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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2017

Entrevista a Luis Vega Ren sobre Lgica para ciudadanos. Ensayos sobre lgica civil
En la lgica civil seran los casos de argumentacin prctica los que primordialmente importan

Salvador Lpez Arnal
El Viejo Topo


Luis Vega Ren es catedrtico emrito en la UNED y codirector de la "Revista iberoamericana de argumentacin". Profesor visitante de diversas universidades europeas y americanas y responsable de varios proyectos de investigacin y cursos de Mster y doctorado, es autor de numerosos artculos y libros sobre lgica, historia y teora de la argumentacin. Uno de ellos, excelente en mi opinin, Si de argumentar se trata, se public en la editorial Montesinos, en la coleccin "Biblioteca de divulgacin temtica".

En esta conversacin nos centramos en su ltima publicacin: Lgica para ciudadanos. Ensayos sobre lgica civil, Editorial Acadmica Espaola, 2017.

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Despus de felicitarte por tu nuevo libro, debo confesarte que me han surgido mil preguntas posibles mientras lo lea. Como no quiero abusar de ti ms de lo que ya abuso, me controlo y no supero un nmero prudente de dudas y preguntas. La primera: lgica para ciudadanos y ciudadanas, para todos ellos? De Espaa, de Europa, del mundo? Tienen que tener esos ciudadanos una especial intuicin lgica? Deben estar ya puestos en materia? Por cierto y aqullos, no hablo ahora de nios, a los que no les dejan, de hecho, ser ciudadanos?

Entiendo que son ciudadanos las personas que se reconocen miembros de una comunidad poltica desarrollada y, en el mejor de los casos, tienen tres disposiciones caractersticas: (i) a participar de modo activo y discursivo en los asuntos de inters y de dominio pblico dentro de su comunidad; (ii) a debatir y dar cuenta y razn de sus posturas y propuestas en esos asuntos; (iii) a ser una persona "ilustrada" en el sentido previsto por Kant, es decir a tener la capacidad y el valor de servirse de su propio entendimiento como una gua autnoma. Por otro lado, entiendo por comunidad poltica desarrollada la que hace jurdicamente justicia a tales disposiciones o garantiza su ejercicio democrtico.

Segn esto, la ciudadana es una categora histrica y socio-poltica, de modo que no todo el mundo es ciudadano, por ejemplo no lo son los sbditos; ni todo presunto ciudadano es un buen ciudadano en el sentido indicado por la disposiciones (i)-(iii). De todo ello se desprende que la lgica civil no responde a un don natural de las "luces de la razn" sino a una lucidez adquirida que descansa en ciertos supuestos de orden socio-poltico y tico.

 

Subtitulas el libro: "Ensayos sobre lgica civil". Son tres ensayos, con apndices y una introduccin, los que contiene el ensayo. Cmo definiras, cmo debemos entender esa lgica civil?

Se trata, en principio, de una lgica aplicada a la participacin y gestin discursiva de los asuntos pblicos en cualquier grupo o comunidad de nuestras sociedades modernas. Dicho con ms precisin, es una lgica del discurso pblico, interesada en el anlisis y la evaluacin de nuestras prcticas discursivas en el tratamiento de asuntos de inters comn que, por lo regular, piden resoluciones de carcter prctico. En consecuencia, viene a ser una lgica informal del discurso comn o cotidiano, que tiene lugar en marcos colectivos y suele adoptar diversas formas de argumentacin, deliberacin y discusin prcticas. Al tener pretensiones no solo analticas sino normativas, estudia y enjuicia tanto los usos razonables y aceptables del discurso pblico, como los falaces e inaceptables.

Por lo dems, la calificacin de "civil" responde a una discontinua tradicin de obras de lgica en espaol que podra remontarse al s. XVI y se extiende hasta el siglo XX. Una buena muestra de esta tradicin es precisamente la Lgica viva del uruguayo Vaz Ferreira (1910, 1945 3 edic.).

