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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2017

Poner patas arriba el relato econmico dominante

Fernando Luengo
El salto


LVARO MINGUITO

Son muchas las diferencias existentes entre la visin convencional, y dominante, de la economa y la sostenida por los enfoques crticos. En las lneas que siguen me centro en algunas de ellas, referidas a la construccin del relato a partir del que se justifican y se imponen las polticas econmicas.

El enfoque estndar sita en el eje del debate econmico y tambin de la agenda poltica hacer mximo el crecimiento del producto interior bruto (PIB), como si esta fuera la llave que abre todas las puertas. A la consecucin de este objetivo deben consagrarse todos los esfuerzos, pblicos y privados. Las polticas de ajuste presupuestario, la represin salarial, la privatizacin y mercantilizacin de los activos pblicos, la liberalizacin de los mercados y el sometimiento de las economas a los rigores de la competencia internacionaltodo se justifica, todo encuentra su lgica, en la necesidad de recuperar y sostener el crecimiento. Este ha sido el discurso dominante, antes y durante la crisis.

Ha cambiado algo este planteamiento la evidencia de que el crecimiento se ha mostrado esquivo en las ltimas dcadas? Alguna reflexin crtica derivada de la aplicacin de unas polticas que han atrapado a las economas en un bucle recesivo y que slo en los ltimos aos acreditan un aumento del PIB, inestable e insuficiente? Ninguna. Al contrario, las organizaciones monetarias y financieras internacionales, la troika comunitaria y la mayor parte de los gobiernos perseveran, con ms nfasis si cabe, en las mismas o parecidas polticas, que han ofrecido un balance a todas luces insuficiente en materia de crecimiento, el objetivo fundamental que pretendan alcanzar.

El peso, tanto en la academia como en la esfera pblica, de la ideologa y la inercia intelectual, y de los enormes intereses las alimentan, tienen algo que decir en el mantenimiento, contra viento y marea, de este mantra. Pero, en mi opinin, hay otra razn a tener en cuenta de la mxima importancia. Las polticas aplicadas presentadas como instrumentos y herramientas para dinamizar el PIB- son en realidad el objetivo; el medio es el fin.

La represin salarial y la desregulacin de las relaciones laborales permiten el aumento de los mrgenes empresariales y debilitan las resistencia de los trabajadores; la privatizacin de los activos estatales y la mercantilizacin del sector pblico proporcionan nuevas parcelas de negocio y de valorizacin del capital a las grandes corporaciones; los ajustes presupuestarios aseguran la socializacin de los costes de la crisis y abren vas de financiacin pblica para la reestructuracin de la industria financiera; la apertura y globalizacin de los mercados otorga ms poder a las empresas transnacionales, debilitando la capacidad reguladora y negociadora de los Estados.

El relato entregado desde la economa crtica tiene que impugnar ese pack de objetivos/medios, denunciando que, como acabo de sealar, los medios se han convertido en objetivos. Pero una visin alternativa debe tener mucho ms recorrido, situar en el centro del debate que necesariamente debe ser previo a la fijacin de objetivos y polticas- las necesidades.

Hay que empezar por preguntarse cules son las necesidades que se consideran prioritarias, y proceder a su ordenacin conforme a un primer criterio bsico: es preciso dar relevancia a aquellas que satisfacen a las mayoras sociales y, muy especialmente, a los grupos de poblacin ms desfavorecidos. Tambin habr que tener en cuenta y en este caso habr que hacer un formidable trabajo de pedagoga entre la poblacin- las restricciones materiales, tanto desde la perspectiva del consumo de recursos no renovables como del impacto en la naturaleza de los procesos econmicos. Ni los mercados ni los tcnicos pueden capturar este debate (esta es la opcin de los poderosos); al contrario, es la ciudadana y unas instituciones abiertas a la participacin quienes deben protagonizarlo.

Otra de las piezas clave de un relato alternativo consiste en las posibilidades financieras para atender esas necesidades. Estas posibilidades, en el enfoque convencional, son las que permita el ajuste presupuestario y las que proporcione el mercado. Nada se dice sobre la distribucin del ingreso y la riqueza en un sentido progresivo nada se dice, pero mucho se hace en el sentido contrario, el de la confiscacin de la mayora de la poblacin en beneficio de las oligarquas-. La introduccin en la agenda de la progresividad tributaria, la persecucin del fraude, la prohibicin de los parasos fiscales, la imposicin sobre las transacciones financieras de naturaleza especulativa con estas y otras medidas se abre un horizonte para llevar a cabo otra poltica econmica que, de otra manera, quedara clausurado.

En cuanto a los actores, la economa convencional lo tiene claro, nada hay que discutir al respecto, pues se trata de poner en el centro de la economa y tambin de la poltica- a los mercados y a los grupos econmicos que los controlan. Un planteamiento de economa crtica est obligado a impugnar ese supuesto, por sesgado y por ineficiente. El papel de los diversos actores, pblicos y privados, est determinado por el debate, al que antes haca referencia, que defina necesidades, restricciones y posibilidades. En esas coordenadas, el papel del sector pblico, definiendo reglas del juego y proporcionando recursos, y de la ciudadana, organizada y participando, son los verdaderos ejes de otra poltica econmica.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/economia/poner-patas-arriba-el-relato-economico-dominante



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