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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2017

Macri arroll al peronismo: Argentina sin Partidos

Luis Bilbao
Rebelin


Cambiemos venci al peronismo con el 40,59% de los votos a escala nacional en las elecciones legislativas, sin computar abstencin, votos en blanco y anulados. Significado y perspectivas.

Es la hora de la reforma permanente, dijo Mauricio Macri en su primer balance de las elecciones legislativas del 22 de octubre.

Novedoso y significativo concepto del presidente argentino, lanzado al impulso de su apabullante victoria nacional: la heterognea coalicin Cambiemos encabezada por Macri obtuvo mayora en seis distritos clave: Buenos Aires, Capital Federal, Santa Fe, Crdoba, Mendoza y Entre Ros, adems de provincias emblemticas como Santa Cruz, gobernada por Alicia Kirchner y Salta, cuyo mandatario aspiraba a encabezar la reorganizacin del peronismo, antes de perder por nueve puntos en su provincia. Con todo, el xito mayor de Cambiemos fue vencer por ms de cuatro puntos a Cristina Fernndez en la provincia de Buenos Aires, la ms rica del pas y con poco menos de la mitad de la poblacin nacional. Para colmo, el candidato que venci a Fernndez, Esteban Bullrich, era al comenzar la campaa un perfecto desconocido con escasos atributos de lder popular.

Semejante resultado hiri de gravedad al peronismo, pulveriz el Frente para la Victoria que acompa los gobiernos de Nstor y Cristina Kirchner, extingui a La Cmpora, agrupacin artificial en algn momento presentada como cauce para la voluntad poltica de millones de jvenes, y redujo la figura de la ex Presidente a unos pocos municipios del Gran Buenos Aires.

El momento fue oportuno para realizar un ajuste de rumbo. Hasta ahora Macri y sus ministros apelan con extraa insistencia al concepto de revolucin para definir sus polticas de gobierno (revolucin educativa, revolucin fiscal, revolucin previsional, en la vivienda, en el transporte, en la infraestructura e incluso en la cultura, entre otras muchas alegadas transformaciones de fondo). Ese supuesto acmulo revolucionario se convierte en la nueva etapa en reforma permanente.

Si la contradiccin es estridente, tiene en cambio slidos fundamentos. Y no es arbitrario suponer que ese juego retrico ha sido un ingrediente para nada menor en la para muchos sorprendente victoria electoral oficialista.

Aunque la sola mencin de la palabra revolucin saca de quicio tanto a ultraliberales como a socialdemcratas que componen su gobierno, Macri insisti en ella porque en la nueva modalidad de hacer poltica con encuestas, las empresas consultoras que pululan en torno al Gobierno y la oposicin registran un sentimiento arraigado aunque preponderantemente inconsciente en buena parte de la poblacin argentina, la ms politizada y activa, genricamente en contra del imperialismo estadounidense y en favor de una indefinida transformacin poltica y social. Numerosas consultoras suelen decir que Argentina es el pas ms antiestadounidense de la regin. Al menos en las encuestas.

Ideas y fuerzas en lucha

Cuando penetran en las masas, las ideas son una fuerza material, deca Marx. Con el nuevo siglo Argentina ingres a Latinoamrica. Despus de 2001 ese difuso sentimiento tom cuerpo en el proceso de convergencia latinoamericano, en el ejemplo de la Revolucin Bolivariana y la figura de Hugo Chvez, que lleg a tener peso significativo en amplias franjas de los trabajadores, las juventudes e incluso ncleos militares en Argentina.

Con la misin de revertir ese proceso, en los dos ltimos aos Macri hizo una concesin retrica a aquella demanda sorda de la poblacin. Ahora, lograda una apabullante victoria electoral frente a un peronismo fragmentado y sin liderazgo (para no mencionar a las izquierdas), pas a explicar con nfasis que, de ahora en ms, se trata de aplicar la reforma permanente.

Si Macri es la contrafigura del presidente venezolano Nicols Maduro, Argentina el polo opuesto al ejemplo Bolivariano y el empresario exitoso contraparte del obrero al mando en Venezuela, la reforma permanente es la alternativa a la formulacin con la que Chvez acostumbraba resumir su propuesta: la revolucin permanente.

En otras palabras: la Argentina gobernada por Macri-Cambiemos es el faro de la reforma en la regin, frente a la propuesta de revolucin representada por Venezuela y el Alba. Excesiva sutileza atribuida a un empresario gobernante? A tal conclusin puede llegar quien desconoce el ro de lava que desde la profundidad de las clases oprimidas pugna por salir a la superficie. Con certeza no quienes desde los centros de poder real del capitalismo mundial trazan sus estrategias de supervivencia. All se tiene en claro que Argentina vive una crisis estructural de insondable profundidad, prolongacin del colapso de 2001, con la totalidad del entramado institucional capitalista corrompido hasta extremos indecibles, todo presidido por la mayor tragedia de la burguesa contempornea: la total ausencia de Partidos para ejercer el poder de manera estable y duradera. Le cupo a Cambiemos, eptome del no Partido, y al presidente Macri, smbolo de la no poltica, asestar el mazazo final al peronismo y completar la ausencia perfecta de estos instrumentos clsicos para la conquista y sustentacin del poder.

