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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2017

Trabajars, con el sudor de tu frente

Ernesto Prez Castillo
Progreso Semanal


Mal que nos pese, no hay de otras: sobrevivir el da a da y, peor an, el mes y el ao, en la mayora de los casos y para el comn de los mortales, pasa sin remedio por una cosa que se llama trabajo.

Eso de trabajar, en el caso cubano, tiene tantas implicaciones y maneras de mirarlo como pas afiladas adornan a cualquier erizo de mar. Trabajar supone, entre otras cosas, que haya un pago por lo trabajado. Y ese pago, a ratos, no clasifica siquiera como amago.

A diecisiete aos de comenzado el milenio, y un poco ms desde que con los noventa la economa cubana, que ya no iba bien, cayera definitivamente en picada, aun hablar de salarios en Cuba sigue siendo un eufemismo. La generacin que arriba ahora a los cincuenta aos, y que comenz su vida laboral justo en los comienzos de la crisis, da fe de ello.

Aos atrs, ante el reclamo por parte de alguna administracin de que se deba trabajar ms, uno que entonces era joven pero ya no lo es tanto, se levant de su puesto y le solt al funcionario: Trabajar, eso es lo nico que he hecho, y salario, eso es lo nico que ustedes no me han dado. Mi generacin lleva casi veinte aos trabajando por un pago que no sirve para nada, y sigue trabajando y trabajando: en las fbricas, en los hospitales y en las escuelas. Cundo van a dejar de decirnos que debemos trabajar ms? Cundo vamos a recibir por fin nuestro primer salario?.

A decir verdad, varios han sido los intentos de resolver el problema. Se ha subido el salario a los profesionales de la salud y tambin, aunque en menor medida, a maestros y profesores, entre otros sectores decisivos de la sociedad y la economa. Pero esas subidas son insuficientes y a ratos terminan sabiendo a nada puesto que los precios tambin aumentan. Los salarios de partida son tan bajos, que incrementarlos en un 20, un 30 o un 60%, no produce el efecto deseado. Habra que multiplicarlos varias veces, para que puedan enfrentarse con posibilidades reales a las vidrieras de los productos congelados del mercado.

Siendo as, oleadas de trabajadores han emigrado de sus puestos de trabajo hacia otros mejor remunerados, a veces en la misma orbita estatal, a veces hacia firmas extranjeras, a veces hacia el cuentapropismo, y tambin, hacia otras formas de trabajo no reconocidas. Y no reconocidas, siquiera, por sus protagonistas.

Hace apenas unos meses, mientras reparaba a como pudo ser mi pequea casa, conoc un personaje que ilustra a la perfeccin lo complejo y retorcido detrs del concepto de trabajo. Esta es la persona a la que llamas y le das tu lista de necesidades: tantos sacos de cemento, tantos de arena, tantas losas de terrazo. l se encarga de comprar y transportar los materiales, y en mis obras, los suba por las escaleras, saco a saco sobre su espalda, hasta la puerta de mi casa.

Una tarde le not preocupado: el saco de cemento sobre su espalda y los ojos en todas partes. Le pregunt qu pasaba, y me respondi: el polica ese que se ha parado en la esquina y me tiene mal t sabes, est puesto para m como yo no trabajo

La frase me hel la sangre se sintetizaba mucho del drama laboral de este pas con ese yo no trabajo. Y comprend en esas palabras el largo camino a recorrer para que de lado y lado cambie la conciencia y la percepcin de qu es trabajo, cuando el personaje que dice yo no trabajo, lo dice mientras lleva escaleras arriba un saco de cuarenta y dos kilogramos de cemento gris P-350 sobre su espalda.

Este hombre, que todo lo que hace es trabajar los siete das de la semana, que hace bien lo suyo y lo hace a tiempo, y que sus ganancias tampoco es que sean tantas no vive como un rey ni mucho menos, l tambin, piensa que no trabaja. Cunta culpabilidad gratuita metida en esa cabeza? Y cunta oportunidad perdida por esa creencia nefasta de que solo trabajar para el estado o con papeles, es trabajar?

Este es solo un caso, porque hay miles. Completamente al otro lado de la cadena laboral, estn, por ejemplo, los asistentes. Alrededor de cada artista de algn xito, suele haber dos o tres asistentes que trabajan para l, pero su trabajo no es reconocido oficialmente por el estado, privndoles de muchas prestaciones social.

Otras tantas personas laboran aprovechando los olvidos u oportunidades que las agencias tursticas aun no aprovechan, ofreciendo mltiples servicios sencillos que los turistas agradecen, pero tambin organizando paseos, visitas y excursiones, con toda la logstica de transportacin, alimentacin y alojamiento que ello conlleva. Esas personas, que trabajan y mucho, lo hacen sintiendo siempre sobre sus cabezas la pesada sombra de la espada de Damocles, porque ellos no trabajan. Es esta otra de las realidades que necesitan ser comprendidas y actualizadas en nuevas regulaciones en nuestra Isla.

Fuente: http://progresosemanal.us/20171107/trabajaras-sudor-frente/



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