Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2017

La migracin cubana: los rboles y el bosque

Julio Csar Guanche
Sin Permiso


El pasado 28 de octubre el canciller cubano, Bruno Rodrguez Parrilla, anunci en una reunin con cubanos residentes en EE.UU. nuevos cambios a la poltica migratoria cubana. El ministro los enmarc en una doble temporalidad: dentro del largo plazo paulatino de revisin de esa poltica, iniciada en 2012; y en el tiempo coyuntural de una respuesta desde Cuba a los cierres que ha impuesto en este campo la administracin de Donald Trump. Como colofn de su intervencin, el ministro cubano anunci: Cuba abre, con lo que desat una tempestad de euforia en unos y de indiferencia en otros, en el tan polarizado debate cubano sobre el tema migratorio.

La celebracin cuenta con razones lgicas: el anuncio elimina el requisito de la habilitacin del pasaporte a travs del cual sobreviva para los emigrados el permiso de entrada eliminado en 2012, y que en ocasiones encareca ms an el pasaporte; permite entrar al pas por mar ya no solo a travs de cruceros, lo que ampla las posibilidades de viaje martimo; autoriza el ingreso al pas a quienes salieron ilegalmente lo que beneficia a balseros y otros casos aislados; y elimin el requisito de avencidamiento para solicitar la ciudadana cubana por nacimiento a descendientes, nacidos en el extranjero, de padre y / o madre natural de Cuba lo que agiliza y reduce costos del proceso.

El escepticismo, la indiferencia, e incluso la denuncia de ser ms de lo mismo, tienen tambin sus razones propias. Primero, celebrar el restablecimiento de derechos es algo que debe hacerse con cierta distincin, pues no son favores sino obligaciones estatales. Segundo, las medidas se anuncian dentro de un proceso paulatino que no se compromete con contenidos especficos (se van soltando medidas a discrecin) ni con cronogramas transparentes. Tercero, los cambios podran ir ms lejos, pues mantienen la obligatoriedad de la prrroga y el precio de los pasaportes uno de los ms caros, si no el ms caro, del mundo; la obligacin de entrar cada 24 meses al pas de origen del cual se es ciudadano, y conservan mltiples excepciones, como la interdiccin de hasta ocho aos para los que abandonaron misiones oficiales. Un cambio importante sera la unificacin bajo una sola condicin de ciudadanos residentes en el exterior de todas las formas tipificables de migrantes.

Los aprobados no son, sin embargo, cambios cosmticos. El requisito de avencidamiento data nada menos que de 1944! Toda la legislacin cubana desde entonces ha colocado como criterio rector para la adquisicin de ciudadana el requisito de residencia. Luego, no es un cambio menor su exclusin, pues modifica una sostenida y vista desde hoy quizs arcaica tradicin jurdica, que se mantiene en otras zonas. Por ejemplo, en la Ley Electoral vigente, que coloca la residencia como requisito habilitante para el voto, por encima de la condicin legal de ciudadana.

Por otra parte, la mayor facilidad para adquirir la ciudadana abre ms puertas al derecho sucesorio, cuando desde la Ley No. 989 de diciembre de 1961 hasta 2011 una friolera de 50 aos se dispuso la nacionalizacin mediante confiscacin a favor del Estado cubano, de los bienes, derechos y acciones de los que se ausenten con carcter definitivo del pas. Con la nueva medida continuando y facilitando lo aprobado en 2011 y 2012 los nacidos fuera de Cuba, de padres cubanos, que adquieran la ciudadana cubana, pueden heredar propiedades familiares. Para los que estn en ese caso, tampoco luce como un tema menor.

En las reacciones frente al anuncio ha sido sealado menos, y forma parte del asunto, que no existe ley de Ciudadana en Cuba. Es un hecho francamente singular. Tanto en los 1980, como en 1990, se hicieron sendos borradores de ley, nunca aprobados. Desde 1982 han pasado 35 aos hasta hoy hemos escuchado frases como esta: Sabemos que en la actualidad las Comisiones de estudios jurdicos de la Asamblea Nacional se encuentran trabajando en un proyecto de ley de Ciudadana que sin duda recoger las realidades actuales, pero es el hecho cierto de que todava esta actividad est regida por el Decreto 358 de 1944, lo cual provoca no pocos inconvenientes.

Ningn pas del continente tiene, como Cuba, vigente (parcialmente) un decreto de 1944 sobre el tema (Reglamento de Ciudadana). Esa norma es preconstitucional y cuenta con gran cantidad de artculos materialmente irrealizables, como los que regula que jurarn tambin que se encuentran en posesin del estado poltico de ciudadano cubano y que residen habitualmente en Cuba, y esto ltimo lo probarn con el informe de vecindad expedido por el Alcalde Municipal de su residencia o por el Capitn de la Estacin de Polica de su demarcacin si residiere en la ciudad de La Habana. En este punto, la crtica a lo paulatino del proceso est ms que justificada.

La carencia de ley de ciudadana, cuya existencia ordena la Constitucin desde 1976, provoca un enredo extraordinario, y la falta de un marco claro, estable y consolidado sobre tan sensible tema. Entre las causas ms comnmente sealadas para explicar la ausencia de esta ley a falta de justificacin oficial se encuentran la de mantener la obligacin para todos los nacidos en Cuba de entrar al pas con pasaporte cubano, para que as quede obligado por el derecho nacional durante su estancia en el pas (sin poder invocar alguna otra ciudadana, y sus derechos respectivos, en caso que la posea), y la recaudacin por parte del Estado de los elevados costos de la conservacin del pasaporte cubano y de su vigencia.