 

No podra entenderse todo esto como un programa ilustrado de racionalidad social a la altura de nuestra poca?

S, de racionalidad social y discursiva, o al menos algo as pretendera ser.

 

Esa lgica civil de la que hablamos, sera una lgica adecuada a una determinada comunidad, a un determinado conjunto de ciudadanos, a determinada etnia, nacin o raza si quieres? Podemos, puede hablarse de una lgica civil universal?

Sera adecuada ante todo para el estudio de las prcticas discursivas o argumentativas de comunidades y colectivos determinados. No creo que se pueda hablar, al menos de momento, de una lgica civil universal, salvo en el sentido genrico y abstracto de unas presunciones bsicas de nuestra interaccin discursiva, como las de inteligibilidad, fiabilidad y razonabilidad que expongo en La fauna de las falacias, 2.3: 50-51 (Madrid: Trotta, 2013).

 

Qu relacin existe, si existe, entre la lgica formal y esa lgica civil de la que estamos hablando?

Ambas forman parte del campo de estudios al que hoy llamamos teora de la argumentacin. Creo que, actualmente, la lgica formal y la informal cultivan pacfica y cooperativamente terrenos vecinos dentro de ese campo que, en ocasiones, pueden solaparse. Algunas de estas colaboraciones tienen lugar, por ejemplo, en la aplicacin de modelos informticos de sistemas multiagentes a la deliberacin o en la aproximacin lgica modal a los compromisos condicionales. Por fortuna, las viejas querellas (aos 70-80) de dominio y jurisdiccin entre el anlisis formalizado y el informal ya han pasado a la historia. Dirase que cada una de ellas reina en su casa y el marco de la teora de la argumentacin puede envolverlas ambas -as como a otras disciplinas afines: dialctica, retrica-.

De modo que, en fin, el recurso a, o la primaca de, una de ellas sobre la otra no es una cuestin de principio, sino eventual y contextual, que responde a las demandas de anlisis formal o informal del producto o del proceso argumentativo examinado. Una prueba deductiva matemtica paradjica o problemtica puede pedir alguna especie de convalidacin formalizada, mientras que la deteccin y evaluacin de una argumentacin efectivamente falaz puede desaconsejar su tratamiento formalizado so pena de irrelevancia o tergiversacin.

 

En la misma lnea, esa lgica civil tiene alguna relacin con la lgica dialgica de la que hablaban los lgicos intuicionistas hace ya algunos aos?

Creo que no. La lgica dialgica intuicionista es, como la clsica y por contraste con la civil, una lgica formalizada de proposiciones y de productos, que corren por cuenta de agentes, posiciones o papeles (proponente/oponente) impersonales o individuales, frente a las propuestas y los procesos argumentativos informales que interesan a la civil, y corren a cargo de agentes colectivos, comprometidos en la discusin y resolucin de un asunto que les concierne.

 

Hablas, de entrada, en las primeras lneas de la introduccin, de una perspectiva socio-institucional que ha venido aadirse desde finales del XX a las perspectivas clsicas sobre la argumentacin (lgica, dialctica, retrica). Cmo debemos entender esa nueva perspectiva? Qu aade a lo anterior?

Es una perspectiva que hace visibles aspectos ignorados o descuidados por las tradiciones clsicas en teora de la argumentacin (lgica, dialctica, retrica). Por ejemplo, las formas y procesos de la argumentacin prctica colectiva en el mbito del discurso pblico -aunque este terreno ya fuera entrevisto por la antigua retrica forense y deliberativa grecolatina-, y los casos de argumentacin polilgica -no ya solo monolgica o dialgica-. De ah procede la conciencia de nuevos recursos argumentativos, como, por ejemplo, los argumentos conductivos (aparte de de los deductivos, inductivos o abductivos) y la ponderacin de alegaciones contrapuestas, de acuerdo con la imagen de la balanza de la razn ("trutina rationis", en trminos de Leibniz, que supo ver la trascendencia de este proceder jurisprudencial). De ah proceden tambin nuevos problemas y desafos como, por ejemplo, los supuestos por el group-thinking y sus virtudes o vicios (polarizacin, efectos cascada).

