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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2017

Alguien, usted o yo, se adelanta y dice: quisiera aprender a vivir por fin

Miguel Casado
Rebelin


En algn punto entre el tan conocido comienzo del Manifiesto Comunista "un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo" y la falta de realidad que aqueja a la vida contempornea, encontr Jacques Derrida el impulso que le llev a publicar, hace ya ms de veinte aos, Espectros de Marx, libro premonitorio, como relato de ciencia-ficcin que hablara de nuestro presente. Cuando el dinero o el trabajo parecen haberse vuelto virtuales (y tan reales en su carencia); cuando una crisis de causas casi inaprensibles se ha convertido en duro ajuste de cuentas contra la mayora de la poblacin, a modo de violenta lucha de clases desde arriba que ha reducido derechos, ahorros y dotaciones sociales brutalmente. Entonces, a mediados de los 90, ya mostraba Derrida los "efectos espectrales" que crean la tecnologa y los medios, una espectralidad de lo cotidiano en la que cuesta establecer los hechos. La obra gener un debate intelectual del que es prueba el volumen Demarcaciones espectrales, aparecido apenas cuatro aos despus, con una gama plural de juicios; no en vano, como sealaba ah Jameson, "Derrida asume la responsabilidad de hablar de la situacin mundial, cuyos novedosos y catastrficos rasgos enumera con la autoridad del ms eminente filsofo del mundo todava con vida", un filsofo a quien nadie vinculaba con Marx y a cuya obra algunos lo oponan. Y, aunque ese "todava con vida" no dure ya, la relectura del libro sigue siendo apasionante.

Las dimensiones de Marx son mltiples el terico y el activista, el filsofo y el poltico, el economista y el historiador, el que se apropiaron los aparatos de partido y el que guarda su virtud para la revuelta, quiz desconectadas a veces, intraducibles entre s. Derrida querra "seguir siendo fiel a lo que ha hecho siempre del marxismo una crtica radical, es decir, un procedimiento capaz de autocrtica", cortando la tentacin de un retorno acadmico a Marx, de una canonizacin intelectual que desactivara su poder poltico. Es una herencia que acoge como responsabilidad y como deuda, llegando a sealar para sorpresa general, pero no de modo gratuito "la memoria y tradicin marxista de la deconstruccin", la corriente de anlisis a que l dio origen.

Conduce Derrida su lectura de Marx en dos direcciones: por un lado, con viva conciencia de insercin en el presente; por otro, buscando su itinerario entre los espectros. Eran los aos 90, cuando se hablaba tanto de un "nuevo orden mundial", imposicin de un modelo global nico de la poltica y la economa, mientras la realidad se infectaba con una nueva oleada de "plagas", cuyo recuento parece sencillamente el de hoy: el paro, un nuevo tipo de paro, "la exclusin masiva de ciudadanos sin techo", la incapacidad para dominar las lgicas destructivas del mercado, la agravacin de la deuda externa, las guerras tnicas, el poder de las mafias y crteles en una suerte de estados replicantes, la ruina del derecho internacional y sus instituciones, etc. Y la alegra del sistema porque finalmente aquel fantasma temido del Manifiesto comunista dejaba de recorrer el mundo, aunque "un fantasma no muere jams, siempre est por aparecer y por reaparecer". Entraban aqu los espectros; en verdad, haban entrado desde el principio del libro, que se abre con las palabras de Hamlet cuando encuentra al de su padre, y con su declaracin de que "el tiempo est fuera de quicio", se ha salido de sus goznes.

"Nuestro hilo conductor dice Derrida para este anlisis que aislar el espritu del marxismo al que convendra permanecer fiel, disocindolo de sus otros espritus, sera justamente la cuestin del fantasma". Porque es figura muy frecuente en Marx y podra recorrerse su obra siguiendo las formas de su asedio: con la voz de Shakespeare, llegan los fantasmas existenciales y psicolgicos, el propio debate sobre qu sean; con el Manifiesto y El 18 Brumario, los de la historia y la poltica; con La ideologa alemana libro espectral l mismo, que tard un siglo en publicarse, convertido en clsico antes de existir, los de la filosofa y la religin; con El Capital, el fetichismo de la mercanca. Es difcil describir este complejsimo tejido en que se traman espectros del pasado y los que anuncian futuro, propios y ajenos, atacados con saa o usados como metfora de lo nuevo, pues quiz "el efecto de espectralidad" consiste en que se anulan tales distinciones. Esas pginas de El Capital las mercancas desmaterializadas y convertidas en puro valor de cambio, que hacen fantasmagricos a quienes las producen han sido muy estudiadas; pero Derrida ofrece un material denso y mltiple que impresiona por su potencialidad de lectura y de trabajo. Y por su perspectiva para afrontar nuestra vida sin realidad. "Recuperar el espritu de la revolucin pide Marx en El 18 brumario sin hacer volver su espectro". Aunque son palabras espritu, espectro tan cercanas, sinnimas a veces, que querer deslindarlas, piensa Derrida, "va siempre unido a la angustia".

La fuerza, el poder catalizador de su texto radica en la escritura, no solo por su capacidad de tejer tantos hilos, de fundir la crtica literaria con el conocimiento histrico o la energa filosfica, sino sobre todo por el modo peculiar en que el autor pone a pensar a las palabras, las escucha en todos sus latidos, las deja moverse libres. Y no se encamina a cerrar conclusiones, sino a sugerir lneas de pensamiento tan lejos de esa certidumbre de verdad, tpica de cierta tradicin marxista, pues "se plantea dice como un ensayo en la noche, en el desconocimiento de lo que queda por venir". La apertura propicia que el mismo leer se haga ya transformador, no impide la toma de partido: contando con la imposibilidad, no cejar en la bsqueda de formas de lo que puede ser; un trabajo apasionado, de por s, sin horizonte de espera. Y se trata de un trabajo poltico, de repolitizarlo todo desde ah, tal vez con un nuevo concepto de poltica, que se haga indistinta del deseo emancipatorio. Postula Derrida una "nueva Internacional" y, aunque su forma de caracterizarla pudiera parecer poco concreta, no estara de ms retenerla en la cabeza: "la amistad de una alianza sin institucin", "un lazo de afinidad, de sufrimiento y de esperanza, un lazo todava discreto, casi secreto, pero cada vez ms visible", para radicalizar la crtica no solo de las injusticias, tambin de los conceptos (orden mundial, estado, nacin, partido...). El exordio del libro, aparentemente desligado del resto, parecera, al cabo, darse por s mismo: "Alguien, usted o yo, se adelanta y dice: quisiera aprender a vivir por fin". 

Lecturas

Jacques Derrida, Espectros de Marx. Traduccin de Jos Miguel Alarcn y Cristina de Peretti. Madrid, Trotta, 1995.

Michael Sprinker (ed.), Demarcaciones espectrales, traduccin de Marta Malo de Molina, Alberto Riesco Sanz y Ral Snchez Cedillo. Madrid, Akal, 2002.

Karl Marx y Friedrich Engels, Manifiesto Comunista. Traduccin de Pedro Ribas Ribas. Madrid, Alianza, 2001.

Karl Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte. Traduccin de Elisa Chuli. Madrid, Alianza, 2015.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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