El artculo 32 de la Constitucin vigente dej libre al legislador la definicin de las causales de prdida de ciudadana; mantuvo la reserva de ley para su recuperacin; especific que no se admite la doble ciudadana, pues en caso de adquisicin de una extranjera, se perder la cubana; y admiti el derecho a cambiar de ciudadana. Sin embargo, al no existir ley de ciudadana no existe actualmente procedimiento regular para su cambio. A todos los efectos nacionales, solo se reconoce la ciudadana cubana, y no se hace cumplir ese derecho consagrado en la Constitucin.

La imposibilidad prctica de cambiar de ciudadana ha sido objeto de una interpretacin, como la que sostiene la profesora Martha Prieto, que asegura que se reconocen dos ciudadanas, pero no la doble ciudadana. Significa que, al reconocerse dos ciudadanas, se acepta la existencia de una ciudadana extranjera, sin que por ello se pierda la cubana, pero la extranjera no surte efectos dentro de Cuba, cosa que ocurrira en caso de aceptarse la doble ciudadana.

Un tema reciente activ este asunto: la concesin de la ciudadana espaola por naturalizacin a cubanos residentes en Cuba que aplicaban a sus condiciones, por la espaola Ley 52/2007, de 28 de diciembre, o Ley de la Memoria Histrica. De las ms de 500 mil solicitudes hechas en todo el mundo para esta Ley, 40,7 por ciento de ellas fueron de cubanos, el pas con mayor nmero de solicitudes, seguido de Argentina, con 25,5 por ciento. En su caso, los que han obtenido ciudadana espaola por esa va, lo hicieron desde Cuba, y siguieron manteniendo la ciudadana cubana.

La nica norma existente de modo transparente sobre el tema, y que se cumple en la prctica, no es de naturaleza estatal, sino partidista. La normativa interna del Partido Comunista de Cuba (PCC) que segn la Constitucin es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado (art. 5), establece que solo Excepcionalmente podrn admitirse en el partido a ciudadanos cubanos que ostenten, adems, otra ciudadana. En consecuencia, los adquirentes de la ciudadana espaola por la Ley de Memoria Histrica, si eran militantes del PCC, perdieron esa condicin, y mantuvieron la ciudadana cubana. O sea, el PCC cumple la Constitucin, pero no lo hace, en este punto, el Estado cubano.

Lo antes descrito es una breve muestra de los problemas que encara la concepcin paulatina de la reforma migratoria. En mi opinin, es ms deseable una concepcin integral. Con ella, se puede celebrar con distincin cada paso coyuntural como los de ahora y, en el futuro ojal que inmediato, la tan demandada eliminacin de las prrrogas del pasaporte y la eliminacin del lmite de 24 meses para entrar al pas. Tambin, se podra apreciar cmo se insertan dentro de un horizonte que permita ver el bosque completo y hacer deseable su visin. Es probable que una poltica as concebida genere no solo ms consensos hacia la poltica en curso, sino ms beneficios conjuntos para el Estado y para sus ciudadanos.

Para ello, dar cuenta de la realidad de Cuba como un pas trasnacional es esencial. En el campo artstico y cultural, la idea de Cuba como un aleph, elaborada por Ambrosio Fornet, se ha abierto paso desde los 1990 para legitimar la produccin cultural allende los mares como cubana, como coproducida por compatriotas; pero ese tipo de comprensin moral sobre qu es lo cubano hoy, ha avanzado con mucha dificultad y lentitud hacia otros campos, como el que nos ocupa.

En 1937, Enrique Gay Galb hablaba del mosaico de nuestra poblacin, refirindose a la inmigracin de cientos de miles de personas que llegaron hasta esa fecha a Cuba: Una de las anomalas de nuestro panorama jurdico en que no tenemos leyes propias de un pas de inmigracin, por las que nadie se ha preocupado. Ochenta aos despus la situacin es por completo diferente: Cuba es un pas de migrantes y es preciso legislar en funcin de esa realidad.

En los ltimos cincuenta aos han emigrado ms de 2 millones de cubanos a ms de 160 pases, lo que sita la Isla en la mitad de la tabla de los pases emisores de migrantes. Dar cuenta de esa realidad no es solo legislar poquito a poquito quitando trabas, sino procesar maneras de reconocer a la poblacin migrante plena membresa nacional, reconocerles un lugar en la consecucin del desarrollo econmico y social de Cuba y abrir aqu s no queda otra que paulatinamente, si queremos ser mnimamente realistas un proceso de reconocimiento de derechos polticos y de mecanismos propios de representacin de las disporas con capacidad de intermediacin poltica.

Por todo ello, no debera ser este un tema que est conectado reactivamernte a los cierres de Trump y a la debida y legtima reaccin frente a sus infames polticas y a la justa denuncia del bloqueo. Debera corresponder a la migracin patritica en los EE.UU. disputar toda decisin oficial que afecte a la nacin cubana y a sus ciudadanos; pero corresponde al Estado cubano y a todos sus ciudadanos, dondequiera que estn en este ancho mundo, abrir este campo como una necesidad nacional, encuadrada en un marco poltico de derechos, y dentro de un marco moral de relacin con los migrantes, que ofrezca a todos sus ciudadanos el rostro ms amable de su nacin.

Julio Csar Guanche es un jurista y filósofo político cubano, miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso, muy representativo de una nueva y brillante generación de intelectuales cubanos partidarios de una visión republicano-democrática del socialismo.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/la-migracion-cubana-los-arboles-y-el-bosque

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter