conocidos y miles de militantes annimos.

Cuando hablo de estas cosas alguna gente se sorprende y dice pero que hace un independentista tan metido en la historia de Estados Unidos? Lo que pasa es que adems de ser independendentista soy socialista. Es decir, en dos palabras, aspiro a que las fuentes de riqueza se conviertan en propiedad comn y a que se administren democrticamente para el bien comn. Tal perspectiva es necesariamente internacionalista: no puede realizarse solitariamente sino enlazando a todos los pueblos y enlazando sus luchas desde el presente. Por eso me siento hermano de todas las luchas por la justicia en todas partes del mundo, incluyendo a Estados Unidos: sin su avance, junto a nuestras luchas, es imposible el mundo a que yo aspiro. Ese socialismo al que aspiro, te repito, es radicalmente democrtico. Por eso, y para aadir otro ejemplo, me gusta recordar el gesto del filsofo John Dewey, que, desafiando a la crtica de no pocos progresistas de su poca, colabor con Trotsky para repudiar las calumnias y crmenes de Stalin (an ms terribles, si cabe, en la medida que se cometan a nombre del socialismo). Entonces, por extrao que pueda parecerle a algunas personas, desde joven me interes la historia de Estados Unidos precisamente segn me hice socialista.

Ya lo deca uno de los fundadores del marxismo latinoamericano, el peruano Jos Carlos Maritegui, en 1925: La nueva generacin de hispano-americanos debe definir neta y exactamente el sentido de su oposicin a los Estados Unidos. Debe declararse adversaria del imperio de Dawes y de Morgan; no del pueblo ni del hombre norteamericanos Los Estados Unidos son la patria de Pierpont Morgan y de Henry Ford; pero son tambin la patria de Ralph Waldo Emerson, de William James y de Walt Whitman. Otro admirador de Emerson y Whitman, el cubano Jos Mart, ya lo resuma en 1889: amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting.

En fin, como te deca, hay mucho ms en Estados Unidos que Trump o los racistas de Charlottesville o la herencia maldita del despojo de los pueblos originarios, de la esclavitud, la segregacin y la Confederacin surea o de los abusos de corporaciones y bancos, que son muchos y continan hasta el presente. Puedes defender con orgullo ese otro Estados Unidos que he querido recordarte. Yo tambin lo hago, sin dejar de ser independentista.

Pero en ese caso, para ser consecuente, tendras que defender en Puerto Rico esa misma perspectiva sindicalista, activista, radicalmente democrtica y rebelde que es lo mejor que tiene cualquier pas del mundo, incluyendo Estados Unidos. Tendras que plantearte, no solo un cambio de status, sino la transformacin radical de la sociedad puertorriquea a partir de la lucha de sus trabajadores y trabajadoras, de las comunidades pobres, de las mujeres y los estudiantes. Tendras que abrazar la idea subversiva de que los desposedos pueden rehacer el mundo. Yo quisiera, por supuesto, que esa perspectiva te llevara a tambin defender la independencia, como yo la defiendo, como el medio ms lgico para que los habitantes de Puerto Rico nos autogobernemos democrticamente en colaboracin y solidaridad con otros pueblos. Pero aun sin dar ese salto ya sera mucho en lo que tendramos en comn, si adoptas la perspectiva indicada: mucho lo que podramos hacer juntos ahora, sin que t dejes de ser estadista, ni yo independentista. Aunque s tendras que salir de ese partido estadista que para nada se identifica con lo que acabo de indicarte.

Deseo salud y seguridad a ti y tu familia en este momento difcil y amargo que pasamos.

Fuente: http://www.80grados.net/a-mis-compatriotas-estadistas/



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