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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2017

El reencantamiento del mundo

Yassin al-Haj Saleh
Al Jumhuriya English

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Contra la tesis del desencantamiento popularizada por Max Weber, vivimos hoy en un mundo cada vez ms reencantado, segn sostiene Yassin al-Haj Saleh.

[Nota del editor: Este artculo apareci publicado originalmente en lengua rabe el 25 de agosto de 2017, en una adaptacin de la charla ofrecida por el autor en EUME (Europe in the Middle East), en la ciudad de Berln.]

La securitizacin de la poltica

En agosto de 2012, se descubri en Beirut un plan de la inteligencia siria. El principal conspirador result ser el exministro libans Michel Samaha; el plan intentaba perpetrar ataques terroristas contra civiles y personalidades pblicas libanesas para atriburselos despus a islamistas sirios.

Si la operacin hubiera tenido xito, se habra culpado finalmente a alguna organizacin salafista, conocida o desconocida. Se habran escrito toda una serie de anlisis en los peridicos subrayando la amenaza yihadista en el Lbano. Expertos, entre los que sin duda figurara el mismo Samaha, habran aparecido en los canales de televisin pro-Asad pontificando acerca de cmo el debilitamiento del gobierno de Asad en Siria iba a causar la expansin del yihadismo salafista por toda la regin. El embajador del rgimen sirio habra estado presente en los funerales de los asesinados en Beirut. Quiz Bashar al-Asad habra enviado a algn representante especial para que ofreciera sus condolencias, como por ejemplo el director del Bur Nacional de Seguridad, Ali Mamluk, o la asesora poltica y meditica de Asad, Buthaina Shaaban, bien conocedores ambos de la conspiracin.

En cuanto a los opositores al rgimen, no habran tenido nada que objetar ante la retrica del miedo que invoca la amenaza del terrorismo, y menos an defender el carcter fraudulento de toda la operacin y revelar sus objetivos polticos. Cuando un destacado personaje cristiano, como el cardenal Nasrallah Sfeir, muere asesinado, algo al parecer planeado, y en el contexto del conflicto sirio, cuya estructura nacional estaba ya empezando a desmoronarse, quin entonces, en el Lbano o en otro lugar, estara dispuesto a cuestionar la culpabilidad de los yihadistas extremistas? Quin estara dispuesto a considerar la posibilidad de que la operacin hubiera sido perpetrada por los servicios de inteligencia de Asad (cuyo carcter sectario es bien conocido de todos), y que adems de todo eso, el hombre que apret el gatillo fuera de hecho un cristiano libans? Aunque no se hubiera excluido a estos escpticos considerndoles tericos de la conspiracin, sus palabras, en el mejor de los casos, habran sido consideradas dudosas y no podran haber resistido los hechos del ataque terrorista y las consiguientes campaas mediticas. Quienes cuestionaran los hechos habran sido considerados simpatizantes de los yihadistas, quiz por motivos sectarios. Habran aparecido detallados informes de investigacin en el peridico Al-Akhbar revelando los secretos del ataque y los caminos por los que los yihadistas se infiltraron en el Lbano, haciendo hincapi en el papel de los opositores a Hizbollah incitando terroristas en Siria. Incluso Hassan Nasrallah podra haber aparecido y ofrecido un discurso sobre los takfiris, alabando a Irn y al Eje de la Resistencia y hablando largamente acerca del honor.

No es impensable que los salafistas de Siria y el Lbano, provocados por los comentarios y declaraciones de aqu y all, y envalentonados por sus supuestas acciones, estuvieran entonces ms que dispuestos a llevar a cabo ataques de verdad contra segmentos similares (o distintos) de la sociedad libanesa.

La trama antes mencionada haba sido coordinada por Mamluk y Samaha, con conocimiento de Asad, pero se descubri antes de que se materializara. Samaha fue posteriormente encarcelado durante tres aos y medio, y luego liberado bajo fianza, para ser encarcelado de nuevo. Mientras tanto, no parece que nadie haya estado dispuesto a sacar conclusiones polticas de su caso, por ejemplo que los asadistas y el mismo Asad- patrocinan el terrorismo, o que el rgimen est dispuesto a aniquilar al Lbano e instigar un conflicto sectario sin parpadear.

Me pregunto, cuntos complots se han materializado y no se han descubierto? Nadie lo sabe. Pero no hay garantas de que una alta proporcin de este tipo de operaciones haya fracasado de igual modo. Incluso cuando algunas de ellas quedan expuestas posteriormente como fue el caso del asesinato del primer ministro Rafiq Hariri en 2005-, las realidades polticas, securitarias y psicosociales hacen que dicha exposicin sea limitada e incluso cuestionable. Hoy parece que la verdad sobre el asesinato de Hariri ha quedado enterrada para siempre, o mejor dicho, que ha perdido su relevancia y valor poltico.

La mujabarat (inteligencia) de Asad no es la ms competente de su clase, ya sea a nivel regional o internacional. Los israeles, los iranes, los turcos, los estadounidenses, los rusos, los europeos y otros tambin llevan a cabo operaciones que, aunque no sean equivalentes en brutalidad, crean una desinformacin duradera y dejan poca o ninguna posibilidad de poder averiguar lo que realmente sucedi. Nuestra regin de Oriente Medio, donde las personas son anecdticamente consideradas susceptibles a las teoras de la conspiracin, ha sido potencialmente testigo de ms actividades encubiertas que cualquier otra regin del mundo. Atribuirnos la etiqueta de tericos de la conspiracin tiende a ser un juicio de valor esencialista que hace referencia a propiedades mentales fijas irracionales, en contraste con la mente racional que distingue a la gente en Occidente.

Pero incluso cuando no se formula como afirmacin esencialista, este juicio de valor despectivo no explica el ncleo razonable detrs de la creencia de que en nuestra regin se producen muchas conspiraciones. Es lo que podra denominarse infraestructura conspirativa: la naturaleza clandestina de los procesos polticos y de toma de decisiones en la regin, la dependencia extrema de potencias extranjeras por parte de oligarquas gobernantes que nunca rinden cuentas, la influencia autoritaria de los servicios de inteligencia en la poltica de los Estados de la regin, los privilegios inaceptables concedidos a elites irresponsables, y, finalmente, la cuarentena poltica impuesta a los pueblos y las restricciones a su acceso a la informacin. Oriente Medio es el espacio geopoltico ms secretista del mundo en trminos de toma de decisiones, y es la regin ms internacionalizada del mundo; es decir, que su historia no ha sido sustancialmente conformada por acciones o dinmicas internas. Si creer en las conspiraciones es creer en una mente maestra oculta y omnipotente que determina lo que ocurre en nuestra regin, entonces la existencia de operaciones encubiertas de inteligencia sirve para apoyar esta creencia en vez de disiparla.

La infraestructura conspirativa proporciona base suficiente para una teora de las teoras de la conspiracin, convirtindola en una puerta de entrada indispensable al anlisis poltico y social en Oriente Medio. Esta mente maestra oculta no tiene que ser la Orden de los Masones, los magnficos Sabios de Sin cuya sede an se desconoce, ni un supuesto gobierno global secreto que dirige ostensiblemente a gobiernos y Estados por detrs de un velo. En cuanto a la posibilidad de que sea altamente probable que estemos viviendo en un mundo fabricado y manipulado, basta con que los gobiernos y las diversas agencias secretas (que no actan de forma muy diferente de la anterior funcin con cero responsabilidades) se mantengan activos en nuestra regin, guarden el secreto de sus operaciones y engaen a sus sbditos y a otros sobre sus propias acciones y las acciones de sus adversarios. Es probable que la realidad que percibimos est distorsionada por las operaciones mediticas y de seguridad, que no estn desvinculadas de consideraciones polticas y financieras (Ali Mamluk le desembols 170.000$ a Michel Samaha a cambio de transportar los explosivos en su coche desde Damasco a Beirut), que estn adems entrelazadas con consideraciones religiosas y sectarias.