Un mrito principal de esta perspectiva es dar nueva vida a una notable aportacin de la antigua retrica greco-latina, esto es, reivindicar la argumentacin como una forma bsica de gestin del discurso pblico y de intervencin, a travs de l, en la "cosa pblica (res publica)", y por aadidura en el nuevo contexto de unos agentes argumentativos colectivos como los contemplados en la deliberacin pblica.

 

Hablas en repetidas ocasiones del discurso pblico. Cmo debemos entenderlo? Como el discurso del gora poltica, institucional o no? La lgica para ciudadanos sera, por tanto, una lgica pensada para argumentar bien o mejor de lo que hacemos en los asuntos pblicos, controvertidos o no?

S, as es -o pretende ser-.

 

Usas tambin el concepto de razn prctica. He pensado en algunos momentos en eso que se llama a veces razn praxeolgica, asociada a algunas tendencias del marxismo contemporneo. Pienso, por ejemplo, en Gramsci y en autores afines de la tradicin marxista. El concepto de praxis estara debajo de todo esto. Existe alguna relacin o me he columpiado en el vaco gnoseolgico?

La verdad es que no sabra qu decirte porque no conozco como debera esas tendencias praxeolgicas. Quizs lo ms conveniente es que intente aclarar lo que pienso sobre el razonamiento prctico y la argumentacin prctica, para que luego t, con el debido conocimiento, saques las consecuencias.

 

De acuerdo, adelante.

Para empezar, "prctico" en este contexto, indica el proceder que discurre de medios a fines en la lnea marcada por el modelo instrumentalista que haba avanzado Aristteles. Hoy este patrn se nos ha quedado estrecho: no considera propuestas, por ejemplo, ni hace referencia a valores, intereses o fines intermedios, aparte de ignorar las consecuencias derivadas o colaterales de las opciones en juego.

Por otra parte, parece obligado distinguir entre (i) el agente individual y su discurso prudencial o monolgico, y (ii) el agente colectivo y su discurso interactivo y polilgico. En el primer caso, yo hablara de razonamiento prctico, como proceder reflexivo o deliberativo interno; en el segundo, hablara ms bien de argumentacin prctica, que descansa en la interaccin y confrontacin expresa entre los miembros del colectivo o entre colectivos. A la lgica civil seran los casos de argumentacin prctica los que primordialmente le importan.

 

Una pregunta de poltica educativa. Se ha explicado durante aos, ahora mucho menos, lgica formal en la enseanza secundaria. Seras partidario de sustituirla por esta lgica civil, por esta lgica para ciudadanos a la que aludes? Una asignatura para todos los estudiantes de ESO, de bachilleres o de ciclos?

S, desde luego. No sera, por lo dems, nada extraordinario. Hay variantes psico-pedaggicas de esta alternativa, como las presentadas en el marco de la llamada "filosofa para nios" o del "Critical Thinking", que llevan aos implantadas en los curricula escolares. La introduccin del "Critical Thinking" en la enseanza reglada de iniciacin universitaria data de 1980 en California. Algo parecido ocurre con las experiencias de debates escolares en diversos niveles y distintos medios (al menos, europeos y americanos). No faltan riesgos y peligros, como el de trivializar el debate bajo la forma convencional del certamen premiado. Pero hay un supuesto psico-social que nunca est de ms recordar: aprendemos a argumentar no por intuicin o mediante soliquios personales y autnomos, sino en experiencias interactivas y mediante un aprendizaje colectivo.

Al fin y al cabo, argumentar viene a ser una prctica especfica y sofisticada de conversar.

 

Hablas en un momento determinado de la recuperacin de ciertas falacias (ad verecundiam, ad populum) como argumentos lcitos en determinados usos y contextos. Cmo pueden determinarse esos usos y contextos? Quin puede hacerlo? Nuestra intuicin? Por lo dems, no hay peligro de que transformemos o pensemos argumentos que hemos considerado invlidos durante aos en vlidos con excesiva alegra?

La cuestin de fondo es un cambio sustancial en la concepcin y el tratamiento de las falacias. De acuerdo con el planteamiento tradicional, las falacias se distribuyen en formas o clases de argumentos (e. g. falacias de apelacin ad, falacias formales, etc.) de las que vienen a ser ejemplares o aplicaciones los argumentos falaces correspondientes. Es un planteamiento parejo al de las formas lgicas de las que son "instancias" los argumentos lgicamente vlidos. Esta idea de las falacias ha tenido gracias a su simplismo fortuna escolar, pero es harto discutible.

 

Por qu?

Porque solo sirve para catalogar especmenes artificiales o inanimados de falacias que sobreviven en los manuales a efectos presuntamente didcticos. Creo preferible adoptar un planteamiento inverso que parte de, y se funda en, los argumentos o usos argumentativos falaces, i. e. que no solo son errneos o indebidos sino que adems inducen a error y confusin, antes de proceder -si procede- a su clasificacin. Lo que decide en tales casos no es su forma o su tipo, sino su empleo concreto en un contexto determinado. As, puede haber un argumento lgicamente vlido cuyo uso resulte falaz en un contexto de prueba dado -e. g. como peticin de principio de la forma 'p; luego p'-; y puede haber argumentos malos o fallidos (e. g. rebatidos por contra-argumentos) que, sin embargo, disten de ser falaces. Esto no quiere decir que un argumento cambie de condicin segn el contexto, sino que su condicin es la que corresponde a su uso pues distintos usos contextuales determinan distintos argumentos: si antes era vlido y ahora es falaz, no se trata del mismo argumento.

 

Citas a Pedro Simn Abril y a otros autores espaoles e hispanoamericanos en esta tradicin de la que estamos hablando. Parece que aqu no andamos mal del todo, que no hemos hecho mal papel. Destacas la aportacin, aparte de otros autores, de Luis Recasns Siches. Por qu? Nos cuentas algo que te parezca importante de este autor, guatemalteco si no ando equivocado?

Recasns Siches naci efectivamente en Guatemala en 1903, vino a Espaa en 1905 y se educ y form en Barcelona; se doctor en Derecho y en Filosofa en la Central de Madrid; ocup diversos cargos acadmicos e institucionales durante Repblica y se exili a principios de la Guerra Civil a Mxico, donde trabaj y ense en la UNAM desde 1937; muri en Ciudad de Mxico en 1977. Tiene importancia por varios motivos. Destacar dos en particular: 1) En su Nueva filosofa de la interpretacin del Derecho publicada en 1956 -dos aos antes que las obras pioneras de la moderna teora de la argumentacin de Perelman y Toulmin-, ya vindica la argumentacin jurdica y su logos de lo razonable como alternativa al canon de la lgica racional abstracta imperante en Derecho y Filosofa. 2) Ms tarde, a lo largo de los aos 1960, desarrolla este logos de lo razonable como una teora de la razn prctica enraizada en la tradicin clsica de la dialctica y la retrica, en la tpica y en la concepcin aristotlica de la prudencia. En esta lnea, no solo trata las cuestiones jurdicas como problemas humanos, sino que orienta su estudio lgico y analtico en la perspectiva de una lgica informal y razonable frente a la lgica establecida, formal y racional.

Aunque su oposicin a esta lgica establecida resulta algo simplista y no llega a fundar una teora de la argumentacin jurdica alternativa, su contribucin es relevante en su momento y en una lengua, como la hispana, no muy frecuentada por los estudios lgicos en general, ni por los relacionados con la teora de la argumentacin en particular. Pero tienes razn, al menos contamos con una tradicin "guadiana" en este sentido que convendra no solo reconocer sino mantener y continuar.

De acuerdo, muy de acuerdo. Tomemos un descanso. Te parece?

Me parece.

Fuente: El Viejo Topo, n. 357, octubre de 2017

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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