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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2017

Timochenko Presidente?

Horacio Duque
Rebelin


La Fuerza Alternativa Revolucionaria del Comn, que es como se denomina ahora el partido/movimiento de quienes integraron la resistencia guerrillera agraria y revolucionaria de las Farc, ha dado a conocer los nombres de sus candidatos a la Presidencia, Vice Presidencia, Senado y Cmara de Representantes en el marco de la campaa electoral que ya camina para alcanzar su plenitud en el primer semestre del 2018. Era el paso lgico en el curso de la construccin de la paz mediante la implementacin de los acuerdos del Teatro Colon, cuyo fin ltimo es el ejercicio de la poltica sin el recurso inmediato de las armas como herramientas de transformacin de las correlaciones de fuerza que determinan el poder poltico.

La pregunta que nos planteamos es la siguiente: Llegar por esta va Timochenko a la Presidencia de la Republica y con l al poder poltico del Estado una fuerza popular que desaloje del gobierno los clanes oligrquicos que han dominado el Estado por ms de 200 aos en favor de un pequeo nmero de familias que controla a su antojo todos los recursos del gobierno y la sociedad?

Por el contenido de varios discursos presidenciales y de las narrativas de diversos columnistas de la red meditica hegemnica, vinculada y pagada por el cogollo oligrquico, tal hecho jams ocurrir.

Es un imposible histrico y poltico.

Las Farc jams llegaran al poder en Colombia.

Son marxistas y leninistas, por lo cual no encajan en nuestra sacrosanta civilizacin catlica.

Son inferiores frente al Estado y sus gobiernos, dueos de la perfeccin tica y democrtica, al decir de Duncan (ver http://bit.ly/2hLLsUB ), para quien las instituciones colombianas son la expresin cabal de la legitimidad y el respeto por los derechos humanos, como si ms de 6 millones de vctimas de la violencia, desplazadas y despojadas de sus tierras, casi medio milln de muertos en las ltimas dcadas por causa de la violencia de los aparatos militares, cientos de miles de desaparecidos, montajes judiciales, el exterminio de la Unin Patritica y la cruel matanza de lderes sociales que presenciamos en la actualidad, fueran fenmenos al margen del ejercicio sanguinario del poder por las elites prevalecientes en el cuerpo de las instituciones pblicas.

Afirmar que el Estado colombiana y sus gobiernos han hecho una rectificacin trascendental de sus errores y falencias mediante la Ley de vctimas y restitucin de tierras o las solicitudes de perdn, es otro de esos disparates politolgicos que se estrellan con la realidad de la vida cotidiana que desmiente la propaganda del resarcimiento de las vctimas con la reparacin y restitucin inexistente de tierras.

O acaso es que la rampante corrupcin que salpica al seor Santos no es la demostracin contundente de la decadencia institucional.

O la reciente masacre infame de Tumaco perpetrada por la Polica y el Ejrcito, sumida en la impunidad por el silencio de todos los poderes, es un ejemplo de la solvencia democrtica de los aparatos armados del gobierno.

Lo curioso es que no obstante se estigmatiza, macartiza y descalifica desde la poderosa red meditica del rgimen a los candidatos postulados y a su movimiento poltico, anuncindole su extincin y muerte definitiva, se colocan cientos de trampas para impedir el ejercicio pleno de sus derechos polticos reconocidos en Actos legislativos, Sentencias constitucionales, leyes y decretos aprobados recientemente para materializar los acuerdos de paz.

Nos preguntamos, Si el nuevo partido de los guerrilleros est muerto de entrada cual es el afn de inhabilitar con jugadas turbias a los candidatos postulados?; Si las Farc son rechazadas por las grandes mayoras, qu sentido tiene cambiar el texto y los alcances de los consensos en materia de Justicia Especial para la paz, de participacin poltica, de reforma rural popular, de sustitucin de cultivos de coca como se est dando en el seno del poder legislativo y en la Corte Constitucional, para no mencionar las artimaas del Fiscal Martnez?

En el caso concreto de la JEP, lo que estamos viendo es que los grandes artfices de la violencia de las ltimas dcadas maniobran hasta lo imposible para dejar en la impunidad sus atroces crmenes contra los campesinos, los indgenas y dems sectores sociales, que ocasionaron la histrica resistencia de las masas agrarias.

Y en el caso de la participacin poltica, lo que estamos presenciando es la bochornosa y podrida obstruccin de las castas politiqueras a cualquier reforma mnima que propicie la democratizacin y apertura poltica del rgimen de gobierno imperante.

Para que extenderse en los oscuros intereses del latifundio que impugna la reforma agraria con el falaz argumento de la defensa de la santsima propiedad de unos cuantos potentados que monopolizan millones de hectreas en perjuicio de millones de campesinos sumidos en la ms infinita pobreza.

Ni se diga de los intereses y negociados tejidos con la erradicacin violenta de los cultivos de coca que se prioriza frente a la sustitucin reformista pactada en La Habana.

Cul es el miedo, seores del establecimiento, con el nuevo Partido/Movimiento popular y sus candidatos?

Por lo menos a m no me dan las cuentas.

La experiencia histrica lo que ensea es que estas nuevas fuerzas polticas que emergen al constituirse un nuevo ciclo poltico, como el que est en curso, logran trascender la triquiuela de las castas oligrquicas y entran en auge una vez se rompen los cercos de toda ndole puestos sobre el camino.

Ese fue el caso de Gaitan, en los aos 40 del pasado siglo; el de la Anapo y el Mrl, en los aos 60; el de la UP en los aos 80, luego de los Acuerdos de La Uribe de Belisario con Manuel Marulanda; del M-19, luego de la tragedia del Palacio de Justicia y de sus negociaciones de paz, y de otros movimientos polticos surgidos al margen del bipartidismo.

Tales movimientos se organizaron, ganaron identidad y envergadura poltica pero, el viejo establecimiento feudal, asustado, los freno y liquido con violencia paramilitar, con despotismo poltico, con mentiras en los medios y con ventajismos de todo orden.

Si se respetan a cabalidad los acuerdos de paz firmados, no veo tan remota ni disparatada la idea de que Timochenko sea Presidente de Colombia en el futuro. Tampoco que se consolide una gran bancada parlamentaria con los lderes revolucionarios comprometidos en la actividad pacifica civil. Menos que se propaguen por todo el territorio nuevos actores polticos regionales y locales como expresin de alianzas y coincidencias en los temas centrales de la Colombia de hoy como el planteado en el Quindo y el Eje Cafetero como un Punto de Encuentro de la diversidad y pluralidad poltica.

Cosa distinta es que todo se malogre por los errores y envanecimientos de los nuevos liderazgos, como ocurri con los del M-19 despus de La Constituyente del 91.

Si se impone la arrogancia, la mezquindad, la soberbia, el despotismo y la patanera de can, ah si apague y vmonos.

Si prevalece el dogmatismo, el sectarismo y el transformismo ideolgico para mutar a un negacionismo a ultranza de la teora revolucionaria, del marxismo y del leninismo como referentes del cambio social, despidmonos porque ese si es el fin de la historia y el triunfo del neoliberalismo y de la socialdemocracia santista.

Nuestras crticas no son las de un francotirador nihilista como lo sugieren toscos elementos catatumberos, cercanos del candidato presidencial. No pueden ser extraas, como lo plantea Mara, haciendo de voz interesada y cesgada en el crculo ntimo de los nefastos aduladores de oficio.

Obviamente nos acogemos y apoyamos el candidato presidencial del Comn, respaldamos los postulados para el Senado y Cmara, pero seores, mas humildad y respeto por la democracia y el dialogo.

Conversando es que se resuelven todas las dificultades en el campo revolucionario, es lo que le he escuchado varias veces a Londoo el de Tebaida. No hay que repetir los mtodos oligrquicos del matoneo, el constreimiento y el embuste para que triunfe la verdad y el argumento honesto.

Hay que serenarse porque este es un juego de largo plazo y estratgico en el que, creo yo, hay que resignificar la combinacin leninista de las formas de lucha como mtodo correcto para lograr la derrota de la elite oligrquica. Resignificacion que nos plantea grandes retos en el nuevo contexto geopoltico y regional que amerita una lectura ms inteligente dado los potenciales derivados de la decadencia del imperio gringo y el peso de las nuevas potencia en el escenario global y regional.

Quien diga que armas y poder poltico no se complementan est loco y miando fuera del tiesto. Que se d una pasadita, as sea virtual, por Afganistn, Siria y Venezuela, para que se baje de esa nube siniestra de ilusiones. O que analice bien como en Colombia, no obstante la paz, el aparato armado oligrquico sigue intacto y muy campante asesinado y aniquilando a los dirigentes populares y de izquierda. No hay que caer en el pendejismo poltico.

No la tiene nada fcil el viejo establecimiento oligrquico si lo que quiere es hacer trizas a como d lugar el Acuerdo de paz, cometido que involucra tanto a Santos, como a Uribe y a Vargas Lleras y su inepto Fiscal de bolsillo.

Hacer trizas la paz no es ms que certificar, por parte del establecimiento, su propia partida de defuncin.

Quien lo creyera, la paz es la ltima tabla de salvacin de un Estado en crisis y colapsado!

Por supuesto, es, para los revolucionarios, una herramienta de accin con objetivos superiores desde la perspectiva de la democracia ampliada, la justicia social, los derechos humanos, el medio ambiente y el socialismo cientfico.

Que se olviden si lo que pretenden es remozar su decadente infraestructura de dominacin. Que se olviden si lo que pretenden es callarnos e impedir que surjan nuevos procesos y movimientos populares. Todo ello es un imposible histrico.

Otra Colombia est en camino como lo acaban de mostrar los indgenas y campesinos del Cauca, Nario y el Valle del Cauca.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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