El reino de los dioses y ngeles responsables no es tan inmensamente diferente del de los regmenes y servicios de inteligencia, ya sea en nuestro mbito o en el mundo en general. Ignorar elementos sustanciales de la realidad considerndolos creencias dogmticas, a pesar de reconocer la existencia de operaciones sobre las que no sabemos nada, hace que sea ms fcil ignorar por completo la realidad o fingir racionalidad y aversin a las teoras de la conspiracin. Si es cierto y realmente lo es- que la poltica de la que form parte la conspiracin Mamluk-Samaha sigue su curso (y con un xito impresionante, a pesar del plan y del arresto de su protagonista), entonces no hay base para descartar otras potenciales conspiraciones como irrelevantes o insostenibles. No slo no sabemos nada sobre esta conspiracin salvo que fracas, sino que nuestro conocimiento de la mayor parte de las particularidades polticas entre el rgimen Asad y sus aliados libaneses siguen siendo demasiado generalizadas y especulativas. Sabemos que casi no sabemos nada sobre los motivos, detalles, financiacin, patrocinadores, agentes secretos y vnculos de confianza que les unen. Sin esa informacin, es inviable cualquier conocimiento serio sobre la situacin en Siria y el Lbano.

La leccin aprendida de la conspiracin Mamluk-Samaha es la alta probabilidad de que haya muchos ms aspectos que no conocemos y puede que no conozcamos nunca, que gran parte de lo que pensamos que sabemos que es cierto es falso, y que hay gente encargada de asegurar que slo veamos aquello que no concuerda con la realidad. Incluso los ms exigentes de entre nosotros podemos haber construido anlisis y concepciones, y quiz desarrollado teoras enteras, basndonos en realidades preparadas literalmente para inducir a error. Esta es una perspectiva horrorosa, porque cuestiona la validez del conocimiento que se construye alrededor de la presuncin de que no hay secretos indescifrables en las cuestiones humanas, o que la proporcin de tales secretos es tan limitada que es casi insignificante.

Es con esta realidad en mente por lo que hablo sobre el encantamiento del mundo, teniendo en cuenta que hoy en da el encantamiento y los fantasmas, los demonios y los espritus, los monstruos y los espritus malignos, y sobre todo los dioses, estn fabricados por aquellos que no pueden creer en ningn dios o demonio. Max Weber consider el desencantamiento del mundo, su anulacin de espritus, fantasmas y criaturas invisibles, como la esencia de la modernidad. El desencantamiento dio paso a la objetividad y a las humanidades; Dios no es necesario ya, ni el diablo, ni los duendes, ni cualquiera de las criaturas mticas que en otro tiempo haban impregnado nuestro mundo. Se han convertido en arte, folklore y elementos para el entretenimiento de las masas, al igual que las viejas armas han quedado confinadas en los museos.

El mundo de hoy no est uniformemente encantado, pero la transparencia est en proceso de recesin general a causa de securitizacin siempre creciente de la poltica por todo el planeta. Las elites poderosas toman sus decisiones cada vez ms fuera de la supervisin pblica, especialmente en lo que se refiere a la poltica exterior y a las relaciones con Estados ms dbiles, donde la informacin permanece recluida en las altas esferas de las elites polticas y econmicas. Incluso en los pases ms avanzados, la poblacin general tiene pocos conocimientos ms all de los que le proporcionan los medios de masas vinculados con esas elites, a menudo distorsionados por la ignorancia, los prejuicios y toda una variedad de motivos ulteriores.

Identidades e identidad poltica

Unido a este aspecto clandestino del poder aparece el aspecto identitario, que ha crecido de forma veloz e ininterrumpida desde el final de la Guerra Fra. El mundo se define culturalmente mediante identidades y credos, por religiones, sectas y culturas, por civilizaciones enfrentadas. Como tal, el pasado es el antepasado del presente, y la herencia cultural del pasado determina el presente poltico y social de las sociedades.