Reformas por venir

Sin partidos, entonces, como en todo y cualquier economa capitalista actual, en Argentina urge sanear las bases del sistema. Tal objetivo requiere aumentar la tasa de plusvala y esto supone reformar las relaciones laborales, cambiar la ecuacin entre trabajadores activos y pasivos mediante una drstica reforma previsional, dar vuelta como un guante las relaciones entre provincias y Estado nacional para llevar a cabo una reforma a la vez poltica y fiscal, as como reformar las relaciones entre Estado, sindicatos y empresariado. Es inaplazable la necesidad de eliminar el dficit, frenar el endeudamiento descontrolado, lo cual requiere un ajuste econmico de enormes proporciones, so pena de que la crisis se desate con mayor violencia a la conocida en estallidos anteriores. Y todo esto sin despertar al len de su largo letargo.

Es notable el vuelo del discurso post electoral de Macri para instar a la poblacin a alcanzar grandes objetivos histricos aunando fuerzas por sobre cualquier distincin de clase o ideologa. Se trata de la fase superior de la retrica previa, con predominancia de la palabra revolucin. Ahora es la hora de la unidad, del Gran Acuerdo Nacional, con la misma denominacin incluso del propsito buscado casi medio siglo atrs por los jefes de dos partidos entonces todava existentes y sus respectivos lderes: Juan Pern y Ricardo Balbn.

Es sabido cmo termin aquella engaifa del capital desesperado tras la cada de la dictadura de Juan Ongana. Pero esta vez ser diferente. A falta de partidos, Macri apelar a corporaciones: liga de gobernadores, sindicatos sin bases, cmaras empresarias fragmentadas e impotentes, iglesias ms dbiles y carentes de genuino arraigo en la conciencia popular cuanto ms denominaciones pululan en detrimento de la desprestigiada estructura vaticana.

A eso marcha, con rapidez, el gobierno fortalecido con estas elecciones. Cunto tiempo demorar alguna voz liberal para denominar fascismo a este experimento corporativo? O callarn definitivamente como contribucin a la afirmacin de un poder burgus que, sin desafiante corpreo y visible, no logra mantenerse en pie?

Puede haber un Partido

Slo el marco latinoamericano permite aprehender la dinmica nacional. Ya se ha afirmado en estas pginas que no basta nutrirse de una ideologa fascista para imponer un gobierno fascista. Cabe reiterarlo ahora. Al comps del ineluctable fracaso del alegado proyecto pseudo desarrollista del ala hegemnica de Cambiemos, ms tarde o ms temprano fracasar este nuevo intento de reorganizacin burguesa y recomposicin capitalista.

Llegado a ese punto, estarn frente a frente las clases principales de la sociedad. Conscientes o no. En una confrontacin sin retorno por definir el rumbo y el futuro del pas. En simultneo se habr librado el combate de Washington, acompaado por el pattico Grupo de Lima, contra la Revolucin Bolivariana y el Alba.

El neoreformismo ultraizquierdista es el otro gran derrotado por Cambiemos el 22 de octubre. Aspiraba a dar un salto cualitativo sumando diputados hasta romper el cors de la marginalidad. Para lograrlo no trepid en condenar a Venezuela con pareja virulencia a la empleada por el gran capital. Y se rompi los dientes contra la pared. Militantes entregados a una causa anticapitalista fueron llevados a este callejn sin otra salida que el corrupto e impotente parlamentarismo burgus. Otra franja militante, esta s abrazada a la causa latinoamericana, vio igualmente frustradas sus esperanzas de aunarse con las masas en un proyecto comn, que no era el propio.

Mientras Macri encara su reforma permanente, el contingente de militantes antimperialistas y anticapitalistas que suma cientos de miles en Argentina, tiene la oportunidad de buscar un camino para edificar el nico Partido hoy con espacio estratgico en el pas: aquel nutrido por el grueso de la clase obrera, el estudiantado consciente, los sectores marginalizados y superexplotados que en esta oportunidad, al igual que amplias capas de trabajadores y jvenes desnortados, dieron el voto a Cambiemos.

Tal organizacin de masas, plural democrtica y sin rodeos confrontadas con el sistema, es la nica capaz de frenar el deslizamiento hacia el fascismo en Argentina. Implica un frontal combate terico, ideolgico y poltico, comenzado el da mismo de la victoria electoral de Macri y seguramente dominante en el prximo perodo.

@BilbaoL

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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