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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2017

El capital extranjero no fluye al ritmo que la economa necesita
Amenazas de la lentitud

Ariel Terrero
Granma

Tras la aprobacin de la Ley de Inversin Extranjera en 2014, se han firmado inversiones forneas prometedoras en mbitos como el energtico, el turismo y la minera, aunque el monto del capital pactado todava es bajo


El capital extranjero entra a Cuba con una cachaza que contradice las urgencias de nuestra economa. Contradice incluso la voluntad poltica expresa de asumir esas inversiones no como transfusin de socorro mdico, sino como pulmn, componente lgico del modelo econmico en desarrollo.

En un gesto concreto, el Parlamento convoc en abril del 2014 a una sesin extraordinaria, a fin de aprobar una Ley de Inversin Extranjera que responda a una postura poltica novedosa en Cuba. La reaccin posterior, sin embargo, no ha revelado todo el dinamismo que poda esperarse de aquella prisa legislativa y que le urge a la economa cubana para tomar impulso. La intencin aparece con ms nitidez en la letra legislacin, poltica afn y documentos del VI Congreso del Partido que en el desempeo de estos aos.

Aunque se han firmado inversiones forneas prometedoras en mbitos como el energtico, el turismo y la minera, el monto del capital pactado todava es bajo. En el Plan Nacional de la Economa del presente ao las compaas extranjeras apenas asumen un 6,5 % de toda la actividad inversionista prevista, ligeramente superior a 7 800 millones de dlares, a juzgar por datos preliminares informados por el ministro de Economa, Ricardo Cabrisas, al cierre del primer semestre.

Las firmas extranjeras habrn financiado, en tal caso, unos 510 millones de dlares de inversin este ao, monto an muy alejado del ideal de 2 000 millones o 2 500 millones estimado por el gobierno como participacin fornea necesaria para que la economa cubana crezca a un buen paso.

La experiencia de otros pases indica, adems, que cualquier sueo de desarrollo necesita de inversiones equivalentes al 20 % del producto interno bruto (PIB) o ms, entre las nacionales y las extranjeras. En Cuba esa tasa todava oscila en torno al 10 % del PIB.

Cabrisas envo una seal alentadora en julio pasado cuando inform a los diputados que en los primeros seis meses del 2017 el gobierno dio luz verde a 11 nuevos proyectos de inversin extranjera directa y a reinversiones en otros dos negocios en marcha. El financiamiento total acordado para su ejecucin en los prximos aos pasa de 1 346 millones de dlares. Similar cantidad haba pactado el pas con empresas forneas en los dos aos y medio previos, desde que entr en vigor la Ley 118 de Inversin Extranjera. Aunque ganan velocidad, todava los capitales externos entran con lentitud.

Por qu no despegan con saldo ms tangible? Entre los obstculos, el bloqueo econmico de Estados Unidos a Cuba amenaza con adquirir cualidad casi eterna, a juzgar por el retroceso que imprime el presidente Donald Trump a la normalizacin de relaciones entre ambos pases. Desconocer los costos del bloqueo sera ingenuo, si no hipcrita, como dijo una vez el expresidente ecuatoriano y economista Rafael Correa. Pero los negocios con firmas extranjeras alcanzaron en Cuba una clara expansin a fines de los aos 90, con rcord de empresas mixtas y contratos de inversin en el 2002, cuando la persecucin financiera y comercial de EE.UU. era igual de sauda que en el presente. Por ms que sean costosas, existen maneras de sortear las trampas y tropelas de Washington.

Igual o ms atencin merecen otros obstculos, internos, que dilatan los trmites de cualquier inversin. A pesar de disposiciones legales para reducir los plazos de negociacin, persisten enredos burocrticos que se entrelazan con deformaciones del entorno bancario y financiero nacional, como la nociva dualidad monetaria y cambiaria; pueden retardar las gestiones y desmotivar no solo a los empresarios extranjeros. Las empresas cubanas muchas veces carecen de conocimiento, entrenamiento y motivacin suficiente para enredarse en asuntos que pueden implicar ms responsabilidad que beneficio inmediato para la organizacin empresarial y sus trabajadores.

Las facilidades tributarias a los inversores, otras iniciativas proactivas como la Zona Especial de Desarrollo Mariel, y la creacin de condiciones logsticas y de infraestructura, confirman el compromiso cubano con esta alternativa y prometen atenuar el efecto de los bloqueos externos e internos.

Dudas, temores al fantasma del mercado y sordas resistencias internas se adivinan en la dilatacin de las negociaciones y en trabas a los empresarios extranjeros para contratar personal y servicios cubanos. La mentalidad obsoleta llena de prejuicios contra la inversin fornea, criticada por el General de Ejrcito Ral Castro, perder calado a medida que las inversiones forneas confirmen su mrito como sostn clave no mero complemento de sectores fundamentales para el desarrollo.

La senda socialista que algunos temieran perder por la alianza con capital extranjero corre riesgo real de fracaso si Cuba no construye, y administra soberanamente, vas para un desarrollo econmico que otorgue puntal a los valores morales y de justicia social que le son inherentes al sistema. Sin prosperidad, el socialismo ser siempre una utopa.

Fuente: http://www.granma.cu/economia-con-tinta/2017-10-27/amenazas-de-la-lentitud-27-10-2017-00-10-32



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