Portada :: Opinin :: 2017, cien aos de la revolucin rusa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2017

El tren de la Revolucin de octubre

Juan Nicols Padrn
Rebelin


En 1986 conoc en Mosc a un traductor que haba trabajado en Cuba durante la Crisis de Octubre; como hicimos amistad, me hizo un cuento que circulaba entonces, en medio de la perestroika de Gorbachov: El tren de la Revolucin de Octubre. Lenin haba sido el primer maquinista de ese tren, y cuando desde su locomotora no vio ms rales para continuar, se volte a los vagones, improvis un entusiasta discurso sobre la importancia de que el tren continuara, y apenas terminada su alocucin, todos los pasajeros se bajaron para construir rales, polines y clavos, que, cantando, colocaron en la va. Muerto Lenin, Stalin se puso al frente de la locomotora, acomodado como timonel; al ver el fin del camino de hierro, gir hacia atrs y vocifer que todo aquel que no contribuyera a construir la va, sera pasado por las armas; los viajeros, aterrorizados, construyeron en tiempo rcord una buena parte de la ruta pendiente por recorrer. Al morir Stalin, finalmente qued Jrushov al frente de la mquina principal; cuando le ocurri lo mismo que a sus antecesores, se levant de su asiento y reuni a todos los pasajeros: su idea consista en desmontar los rales que estaban detrs y pasarlos hacia adelante, de manera que el tren no se detuviera, y as se hizo. Como se sabe, Jrushov fue sustituido por Brezhnev, que estuvo mucho, pero mucho tiempo, al mando de la locomotora; lleg el momento en que se vieron sin rales delante, y, lentamente fue a los vagones y exhort: Camaradas, el ferrocarril est detenido y no tenemos ms va frrea para continuar. Mi plan es que todos se paren, se agarren fuertemente y comiencen a balancearse como si estuviramos andando. Al morir en el poder, as se encontraba la situacin en la Unin Sovitica. Despus de varios intentos fallidos en que el primer maquinista se mora de viejo, lleg Gorbchov y decidi contratar la fabricacin de la va a empresas extranjeras. Mi amigo crea que, con un potencial de autosuficiencia, se estaba dependiendo demasiado del capital forneo para temas estratgicos de la economa, pues los nuevos dirigentes soviticos estaban deslumbrados por la tecnologa de Occidente. Finalmente, la va se construy hacia el capitalismo y no hacia el prometido mejoramiento del sistema socialista.

El humor de los pueblos es un medio de conocimiento de la Historia, mediante las pequeas historias. He ledo ahora textos escritos para conmemorar o analizar la Revolucin de Octubre de 1917, que cumple su primer centenario, un breve tiempo si tenemos en cuenta los perodos necesarios para consolidar un sistema o rgimen econmico, social, poltico y cultural; sin embargo, muchas de esas lecturas intencionadas o propagandsticas, solo presentan una parte del proceso hasta la fecha y omiten otra zona incmoda o inconveniente a los objetivos del analista, un vicio nocivo, lo mismo para afirmar que para negar su vigencia. Nadie podr cuestionarse que esta revolucin constituy, no solo para Rusia, sino para todo el mundo, uno de los acontecimientos ms trascendentales de la Historia de la humanidad; por primera vez se situaba en el poder un Estado de obreros y campesinos, con la premisa de abolir la explotacin del hombre por el hombre; los bolcheviques obtuvieron todo el poder bajo las consignas de Paz, pan y tierra, y la mayora de los ciudadanos de aquel gran territorio, agotados por la guerra, hambreados, humillados y explotados, lo acogieron con entusiasmo. Tampoco se podr minimizar la enorme importancia del genio poltico de Lenin, el primer luchador revolucionario que puso en prctica las ideas de Marx y Engels en condiciones histricas muy diferentes a las concebidas por estos tericos alemanes.

Vladmir Ilich desarroll de manera creativa esta experiencia revolucionaria, en situaciones complejsimas, sin desatender la teora; la madurez alcanzada en ese quehacer poltico le hizo posible convertir la I Guerra Mundial imperialista en un factor favorable para una revolucin a favor de los ms humildes. Sus Tesis de Abril constituyeron un programa necesario de medidas que, despus de persuadir a sus compaeros, lograron el ascenso al poder revolucionario. Casi siempre Lenin estaba en minora ante decisiones en el contexto de una feroz lucha de clases, el bloqueo y agresiones militares de las potencias imperialistas y las diversas disputas internas con lderes y sectores de marcada complejidad ideolgica; pero leg valiosos aportes a la prctica revolucionaria, a veces no muy bien estudiados. Su temprana muerte dej un escenario muy vulnerable para el crecimiento de otro poder negativo dentro de las filas del Partido Comunista de la Unin Sovitica, que en definitiva fue uno de los factores principales para la destruccin de la Revolucin: la burocracia. Al frente de ella se coloc quien haba tenido un papel menor en la Revolucin, pero se las haba arreglado para estar siempre: Isif Stalin.

La figura de Stalin ha sido muy daina y controvertida, no solo para la continuidad de la Revolucin de Octubre, sino para el movimiento revolucionario mundial, no solo por la secuela de errores y asesinatos en la Unin Sovitica, sino por los efectos de su pensamiento, que ha lastrado hasta el presente la prctica socialista. Despus de la muerte de Lenin, se denomin marxismo-leninismo a una doctrina escolstica, esquematizada, saturada de verdades de fe y minada por la burocracia que l presida; convirti a los partidos comunistas del mundo, a una parte del movimiento obrero internacional y a algunas corrientes de liberacin nacional, en sectores perifricos a sus ordenanzas. La III Internacional Comunista, fundada por Lenin en 1919, fue transformada en su VI Congreso de 1928, en un Estado Mayor del centralismo democrtico que en la prctica era solo centralismo y cero democracia; la Casa Matriz de Mosc dictaba para todo el mundo las directrices: reduccionismo obrerista, tesis de la lucha de clase contra clase, limitaciones e incomprensiones para alianzas tcticas, represiones de todo tipo

Las purgas sucesivas en el Partido Comunista de la Unin Sovitica daban fe de los castigos para quienes diferan del padrecito georgiano. Los crmenes de la dcada del 30 atestiguaron la perversin del rgimen estalinista: Kmenev, Zinviev, Bujarin y un largo etctera de compaeros de filas hasta el brutal asesinato en 1940 del revolucionario Len Trotsky exiliado en Mxico. Cualquier movimiento revolucionario y anticapitalista que no fuera copia de la Unin Sovitica, result descalificado y tildado de revisionista. La colectivizacin forzosa en su territorio, el voluntarismo econmico, la persecucin a reales o supuestos seguidores del pensamiento trotskista llevaron al lmite la situacin interna. A ello se suman, en la arena internacional, los errores cometidos en la Guerra Civil Espaola y el oportunista Tratado Ribbentrop-Molotov en 1939, un pacto de no agresin entre el Tercer Reich y la URSS ─nueve das antes del inicio de la II Guerra Mundial─, que abandon el enfrentamiento esencial de la lucha antifascista; este pacto era en realidad un reparto entre Alemania y la Unin Sovitica de las zonas de influencia en Europa oriental: Polonia, Finlandia, Estonia y Letonia, Bielorrusia y Ucrania. La URSS, con Stalin al frente, se comportaba como una potencia imperialista.

En la II Guerra Mundial la URSS desempe un papel decisivo, pero la victoria sobre el fascismo, que salv al mundo de su hegemona, se debi fundamentalmente a la heroica resistencia, defensa y ofensiva del pueblo ruso y del resto de las nacionalidades agrupadas como soviticas, y a sus jefes militares; Stalin, a pesar de sus graves errores polticos y militares, se mostr tambin como un hbil negociador con Occidente, cuyos planes de utilizar a Alemania para destruir a la URSS se convirtieron en un bumern. La contingencia de la guerra hizo posible que la Unin Sovitica lograra prestigio mundial, y al finalizar la contienda los pases de Europa del Este integraron el sistema socialista bajo su influencia. La existencia de ese campo socialista logr un equilibrio mundial, mantuvo dentro de ciertos lmites la voracidad imperialista envalentonada por los efectos de las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, estimul las luchas anticoloniales y de liberacin nacional en Asia y frica, y especialmente la URSS, como potencia nuclear, constituy un indiscutible factor de contencin.

Despus de la muerte de Stalin en 1953 se produjo un clima de inestabilidad en la URSS. En febrero de 1956, en el XX Congreso del PCUS, Nikita Jrushov denunci el culto de la personalidad de Stalin, pero en verdad haba elaborado un informe secreto ─dado a conocer en la poca del deshielo de Gorbachov─ en que puso de manifiesto la intolerancia, la brutalidad, los abusos de poder y represin de Stalin contra inocentes, llamados por l enemigos del pueblo. En medio de la Guerra Fra, Jrushov asumi valientemente esta crtica y la direccin estatal y poltica sovitica dio luz verde a la coexistencia pacfica entre dos sistemas opuestos: el capitalismo y el socialismo. No obstante, en ese mismo ao, en octubre y noviembre, se sofoc una revuelta estudiantil en Hungra, bajo la acusacin de que se desarrollaba una contrarrevolucin interna apoyada por agencias de inteligencia capitalistas; este argumento dio las razones para la intervencin militar sovitica, y a la matanza de manifestantes desarmados; Jean-Paul Sartre asegur entonces que todava estaba vivo el fantasma de Stalin. Otro ejemplo de que Mosc no admita ningn tipo de disensin, fue el distanciamiento y posterior ruptura con China a partir de 1957, que se hizo beligerante en los 60 con la confrontacin militar de la Manchuria.

A pesar del entusiasmo de Jrushov, que hasta golpe con un zapato su mesa en la ONU despus del discurso de Fidel en aquel recinto, la Revolucin Cubana constituy una sorpresa y una nueva fuerza revolucionaria incontrolable en el hemisferio occidental: Fidel solo haba militado en el Partido Ortodoxo de Eduardo Chibs, considerado por los comunistas cubanos una agrupacin poltica de corte nacionalista. Declarado el carcter socialista de la Revolucin en el preludio del ataque a Playa Girn, el desarrollo revolucionario de Cuba se convirti en una atipicidad terica y en una hereja prctica, segn las doctrinas del marxismo-leninismo dogmtico. La Crisis de Octubre de 1962 puso pblicamente en tensin las relaciones entre la URSS y Cuba, cuando otra vez los soviticos se comportaron como gran potencia y se arreglaron con la otra, sin contar con la pequea Isla para sacar los cohetes del territorio cubano. Despus del anuncio del retiro voluntario de Jrushov en 1964, con la llegada de Brzhnev comenz el inmovilismo. Otro momento de crisis fue la intervencin de las tropas del Pacto de Varsovia en Praga, en 1968: se esperaba un apoyo incondicional de Cuba y recibieron un apoyo crtico.

Nunca los soviticos entendieron el sostn cubano a las guerrillas ni al proceso de independencia de los pueblos africanos. Sus intentos por sovietizar a la Isla fracasaron; se supona que debamos cumplir ciertas recetas econmicas, sociales, polticas y culturales para acercarnos a su estatus de socialismo real, una falsa teora muy divulgada en Cuba por los prosoviticos, en que deberamos transitar del socialismo en lo fundamental al socialismo desarrollado, ltima etapa en que se encontraba el modelo de la URSS, antesala del comunismo. Sin embargo, sera injusto desconocer lo que signific para Cuba, bloqueada y aislada, la amplia colaboracin con la Unin Sovitica, y las relaciones comerciales y financieras de nuevo tipo entre un pas pequeo y una potencia: crditos blandos, precios deslizantes para el intercambio entre azcar y petrleo, provisin de equipamiento industrial y para la defensa, suministro estable de alimentos como harina de trigo, leche en polvo o conservas y de diversas materias primas esenciales para no pocas industrias cubanas; becas para estudiantes de disciplinas cientficas, artsticas y tecnolgicas en universidades soviticas Se poda bromear sobre los bolos, pero a nivel popular nunca se vieron como interventores, mientras existi una simpata, que pude comprobar in situ, de los ciudadanos soviticos, al menos los de Mosc y Leningrado, por los visitantes procedentes de la remota Isla de la Libertad, tal vez por su propia condicin dscola y respondona.

El llamado proceso de reformas iniciado por Gorbachov se convirti en un desmontaje del socialismo que marc un rumbo diferente al declarado, con una supuesta aceleracin econmica que nunca lleg; la perestroika, que implicaba una restructuracin del burocrtico aparato estatal con funciones anquilosadas, pero sin una sustitucin eficaz, y una renovacin de envejecidos y mediocres cuadros polticos por otros muy poco preparados; la glsnost, que propona en la prctica una transparencia en la informacin, y por la falta de cultura en la recepcin y la ausencia de estrategia en la emisin, solo provoc amargura, desengao y frustracin; y una nueva mentalidad en las relaciones internacionales, que en la prctica se convirti en una subordinacin a la poltica hegemnica de Estados Unidos. Esta transformacin condujo al descarrilamiento del tren de la Revolucin de Octubre, no solo porque las lneas se construan bajo la perspectiva capitalista del exterior, sino porque en el mismo tren sus viajeros haban insuflado demasiada presin a una caldera que explot.

El partido que haba fundado Lenin en la Revolucin de Octubre fue desactivado por un decreto y sus millones de obedientes militantes lo aceptaron; la explicacin es muy sencilla: ese no era el partido de Lenin, ni tampoco esos eran aquellos militantes. Asist en Mosc a la presentacin de la pelcula Arrepentimiento con una amiga que me traduca al espaol; la escena en que llegaban desde Siberia unos troncos de rboles a una estacin de ferrocarril, bajo la bsqueda ansiosa de mujeres y jvenes para ver si podan encontrar en aquella madera algn mensaje de sus familiares castigados, provoc un sollozo generalizado en el cine. Pareca como si se removieran viejos sucesos silenciados que la historia oficial quiso sepultar; hubiera sido como si al presentar un caso del macartismo en un cine en Estados Unidos todos sus asistentes gimieran, un suceso imposible porque la maquinaria ideolgica del capitalismo ha sabido perfectamente qu ocultar y qu no. Me di cuenta de la pericia capitalista en el uso de la informacin y la comunicacin, y de la torpeza del socialismo para encubrir la Historia. El impacto de la demolicin de la verdadera prctica socialista fue nefasto para las izquierdas mundiales hasta nuestros das.

A cien aos de aquel Octubre, habr quienes solo destaquen el asalto al cielo, desconociendo sus posteriores y dramticos derroteros. Habr tambin quienes solo reparen en los excesos de los primeros meses revolucionarios, como si todas las revoluciones no los cometieran; en las atrocidades del estalinismo, en los largos aos de inmovilismo, o en la implosin de aquel socialismo bajo la accin erosiva del capitalismo mundial y de sus burcratas, metamorfoseados muy pronto en oligarcas. La Revolucin de Octubre es mucho ms. Fue un proceso tan complejo e intenso, que moviliz millones de conciencias en todo el mundo, demostr que un mundo mejor que el hasta entonces conocido era posible, que los esclavos sin pan podan guiar el tren, electrificar en pocos aos un vastsimo territorio, desarrollar una industria pesada y energtica de primer orden, convertirse en cientficos de talla mundial, en msicos disputados por los mejores escenarios, en excelsos bailarines, en exitosos deportistas Podan, en solo cuarenta y cuatro aos, pasar de la servidumbre feudal a la conquista del cosmos. Cien aos es un breve, brevsimo lapso en la historia humana: el tren de la Revolucin de Octubre sigue buscando vas frreas para andar el largo camino de la emancipacin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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