Y qu son las identidades? No son sino espritus particulares, al igual que otras criaturas mgicas como los dioses o demonios, que difieren a travs de las tribus, naciones, culturas y religiones. Como las identidades (i.e., la definicin cultural de sociedades o grupos) son inexplicables como premisas descriptivas, descuidan las realidades del poder local o internacional, las realidades de clase, los modos de produccin y distribucin de la riqueza y la formacin y disolucin de identidades en la historia (a travs de procesos de identificacin activos, tibios o contrarios). Esto complica especialmente las implicaciones de las identidades y la poltica; es decir, sus luchas, polarizaciones, coaliciones y alianzas, as como sus ascensos y cadas. Tambin estn en recesin las humanidades, que en otro tiempo estaban destinadas a explicar las diferentes sociedades con una lgica humana comnmente compartida, aplicando instrumentos cada vez ms refinados y enfoques cada vez ms sofisticados que son comunes a todas las personas ms all de sus culturas. Ahora, los musulmanes son de tal manera y son de tal manera porque son musulmanes: hacen uso de un pensamiento irracional y sensual (Renan); sus fronteras son sangrientas (Huntington); envidian a Occidente (Bernard Lewis); hay una contradiccin fundamental entre el Islam y el laicismo (tambin Lewis); la excepcin democrtica rabe o medioriental es causada por el Islam; etc.

Hablo de los musulmanes porque pertenezco al mundo del Islam y porque los musulmanes constituyen la mayora de la poblacin de Oriente Medio: la regin ms internacionalizada, expuesta y hermtica. Adems, hablo de los musulmanes porque parece haber una conspiracin epistemolgica que el sistema de informacin internacional lleva promoviendo aproximadamente un cuarto de siglo en trminos de medios y centros de investigacin. Estos promotores, cuyo nmero no es precisamente reducido, y cuyas voces no resultan ser dbiles ni siquiera en nuestras sociedades, excluyen a los musulmanes y a sus sociedades de la validez universal de la humanidad, proponiendo alternativamente explicar sus acciones y condiciones a travs de sus creencias religiosas, a travs de un espritu propio que les distingue de los otros, conocido como el Islam. Esta conspiracin epistemolgica ha recibido un apoyo indebido a causa de las afirmaciones de los islamistas, en particular sus afirmaciones acerca de una particularidad no transformable del Islam y los musulmanes. Los islamistas exigen administrar esta particularidad y excluir su religin y a ellos mismos, as como a nuestras sociedades, de cualquier principio universalmente aplicable de comprensin y buen gobierno.

Hay de hecho una cuestin global islmica resultante de la convergencia de esta conspiracin epistemolgica con esa infraestructura conspirativa, as como las tendencias violentas de los imperialistas subyugados entre los yihadistas. Sin embargo, esta conspiracin epistemolgica no se limita al mbito de los musulmanes, sino que cada vez se universaliza ms por todas partes, incluidas las sociedades occidentales, donde ante todo se aplica a inmigrantes y minoras.

La doctrina del relativismo y determinismo cultural tiene un efecto hechizante similar al de la poltica clandestina al filtrar objetos mgicos y fantasmas misteriosos en las realidades y prcticas sociales: el Islam, la mentalidad rabe, la civilizacin occidental, la cultura judeocristiana, etc. Fuerzas secretas que actan como dioses vengativos, creando destinos y hechos desde un mundo tras una nube, no muy lejos de las identidades y sus conflictos y alianzas, como demostr el caso Mamluk-Samaha. La confianza necesaria en esos tratos entre los fantasmas del primer mundo de secretos (la mujabarat) parece requerir una base slida que slo puede encontrarse en el segundo mundo de los espritus (sectas e identidades). Si el terrorismo es el concepto en el que se condensa hoy lo secreto, el asesinato y la religin, entonces resulta una descripcin ms adecuada de los aparatos de inteligencia en general, y de los del rgimen de Asad en particular, que de ninguna organizacin yihadista-salafista.

La exclusin de las humanidades, i.e., de la mente comn, no se produce sin establecer primero una exclusin de la poltica basada en la igualdad y en la nocin de justicia, adoptando as el exterminio como prctica poltica. Si el crimen cometido por el musulmn se deriva de su islamismo, como siempre proclaman los medios occidentales cada vez que algn musulmn comete un crimen, entonces el castigo adecuado a los musulmanes por sus crmenes es el genocidio. En tal sentido, la exclusin de las humanidades allana el camino para la exclusin de la humanidad y slo mediante la poltica de exterminio.

A travs de la interaccin entre la poltica clandestina, por un lado, y el empuje a favor del determinismo cultural y su procesin de identidades, almas, dioses y espritus, por el otro, la posibilidad de entender a los seres humanos de diferentes entornos y culturas acaba gravemente socavada, al igual que los fundamentos epistemolgicos de las humanidades y de las ciencias sociales. Lo que conocemos es o falso o incierto, y no sirve como base para nuestro pensamiento y anlisis, o es raro y estrafalario, y se refiere a particularidades que no nos dicen nada sobre el ser humano como tal.

La posverdad y la colonizacin de hechos independientes

Son tendencias en parte adelantadas a causa del clima intelectual del posmodernismo y la posverdad que, bajo el pretexto de oponerse a las grandes narrativas que llevan a la tirana, son hostiles a los principios de objetividad y la autonoma de la verdad, y por tanto no estn interesadas en articular visiones para un mundo ms justo.

La caracterstica esencial de la era de la posverdad es la de difuminar los lmites entre hecho y opinin, de suerte que cada persona no slo tiene sus propias opiniones sino tambin sus propios hechos. No existe un criterio para distinguir entre enunciados y todas las afirmaciones son igualmente vlidas. Esto va en paralelo con la transformacin del centro de conocimiento desde el objeto (de conocimiento, de observacin, etc.) al otro, con lo que el ego formado en contraste con el otro parece mucho menos sustantivo que el sujeto clsico formado en contraste con el objeto.

Aunque el dominio de la verdad, el gobierno de la verdad, por decirlo de algn modo (ya sea en nombre de la religin, la ciencia o el nacionalismo), reduce la opinin y conduce a la tirana, la democracia se ha fundado en dos pilares: por una parte, en el derecho a la opinin, y, por otra, en la autonoma de la verdad. Si la verdad est subordinada a la opinin, entonces llegamos a una sociedad bablica fragmentada, cuyos pueblos no pueden llegar a un entendimiento comn y en la que todo puede decidirse o negarse con el mismo grado de legitimidad. El caos resultante allana el camino para la tirana, segn una enseanza platnica clsica.

La posverdad estuvo precedida por el posmodernismo. Esto resolvi que todo lo que tenemos no son sino discursos e interpretaciones, que no hay hechos que sean independientes de los discursos. Esto, a su vez, abri el camino a un nuevo salto: que los discursos diferentes que reflejan una serie de hechos la situacin siria actual, por ejemplo- son iguales, y que los hechos carecen igualmente de independencia en ellos. Por tanto, el discurso asadista, el de los rusos, el estadounidense, el iran, el yihadista y el de quienes luchan por la democracia en Siria, son todos iguales. Puede que de entre ellos nos guste esto o aquello, y este es el nico criterio para determinar su veracidad. No nos gustan los yihadistas, por eso no aceptamos su discurso. Nos gustan los rusos, por tanto cuanto ellos dicen es bueno. Qu sucede con los grupos democrticos y de base? Bien, que creemos que no existen realmente.

Esta condicin de posverdad va vinculada al aumento de las narrativas y al declive de la historia, como investigacin y como dimensin del pensamiento y la poltica; es decir, al aumento de lo que se centra en la comunidad a expensas de que lo que es refinado, comprometido y orientado a la realidad. Las narrativas son otra puerta de entrada al encantamiento, debido a su asociacin con grupos, y por tanto a espritus, fantasmas e identidades particulares. En un mundo de espritus maleables, el contagio se transmite ms fcilmente que en un mundo de los hechos sustantivos. Los espritus se envidian entre s y tienden a imitarse unos a otros, lo que produce la expansin de todas sus capacidades. Las palabras rabes adwa (contagio), aduww (enemigo), udwān (agresin) y taad (trasgresin) se derivan todas ellas de una raz. Nosotros y el enemigo tenemos el mismo entorno contagioso. Por ejemplo, la ira identitaria, que durante mucho tiempo se ha considerado como una caracterstica islmica, parece ser actualmente una tendencia global, y tiene el potencial de crear una variedad de organizaciones nihilistas y movimientos terroristas.

En un mundo encantado de espritus, fantasmas, dioses, demonios y ngeles, el sujeto formado en contraste con el objeto y disciplinado por l retrocede, y el ego formado en contraste con el otro y soportando su contagio progresa. Parece como si la desindustrializacin y el aumento de los sectores tecnolgico y de servicios alentaran estas transformaciones forzadas. Solamos aparecer como sociedad; ahora, tras la revolucin de la informacin, la sociedad llega hasta nosotros, aunque sea virtualmente. En un mundo plagado de individuos aislados, se producen fcilmente hechos alternativos que no se adhieren a criterio alguno de verificacin colectiva.

El mundo de la posverdad socava la deliberacin racional y el debate pblico y permite que afirmaciones demaggicas se equiparen cuando no se prefieran- a perspectivas cautelosas sobre los asuntos pblicos. Incluso resulta bastante engaosa la creencia que podra resultar apropiada para los individuos y grupos pequeos vis--vis de las grandes entidades y Estados. La Rusia de Putin es el fabricante ms activo de hechos alternativos, de todo un mundo alternativo en el que la democracia no es ms que un esquema de la dominacin occidental sobre el mundo.

Mundo encantado/mundo desencantado

El mundo reencantado de hoy en da es al menos un producto parcial de la contradiccin del anterior desencantamiento del mundo que haba allanado el camino para la secularizacin, la objetividad y las humanidades. En el tiempo en que el mundo social estaba siendo desencantado en el Occidente capitalista, se estaba predicando simultneamente una distintiva racionalidad europea y un moderno milagro europeo que es heredero del antiguo milagro griego. El mismo Weber introdujo un enfoque culturalista en la modernidad, encantando as el mundo cuyo desencantamiento postulaba.

El proceso de desencantamiento no ha concluido nunca en momento alguno, y la posesin distintiva de la racionalidad ha legitimado la expansin colonial europea, que a su vez despert identidades y espritus que haban estado ms o menos latentes en muchas sociedades, incluyendo las del mundo islmico. Adems, el proceso de desencantamiento (la objetivizacin del mundo) ha llevado a una alarmante crisis ambiental que amenaza la vida. El sujeto que se haba formado al incrementarse la objetividad y el desencantamiento result ser demasiado egosta: no slo trataba a los otros seres humanos como objetos, algo caracterstico del colonialismo y el racismo, sino que tambin trataba de igual manera al planeta, provocando la inflamacin de la Tierra, una fiebre potencialmente mortal.

La objetividad ha sido siempre reduccionista, descuidando o marginando al individuo, lo efmero, lo obsceno, lo desconocido y lo discreto. Desde estos mrgenes, el posmodernismo y la posverdad irrumpen en escena, acompaados por una multitud de identidades reprimidas. La objetividad asume un mundo transparente sin secretos. En la actualidad nos sentimos escpticos ante ese mundo hegeliano de autoconciencia cuya realizacin pasaba por la infinitud hasta alcanzar el fin de la historia. Ahora hay cosas que se han perdido, olvidado o que estn deteriorndose todo el tiempo, y que no parece que vayan a guardarse en mente alguna ni resulten inteligibles como conocimiento objetivo.

Al mismo tiempo, este encantamiento renovado parece ser ms una exacerbacin de la crisis de desencantamiento que una respuesta reparadora o un nuevo camino que pueda conducir a la proteccin de la vida y de los seres vivos. Los dioses secretos que asesinan y falsifican, las guerras, polticas y culturas identitarias y el mundo de los hechos alternativos antisociales: son espritus malficos, caminos de autodestruccin y magia negra.

Por lo tanto, la crisis es doble: la crisis de desencantamiento autocontradictorio y la crisis de reencantamiento negro y destructivo.

Como orientacin general, salir de esta crisis requiere de exorcismos, de la expulsin de los espritus malignos, al mismo tiempo que se recuperan para el mundo los buenos espritus de forma que protejan la vida y los seres vivos. Pero esto implica nada ms y nada menos que un mundo nuevo.

(Traducido del rabe al ingls por Yaaser Azzayyaat)

Yassin al-Haj Saleh (nacido en Raqqa en 1961) es un destacado escritor e intelectual sirio. En 1980, cuando estudiaba Medicina en Alepo fue encarcelado por sus actividades polticas permaneciendo tras las rejas hasta 1996. Escribe sobre temas polticos, sociales y culturales relacionados con Siria y el mundo rabe para varios peridicos y revistas rabes fuera de Siria. Es miembro fundador de la pgina Al-Jumjuriya.net (en rabe e ingls).

Fuente: https://www.aljumhuriya.net/en/content/re-enchantment-world

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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