Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2017

Puede Europa cumplir el Acuerdo de Pars?

EFE doc.


La Organizacin Meteorolgica Mundial ha confirmado estos das atrs un aumento rcord de la concentracin de gases de efecto invernadero en la atmsfera en 2016. Y en 2017 hemos asistido, de nuevo, a la creciente virulencia del cambio ya acumulado: olas de calor y sequas persistentes que han puesto en riesgo cosechas y acceso al agua y disparado la peligrosidad de los incendios forestales; huracanes e inundaciones que sacuden y destrozan infraestructuras frgiles, y a veces no tan frgiles; un espectacular retroceso en el hielo del rtico y un largusimo verano que parece no tener fin.

Teresa Ribera. Directora del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI). EFE/Archivo/Caty Arvalo

Todo esto supone un coste para el planeta, un coste para el sistema productivo y los presupuestos pblicos pero, sobre todo, un coste para el desarrollo y para las personas, que es inmenso en el Sahel, y en pases como Bangladesh o en islas como San Martin o Puerto Rico, pero grave tambin en Europa, Australia o California. Un coste muy alto, que sigue creciendo y que no es fcil reducir. Pero s se puede evitar que siga aumentando!.

Esta fue la conviccin que llev a los gobiernos de todo el mundo a respaldar el Acuerdo de Pars en diciembre de 2015, batiendo rcords de participacin y de tiempo de entrada en vigor un avance en la gobernanza global que, aunque tmido de cara al objetivo marcado, es suficientemente serio para incluir un mecanismo de puesta al da que exige incrementar nuestra actuacin para compaginarla con los objetivos comprometidos.

Quizs por eso, cuando todava estamos a tiempo, llega la hora de tocar la campana y exigir a nuestros dirigentes que salgan de la cmoda zona de confort en la que, gracias a Donald Trump, parecen haberse instalado.

El nuevo inquilino de la Casa Blanca se est esforzando en los ataques a las estrategias ambiental y energtica de su predecesor, mientras zarandea foros de concertacin multilateral y se repliega ante toda iniciativa de solidaridad con los colectivos ms vulnerables.

Afortunadamente, la respuesta a su desafo ha sido unnime tanto dentro como fuera de las fronteras estadounidenses. Todos los pases firmantes han mantenido su respaldo al acuerdo, al que se acaba de sumar Nicaragua dejando a EEUU junto con Siria como nicos pases fuera del mismo si la salida anunciada llega a materializarse.

Junto a los gobiernos nacionales, alcaldes y gobernadores, y actores econmicos y sociales muy distintos se movilizan por el cambio.Hasta China ha descubierto que es una buena ocasin para marcar distancias y adelantar un poco en su carrera por ganarse el podio en la geopoltica mundial!.

Bien estn las muestras de adhesin y compromiso. Pero eso no basta. Las contribuciones anunciadas en el contexto del Acuerdo de Pars son insuficientes para alcanzar el objetivo. Por eso es importante el mecanismo de actualizacin que debe activarse en 2020, y de ah que no podamos permitirnos el lujo de relajarnos ni retrasar las reformas estructurales serias que nuestras economas requieren.

Ahora bien, llegar a 2020 en condiciones adecuadas para activar un acelern en polticas de cambio climtico no es sencillo.

El efecto anestesiante Trump puede ser muy peligroso y exige que aquellos que se han comprometido activen de forma acelerada medidas que van ms all del anuncio oficial de cifras y objetivos.

Y en esto Europa sigue siendo clave. La Unin Europea aspira a algo ms que a cumplir sus compromisos con el Acuerdo de Pars: quiere acompaar a los dems actores globales en la construccin de un futuro prspero compatible con la seguridad climtica y a liderar la accin poltica para conseguirlo. Para ser creble necesita ofrecer credenciales adecuadas lo que, en trminos prcticos, implica un proceso convincente de descarbonizacin de la economa europea y una oferta seria de solidaridad y acompaamiento internacionales. Y aqu empieza la dificultad.

La Comisin Europea ha venido articulando su poltica climtica de manera cada vez ms transversal y compleja -como debe ser!-, ganando coherencia en los distintos frentes de emisin de gases de efecto invernadero y buscando una mejor integracin de escenarios climticos y necesidades de adaptacin.

Pero el esfuerzo europeo es adecuado? La realidad sobre el terreno confirma lo que prometen sus lderes o Europa se mantiene alejada de lo que resulta necesario?.

Lo cierto es que, dos aos despus de Pars, sigue habiendo importantes claroscuros. Por un lado, la idea de una Estrategia Europea de la Energa, vieja aspiracin de Delors recuperada por Juncker se abre paso en el Paquete de Invierno lanzado en noviembre de 2016 articulando propuestas novedosas para el sector europeo tanto en generacin y renovables, como en funcionamiento del mercado elctrico, infraestructuras de transporte y gobernanza.

A esto se suman las iniciativas en innovacin y movilidad, las propuesta de economa circular, el incipiente debate sobre el futuro de una poltica agrcola comn o el lanzamiento de la reflexin sobre qu sistema financiero y qu reglas al respecto pueden facilitar la transicin a una economa sostenible y compatible con las necesidades del clima.

Todo ello se hace en un momento crtico para Europa. Por el desgaste del Brexit; por una crisis humanitaria y migratoria que no ha sido capaz de gestionar, y por una ola conservadora y nacionalista que dificulta enormemente el inters comn y la coherencia estratgica con los objetivos de medio y largo plazo.

Este contexto explica la frustracin que vivimos, tambin en materia de clima, incluido el compromiso con el Acuerdo de Paris.

El Brexit y la vergonzante reaccin a la presin migratoria cuestionan el compromiso de solidaridad y la inteligencia poltica de Europa en el frente internacional. Y en el mbito domstico, las tensiones nacionalistas y las divergencias en las situaciones de partida empujan a la baja las propuestas cuantitativas de la Comisin, que, de por s, ya haban optado por mantenerse en la parte inferior de la horquilla.

El resultado es que Europa se bate por un paquete energtico insuficiente para construir sendas de medio y largo plazo adecuadas para la descarbonizacin completa de la economa europea. Y, sobre el terreno, pases grandes como Alemania y Espaa apuntan al incumplimiento de sus metas para 2020; Polonia se resiste todava al concepto mismo de descarbonizacin y pocos Estados -entre los que, en este caso s, se encuentra Alemania- se han tomado en serio el plazo para la descarbonizacin en 2050.

Qu podemos hacer? Hay varios imprescindibles a los que no debemos renunciar y que, en algunos casos, requieren una presin social y econmica que acompae y recuerde a los jefes de Estado y de Gobierno su compromiso.

El primer imprescindible se juega en la negociacin interna. No es posible rebajar la propuesta de la Comisin sobre los objetivos europeos a 2030. Al contrario: es importante mantenerlos y reforzarlos.

El segundo es adoptar con firmeza un conjunto de medidas que aseguren la transicin justa para los colectivos de trabajadores y las zonas en las que se concentra especialmente el ajuste del modelo econmico. Francia ha lanzado un contrato de transicin y Alemania explora y aplica medidas de desarrollo regional en zonas con una dependencia notable del carbn.

Espaa hara bien en sumarse a este proceso, dado que despus del carbn vendr el automvil y otros sectores industriales crticos, aunque cabra plantearse tambin qu ocurrir con la agricultura o el turismo.

Hay un tercer imprescindible domstico, las herramientas de gobernanza: Europa debe desarrollar los mecanismos que permitan coordinar las medidas domsticas con los objetivos comunes; adoptando y revisando trayectorias de largo plazo como las exigidas en el Acuerdo de Pars. Hoy por hoy nos vemos abocados a adoptar un paquete flojo cuya entrada en vigor coincidir, precisamente, con el momento en el que los pases estn llamados a actualizar sus compromisos!.

Por ltimo, el gran imprescindible externo es el dirigido a los jefes de Estado y de Gobierno: qu papel quieren que Europa juegue en el mundo? Porque cualquier respuesta al respecto requiere una revisin al alza, con coherencia y ambicin, de nuestros compromisos con el desafo del cambio climtico.

Fuente: http://www.efedocanalisis.com/noticia/puede-europa-cumplir-acuerdo-paris/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter