Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2017

Subalternidad o soberana (o epstola a los incrdulos)

Diego Taboada
Rebelin


Siempre ha existido ese cainita impulso de humillar en masa a un hombre solitario o a una minora con sentido propio que no comn cada vez que abre la boca o se propone vivir como piensa. El gregarismo, la mscara cotidiana, la hipocresa y la doble moral es casi una programacin atvica largamente consolidada en el devenir de milenios.

Desde que la creencia natalista germin en nuestro cerebro colectivo ya en el neoltico y con la aparicin de los primeros estados hasta hoy, la conviccin de que pariendo ms almas aumentamos nuestra fuerza a efectos econmico-productivos, tributarios y econmico-militares, corri como la plvora incluso entre activistas socialistas, feministas y [email protected] de principios del 19.

El lector se llevara una desagradable sorpresa si, adems de la documentada creencia y prctica natalista, documenta tambin la vinculacin de [email protected] activistas y movimientos de poca con las creencias y prcticas eugensicas, sobre todo entre [email protected] ms [email protected] por la calidad de la poblacin que por la cantidad: la absurda conviccin de que la transformacin social, en sentido progresista, debe buscarse slo con la excelencia o con lo que las vanguardias entienden por tal en determinado contexto histrico-cultural -, nos ha llevado por estos enlodados callejones sin salida.

[email protected] [email protected], en trminos cultural-identitarios, [email protected] de abajo, en trminos de clase, as como las mujeres, en trminos de gnero, han sido siempre la trinidad obsesivo-compulsiva de las lites poltico-econmicas de Europa y tambin de las auto-denominadas vanguardias opositoras, tanto en la Europa medieval como en la renacentista, la barroca, la ilustrada y la moderna-contempornea: el pnico cerval a que [email protected] [email protected] nos superen en nmero y ocupen nuestro espacio. El terror a que las infra-clases nos superen y ocupen nuestro espacio. La histeria silenciada por evitar que la mujer avance y ocupe los espacios tradicionales dominados por el hombre. Todo esto, digo, no es ms que el profundo resentimiento reactivo ante la posibilidad de perder una amplia gama de privilegios legales, polticos y econmicos histricamente enraizados en una ideologa que determina unilateralmente el espacio natural que le corresponde a cada quien en la sociedad por el mero azar de nacer estigmatizado por alguna de estas alteridades.

A los gallegos, como seres que vivimos en una nacin con lengua, cultura, historia, patrimonio, territorio e instituciones polticas recprocamente minorizadas tanto por la accin omisiva de las lites de San Caetano y Moncloa como por la abulia y pasividad mayoritaria de una sociedad civil a la que parece darle igual ocho que ochenta, nos convendra, as pues, empezar a pensarnos no como lo que nos gustara ser, sino como lo que somos, a saber: una nacin poltica y cultural de heterognea y desigual composicin de clases socialmente desposeda de

  1. Instituciones educativas y universitarias propias no sometidas al estatoltrico espaolismo pedaggico, con su total sumisin al violentsimo modelo civilizatorio euroamericano

  2. Relato historiogrfico propio no subalterno al violentsimo espaolismo estatoltrico

  3. Patentes tecnolgicas propias

  4. Capacidad recaudativa soberana

  5. Resortes ejecutivos soberanos, en el sentido poltico y jurdico del trmino

En el plano filosfico-poltico, una convergencia de movimientos sociales anti-sistmicos sera conditio sine qua non para invertir esta situacin, pero slo percibo silencio. En el plano de la realpolitik diplomtica, sin embargo, hay que decir que nuestra diplomacia es inexistente. Convendra, entonces, que espabilsemos una miqueta, pero no quiero tirar del hilo. Ya puedo escuchar a lo lejos los ladridos de los perros nocturnos masticando el odio de la prensa del rgimen del 78.

La historia, s, empieza a cada segundo. Y adems, a Samuel Huntington, antes de ayer, le han diagnosticado pnico a la incertidumbre.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter